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lunes, 18 de octubre de 2010

Perdiendo aceite

Impagable comentario el de hoy lunes, incluyendo dos perlas dignas por su desmesura del museo del horror periodístico:
  • (Dirigiéndose a Paulino Rivero) ¿Por qué ese sometimiento a los españoles suyo y de sus sirvientes, si el PNV consigue todo lo que pide porque el Gobierno español le tiene miedo al terrorismo vasco?
  • Si usted le ordenara a esos dos floreros políticos (presuntamente, Ana Oramas y José Luis Perestelo) que tiene en el Congreso de los Diputados que se pusieran de pie en sus escaños y reclamaran la libertad de su tierra, un terror más intenso que el causado por cien bombas recorrería el hemiciclo y todos, empezando por el señor Zapatero, se pondrían a temblar.
Como tantas otras, entre lo trágico y lo cómico.

martes, 31 de agosto de 2010

Zancho y su perro rabioso

El Perro es el título de una película que tuve ocasión de ver en el cine Greco, en mi adolescencia temprana, allá por el año 1977. Probablemente no habría reparado nunca en ella, de no ser porque estaba anunciada para suceder a la proyección de la hipertaquillera Star Wars y, como tal, los espectadores fuimos obsequiados con el correspondiente tráiler antes de saborear extasiados las aventuras de Luke, Han, Leia y compañía. Bueno, pues la película en cuestión, un trabajo bastante decentito del director Antonio Isasi, está basada en una novela de Alberto Vázquez-Figueroa titulada Como un perro rabioso. El prota, de nombre Arístides, se fuga de un penal donde cumple condena en algún lugar de Sudamérica bajo dictadura militar. Uno de los guardianes, llamado Zancho, le persigue junto a su perro. En un momento dado, Zancho cae muerto por Arístides, pero antes de expirar aquél da al sabueso una última orden: ¡Mátalo! Y ahí va el can, puro instinto homicida, en pos de su víctima. Nada ni nadie le detienen ni le apartan de su objetivo.
Al leer el editorial de hoy en nuestro bienamado diario no he podido por menos que acordarme de la película, pues la actitud de su mandamás me resulta de todo punto equiparable a la del perro que persigue sin descanso a Arístides para dejarlo listo de papeles, colmillo en la yugular de por medio. Así como la muerte del fugitivo es el fin último del sabueso, el machaque independentista es el de José Rodríguez y su inefable parloteo. Como siempre, no importa de lo que se trate: la independencia se nos promete como la panacea milagrosa que habrá de curar todos nuestros males y convertirnos en una sociedad modelo. Y si alguien no lo cree, vamos al análisis. Primer punto: una encuesta del CIS sobre los sentimientos de españolidad y canariedad en las islas:
  • (...) la encuesta-barómetro sobre los sentimientos canarios (o españoles) que ha publicado un periódico de Las Palmas. Según este sondeo, realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (el CIS, un organismo español radicado en Madrid y, en consecuencia, al servicio de los intereses coloniales de la Metrópoli), el 49,9% de la población de este Archipiélago se siente muy orgullosa de ser española y el 35,9% bastante orgullosa. Simultáneamente, el 79,9% de los canarios se sienten muy orgullosos de serlo y el 15,9% bastante orgullosa. No ponemos en duda los datos obtenidos por el CIS, pese a su marcada dependencia de España, pero estamos convencidos de que no reflejan la realidad. Basta salir a la calle, oír lo que se dice por las esquinas e incluso asistir a los mítines de los falsos nacionalistas de CC -los nacionalistas auténticos son los que piden la independencia de su tierra- para comprobar que la juventud canaria detesta lo español.

En román paladino, lo que hacen los señores de El Día es descalificar gratuitamente al CIS por el solo hecho de ser un organismo público radicado en Madrid para, acto seguido, afirmar desvergonzadamente que no dudan de sus datos. O sea: tirar la piedra (el belillo) y esconder la mano. Y más adelante, proponen un singular ejercicio demoscópico: salir a la calle y oír lo que dice la gente (en las esquinas, ojo). Ciencia y método absolutamente intachables. Segundo punto: los militares (siempre respetados, eso sí), a los terrenos baldíos:

  • (...) esos terrenos que quiere ocupar el Ejército español son fértiles para la agricultura. ¿Por qué no se quedan en Las Palmas, que es donde está la base naval? Como no queremos ser extremistas y admiramos al Ejército (...), decimos que sí, que amplíen sus instalaciones en Tenerife (...), pero en terrenos baldíos (...), como corresponde a unas Fuerzas Armadas modernas (...). Además, las armas y las tropas destacadas en Canarias por el Ejército español no van a servirnos de protección por su debilidad, ya que no han sido modernamente equipadas, ante ningún ejército (...), que nos esté acechando (...).

