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jueves, 22 de marzo de 2012

Dolor de Jueves Santo

La conclusión del comentario de hoy, dedicado para variar a quien desde junio pasado le sirve de piñata, expresa en toda su crudeza la sensación de martirio, abandono y desesperación que debe sufrir en sus atormentados adentros nuestro sacrosanto apóstol, que así clama a los cielos. Perdón, a los sielos:

Paulino Rivero, [es] un incapaz, ambicioso y atrevido político -mago político- que junto con su esposa la goda se han conjurado para mandar y ultrajar despóticamente a los canarios, a la gente de bien y a los medios informativos que descubren sus vergüenzas y fechorías políticas. ¿Qué hace Coalición Canaria, esperar a junio para seguir con la misma gentuza política que padece? O ya no se puede mover porque se sabe de imposible recuperación, salvo que dé un golpe de fuerza y se sacuda la militancia de la pareja que nos ha arruinado a los canarios. ¿Será posible que este calvario dure hasta junio o, lo que es peor, tres años más? Será posible, pero los canarios de bien no lo aguantaremos. ¡Dios mío, Díos mío, por qué nos has abandonado!

Semejante demostración de éxtasis es muy propia de estas fechas previas a la Pascua, cuando los católicos se preparan para vivir las celebraciones conmemorativas de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Si esto va así a día de hoy, no quiere imaginarme el tono cuando de verdad llegue el Jueves Santo.

domingo, 22 de enero de 2012

¡Si Achamán lo leyese!

Escrito en el editorial de este mismo domingo:

¿Es lícito, sensato, admisible y hasta moral que continuemos dependiendo de un país que nos invadió hace casi seis siglos y cometió un genocidio con nuestros antepasados los guanches? Los tribunales internacionales han juzgado varios genocidios, y condenado a sus culpables, desde el año 1946 cuando se celebró el conocido Juicio de Nuremberg contra los criminales nazis. ¿Cuándo se va a juzgar el holocausto sufrido por los primitivos habitantes de estas Islas? ¿Cuándo va a instaurarse una memoria histórica que saque del olvido la vileza sufrida por nuestros antepasados?

Y más adelante:

Nadie debería asustarse de las palabras independencia y soberanía porque son muy nobles y las desean todos los pueblos. Son dos palabras benditas de Dios.

No sé a qué Dios se refiere pero, dada la larga tradición catolicoapostolicorromana de nuestro magno adalid, debe ser el dios de los cristianos y los judíos, una deidad traída a las islas e impuesta por los invasores que, según él, intentaron exterminar sistemáticamente (en eso consiste un genocidio) a los guanches, cuyos dioses fueron relegados al olvido. Tanto, que ni siquiera Gary Baldi los reivindica. ¿No será que es sospechoso de español, o peor aún, españolista, como demuestran su nombre y apellidos?

¡Guárdese de la ira de Achamán, abuelo!

martes, 10 de mayo de 2011

Los buenos y puros canarios

Robes Pierre ha dictado otro collar de perlas. Su editorial de este martes pretende ser, según su propia expresión, un potpurrí. Y en cierto modo lo es, no tanto por la variedad de temas que toca, sino por el aroma que desprende (del francés pot pourri, olla podrida). El führer de la avenida de Buenos Aires ha subido un peldaño hacia el paroxismo (que no patriotismo) en su discurso y, entre col y col, ha dejado meridiamente claras las virtudes teologales de los partidos políticos de sus independientes mundos de Yupi, y otras cosas como para no recordar:
  • Cuando seamos una nación con su Estado existirán en este Archipiélago partidos de izquierda, de derecha y de todas las tendencias siempre que admitan las normas de la democracia; formaciones que tendrán esencia, fundamento, honradez, seriedad, patriotismo y listas abiertas. En definitiva, partidos canarios que piensen y trabajen para los canarios, y no partidos estatistas sujetos a la disciplina de sus dirigentes peninsulares.
  • (...) no nos queda más remedio que hablar de las elecciones y de los políticos. Lo hacemos muy a nuestro pesar (...) ya que la chatarra política que padecemos no se merece ni una línea. Vivimos en una democracia falsa, antipática y corrompida. Muchos de sus protagonistas quieren repetirse a través de las urnas el 22 de mayo. Allá cada cual con sus egoísmos, pero que no perjudiquen al pueblo.
  • Esta democracia, que se regocijó con sentido y alegre alboroto en sus albores, ha degenerado en una partitocracia asquerosa; en un partido de fútbol en el que sólo juegan tres jugadores.
  • En nuestra Casa nos creemos en posesión de la verdad porque nos sabemos patriotas, aunque a veces nos equivocamos o nos equivocan; raras veces, pero ocurre. Sin embargo, desde ahora, y confiando en que no nos equivocamos, aconsejamos que se vote por los patriotas canarios. Que el 22 de mayo, cuando toque acudir a los colegios electorales, se opte por los hijos de sus antepasados, legítimos y puros.
  • (...) este partido es el único que puede salvar a Canarias de su quiebra económica, de su crisis, de la falta de empleo. El Movimiento Patriótico Canario le proporcionará a estas Islas la posibilidad de ser una nación con Estado (...) además de su Constitución, su Justicia, su Administración (...) y, sobre todo, una nueva ley electoral con listas abiertas que evite el actual escándalo de la partitocracia. Y en lo económico, el Movimiento Patriótico hará que el turismo y la agricultura marchen de la mano para crear riqueza y empleo.
Aquellos que pretendan fundar un partido político en el futuro ya saben: fundamento y patriotismo, ya que sin estas imprescindibles cualidades no obtendrán el correspondiente visado del lusoangloitaloirlandés mencey Gary Baldi (en quien reside la verdad a menos que otros lo equivoquen), para ejercer la política, canaria y sin mácula. Y si por ventura resultaran elegidos los candidatos del MPC podemos estar tranquilos, ya que como son puros no querrán presentarse a una eventual reelección, a diferencia de los que hoy detentan el poder, esos tres jugadores del partido de fútbol en el que parece, por cierto, que no existen el Centro Nacionalista Canario, Alternativa Sí se Puede, Nueva Canarias y otras candidaturas, algunas de las cuales tienen hoy cargos electos, sobre todo en ayuntamientos.

