jueves, 31 de marzo de 2011

Universos para lelos

Perdón por el juego fácil de palabras, pero el pensamiento ha acudido raudo a mi mente cual cochino en busca de trufas, lo juro. El otro día, al practicar uno de mis deportes domésticos favoritos (mandoadistancing), pasé de puntillas por un documental en el que se explicaba la posibilidad de viajes en el tiempo sobre las premisas teóricas de la mecánica cuántica, los agujeros de gusano y todas esos conceptos sin duda fascinantes, pero a la vez insondables para mi escaso entendimiento. Entre ellos, me resultó particularmente llamativa la posibilidad de los infinitos universos paralelos que teóricamente podrían existir, de acuerdo con las decisiones que tomamos a cada momento. Es decir, que si yo decido no escribir esta entrada -por ejemplo- ello daría lugar a una realidad alternativa que abarcaría el universo entero. Y así sucesivamente con todas las situaciones alternativas que en este universo puedan darse. Son ciertamente muchísimas, pero aquí es donde se pone de manifiesto la utilidad del concepto de infinito: una cantidad mayor que cualquier número concebible, por grande que éste sea.

Divagaciones cuánticas aparte, lo cierto es que al leer el comentario de hoy de nuestro gran e ilustre defensor de la patria canaria oprimida, no he podido evitar pensar que tal vez exista una razón cuántica para sus desvaríos, y es, precisamente, que Gary Baldi vive en un universo paralelo, donde la realidad es diferente a la que yo percibo. Sólo de ese modo me cabe en la sesera este párrafo:

¿En manos de quién están estas Islas?, nos preguntamos alarmados. Don Paulino, dimita usted si no puede arreglar esta situación. Dimita usted y también sus quíqueres en Madrid, pero Canarias y los canarios no pueden seguir así. ¿Al fondo de qué profundo pozo han llegado estas Islas? ¿Y por qué, don Paulino? ¿Por qué estamos así? Pues por nuestra dependencia colonial. Porque la nación española no quiere que prospere su finca colonial. Su Gobierno no convoca oposiciones [a cuerpos docentes de enseñanzas básica y secundaria] porque las plazas en litigio las ocuparían maestros foráneos. Y en lugar de dar los pasos necesarios para constituir la nación canaria, se conforma el Gobierno regional, es decir, se conforma su presidente nacionalista y todos sus consejeros nacionalistas, con no sacar esas plazas a concurso. ¿Les parece a ustedes, apreciados lectores, que esto es el auténtico nacionalismo? ¿No es más fácil ser una nación con Estado y establecer que aquí enseñan, ante todo, los maestros canarios?

Y una vez que se acepta la hipótesis del universo para lelo, perdón, paralelo correspondiente, todo es más sencillo. Como yo vivo en el mío, que nada tiene que ver con el del autor del comentario, voy a dar mi punto de vista alternativo, el que rige en mi universo, según el cual no se convocan plazas porque ese gobierno regional ha recortado este año los presupuestos en materia de educación casi un 10% respecto al ejercicio anterior, lo que quizás suponga (a mi entender) menos dinero con el que pagar a los maestros y profesores, vengan de donde vengan. A ello habria que añadir que, en las islas, la enseñanza ha sido tradicionalmente uno de los destinos laborales mayoritarios para los licenciados de las universidades canarias. En una economía tan escasamente diversificada como la nuestra y con un tejido empresarial tan limitado, gobernados en tiempos felices por el binomio turismo-construcción, y con un interés tan cortito en eso que se llama I+D+i, era previsible que el sector educación se saturase, antes o después. Finalmente, en este universo me planteo la cuestión de en virtud de qué razón los foráneos se llevarían las plazas de calle, como asevera el sagrado apóstol guanche, pues presuponemos la igualdad de derechos y oportunidades en los concursos públicos.

