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martes, 10 de septiembre de 2013

Te lo juro, mi pana

Si alguien tenía alguna duda sobre la viabilidad económica de un proyecto independentista en las islas, si es escéptico sobre la cantidad y calidad de los recursos materiales de este territorio, sobre su capacidad de competir solitos en un mundo globalizado (sin ir más lejos, en el sector turístico), sobre su limitada capacidad de defensa en caso de agresión, sobre su más que discutible peso en el concierto internacional, sobre la integridad y honradez de la casta político-empresarial que nos gobernaría, y un larguísimo etcétera de inquietudes, ya puede respirar tranquilo. Gary Baldi y su periódico garantizan (sí, sí, han leído bien) que seremos la repera. Lean:

EL DÍA, con su historia desde "La Prensa", con su honradez, su patriotismo y su demostrada lealtad al pueblo de estas Islas, garantiza que Canarias, una vez lograda su libertad, una vez conseguida su independencia, será una nación fuerte, poderosa y riquísima.

A ver, figura: y si (por pura casualidad) no fuera así, ¿a quién le reclamamos daños y perjuicios?

martes, 15 de noviembre de 2011

Cuéntame un cuento

Y verás qué contento / me voy a la cama y / tengo lindos sueños. Así cantaba el siempre visceral Cifu al frente de los Celtas Cortos. El tema, por cierto, contaba una fábula sobre un malvado rey que había encerrado a sus hijas en tinajas, pero éstas consiguieron escaparse y viajaron hasta Jamaica, donde se lo pasaron pipa disfrutando de la playa, el reggae y, presuntamente, de alguna cosilla más. Quién sabe si las niñas llevaban por nombre Verdad, Libertad e Imparcialidad. O algo así. Y si el rey se llamaba Gary Baldi. Un suponer.

Porque puestos a contar, bien que le gusta un cuento al anciano monarca de Far, Far Away. Tiene la gran virtud de no agotar jamás nuestra capacidad para la sorpresa y el estupor. Lo de hoy así viene a refrendarlo. Aquí van algunos párrafos:
  • Ningún patriota canario puede votar por quien tanto nos ha afrentado y, sobre todo, por quien ha sido incapaz de pedir la libertad de su tierra durante todo el tiempo que lleva en Madrid. (...) El nacionalinsularismo, como lo denomina Jorge Dorta Ancor, fue la semilla del nacionalismo de CC, en el que nosotros confiamos -como lo hicieron muchos canarios- porque considerábamos que el objetivo de sus dirigentes era conseguir la independencia de Canarias.
  • (...) rechazamos los planteamientos de Ancor cuando dice que el editor de EL DÍA mantiene su fobia antigrancanaria. José Rodríguez no tiene fobia antigrancanaria. Únicamente está en contra de la hegemonía que quiere ejercer Canaria sobre las demás islas. Un ejemplo, la Televisión Española que domina Las Palmas en detrimento de Tenerife.
  • Porque el pueblo saldrá a la calle, quiera Dios que no de forma violenta, para arrasar con la gentuza política que ha creado esta situación. Esta, volvemos a decirlo, es la única solución para Canarias porque con los partidos estatistas y los falsos nacionalistas no vamos a ninguna parte. La inmensa riqueza del Archipiélago -una riqueza que queda constatada en todos los tratados de economía y en todos los artículos y trabajos de los expertos- se la mama la Hacienda española.
Y ahí están las princesitas, encerradas en tinajas de barro, gritándole al rey que las suelte, con poca fortuna de momento. Coalición Canaria jamás ha lanzado en sus programas electorales que persigue la independencia de Canarias, por tanto nada se le puede reprochar en este sentido. Al menos. No hay engaño, ni trampa ni cartón. La perreta del gran mencey tiene otra causa. La negativa de su más que evidente fobia anticanariona es, cuando menos, un ejercicio de pétreo y desvergonzado cinismo. Y en cuanto a las majaderías habituales sobre el presunto robo de Hacienda (nada se ha dicho jamás de las inversiones del gobierno de la nación en las islas) y la profecía de que el pueblo saldrá a la calle para "arrasar pacíficamente" a los antigarybaldianos, sólo me produce profunda lástima.