Con todo, hay dos aspectos en la prédica de nuestro apóstol que me inquietan un poco más. El primero es la alusión a los hijos de los antepasados, legítimos y puros. Sostenía Adolf Hitler, y con él toda la masa de nacionalsocialistas que le siguieron ciegamente a la locura, la muerte y el horror, que el bien supremo de un estado residía en la pureza racial de sus gentes. En la Camboya de Pol Pot y sus Khemeres Rojos, los intelectuales, los que hablasen alguna lengua extranjera, los contaminados por ideas foráneas, los que profesaban alguna religión, eran considerados impuros y tratados como tales ¿Se refiere a esta clase de pureza este otro führer? ¿Qué querrá decir puro? ¿Qué pasará con aquellos que, a sus ojos tan fanáticos como miopes carezcan de pureza? ¿Serán purgados? Y si es así, ¿a lo nacionalsocialista, a la soviética o a la camboyana?

La segunda reflexión viene a propósito de las presuntas intenciones del MPC en economía, y el binomio agricultura-turismo. Pero de eso hablaré con más detalle en otro momento, a la luz de las verdaderas palabras de nuestro sagrado apóstol, que habla ahora y siempre en nombre de los canarios puros, amén.

lunes, 28 de febrero de 2011

¡Baja, Modesto, que sube Pepito!

Impagable, realmente, este párrafo inserto en el comentario de hoy:

Algún anónimo nos dicen que don Paulino Rivero se burla de los editoriales del periódico EL DÍA. Eso supone no escuchar la voz del pueblo. Porque los editoriales de EL DÍA son la voz del pueblo canario que quiere ser libre. Perdónesenos la inmodestia, pero es así. Somos la vox populi de Canarias. Cuando escribimos, no decimos lo que decimos porque poseamos ciencia infusa, sino por el conocimiento que nos viene de fuera; que nos viene de ese pueblo al que nos estamos refiriendo.

Comprendo perfectamente el ánimo del presidente del Gobierno de Canarias. Y por cierto, los versados en latinajos sabrán lo que se oculta tras esta pretensión, pues el dicho al completo es Vox populi, vox Dei. Ya sólo nos faltaba que al bueno de Gary Baldi le subieran a los altares una vez que abandonase este mundo terrenal. En ese caso, bien haría en precaverse el Hermano Pedro, pues le quedarían dos telediarios en el paraíso.

miércoles, 19 de enero de 2011

Buenos y malos hijos

Escribía ayer (no se sabe si por propia mano o por encargo) nuestro santo apóstol de la canariedad y guancheidad oprimidas:

(...) Es de un fortísimo patriotismo y de la mayor honra, orgullo y dignidad proclamarse independentista, soberanista o nacionalista. Pero nacionalista auténtico, lo repetimos, no como un subterfugio -o refugio- para atesorar sueldos, rumiar ruindades y ejercer la corrupción a cara descubierta y con total descaro mientras el pueblo se muere de hambre en las colas de la beneficencia.

Ser independentista es el signo de la mayor honra, insistimos, que puede sentir y exhibir un canario. Ser españolista o amante de la españolidad -España será un país muy digno, pero no es el nuestro- es, por el contrario, un claro índice de mal hijo y de persona despreciativa con su propia tierra e identidad. Independencia significa rotundamente, para Canarias, el estandarte o la bandera de lo que este Archipiélago necesita, reclama y exige inmediatamente de su país opresor, que es España (...)

Claro que sí, Mr. Gary Baldi: es de buen canario seguir su cuento sin chistar y proclamarse independentista, faltaría más. Del mismo modo, es de buen canario ser lo bastante acrítico y borrego como para tomarse en serio sus proclamas de hoy como sus encendidos vivas al Caudillo de ayer. Es conveniente, sin duda, reescribir la historia y las leyes para justificar sus delirios. Es de guanchísima nobleza creerse a pies juntillas sus empalagosas loas a Paulino Rivero, Miguel Zerolo y el lucero nacionalista (pero los de verdad, ¿eh?) del alba mientras pasa de puntillas y con la nariz cuidadosamente pinzada por asuntos como Tindaya, el mamotreto, el puerto de Granadilla y tantos otros. Es de un amor sin precedentes por la patria atacar continuamente a Gran Canaria y a los canarios que allí viven con su chabacanería marca de la casa. Es digna de laureles y condecoraciones la inquina soez que despliega contra aquellos cuyo único pecado es, simplemente, no estar de acuerdo con usted o con aquellos que le obsequian con cientos de miles de euros al año. Desde luego que sí, señor mío.

¿Pero qué fuerza moral tienen usted y sus mercenarios para venir a enseñar a nadie lo que es ser buen hijo o malo?