Estoy de acuerdo en el uso racional del suelo y en la adecuada ordenación del territorio. Ahora bien, me pregunto cuál habría sido la postura de nuestro azulísimo periódico si, en vez de instalaciones militares (por cierto ¿es o no moderno el ejército en Canarias?), los terrenos fértiles para la agricultura (un sector que apenas abastece al mercado propio) hubiesen sido designados para cualquier infraestructura de postín. ¡Ay, fertilidad, cuán pronto habrías sido violada hasta las orejas, en beneficio de Tenerife! Y pobre del que osara discutirlo. ¿Que no? Tercer punto: tiro al ecologista por denunciar el proyecto de tren del sur (de Tenerife, claro):

  • ¿Qué les pasa a nuestros nacionalistas españolistas? ¿Por qué se acobardan ante unos falsos ecologistas? Subrayamos lo de falsos ecologistas, como hemos dicho en muchas ocasiones, porque a los auténticos los respetamos. ¿Qué coj... pasa en Tenerife que no hay clorocos para plantarle cara a cuatro señores que no representan a nadie y que, pese a ello, quieren impedir el desarrollo de esta Isla?

El colectivo Ben Magec (osea, los falsos ecologistas) asegura que el trazado del tren es ilegal y que el Cabildo Insular de Tenerife carece de competencias para acometer un proyecto semejante. Y para defender estas posturas acuden a los tribunales de justicia (por la vía del contencioso administrativo), como es norma en cualquier país civilizado. ¿Argumenta José Rodríguez por qué, a su juicio, los ecologistas se equivocan? No. Simplemente les insulta y descalifica, soltando espumarajos por la boca (en forma de insinuaciones de lenguaje grosero), tal cual haría un perro rabioso. ¿Se le ha ocurrido al señor Rodríguez pensar que tal vez estas personas, además de a sí mismas, representan a todos aquellos que no están de acuerdo en que Canarias en general (y Tenerife en particular) sean el coto privado de los dueños de la concretera, la grúa y la apisonadora? Tonto no es: ¡desde luego que lo sabe! Pero obedece la orden de Zancho: ¡Mátalo!

El cuarto y el quinto punto tienen que ver con los estudios de TVE en Canarias (con la sombra del Sanedrín de Vegueta planeando cual oscuro buitre), y con el escáner para el puerto de Santa Cruz, algo que según el Gran Denunciador, debería haber sido exigido en Madrid a golpe de puñetazo sobre la mesa. No me molestaré en comentarlos, por no aburrir. Saltemos a la conclusión, mucho más jugosa: La Independencia como maná del futuro, aderezada con uno de esos ejemplos de los que tanto gusta nuestro maestro de Geografía:

  • Que nadie lo dude. La solución a estos problemas está en la independencia. La solución y el futuro de Canarias está en conseguir su soberanía nacional. Hay que pararles las patas al PP y al PSOE canariones y también a los nacionalistas tinerfeños que se han entregado a los canariones. Cuando llegue la independencia, estamos seguros de que, por el amor que le profesan a España los canariones debido a la prebendas que reciben de España, a Canaria le ocurrirá como le ocurrió a la isla Mayotte -que no es la mayor- en el archipiélago de las Comoras: siguió unida a Francia después de la independencia, mientras las otras constituyen una nación importante en los foros internacionales que progresan muchísimo.

Una simple consulta a la Wikipedia, ese gran tesoro (entre otros muchos) que alberga la red de redes, nos revela que, en efecto, la isla Mayotte sigue vinculada a la metrópoli francesa. Las otras tres islas (un archipiélago volcánico, como Canarias) conforman una nación independiente (Comoras o Comores) ubicada entre Madagascar y Mozambique que se encuentra entre los países más pobres del mundo, dependiente por completo de la agricultura de subsistencia (que ocupa al 80% de la población), sin infraestructuras dignas de ese nombre, un nivel educativo bajo mínimos y un desempleo galopante, agravados por el crecimiento descontrolado de su población. Pues eso: naciones importantes que progresan muchísimo. En una palabra: Mentira. Y una verdad incontestable: los de Mayotte fueron, de todo punto, mucho más listos. Así que, si llega a cumplirse el delirio del señor Rodríguez, este menda se iría a vivir a Gran Canaria, con la certidumbre de eludir el hambre y el subdesarrollo.

Así que ya ven, señores: ladridos, espumarajos y dentelladas por doquier. Y el objetivo ineludible e ineluctable de matar a todo aquel que Zancho señale con el dedo o con su voz quebrada, en los estertores de su propia muerte, lo mismo da.

Sólo me pregunto: ¿quién es Zancho?