Ojalá estas pobres niñas puedan verse pronto libres del tirano que tan cruelmente las secuestra. Y puedan ponerse hasta el culo de bailar reggae en la playa, lo mismo da si es en Las Teresitas o en Las Canteras. Igual da.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El (enésimo) cuento de la lechera

Érase que se era un juglar que gustaba de contar historias de países lejanos y tesoros escondidos, de héroes y villanos, de dragones y otros monstruos, de tiranos y de humildes, de conquistas y batallas, todo ello para solaz y diversión del pueblo llano. Las gentes de aquel reino escuchaban sus cuentos con simpatía, sabedores de que no eran sino el fruto de su pródiga imaginación. Y, al contemplar la atención que despertaba en aquellas sencillas gentes, el juglar comenzó a creerse sus propios relatos, hasta que un buen día ya no fue capaz de distinguir la fantasía de la realidad. Y entonces comenzó a insultar a los representantes del rey, a los que imaginaba esbirros de un oscuro y malvado poder, a despreciar a otros juglares que también cantaban para entretener al pueblo, a exclamar que su pequeña ciudad había sido una vez un reino libre poblado por gentes bondadosas, luego esclavizadas por un cruel invasor, y a afirmar que en algún lugar, en alguna casa antigua, en un olvidado arcón de recia y noble madera se escondía el Cuerno de la Abundancia, que haría ricos a todos sin necesidad de trabajar. Y se imaginaba a sí mismo como el Gran y Unico Juglar, en el nuevo y minúsculo reino que pretendía alcanzar con sus cantos, cada vez más histéricos y estridentes. En suma: se volvió loco.

Así escribe hoy nuestro juglar:
  • Difícil será, en efecto, conformar la nación canaria. O, mejor dicho, el Estado para darle poder a la nación canaria, que ya nuestra nación existe como tal desde el tiempo inmemorial de los guanches.
  • Esta tierra era de los guanches y hoy lo es de sus descendientes, que somos los canarios, y no de los españoles por mucho que lo diga (...) la Constitución española.
  • Y cuando llegue el momento de ser ese país soberano, de ser dueños de nuestro suelo, nuestro cielo y nuestro mar, de ser dueños de nuestros recursos (que son inmensos), todo el pueblo canario se sentirá orgulloso de su propia identidad.
  • CANARIAS será una república y desaparecerá el escudo con los perros rampantes lamiendo la corona de los Borbones. Un escudo indigno de un territorio africano donde habitan blancos cultos pero con su idiosincrasia.
  • CANARIAS tendrá su Constitución que será sometida a referéndum y votada. Una Constitución rígida para que no aparezca ni un corrupto, ni un delincuente político, (...). Esa Constitución recogerá las leyes adecuadas para asegurar la riqueza intrínseca de Canarias, que es indiscutible e indiscutida. Permitirá que nuestras poblaciones se embellezcan, se animen, consuman y creen riquezas. Luego estarán los estrategas para dictar leyes que aumenten estas riquezas derivadas de la inmejorable situación canaria en el Atlántico. Los puertos de Canarias son puertos forzados debido a la posición de nuestras Islas entre tres continentes. Seremos dueños, como decimos, de todas nuestras riquezas...
  • EL presidente del Gobierno de Canarias viajará en coche normal, pero no en helicóptero. El importe de sus altos vuelos se destinará a ayudar a los pobres y a crear las condiciones adecuadas para que prospere la riqueza.
  • CANARIAS tendrá como periódico de cabecera al diario más patriota de todo el Archipiélago: EL DÍA, junto con sus medios de comunicación audiovisuales. Y al decir audio no nos olvidamos de Radio EL DÍA, la gran infamia cometida contra esta casa por Paulino Rivero (...)
Sólo un apunte: si el presidente de esa república lejana, muy lejana, que imagina nuestro buen juglar tuviese que desplazarse de una isla a otra, habría que inventar el coche flotante. Supongo. Por lo demás, me remito a la fábula con la que he abierto este post. Feliz domingo.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Apocalipsis

Este vocablo griego significa revelación, pero dado el contenido de los episodios que le fue dado contemplar en ella a san Juan, ha quedado como sinónimo de catástrofe magna y suma de todas las desgracias imaginables que eventualmente pueden abatirse sobre algo, o alguien. Así es como ve nuestro san Pepito mártir a las islas si el próximo 20-N no triunfa en las urnas su propuesta de república bananera (que me perdone el Guanche Tuerto):