Como cantaba Braulio quien, seguramente y siendo grancanario, tiene más de independentista que lo que usted y su comparsa tendrán nunca: Mándese a mudar / Mándese a mudar / Agarre usted el ferry, meta en él sus trastos, y no vuelva más. / Que aquí no aguantamos el tono insultante con que quiere hablar.

domingo, 25 de julio de 2010

Lógica torticera y éxtasis religioso

Olvidado ya el espinoso asuntillo de los controladores aéreos, razón de peso para que el ínclito José Rodríguez dejase en la trastienda y por un breve lapso sus furibundos alegatos en pro de la independencia de la sojuzgada nación canaria, el tiempo demuestra que esto ha sido un paso atrás, pero sólo para tomar impulso. El Retorno del Jedi de Santa Brígida en su sermón dominical de hoy, día del Apóstol Santiago, ha sido feroz, trepidante y enérgico. En él, don José recurre a dos de sus de sus recursos estilísticos favoritos: la falsedad patente y obvia, y la lógica basada en el sólido y sutil principio de que como nadie me contradice, lo que yo digo es verdad. Pero es que, además, la editorial concluye en pleno éxtasis devoto, no se sabe si queriendo emular a Teresa de Ávila o San Juan de la Cruz... ¡Uy, no, perdón, qué digo! Que éstos son españoles. Mejor si lo dejamos en el Hermano Pedro, con todos mis respetos para el beato tinerfeño. El tema de fondo es lo de menos, porque como siempre el inefable mandamás de la prensa azul compone un rebaño mezclando churras (clamor por la independencia) con merinas (quejas a propósito de la justicia... cuando es adversa a sus intereses, claro), para concluir con una espectacular traca, digna de las fiestas del Cristo de La Laguna, en la que reparte tizonazos a diestro y siniestro contra sus enemigos, que son los de Dios. Ahí va nuestra selección, fruto del delirio patriótico y religioso, producto del ÉX-TA-SIS:
  • Pronto, que nadie lo ponga en duda, dejaremos de ser esta vergüenza colonial que existe en el mundo por la opresión de un país que, hace casi seis siglos, cometió el crimen de masacrar y esclavizar a un pueblo que vivía tranquilo con su civilización, sus costumbres, sus estructuras de autoridad familiar y social y su pacifismo; un pueblo que de pronto se vio asaltado, vencido, esclavizado, vendido y obligado a ceder sus tierras ante la fuerza y la vileza del metal de los españoles de entonces.
  • ¿Por qué tenemos que conformarnos siempre con unas migajas, cuando somos realmente los únicos dueños de todos nuestros recursos? Retamos a cualquiera a que nos demuestre que Canarias no puede salir adelante con sus propios medios. Es un desafío que hemos lanzado hace tiempo, pero todavía no ha aparecido un contrincante que oponga razones serias, creíbles, a este planteamiento.
  • De la misma forma retamos a alguien a que nos demuestre la pertenencia del "gran" en el nombre de la tercera isla. Tampoco en este caso ha aparecido todavía el contrincante que nos oponga razones serias para perpetuar este engañoso y pernicioso disparate.
  • La realidad es que no sólo EL DÍA, sino cuantos expertos conocen la situación de la economía mundial y de Canarias, saben que podemos ser, porque lo somos y tenemos los recursos suficientes de toda índole, un país no sólo rico, sino riquísimo, aunque ahora sus habitantes no se percatan de ello porque viven amenazados por el engaño de que no pueden volar solos.
  • (...) hoy, mañana o pasado, pero no muy tarde, la realidad y la razón se impondrán. Dios lo querrá así. Canarias será una nación independiente (...)
  • (La Justicia en Canarias) se ve atropellada, por un lado, por los políticos, por otro por la prensa y por otro más por los chulos sin ingresos conocidos que se amanceban, se asesoran y, ¡hala!, a insultar a todo quisque.
  • Que Dios nos salve de Zapatero y sus secuaces políticos. Que nos salve también de los malos y malas tinerfeños y tinerfeñas que nos representan. Que nos libre de los canariones que nos atormentan; de los políticos ruines, de los profesores peligrosos y mafiosos, de los ecologistas falsos, de los políticos que hunden deliberadamente a su partido porque les han quitado cargos, y de sus señorías los/las diputados/as denunciadores de gente honrada. Que Dios nos salve del mal.

Es falso atribuir una civilización a los aborígenes canarios, que vivían tranquilos, sí, pero en la Edad de Piedra, y ni siquiera tenían conocimiento unos de otros y hablaban lenguas que, a resultas del aislamiento habían alcanzado tal punto de divergencia que eran ininteligibles de una isla a otra. Por supuesto, los aborígenes canarios sabían guerrear, como pudieron comprobar los castellanos, lo que pone en tela de juicio su presunto pacifismo, ya que ¿contra quién iban a pelear cuando los españoles aún no habían llegado? También es falso afirmar que disponemos de recursos de toda índole. Hasta el más mastuerzo sabe, por ejemplo, que en las islas no hay recursos minerales y, por tanto, no hay industria ni sector secundario en general. Nuestra economía está basada en los servicios y en la construcción, con el volátil turismo como referencia, lo que nos hace sumamente dependientes del exterior. Finalmente, también es falso atribuir a los canarios que así piensen sentimientos de españolidad basados en la dependencia, no es más que uno de los muchos argumentos de barrio a los que el demagogo don José es tan aficionado. Hay muchos canarios que tienen (tenemos) a bien sentirse (sentirnos) muy españoles, aunque esto le produzca escalofríos al bueno de don José, como las hienas de El Rey León que se retorcían al oír el nombre de Mufasa (¡¡Brrrr!!).