Pero la mecánica cuántica acude en mi auxilio para comprender que, en los universos para lelos, perdón otra vez, paralelos, la realidad alternativa siempre es posible. Y eso resulta siempre tranquilizador. Muy tranquilizador.

miércoles, 30 de marzo de 2011

A vueltas con la Justicia

Ayer volvía a quejarse Gary Baldi de las adversidades judiciales que ha venido padeciendo recientemente y que han sido objeto de comentario en esta modesta bitácora. Supongo que no se trata sólo de la más reciente, en la que la jueza Gabriela Reverón enmarcaba las descalificaciones proferidas en su día por Francisco Pomares dentro de la libertad de expresión, no obstante admitir que se trata de expresiones molestas y desgradables, sino también al ataque abierto que en su día dirigió Domingo Garí (profesor de esa oscura organización antitinerfeña llamada ULL) en términos comparables a los empleados por el periodista de La Opinión de Tenerife y La Provincia. Puesto que el jefazo del observador popular lo tiene verdaderamente difícil para ver la realidad más allá de los muros de su chicharrero búnker, recurría en su comentario de ayer a lo que podríamos llamar endogamia editorial, al sustentar sus puntos de vista sobre una columna escrita el domingo pasado por su fiel escudero Ricardo Peytaví, en la que éste se preguntaba por qué él y su patrón han sido condenados (aun cuando la condena esté recurrida) por insultar a Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca y Pomares no lo ha sido por hacer lo propio con José Rodríguez.

En una cosa sí que coincido con el fiel amanuense del diario azul: sé tanto de leyes y de Derecho como él. Osea: nada. Pero sobre el particular, y después de leer algunos documentos (atención: de El Día y de fuera de él) fácilmente accesibles en la red, me dispongo a dar mi opinión al respecto, sin quitar ni poner rey, que para eso están los jueces, incluso aquellos tan pérfidos de los que agriamente se lamenta el gran apóstol aborigen.

Como lo lógico es comenzar por el principio (aunque en rigor esto no es exacto, ya que no he podido encontrar el artículo que provocó las iras del gran jefazo), aquí va el comentario original de El Día en el que, según Pomares, se agredía verbalmente a Leopoldo Fernández, antaño director del Diario de Avisos. Puedo entender que alguien tan sumamente provinciano como Gary Baldi califique de godo (con toda suerte de aderezos) a alguien que, según él, mantiene una actitud prepotente (si bien desconozco sus razones concretas, como ya digo). Pero no me cabe en la cabeza la famosa frase Este godo es un ejemplo de lo que decimos de ellos: una verdadera caca como esas de las que huir en las aceras, precedido de un no menos lisonjero calificativo de Es un verdadero profesional de la estupidez. Nos recuerda Peytaví que ni él ni su jefe se refirieron jamás a Fernández por su nombre. Y es cierto, pero como es habitual, Gary Baldi, entre lindez y lindeza, proporciona detalles lo suficientemente explícitos como para saber sin ambages de quién se trata. Algo que le distingue, por cierto, ya que casi siempre amenaza con dar nombres, pero luego se contiene, no sea que...

Pomares, en cambio, sí entra al trapo, a pecho descubierto y sin ocultar nada, llamando a cada cual por su nombre. El lector dispone de los enlaces adecuados si desea releer su artículo, escrito dos días después de la erupción garybaldiana, allá por el 20 de marzo de 2008. Dos días más tarde fue Peytaví quien se sumó al puchero, atizando por igual a Leopoldo Fernández y al propio Pomares. El título de la columna lo declaraba todo, y fiel a la consigna de su jefazo, omitió dar nombres, pero no se cortó un pelo a la hora de los calificativos, empezando por el propio título (Godo y mentiroso), y siguiendo con cucarachas, insectos, godo hediondo, y más que no reproduzco, salvo uno que me llamó mucho la atención: perfectos cobardes.

La cosa no tendría trascendencia de no ser porque, cuando hubo que hacer frente a la justicia, tanto José Rodríguez como Peytaví alegaron en su defensa que ellos no habían citado a Leopoldo Fernández y que en cambio era éste quien, al querellarse contra ellos, se identificaba a sí mismo como destinatario de los amables epítetos.

Y aquí es donde, en mi opinión, ambos (Gary Baldi y su subalterno) se retratan. Ignoro las razones que les movieron a adoptar esa línea de defensa jurídica (no hemos nombrado a nadie), pero lo que no me cuadra en absoluto es que Peytaví afirme que tanto Pomares como Leopoldo Fernández sean unos perfectos cobardes (por mucho que no les mente), y luego, en el momento de la verdad, se esconda detrás del yo no he sido. ¿Quién es de veras el cobarde? Me pregunto.