Un radicalismo pacífico [el de los patriotas, según él] que debe prepararse de aquí a noviembre, porque en caso contrario se acabó Canarias. Canarias dejaría de ser incluso un archipiélago poblado por personas con identidad como pueblo, para convertirse íntegramente en una posesión de España sin identidad como lo está en la actualidad con la que la metrópoli haría lo que quisiera a su antojo, mucho más de lo que lo hace que ahora. Se sublimaría de golpe la idiosincrasia canaria; la solidez se transformaría en humo de la noche a la mañana, sin que los canarios auténticos pudiésemos hacer nada para evitarlo. Una desgracia que, lo repetimos, sólo pueden evitar los patriotas (...)

O sea: Canarias es hoy una posesión española sin identidad, pero si no salen adelante los patriotas en las urnas, Canarias ¡se convertirá en lo que ya es! Algunas veces hemos mandado al bueno de Gary Baldi a la escuela, por ignorante. Será que, como dicen algunos, conforme nos hacemos mayores regresamos a la infancia... en todos los sentidos.

En otro orden de cosas, uno se entera hoy de que Carlos Sosa ha retomado su actividad tras las vacaciones porque ha vuelto el rifirrafe entre ambos:

Estamos al tanto de que ya se sabe en Las Palmas quién es el chulón capicúa y mariconsón, pero este individuo se ha empeñado en que su mala fama trascienda los límites de la isla de los secarrales para que conozcan sus miserias en todo el Archipiélago. Y lo va a conseguir el 13 de diciembre, cuando se celebre la orgía judicial que él y alguien más está preparando contra José Rodríguez. Entonces conocerán todos los habitantes de estas Islas lo que EL DÍA no ha querido revelar hasta ahora por prudencia y por corrección: decir públicamente quién es el mariconsón. Algo que hasta ahora sólo lo saben las personas muy allegadas a esta Casa y los íntimos del chulón capicúa. A partir de esa orgía judicial, serán públicos su nombre y apellidos. Porque no será EL DÍA ni José Rodríguez quienes lo hagan público, sino los jueces encargados de enjuiciar este caso cuando dicten sus sentencias.

Señor mío: o miente, o es usted tan tonto como los que creen que un fonil sirve como sombrero o confunden un pito de murga con un saxofón. Porque, si no bastaran las detalladas alusiones que ha hecho en el pasado, aunque sólo fuera con las referencias literales de hoy, ¿cree que a alguien medianamente avezado en esto de Internet le llevaría más de cinco minutos saber exactamente a quién se refiere? Todo un halago para la inteligencia de sus lectores. Y lo peor de todo: ¿cree que esa excusa infantil le servirá para demostrar que yo no he sido? ¡Ay! Prepárese para su apocalipsis particular.

martes, 14 de junio de 2011

¡Boooombaaa!

¿Alguien dijo King Africa? ¡Pues no señor! Gary Baldi promete hoy que el próximo domingo temblarán los cimientos del paulinato:

El domingo daremos la campanada con un testimonio gráfico para que se sepa quién gobierna en Canarias; para que se sepa en manos de quién quedarán las Islas si a este hombre lo invisten presidente.

Más adelante, poseído del más fervoroso ímpetu justiciero, y emulando a John Brown antes de la Guerra Civil americana, vaticina:

Pasarán estos días aciagos para EL DÍA y para el pueblo. Pasarán estos pactos que tanto han perjudicado a Tenerife y a Santa Cruz. El que no pasará será don Paulino, pues tendrá que buscar refugio porque la vergüenza le obligará a ocultarse. (...) Coalición Canaria está firmando su rápida defunción política. Don Paulino ha firmado la suya propia y la de sus secuaces. Desde ya delenda est Coalición Canaria. Lo decimos en castellano, se acabó CC. Sólo está dando los últimos coletazos.

Hay quien piensa que es el periódico azul el que puede estar en las últimas. ¿Quién aguantará este pulso? Seguiremos informando.

Y entre tanto: bom-ba, para bailar esto es una bom-ba...

sábado, 4 de junio de 2011

¡Paulino, al trullo!