Los retos intelectuales de El Día son para mondarse. A lo mejor, al bueno de Clark Kent no se le ha ocurrido que la gente tiene cosas mejores que hacer que ponerse a rebatir unos presuntos argumentos que no son más que dislates, preñados de incongruencia, ignorancia supina y odio cerril, de ahí la falta de contrincantes. Ponerse a debatir con él sobre las chorradas que propone no es un ejercicio intelectual, sino rebajarse al nivel de una tertulia de barra de bar.

Pero lo mejor es el final: enemigos de don José, ¡arrepentíos! Aún estáis a tiempo. Cuando habla de gente honrada, no hace falta tener mucha imaginación para saber no a quiénes, sino a quién se refiere. En verdad movería a la risa, de no ser por una inquietante perspectiva: si estuviese al alcance de su mano, ¿qué impediría a un fascista semejante promover o incluso liderar una Noche de los Cuchillos Largos para purgar a todos los que, siempre según su lúcido parecer, fuesen enemigos de Tenerife y de la delirante nación canaria que pretende alentar? Dios lo quiere, grita a los cuatro vientos. Ese mismo fue el lema de Godofredo de Bouillon y sus cruzados al entrar a saco en Palestina, a finales del siglo XI, masacrando a quienes se les oponían. Un precedente nada alentador.

Tiene razón don José cuando desea que Dios nos libre del mal. Por esa misma razón yo le digo: ¡Que Dios nos libre de usted!

martes, 20 de julio de 2010

Memoria del porvenir

Santiago Auserón (español asesino, infame y godo, nótese la ironía) gustaba de los títulos contradictorios para algunos álbumes de su inmortal banda Radio Futura y de su secuela, Juan Perro. Entre ellos, el que da título a este post. La idea de resucitar la memoria no es en absoluto mía, sino que sale del manuscrito que lleva por título Crónica de un Diario Infame, escrita por la Plataforma Sí se Puede, difundida a través de la red (¡bendita sea!) y accesible a través de este enlace, entre otros muchos. Pero la resurrección de la memoria no sería posible, lo admito también, si no fuese porque nuestro azulísimo periódico local tiene un grandísimo y portentoso servicio de hemeroteca que permite consultar en línea sus ejemplares de la última década. Bien por don José, aunque parezca contradictorio, pero es que la contradicción es, precisamente, el alma mater de este post... así como de sus contenidos. Lo cual es mucho, muchísimo más importante.

Viene la cosa a cuento de que hace tan sólo cinco años y medio (¡ojo, señoras y señores!), que es tanto como decir el otro día, nuestro infatigable denunciador social-comunista y bolchevique (me imagino a Lenin retorciéndose de la risa en su mausoleo), el azote de la españolidad y el españolismo, el adalid de la patria canaria, el Van Helsing del vampiro canarión, saludaba con patriótico entusiasmo a la Constitución Española. Ojo, y cuando digo patriótico no me refiero a patriotismo canario, ése del que hace gala de poco para acá, sino de patriotismo ES-PA-ÑOL. Don José Rodríguez, quien no duda hoy en insultar y acusar de traidores y falsos patriotas a los políticos de Coalición Canaria, concluía el 5 de diciembre de 2004 la editorial de su periódico de esta manera:

"LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA celebra mañana sus 26 años de existencia. Gracias a la Carta Magna, esta gran Nación recuperó la democracia, sus libertades y la convivencia entre todos sus habitantes. Que viva muchos años."

Hoy, lo recuerdo, ha escrito lo siguiente acerca de esa misma "Carta Magna":

"Déjese de tonterías, don Paulino, que el tiempo se acaba y se le acaba: en lugar de poner al día la Constitución española -¿qué nos importa a nosotros la Constitución española?-, pida día y fecha para iniciar el calendario de las negociaciones que conduzcan a la devolución de una propiedad que era nuestra (...)".

Es MUY de agradecer a El Dia su fenomenal servicio de hemeroteca, porque si no, la tarea de recoger estos valiosísimos detalles sería más complicada. Para finalizar, este post va dirigido a todas aquellas personas de bien que sigan dando por buenas las opiniones que se vierten en El Dia, y reflexionen sobre esta cuestión: si este periódico les engaña a propósito de España y su Constitución (como aquí queda reflejado), ¿en qué más no les estará engañando?

Piénsenlo.

domingo, 18 de julio de 2010

¡Porque yo lo digo!