(P.D.: Hay quien piensa de modo muy similar al de este humilde autor):

jueves, 1 de julio de 2010

Receta de frangollo con crema catalana

No. No es que al editor, director y jefazo máximo de nuestro periódico favorito le haya dado por la gastronomía local. De hecho, desconozco el alcance de sus conocimientos a este respecto. Sucede simplemente que, al leer sus comentarios, me quedo con la impresión de una mezcla tal de ingredientes que no puedo pensar en otra cosa que en platos y especialidades culinarias donde concurre, precisamente, una mezcla profusa (a veces confusa) variada y singular de ingredientes de lo más diverso. Como el frangollo canario, por ejemplo: un postre a base de harina de millo (maíz), limón, almendras, matalaúva (anís), mantequilla, pasas, leche, etc.

Aprovecha el susodicho periodista la coyuntura actual a propósito del fallo del Tribunal Constitucional sobre el tan traído y llevado Estatut català para escribir sobre España, Cataluña, Canarias, Castilla y Madrid, mezclándolo todo en su Thermomix mental, y aderezado aquí y allá con un pellizco de Galicia y otro de Vascongadas. El resultado bien podría ser una combinación de frangollo con crema catalana por encima. He aquí unos fragmentos del postre resultante:

  • "(...) comprendemos que algunas regiones españolas quieran poner tierra por medio. No es el caso de Canarias, porque Canarias no es España. Todo lo que se diga de Cataluña, las Vascongadas o Galicia no cuenta para nosotros, porque no formamos parte de España; estamos a 1.400 kilómetros de las costas españolas y a 2.000 de Madrid, la capital de la odiosa Metrópoli que nos esclaviza. Sea como fuese, y pese a que no nos gustaría una España peninsular desmembrada, siempre se ha dicho que Cataluña es una nación. Cataluña forma parte de Europa, mientras que España es la frontera con África."
  • "(...) aun lamentándolo, tenemos que apoyar la postura segregacionista de Cataluña. Aunque los derechos históricos de Cataluña deberían abstraerse en beneficio de la unidad de España, se imponen, insistimos, las circunstancias actuales para que cese el dominio de Castilla sobre otros países y las personas que habitan en ellos. Países que no les pertenecen a los castellanos por mucho que lo diga la Constitución española. Máxime, en el caso de Cataluña, cuando concurre la circunstancia añadida de que los catalanes son distintos a los castellanos. Detestamos el separatismo, volvemos a decirlo, pero desde antiguo se sabe que Cataluña es distinta a Castilla y a España en general."
  • "Al margen de estas razones, debemos ponernos de parte del separatismo catalán por el trato colonial que estamos recibiendo en Canarias de Madrid y de Castilla. Queremos decir que nos solidarizamos con los ciudadanos catalanes en su deseo de vivir libres, sin estar sojuzgados por los políticos de Madrid."
Supongo que cualquier lector medianamente avispado ya se habrá dado cuenta de varios detalles muy reveladores:
  1. No se sabe bien quién nos esclaviza: si España, Castilla, Madrid o los políticos de Madrid en connivencia con algunos de aquí. ¿Quizá un poco de todo?
  2. A pesar de la repugnancia que la palabra separatismo provoca en el señor Rodríguez, algo así sólo tiene cabida cuando se habla de España, hasta el punto de que los derechos históricos de Cataluña deberían subordinarse al interés de la unidad española (al leer esto pienso en Pujol, Mas o Montilla, por no hablar de Puigcercós o Carod-Rovira). Cuando se trata de Canarias, la cosa es diferente gracias a un truco de prestidigitador: como Canarias no es España (ni, al parecer, lo ha sido nunca), el asco que le produce la postura presuntamente separatista de otros no es en modo alguno aplicable al caso canario, ni por lo tanto a él mismo.
  3. Cataluña es una nación porque siempre se ha dicho, claro. No importa que este debate (el de Cataluña como nación) no haya tenido lugar en la sociedad española hasta hace bien poco tiempo (no más de dos décadas), ni que tuviese su origen en el nacionalismo decimonónico. Siempre se ha dicho, según el criterio del señor Rodríguez. Con eso basta.
  4. Ya no nos sojuzga España, sino Castilla (o Madrid, o sus políticos). Y esto debe ser así porque atribuir esta realidad a España equivaldría a meter, muy inoportunamente, a los catalanes en el mismo saco. Pero como Cataluña y los catalanes le vienen muy bien al señor Rodríguez para justificarse, pues venga: otro birlibirloque.
  5. Finalmente, hoy casi nadie emplea el término Vascongadas, sino País Vasco o Euskadi. El uso más reciente de este calificativo para las tres provincias vascas se remonta a los tiempos del franquismo. Que cada cual saque sus propias conclusiones.
Hasta la próxima.