Si tuviera que hacer un ruego a quien corresponda, es que alguien vaya preparando una camisa de fuerza porque, en verdad, hay una persona necesitada de ella que dice residir en el Toscal y trabajar en cierto periódico, extremos éstos que empiezo a poner en duda, a la vista de los desvaríos de su mente, en apariencia intoxicada. El último Hit de Gary Baldi no tiene pizca de desperdicio: dice que Paulino Rivero podría acabar en el Tribunal Internacional de La Haya, acusado de delitos contra la humanidad. Es de suponer que las causas de dichos delitos podrían resolverse fácilmente con la varita mágica habitual. Lean:

Pero la justicia se impondrá y así como pasados los años muchos déspotas llegan al Tribunal de La Haya, quién sabe si estos canarios de hoy, incluido don Paulino Rivero, serán extraditados en su momento para ser juzgados por genocidio, pues de hambre también se muere. Por desatenciones mueren hasta los mendigos. Y por listas de espera que no ha sabido resolver esta dictadura antidemocrática que padecemos también se muere. Y que vengan los españolistas y los amantes de la españolidad a decir que mentimos. No estamos pensando en una broma cuando mencionamos el Tribunal de la Haya. Lo repetimos: pudiera ser que algún día viésemos a don Paulino reclamado o extraditado a la capital holandesa.

No me imagino a Paulino Rivero convertido en el político del pijama de rayas. No de momento, y mucho menos por las razones que apunta el editorialista más dicharachero de Barrio Sésamo. Por favor, lo dicho: si alguien tiene a mano una camisa de fuerza y una buena dosis de Haloperidol y Tranquimazín, sírvase enviarlos al número 71 de la Avenida de Buenos Aires, Santa Cruz de Tenerife. Alguien allí los necesita. Y urgentemente.

martes, 10 de mayo de 2011

Los buenos y puros canarios

Robes Pierre ha dictado otro collar de perlas. Su editorial de este martes pretende ser, según su propia expresión, un potpurrí. Y en cierto modo lo es, no tanto por la variedad de temas que toca, sino por el aroma que desprende (del francés pot pourri, olla podrida). El führer de la avenida de Buenos Aires ha subido un peldaño hacia el paroxismo (que no patriotismo) en su discurso y, entre col y col, ha dejado meridiamente claras las virtudes teologales de los partidos políticos de sus independientes mundos de Yupi, y otras cosas como para no recordar:
  • Cuando seamos una nación con su Estado existirán en este Archipiélago partidos de izquierda, de derecha y de todas las tendencias siempre que admitan las normas de la democracia; formaciones que tendrán esencia, fundamento, honradez, seriedad, patriotismo y listas abiertas. En definitiva, partidos canarios que piensen y trabajen para los canarios, y no partidos estatistas sujetos a la disciplina de sus dirigentes peninsulares.
  • (...) no nos queda más remedio que hablar de las elecciones y de los políticos. Lo hacemos muy a nuestro pesar (...) ya que la chatarra política que padecemos no se merece ni una línea. Vivimos en una democracia falsa, antipática y corrompida. Muchos de sus protagonistas quieren repetirse a través de las urnas el 22 de mayo. Allá cada cual con sus egoísmos, pero que no perjudiquen al pueblo.
  • Esta democracia, que se regocijó con sentido y alegre alboroto en sus albores, ha degenerado en una partitocracia asquerosa; en un partido de fútbol en el que sólo juegan tres jugadores.
  • En nuestra Casa nos creemos en posesión de la verdad porque nos sabemos patriotas, aunque a veces nos equivocamos o nos equivocan; raras veces, pero ocurre. Sin embargo, desde ahora, y confiando en que no nos equivocamos, aconsejamos que se vote por los patriotas canarios. Que el 22 de mayo, cuando toque acudir a los colegios electorales, se opte por los hijos de sus antepasados, legítimos y puros.
  • (...) este partido es el único que puede salvar a Canarias de su quiebra económica, de su crisis, de la falta de empleo. El Movimiento Patriótico Canario le proporcionará a estas Islas la posibilidad de ser una nación con Estado (...) además de su Constitución, su Justicia, su Administración (...) y, sobre todo, una nueva ley electoral con listas abiertas que evite el actual escándalo de la partitocracia. Y en lo económico, el Movimiento Patriótico hará que el turismo y la agricultura marchen de la mano para crear riqueza y empleo.
Aquellos que pretendan fundar un partido político en el futuro ya saben: fundamento y patriotismo, ya que sin estas imprescindibles cualidades no obtendrán el correspondiente visado del lusoangloitaloirlandés mencey Gary Baldi (en quien reside la verdad a menos que otros lo equivoquen), para ejercer la política, canaria y sin mácula. Y si por ventura resultaran elegidos los candidatos del MPC podemos estar tranquilos, ya que como son puros no querrán presentarse a una eventual reelección, a diferencia de los que hoy detentan el poder, esos tres jugadores del partido de fútbol en el que parece, por cierto, que no existen el Centro Nacionalista Canario, Alternativa Sí se Puede, Nueva Canarias y otras candidaturas, algunas de las cuales tienen hoy cargos electos, sobre todo en ayuntamientos.