Por insistencia que no sea: vuelta a lo mismo, que hay que seguir la doctrina Goebbels hasta las últimas consecuencias. Nuevo alegato del infatigable Don José en busca de un ideal que sólo él y aquellos que le siguen son capaces de ver. Al autonombrado Denunciador Mayor del arhipiélago se le reconoce el empeño, aunque sea aderezado de sus habituales ingredientes, entre los que cabe incluir la intolerancia, una cualidad que sitúa al Tovarich Josif, paradójicamente (o no), más cerca del totalitarismo fascista que de las ideas de ultraizquierda de las que tanto gusta alardear. Porque es de intolerantes (y, por ende, de fascistas) no respetar a quienes piensan y sienten de distinto modo, y es obvio que en El dia ésa es, precisamente, la consigna a seguir. Leña al mono a todo aquel que piense, sienta o manifieste que es español, a la vez que canario, que una cosa no tiene por qué quitar la otra. Lean:
  • CANARIAS y los canarios han recibido, a lo largo de esos casi seis siglos de esclavitud, el mismo trato criminal que han perseguido los tribunales internacionales. El genocidio que sufrieron los guanches a manos de los españoles no se diferencia, conceptualmente hablando, del que les infligieron los nazis de Hitler a los judíos, o a las matanzas practicadas por los también dictadores Lenin y Stalin, así como por todos los demás déspotas que en el mundo han sido.
  • Empeñarnos en decir que somos españoles es una estupidez y un desdoro inadmisible, porque es querer equipararnos a lo que no somos. ¿Y por qué lo hacen algunos canarios?, nos preguntamos. ¿Tal vez les parece que poseen más dignidad si dicen que son españoles? ¿No se dan cuenta de que, en realidad, lo que ocurre es precisamente todo lo contrario? Ser españoles nos descalifica. No supone ningún mérito decir que somos españoles, pues eso significa que nos reconocemos como descendientes de los compatriotas de quienes masacraron a nuestros antepasados. De quienes les arrebataron sus tierras y, lo que es peor, su libertad, pues los redujeron a la condición de esclavos y luego los vendieron en los mercados peninsulares. ¿Puede alguien sentirse orgulloso de esa gente? ¿Puede un canario de bien ser un ferviente defensor de la españolidad de estas Islas?
  • (...) nos alegra el triunfo de la selección española. Sin embargo, conviene tener presente que no es nuestro triunfo. No lo es porque no somos España. Los canarios que se han echado a la calle en los últimos días de la citada competición, agitando enardecidamente la bandera del Reino de España, lo han hecho movidos por un sentimiento de hinchas deportivos. Un jolgorio pasajero (el fútbol tiene la capacidad de mover a las masas) que carece de raíces patrióticas porque la patria de los canarios sólo es una: Canarias; y su bandera la de las siete estrellas verdes.
  • LO REPETIMOS: ser español es un desdoro. No porque los españoles sean indignos por sí mismos, sino por la indignidad que cometieron en su día con los canarios. Son indignos por los crímenes que cometieron con los guanches y porque nos gobiernan desde una nación que está en otro continente, con una capital a 2.000 kilómetros de distancia de nuestras costas.

Mal que le pese al señor Rodríguez y a aquellos que tengan a bien creer lo que escribe, somos descendientes de españoles, portugueses, y guanches. Es falso que los aborígenes canarios (que no formaron jamás una nación tal y como ahora la conocemos) fuesen poco menos que exterminados, como este señor sugiere erre que erre.

Juzgar, con los ojos de hoy, la realidad del siglo XV para usarla como justificación de una independencia de república bananera es falsear la historia y jugar con los sentimientos, táctica favorita de todos los nacionalistas que en el mundo han sido. Antes que nada, hay que cambiar la historia. Y así, por ejemplo, hoy nadie se sorprende en Cataluña de que se hable de algo ilusorio como la monarquía catalano-aragonesa (ojo, que el orden de los factores altera el producto) en vez de Corona de Aragón, que es lo único que fue de verdad. Pero claro, es una excusa estupenda para justificar que los archivos de la Corona (de Aragón) se encuentren en Barcelona y no en Zaragoza. Y eso que bien pugnaron los políticos del principado catalán para recuperar los archivos de la Generalitat que estaban en Salamanca, robados por las autoridades franquistas. Eran suyos, decían. Y tenían razón. Bien, pues los de la Corona de Aragón también tienen dueño, y no es catalán. Tanto monta, monta tanto.

Es perverso recordar los abusos y matanzas que pudieron cometer los conquistadores con los aborígenes para después identificar nuestra identidad actual con los conquistados. Nosotros somos descendientes de los conquistadores y colonizadores que les siguieron. Pero claro: hay que reescribir la historia. Negar que nuestros antepasados son españoles es simplemente falso.

Dos apuntes más. El primero: las mayores atrocidades que se han cometido en el mundo (para eso sirve la Historia, para recordar el pasado de los pueblos) lo han sido en nombre de las religiones, pero también de los nacionalismos, malditos sean por siempre. Nacionalismo alemán, serbio, ruso, inglés, español, francés, japonés o camboyano. El segundo: no es un desdoro para quien escribe sentirse a la vez canario y español, pues entiende que son dos expresiones distintas de la misma esencia. Y siendo español, me siento en casa donde quiera que vaya por España: Galicia, Asturias, Cataluña, Andalucía, Castilla o el País Vasco, con mis gentes distintas pero hermanas. Que hablamos la lengua que nos dejaron los descendientes de romanos, visigodos y árabes, en la que han escrito Cervantes y Quevedo, Fray Luis de León y Teresa de Jesús, Garcilaso de la Vega y Calderón de la Barca, Zorrilla y Espronceda, Camilo José Cela y Miguel Delibes, Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte. Una lengua que hoy hablan cientos de millones de personas en el mundo. Este que escribe se siente muy orgulloso de sentir como propia la pintura de Diego de Velázquez y de Zurbarán, o la música de Isaac Albéniz y de Manuel de Falla. Y nada de eso es incompatible con la emoción que siente al escuchar una isa, una folía, un sirinoque o un romance gomero, los Cantos Canarios de Teobaldo Power o las canciones de Los Sabandeños, Los Gofiones, Mestisay, Taburiente y tantos otros.

Soy una persona libre. Y como tal, y desde estas líneas, no puedo por menos que compadecer a aquellos que me insultan y me faltan al respeto por pensar como pienso y sentir como siento. Nadie piensa ni pensará jamás por mí, no necesito a ningún Duce ni Gran Timonel que me marque el camino. Y si el denunciador sigue erre que erre, así sigo yo: gritando a los cuatro vientos que me siento chicharrero, lagunero, tinerfeño, canario, español y ciudadano de Europa, sin exclusiones. Abrazando mi identidad canaria con el mismo amor que asumo mi identidad española, con sus luces y sus sombras, que también las hay. Porque así como a una persona se la quiere como es, con virtudes y defectos, así lo siento yo también: sin negar la historia negra de España, aceptándola y aceptando y asumiendo también las luces de una nación que, pese a quien le pese, descubrió medio planeta y fue una vez el faro intelectual del mundo. Entero.