Repito: no tengo ni metro ni balanza para juzgar cuál de las dos partes ha sido más virulenta en sus descalificaciones. Y eso, en definitiva, lo determinan los jueces que para eso están. Eso sí, los hombres de la avenida de Buenos Aires no podrán sacar pecho y presumir de redaños. Otros sí pueden (o podrían) hacerlo. Y eso sí que es una diferencia.

lunes, 28 de marzo de 2011

Erección nasal

En el colmo de la contradicción, y traicionando su propio subconsciente que le lleva a evocar con aire nostálgico la belleza de la letra y música del himno de la Falange Española (Cara al sol, o sea), Gary Baldi ha cometido hoy un patinazo marca de la casa, de esos tan inequívocamente suyos:

Lo que ha hecho este sacerdote recién fallecido [El padre Antonio, fundador del Hogar Santa Rita] nos recuerda también las obras del caudillo. Detestamos el franquismo. Fue una etapa inicua en la historia de España y de Canarias, sometida colonialmente a España, que también padecimos en esta Casa. Pero durante la dictadura del general también se hicieron importantes obras públicas. Se acometió de forma masiva la construcción de viviendas para los más necesitados y se ayudaba a los pobres. Es cierto que algunos secuaces de Franco robaban y cometían tropelías contra el pueblo, pero no eran tantos como ahora porque hoy en día roba todo el mundo.

Para alguien que afirma detestar el franquismo, no está mal la cosa: referirse a Franco como el caudillo o el general (nunca como el dictador), y acto seguido ensalzar algunos logros sociales de esta parte reciente de la historia de España, de esa dictadura que, afirma el sacrosanto apóstol aborigen, también les tocó a ellos. Se ve que no la contempla con resentimiento, toda vez que es capaz de admirar la belleza del Greatest Hit de la Falange. Pero a mí me vienen a la cabeza la letra y la música de otra canción, seguramente no tan bellísima, pero sin duda más pegadiza, divertida y, sobre todo, apropiada al caso:

Pinocho fue a pescar
al río Guadalquivir
se le cayó la caña
y pescó con la nariz.

Cuando llegó a su casa
nadie le conocía
tenía la nariz
más larga que un tranvía.

Su padre toca el bombo
su madre los platillos
y al pobre Pinochillo
se le caen los calzoncillos.

Porque del parrafito en cuestión no me creo de la misa la media.

sábado, 26 de marzo de 2011

Espumarajos hidrofóbicos

¿Exagerado? Juzguen. Esto ha salido hoy:

Un día más nos vemos obligados a ocuparnos de un chulón capicúa. Un individuo que tiene patente de corso para arremeter contra personas honestas y decentes, de las que dice las mayores atrocidades en su hediondo medio digital. De sus diatribas no se libra nadie, pues insulta y denigra a todos los que no le caen bien a él o a quienes lo mantienen. El chulón capicúa ataca canallescamente por la diestra, por la siniestra, por el centro, por arriba, por abajo, por delante y por detrás, pues para eso es capicúa además de chulón.

Nos llaman, incluso desde Las Palmas, para preguntarnos por qué es capicúa. A quien le interese se lo decimos sotto voce y no públicamente porque no queremos denigrarlo, pese a que eso es lo que él hace con los demás. Un despreciativo y despreciable que parecía que era tal, pero ha resultado ser cual. Decimos también que ha estropeado la carrera de una jueza y que, en el colmo de su infamia, airea la noticia, con foto del afectado, del juicio contra un periodista que todavía no ha sido condenado. Ha sido el suyo el único medio que ha caído en semejante bajeza, junto con un periódico canarión que se edita y vende en Tenerife. ¿Queda alguna duda de que el chulón capicúa tiene acceso por la puerta de atrás a lo que se tramita en los juzgados? ¿Hasta cuándo va a permitir la Justicia -esa Justicia que seguimos respetando y a la que nos sometemos- que la siga denigrando un individuo de tan baja calaña?