Con todo, hay dos aspectos en la prédica de nuestro apóstol que me inquietan un poco más. El primero es la alusión a los hijos de los antepasados, legítimos y puros. Sostenía Adolf Hitler, y con él toda la masa de nacionalsocialistas que le siguieron ciegamente a la locura, la muerte y el horror, que el bien supremo de un estado residía en la pureza racial de sus gentes. En la Camboya de Pol Pot y sus Khemeres Rojos, los intelectuales, los que hablasen alguna lengua extranjera, los contaminados por ideas foráneas, los que profesaban alguna religión, eran considerados impuros y tratados como tales ¿Se refiere a esta clase de pureza este otro führer? ¿Qué querrá decir puro? ¿Qué pasará con aquellos que, a sus ojos tan fanáticos como miopes carezcan de pureza? ¿Serán purgados? Y si es así, ¿a lo nacionalsocialista, a la soviética o a la camboyana?

La segunda reflexión viene a propósito de las presuntas intenciones del MPC en economía, y el binomio agricultura-turismo. Pero de eso hablaré con más detalle en otro momento, a la luz de las verdaderas palabras de nuestro sagrado apóstol, que habla ahora y siempre en nombre de los canarios puros, amén.

viernes, 8 de abril de 2011

Espacios gratuitos de propaganda electoral

Ante tanta infamia, no olvide el pueblo que hay un movimiento en marcha; un movimiento patriótico por el que hoy ponemos las manos en el fuego, porque sabemos quienes son sus dirigentes y cuales son sus propósitos. Un Movimiento Patriótico que quiere entrar en el Parlamento, aun corriendo el riesgo de hacerlo por la puerta estrechísima que dejan los partidos de la corrupción política. Ese Movimiento Patriótico nos traerá un estado nacional e independiente. Una república canaria con nueva política y nuevos políticos; lo decimos un día más. Un nuevo país con una Constitución propia y un respeto a los poderes universales de cualquier nación democrática: legislativo, ejecutivo y judicial. Sobre todo un poder judicial que trate a los juzgados con justicia. ¿Sabe la Justicia que aún confiamos en ella, a pesar de las injusticias que se han cometido con nosotros? [El Día, 8 de abril de 2011]

Así dice el señor. Al parecer, esta colonia carece de poderes públicos emanados de la autoridad del pueblo expresada libremente en las urnas. Ah, y tomen nota los jueces y magistrados que tan vilmente acosan a nuestro santo apóstol, pues si esta república se constituye, les quedarían apenas un par de telediarios, perdón, telecanarias. Tantos comoles quedarían a algunos miembros del comité de empresa que representa a los trabajadores del periódico azul.

viernes, 25 de marzo de 2011

Así habló Zaratrusta

También conocido como Zoroastro, profeta y fundador de la religión conocida como mazdeísmo, vigente en el imperio persa hasta la irrupción del Islam en el Oriente Medio. El mazdeísmo supone una concepción maniquea del mundo, en forma de lucha permanente entre la encarnación del bien (Ahura Mazda) y la del mal (Ahriman). Se practica aun hoy en día, si bien es muy minoritaria, y uno de sus seguidores más famosos fue el difunto cantante Freddie Mercury, voz principal y alma de Queen.