¡Ahí queda eso!

martes, 6 de julio de 2010

Cada oveja con su pareja

Sigue el bueno de José Rodríguez obsequiándonos día a día con sus jugosas editoriales, modelo de sentido común, equilibrio, mesura y, sobre todo, culta y bella prosa. Y que, todo hay que decirlo, nunca son monotemáticas. Porque al socaire de un título determinado aparecen churras en un rebaño que uno creía formado por merinas. Y quien así dice observa que, de pronto y casi sin venir a cuento, se dejan ver ovinos gallegos, navarros, manchegos, ibicencos, colmenareños, ripolleses, araneses, y sabe Dios. La editorial de hoy, por ejemplo, lleva por título Una República Libre y Soberana. Al sumergirse en sus profundidades, uno creería asistir al cotidiano alegato en pro de la independencia de nuestro pobre y oprimido pueblo guanche. Pero no, no del todo.

Veamos. Empieza con una comparación con un país insular (Seychelles): como ellos son libres, nosotros también tenemos que serlo. Sigue con un desprecio manifiesto a aquellos que tengan (tengamos) a bien sentirse (sentirnos) a la vez españoles y canarios. Continúa con una breve y disparatada alusión histórica para, acto seguido y tras mortal con doble pirueta, saltar al IRPF de este año. Y tras una concisa profecía de libertad, nos lleva de golpe y porrazo a la discusión sobre el futuro tren de Tenerife, salpicada aquí y allá con comentarios sobre las bondades de Internet, a la que atribuye poderes propios de personas. Sólo una novedad: en la editorial no se habla en ningún momento de Santiago Pérez, esta vez le han dejado en paz. De momento.

Y si alguien no lo cree y no quiere leer la editorial, aquí va nuestra acostumbrada selección de párrafos memorables:
  • Sus habitantes (de las Seychelles) de habla inglesa, francesa y autóctona -gente amable y de color- son libres, soberanos y tienen, como la tienen los países que gozan de libertad, su dignidad puesta en sí mismos. Ni las Seychelles, ni ninguno de los países libres, tienen amos. No los gobiernan desde la distancia ni Rubalcabas, ni Zapateros, ni Rajoyes, ni Aznares, ni nadie que no sea de su propia gente. (...) Las Seychelles gozan de libertad porque se las dio un país civilizado, como es Gran Bretaña, en 1976, aunque no ha hecho lo mismo con las Malvinas. En fin, los canarios tenemos amos y tenemos lo que somos; lo que nos han hecho ser: apátridas, apáticos, aplatanados y mínimos ante el peninsular y ante el godo. Es decir, somos una pena.
  • Canarias exige dejar de ser explotada por los españoles y ser suya propia. Aspira a ser una nación con regidores propios que tengan limpias las manos y sean honrados. (...) Hoy somos españoles postizos; canarios que hacemos el ridículo diciendo que somos españoles; actuando como si fuera un desdoro decir que somos canarios (...). Qué disparate afirmar que somos españoles cuando estamos a 2.000 kilómetros de la capital de la Metrópoli.
  • Para ... (la independencia) deben iniciarse las conversaciones entre un país que suponemos civilizado -España- y otro país -Canarias- que tenía su civilización y sus estructuras, pese a lo cual fue canallescamente invadido, esclavizado, vendido y robado por unos bárbaros que lo someten colonialmente desde entonces hasta ahora; es decir, durante casi seis siglos.
  • ¿Por qué los dineros que descaradamente se ha llevado la Hacienda española en la campaña del IRPF de este año, y de todos los años anteriores, ha de ser de los españoles y no nuestro?
  • La libertad llegará. Es irremediable. Es irreversible. Un día el Gobierno español se llevará una sorpresa porque será forzado por la ONU, y por el mundo entero, a iniciar negociaciones con genuinos representantes canarios -no los políticos que padecemos ahora sino aquellos que oportunamente se señalen- para establecer las condiciones del traspaso de poderes y de patrimonio.
  • ¿Quién pone de acuerdo a una mancomunidad de servicios entre magos? Entre rencores, entre rencillas, yo más que tú, tú quién sos, primero yo, después yo, siempre yo y si sobra algo para mí.
  • Hoy, lo repetimos, es Internet quien gobierna. Internet, como el ADN, son dos métodos idénticos en eficacia, rapidez y evidencia.
  • Ha dicho don Ricardo (Melchior) con relación al tren que ya tiene las bendiciones de Fomento y de todas las fuerzas sociales y políticas. Confiamos en él por lo que hemos dicho acerca de que es un hombre de obras. Pero, ¿y si los ecologistas no quieren? ¿Si los canariones no quieren? Veremos qué tren sale primero. El inmensamente necesario de Tenerife, o el de juguete de Las Palmas.
Y así como cada oveja de este variopinto y singular rebaño debe ir con su pareja, así se me ocurren los siguientes comentarios al líder de la manada: (i) lo de gentes de color tiene un tufillo ciertamente racista; (ii) Gran Bretaña es un país civilizado porque concedió la independencia a las Seychelles, no importa que, además de las Malvinas, hoy mantenga numerosas dependencias y territorios de ultramar, la mayoría de ellos insulares, y mucho más alejados de sus costas que nosotros de la península ibérica; (iii) quizás haya pensado José Rodríguez en su bienamado Miguel Zerolo, insigne pero agotado patriota, como regidor de manos limpias para su hipotética república, uno de esos hombres que, oportunamente (nunca mejor dicho) serían señalados para tal fin; (iv) España, ese civilizado y a la vez bárbaro (¿?) país, destruyó una civilización de un pueblo nuestro, sí, pero que desconocía la escritura, que jamás vivió en ciudades ni tuvo conciencia de país, y cuyas únicas estructuras fueron los hoy añorados menceyatos, territorios gobernados por clanes tribales; (v) el tren tiene las bendiciones de un ministerio de ese país bárbaro y español que, fíjate, financia una y otra vez los caprichos de nuestros menceyes (quiero un auditorio, quiero un puente, quiero un tranvía, quiero un tren, quiero ampliar el aeropuerto, quiero un puerto, quiero...), aun cuando, por ejemplo, los presupuestos originales se salgan abiertamente de madre o las especies protegidas de las islas importen menos que una boñiga ovina (eso sí, atención a los demonios ecologistas y canariones); (vi) ¿para qué queremos gobernantes si ya tenemos a doña Internet?; (vii) la única gran verdad que se lee en la editorial: la presunta República libre y soberana sería, inevitable e irreversiblemente (JR dixit), una mancomunidad entre magos. Con o sin independencia. Ahí estoy completamente de acuerdo con el prota de este humilde blog.