¿Cuál ha sido el pecado de Carlos Sosa para desatar las iras del insigne y octogenario führersito? Pues decir lo que ha pasado con la demanda que interpuso Gary Baldi contra Francisco Pomares y que le ha salido rana, como tantas otras. Menos mal que no desea denigrarle, más bien parece suceder lo que aseveraba Pomares: que a don Pepito le faltan las agallas necesarias para desvelar el nombre del periodista grancanario y exponerse así a una nueva demanda que, visto lo visto, tendría muchos visos de volver a perder. Como una vez me dijo alguien: el que tiene podaderas tiene miedo. Y para eso no hace falta ser capicúa.

[Add-on]: El periodista a quien hace referencia el führersito no es otro que Paco Padrón, quien ha afrontado recientemente un juicio por presuntos abusos sexuales a menores de edad. La petición de la fiscalía asciende a 18 años de cárcel, mientras que la defensa solicita la libre absolución. Cortesía, una vez más, de Canarias Ahora. Más detalles aquí, aquí y aquí. El hecho de que el mentado periodista tinerfeño sea hijo de Juan Padrón, vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol, ha motivado que la noticia haya llegado hasta el programa deportivo El Larguero, de la Cadena SER.

viernes, 25 de marzo de 2011

Así habló Zaratrusta

También conocido como Zoroastro, profeta y fundador de la religión conocida como mazdeísmo, vigente en el imperio persa hasta la irrupción del Islam en el Oriente Medio. El mazdeísmo supone una concepción maniquea del mundo, en forma de lucha permanente entre la encarnación del bien (Ahura Mazda) y la del mal (Ahriman). Se practica aun hoy en día, si bien es muy minoritaria, y uno de sus seguidores más famosos fue el difunto cantante Freddie Mercury, voz principal y alma de Queen.

Al bueno de Gary Baldi, quizás aún no del todo repuesto de sus recientes heridas judiciales, le ha dado por echarse la túnica a la cabeza, quién sabe si creyéndose reencarnación del mismo profeta persa o qué. Su cierre al comentario de hoy así lo hace pensar:

Cada día estamos más cerca de que se abran las puertas y las ventanas para que en Canarias se respire el aire fresco de la libertad. Para que los recursos de estas Islas los disfrutemos los canarios y no los godos. Para que los godos, encabezados por los cuatro godos de la prensa y la hez del periodismo de Las Palmas, salgan corriendo con las patas en el culo. Los demás peninsulares que se queden aquí, hablando todos la misma lengua que los canarios. Sintiéndonos todos hijos de Dios y hermanos en la canariedad. Y nietos, o tataranietos, de nuestros antepasados los nobles guanches que fueron vilmente aniquilados.

Más que Zaratustra, parece que haya hablado Zarrapastustra, con los buenos modales y exquisito respeto al prójimo de siempre, especialmente hacia aquellos a los que contempla como encarnación del mal. Suma y sigue.


jueves, 24 de marzo de 2011

38.000 motivos para una rabieta

En días recientes, el bueno de Gary Baldi se había despachado a gusto en contra de la justicia, no uno ni dos, sino tres días consecutivos, entonando cánticos plañideros acerca de la persecución que, según él, sufre a manos de quienes le insultan y de un sistema judicial al que, con la boca pequeña, ha acusado de parcial, injusto e inmoral, entre otras amables apreciaciones. El insigne jefazo del observador popular no desvelaba los motivos exactos de su frustración en sus lacrimógenos textos, pero supongo que ya estará al tanto de que otros los han aireado. A falta de conocer el texto íntegro de la sentencia (y me propongo leerla de pe a pa cuando llegue a ocasión), la cosa se resume en que al gran mártir proguanche y anticanarión le han dado las suyas y las del pulpo, por una demanda presentada contra los periodistas Francisco Pomares y Angel Tristán Pimienta por sendos artículos del primero (titulados respectivamente Evidencias y El Rey en Cueros) en los que exponía sin tapujos sus opiniones acerca de quien-ya-sabemos por motivos dispares.

Treinta y ocho mil mortadelos pedía Gary Baldi en concepto de daños a su honor y a la imagen de su periódico. Pues una vez más, se ha quedado cual gallo de Morón, ya que sus demandas han sido desestimadas con pago de costas incluido. Dice que recurrirá. Pues buena suerte, señor mío. A este paso, me cuestiono si de aquí a un año le quedarán perras para costear el traje de la próxima candidata al carnaval chicharrero.