Al bueno de Gary Baldi, quizás aún no del todo repuesto de sus recientes heridas judiciales, le ha dado por echarse la túnica a la cabeza, quién sabe si creyéndose reencarnación del mismo profeta persa o qué. Su cierre al comentario de hoy así lo hace pensar:

Cada día estamos más cerca de que se abran las puertas y las ventanas para que en Canarias se respire el aire fresco de la libertad. Para que los recursos de estas Islas los disfrutemos los canarios y no los godos. Para que los godos, encabezados por los cuatro godos de la prensa y la hez del periodismo de Las Palmas, salgan corriendo con las patas en el culo. Los demás peninsulares que se queden aquí, hablando todos la misma lengua que los canarios. Sintiéndonos todos hijos de Dios y hermanos en la canariedad. Y nietos, o tataranietos, de nuestros antepasados los nobles guanches que fueron vilmente aniquilados.

Más que Zaratustra, parece que haya hablado Zarrapastustra, con los buenos modales y exquisito respeto al prójimo de siempre, especialmente hacia aquellos a los que contempla como encarnación del mal. Suma y sigue.


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Paz a los hombres de buena voluntad

Recordar este saludo, extraído del evangelio de San Lucas, es oportuno en días navideños (lástima que muchos no extiendan este deseo al resto del año). No obstante, hay quien se complace en llamar a lo contrario, aunque pretenda no hacerlo. Lobo con piel de cordero, para unos, arrojar la piedra y esconder la mano, dirían otros. No es necesario aclarar su identidad a estas alturas, así que vamos a los detalles, por desgracia profusos en el comentario de hoy.
  • España es el baldón de Europa y Canarias, (...) está sufriendo las peores consecuencias de la colonización española. Esto ya clama al cielo y puede ser la causa de que el día menos pensado se produzca un estallido social en estas Islas. Algo que no deseamos -siempre lo hemos dicho, pues somos gente de paz-, pero que lo vemos venir porque la situación está hirviendo.
  • Mucho nos tememos que si no se dan los pasos oportunos por quienes han de darlos, (...) a no tardar mucho la gente se echará enloquecida a la calle para reclamar su libertad.
  • Es posible que cuando el pueblo se eche a la calle haya violencia, pero no seremos nosotros los culpables porque llevamos mucho tiempo advirtiendo de lo que puede ocurrir. ¡Cuidado, España! ¡Cuidado, dirigentes nacionalistas canarios que no están haciendo nada! La subida de las tarifas eléctricas (...) pueden ser la espoleta que haga saltar la bomba.
  • ¿Han olvidado los políticos actuales en qué acabaron los abusos de la corte de Versalles? ¿Han olvidado la guillotina? ¿Han olvidado que cuando el pueblo se cansa, y ya está muy cansado, nada ni nadie es capaz de detenerlo? Volvemos a advertirlo: si esto no cambia, rodarán cabezas como rodaron por las calles de París. Estamos predicando paz y pacifismo, pero tenemos la sensación de que predicamos en el desierto porque los gobernantes canarios están ciegos, obcecados y manipulados por Madrid y por Europa. Con su actitud irresponsable, están empujando a la gente a que se eche a la calle.
En resumen: un mal disimulado llamamiento a la violencia, a la rebelión civil, a la ejecución pública de ciertas personas, da igual con qué. Es una invitación al odio ciego e irracional y es, en definitiva, todo lo contrario a un llamamiento a la paz. Por eso mismo, y siempre a juicio de quien escribe, los párrafos anteriores son un ejemplo descarnado de cinismo en estado puro. Ni más ni menos.

¡Menos mal que, después de todo, son gente de paz!

martes, 21 de diciembre de 2010

Si yo fuera presidente...