Hasta mañanita.

viernes, 2 de julio de 2010

Dos políiticos y un destino

Las víctimas del comentario de hoy son la alcaldesa de Granadilla de Abona, doña Carmen Nieves Gaspar Rivero, y Santiago Pérez, a quien José Rodríguez distingue desde hace tiempo con su particular afecto. El abajo firmante se pregunta qué pueden tener en común estas dos personas para ser objeto de la embestida del autoproclamado denunciador mayor del archipiélago. Cuál es el destino que comparten. Y no es tarea fácil hallar un vínculo que les relacione: la una milita en Coalición Canaria, el otro en el Partido Socialista Canario; la primera es alcaldesa, el segundo diputado regional, y así. De manera que si ya se ha eliminado lo imposible, la verdad debe estar en lo que resta, por improbable que parezca: sin duda, ambos políticos se cuecen en el mismo caldero porque son del desagrado del periódico El Día y de su mandamás. Digo yo. Reproduzcamos, como es norma, algunos párrafos:
  • "Nos repugnan los talentosos y los talantosos, entre estos últimos nuestro milagroso primer ministro de la gran ruina de España, el socialista Zapatero. Ya hemos dicho recientemente que los socialistas y el socialismo atraen la ruina de los pueblos y el sometimiento de éstos a los malos gobernantes; a los déspotas."
  • "El bien, en este caso de Granadilla, va a triunfar sobre el mal. El mal de una alcaldesa inepta como es la de Granadilla. Una política ruin, vengativa y, en definitiva, inservible, que aún la tiene que aguantar el pueblo porque le quedan meses de cargo en los que su gestión será tan inútil como lo ha sido hasta ahora. Alcaldesa, por el apoyo que le presta un partido ruin y contrario a Tenerife, uno de cuyos miembros ha insultado gravísimamente a José Rodríguez."
  • "Santiago Pérez descarga contra EL DÍA y su editor la rabieta por sus continuos fracasos electorales. Eso quiere decir que no es demócrata, lo cual equivale, políticamente hablando, a ser un bolchevique o un nazi."
Sobre el primer punto, no acierto a explicarme la trascendencia que pueda tener Zapatero para el editor-director de El día, toda vez que es presidente de un país extranjero: ayer mismo, nuestro periódico favorito así lo proclamó, arguyendo como única razón la distancia que nos separa de las costas peninsulares. Además, resulta muy llamativo que un social-comunista declarado como José Rodríguez afirme que el socialismo trae la miseria a los pueblos. Si es así, entiendo que debería cambiar su ideario político a la mayor brevedad.

En cuanto al segundo, las palabras con que obsequia a la alcaldesa de Granadilla son especialmente chocantes si se tienen en cuenta los elogios que le dispensaron hace cosa de tres años, cuando accedió al cargo, en el mismo periódico que hoy tan amargamente le critica. Claro que si uno lee el resto del comentario, el motivo es obvio: el retraso sufrido en la ejecución del Puerto de Granadilla, del que el señor Rodríguez y su periódico se declaran fervientes partidarios. Estimará sin duda nuestro diario de siempre que Carmen Gaspar es responsable de ello. A propósito de ello, y por exclusión, el partido ruin y contrario a Tenerife debe ser la plataforma Sí Se Puede, que se ha manifestado contraria a dicha obra y cuyo único representante apoya con su voto a la señora Gaspar. Es rigurosamente cierto que Domingo Garí, miembro de dicha plataforma (así como colaborador de Canarias Semanal y profesor de Historia de la Universidad de La Laguna), escribió un artículo que contenía insultos hacia José Rodríguez, luego de que éste insinuara en una editorial posterior al accidente aéreo de Barajas del verano de 2008 que había afán de notoriedad hacia Gran Canaria por parte de ciertos medios informativos tras la tragedia que costó la vida a 154 personas, muchas de ellas grancanarias.

Finalmente, el calificativo de bolchevique dirigido a Santiago Pérez convertiría a éste, paradójicamente, en correligionario del propio José Rodríguez. A continuación añade o un nazi. Se supone que por criticarle. ¿Qué cabría decir entonces del propio jefazo de El Día?