Pero lo mejor es que quien ventila los motivos del octogenario patriota del chicharro no es otro que Carlos Sosa, en el medio que dirige. Otro más en la lista de amiguetes del gran jefazo, quien se refería hoy a su colega grancanario en estos términos:

Son muchos quienes se dirigen a nosotros para preguntarnos por qué llamamos chulón capicúa a un individuo protegido de la justicia, a la que está envileciendo. Por ahora lo decimos sotto voce, aunque en su momento contaremos abiertamente sus andanzas pasadas y presentes. Será algo desagradable porque se trata de la hez del periodismo, pero nos debemos a nuestros lectores y a su derecho a estar informados. Aunque no creemos que sorprendamos a nadie con las revelaciones que haremos, porque en Canarias ya se sabe quién es la porquería del periodismo. Afortunadamente para estas Islas, el chulón capicúa no seguirá haciendo daño durante mucho tiempo más a personas decentes. Por fortuna, sigue habiendo jueces justos en los que confiamos.

Ya veremos si tiene o no las narices de revelar los motivos de sus permanentes insultos hacia el periodista grancanario. Precisamente, Pomares explicaba la costumbre del insigne Gary Baldi de no citar los nombres de sus víctimas porque (sic) es además un cobarde que teme enfrentarse a los tribunales más que a la peste bubónica. Yo no las tengo todas conmigo: la última frase sugiere que igual se anima a llevar a Sosa a los tribunales.

Más motivos de rabieta a la vista, o mucho me equivoco.

Recadito de colega

Juan Manuel Bethencourt Padrón, periodista y persona a quien me honro en conocer, ha desempeñado una larga y fructífera trayectoria profesional, principalmente en el Diario de Avisos tinerfeño, aunque también se ha prodigado en tertulias radiofónicas (RNE) o televisivas (sus tête-à-tête con Paco Padrón en Canal 7). Ha decidido dejar el periodismo (más concretamente la dirección del periódico) para dedicarse a la política, en el mismo partido político en el que milita desde hace tiempo su hermano mayor, José Joaquín, actualmente consejero de Agricultura y Aguas del Cabildo Insular tinerfeño, es decir, Coalición Canaria. Se prevee que figure como número tres en la candidatura a la alcaldía lagunera que encabeza Fernando Clavijo, otrora lugarteniente de Ana Oramas, persona a quien como ya sabemos, Gary Baldi distingue con su particular afecto, más semejante al abrazo de un oso que al arrullo amoroso de una madre. O padre. O... padrastro, mejor.

Personalmente, deseo todo el éxito del mundo a Juanma Bethencourt en sus nuevas andanzas. No puedo decir lo mismo de su partido, con el que no comparto ideario (pues creo que no tiene ideario que compartir) ni planteamientos. Gary Baldi tampoco: el ilustre reo de la justicia colonial así lo manifiesta en el parrafito dedicado hoy a su antiguo colega de profesión:

Se comenta desde hace meses pero ahora lo sabemos con todo detalle: un periodista pretende convertirse en concejal de una importante ciudad tinerfeña. Nada tenemos contra él como persona ni como profesional, pese a proceder de un periódico fracasado en cuanto a difusión. No es ese periodista el responsable del hundimiento de su antigua empresa, sino su antecesor en el cargo, que durante décadas arruinó con su ineptitud a quienes lo contrataron. Respetamos al alcalde que ha incluido a este periodista en su lista electoral, además en un puesto destacado. Ese alcalde, amén de un buen gestor, es un nacionalista convencido; uno de los pocos que siempre decimos que salvamos de CC. No así el periodista debutante a obtener un cargo público, pues pensamos que su intención es convertirse en un bolsillero político más. Es decir, vivir de la política sin aportar nada al pueblo. Lo que necesita Canarias no son nacionalistas oportunistas sino independentistas. Que tome nota ese alcalde de lo que decimos.

Juanma es mayorcito, sensato, y perro viejo de su profesión, así que no necesita del consejo de este humilde bloguero. Supongo que ya debe saber que se convertirá en una diana más de la incontenible furia del observador popular y de su capitán Sparrow particular. Eso sí: conociéndole, dudo que eso le quite el sueño, la verdad.