Hasta mañana, si don José quiere.

jueves, 1 de julio de 2010

Receta de frangollo con crema catalana

No. No es que al editor, director y jefazo máximo de nuestro periódico favorito le haya dado por la gastronomía local. De hecho, desconozco el alcance de sus conocimientos a este respecto. Sucede simplemente que, al leer sus comentarios, me quedo con la impresión de una mezcla tal de ingredientes que no puedo pensar en otra cosa que en platos y especialidades culinarias donde concurre, precisamente, una mezcla profusa (a veces confusa) variada y singular de ingredientes de lo más diverso. Como el frangollo canario, por ejemplo: un postre a base de harina de millo (maíz), limón, almendras, matalaúva (anís), mantequilla, pasas, leche, etc.

Aprovecha el susodicho periodista la coyuntura actual a propósito del fallo del Tribunal Constitucional sobre el tan traído y llevado Estatut català para escribir sobre España, Cataluña, Canarias, Castilla y Madrid, mezclándolo todo en su Thermomix mental, y aderezado aquí y allá con un pellizco de Galicia y otro de Vascongadas. El resultado bien podría ser una combinación de frangollo con crema catalana por encima. He aquí unos fragmentos del postre resultante:

  • "(...) comprendemos que algunas regiones españolas quieran poner tierra por medio. No es el caso de Canarias, porque Canarias no es España. Todo lo que se diga de Cataluña, las Vascongadas o Galicia no cuenta para nosotros, porque no formamos parte de España; estamos a 1.400 kilómetros de las costas españolas y a 2.000 de Madrid, la capital de la odiosa Metrópoli que nos esclaviza. Sea como fuese, y pese a que no nos gustaría una España peninsular desmembrada, siempre se ha dicho que Cataluña es una nación. Cataluña forma parte de Europa, mientras que España es la frontera con África."
  • "(...) aun lamentándolo, tenemos que apoyar la postura segregacionista de Cataluña. Aunque los derechos históricos de Cataluña deberían abstraerse en beneficio de la unidad de España, se imponen, insistimos, las circunstancias actuales para que cese el dominio de Castilla sobre otros países y las personas que habitan en ellos. Países que no les pertenecen a los castellanos por mucho que lo diga la Constitución española. Máxime, en el caso de Cataluña, cuando concurre la circunstancia añadida de que los catalanes son distintos a los castellanos. Detestamos el separatismo, volvemos a decirlo, pero desde antiguo se sabe que Cataluña es distinta a Castilla y a España en general."
  • "Al margen de estas razones, debemos ponernos de parte del separatismo catalán por el trato colonial que estamos recibiendo en Canarias de Madrid y de Castilla. Queremos decir que nos solidarizamos con los ciudadanos catalanes en su deseo de vivir libres, sin estar sojuzgados por los políticos de Madrid."
Supongo que cualquier lector medianamente avispado ya se habrá dado cuenta de varios detalles muy reveladores:
  1. No se sabe bien quién nos esclaviza: si España, Castilla, Madrid o los políticos de Madrid en connivencia con algunos de aquí. ¿Quizá un poco de todo?
  2. A pesar de la repugnancia que la palabra separatismo provoca en el señor Rodríguez, algo así sólo tiene cabida cuando se habla de España, hasta el punto de que los derechos históricos de Cataluña deberían subordinarse al interés de la unidad española (al leer esto pienso en Pujol, Mas o Montilla, por no hablar de Puigcercós o Carod-Rovira). Cuando se trata de Canarias, la cosa es diferente gracias a un truco de prestidigitador: como Canarias no es España (ni, al parecer, lo ha sido nunca), el asco que le produce la postura presuntamente separatista de otros no es en modo alguno aplicable al caso canario, ni por lo tanto a él mismo.
  3. Cataluña es una nación porque siempre se ha dicho, claro. No importa que este debate (el de Cataluña como nación) no haya tenido lugar en la sociedad española hasta hace bien poco tiempo (no más de dos décadas), ni que tuviese su origen en el nacionalismo decimonónico. Siempre se ha dicho, según el criterio del señor Rodríguez. Con eso basta.
  4. Ya no nos sojuzga España, sino Castilla (o Madrid, o sus políticos). Y esto debe ser así porque atribuir esta realidad a España equivaldría a meter, muy inoportunamente, a los catalanes en el mismo saco. Pero como Cataluña y los catalanes le vienen muy bien al señor Rodríguez para justificarse, pues venga: otro birlibirloque.
  5. Finalmente, hoy casi nadie emplea el término Vascongadas, sino País Vasco o Euskadi. El uso más reciente de este calificativo para las tres provincias vascas se remonta a los tiempos del franquismo. Que cada cual saque sus propias conclusiones.
Hasta la próxima.

sábado, 26 de junio de 2010

Tovarich Rodríguez

El editor y jefe de nuestro diario favorito se dirige hoy en su comentario a Santiago Pérez, diputado regional socialista tinerfeño. En ella, y enlazando una pregunta con otra, hace un recorrido por su propia trayectoria vital como periodista, incluyendo sus presuntas vicisitudes sufridas a mano del régimen de Franco, para hacer más adelante profesión de fe política en los siguientes términos:
"¿Cree también usted que José Rodríguez es fascista? ¿Sabe usted que usted es, porque lo practicó en el pasado y en el presente actúa como si tal, un hombre de izquierdas social-comunista y de hechura bolchevique, además de denunciador mayor del Archipiélago? ".
Salud entonces... camarada.