Conforme se acerca la fecha de fin de año, el tono apocalíptico y la carga de demagogia de los comentarios del diario azul suben como la masa de pan fermentada por las levaduras. La razón, supuestamente, sería el fin del período fijado por Naciones Unidas para la descolonización de los pueblos. Y claro, como según Cagliostro y sus pandilleros somos una colonia, pues como que se esfuma la oportunidad de la independencia que nos convertiría (esto ya es mi humilde opinión) en la República Bananeroguanche de Canarias (sin Gran Canaria, of course). Así pues, toca movilizar a las masas de lectores y nada mejor para ello que el verbo fluido y la palabra divina del santo prócer, que lanza admoniciones a diestro y -sobre todo- a siniestro culpando de la mala situación económica a nuestro presunto status colonial, atizando sin descanso el absurdo miedo al moro y permitiéndose, incluso, amenazar directamente, con nombre y apellidos, a ese gran criptopatriota llamado Paulino Rivero. Así ocurre hoy, al menos:
  • En cualquier caso, la situación resulta grave, don Paulino. Está usted caminando sobre el filo de una navaja. Tenga presente que le pueden caer causas penales en el futuro.
  • Haga usted lo que debe hacer, don Paulino; lo que no ha hecho la Niña ni el señor Perestelo. Pida usted la independencia de Canarias. En caso contrario se expone usted, y nos expone a todos, a que aquí gobiernen los moros. Y lo harán mediante un mandato de la ONU (...)
  • En ese caso [en caso de recibir una negativa a la exigencia de independencia], ya sabe usted lo que debe hacer. La gente saldrá a la calle. Pacíficamente (Dios no quiera que se produzcan brotes de violencia), pero saldrá. Habrá resistencia pasiva y una negativa generalizada a pagar impuestos. De forma simultánea, debe personarse usted, acompañado por un séquito de patriotas (...) en Bruselas y luego en Nueva York, para que tanto la Unión Europea como las Naciones Unidas tomen cartas en el asunto.
Resulta complicado imaginar qué cabeza ha podido pergeñar semejante colección de patéticos disparates, tan delirantes, y por ello mismo tan divertidos, que sólo se pueden contemplar con lástima. Una sin par mezcla entre el humor absurdo de los Hermanos Marx y Faemino y Cansado, y para que ningún prócer se me ofenda, En clave de Ja (por más que ése sea un programa canarión). Alzo pues mis plegarias al cielo para que estos señores recuperen algún día la razón y salgan del marasmo mental que les atolondra sin remedio.

¿Recuerdan aquel programa de televisión ochentero, dirigido por Fernando García Tola, y titulado Si yo fuera presidente? Si yo estuviese en la piel de Paulino Rivero, en este momento estaría revolcándome sobre el sillón de mi despacho, partido de risa a más no poder. De verdad.

martes, 14 de septiembre de 2010

De profundis clamo ad te...

A pesar de que desde algunos sectores afines a la derecha política de este país (España) se critica ácida y duramente al cine de producción propia (el apoyo prestado a ZP por actores y cineastas tiene un precio), lo cierto es que nuestra industria cinematográfica ha generado no pocos títulos ciertamente memorables. No voy a enumerar la lista de mis películas españolas favoritas, tan sólo voy a servirme de una de ellas para ilustrar esta entrada. Se trata de una historia ambientada en la España del Siglo de Oro, bajo el reinado de Felipe IV, y basada en la novela cuasi-homónima de Gonzalo Torrente Ballester: (Crónica de) El Rey Pasmado. Un reparto de lujo (Gabino Diego, Javier Gurruchaga, Fernando Fernán-Gómez, Laura del Sol, Joaquim de Almeida, Juan Diego, Eusebio Poncela y María Barranco, entre otros) a las órdenes del gran Imanol Uribe. La historia, en pocas palabras, versa sobre el revuelo y las intrigas palaciegas que suceden en la corte española cuando el rey (Gabino Diego) manifiesta abiertamente su deseo de ver a su esposa (la reina Isabel de Borbón), desnuda, tras haber pasado la noche anterior en brazos de una prostituta (Marfisa), encarnada por Laura del Sol.
Uno de los personajes más importantes de la historia es el padre capuchino Germán de Villaescusa, capellán de palacio, interpretado por Juan Diego. Encarna las fuerzas vivas de la Inquisión más intransigente, fanática y supersticiosa, oponiéndose a la regia intención porque, de cumplirse ésta, Dios habría de castigar a los españoles con la pérdida de su flota a manos de los corsarios y con una severa derrota en la guerra de Flandes. O así lo entendía el hombre. Para ello, pone de su lado al Valido del rey, el conde-duque de Olivares, a quien da vida (¡y de qué manera!) Javier Gurruchaga, involucrándole así en el complot. El padre Villaescusa, mientras tanto, intentará forzar la voluntad divina, gracias a los recursos espirituales. Uno de ellos es una procesión callejera en la que el fraile salmodia en voz alta mientras un conjunto de penitentes acompañantes se flagelan a tono. Los latinajos son como sigue:
De profundis clamo ad te, ¡Domine!, ¡Domine!, audi vocem meam
Que viene a decir desde lo más profundo te invoco, Señor, Señor, escucha mi voz. La escena tiene su gracia porque, según revela su expresión, para el prelado el acto es un mero trámite, sin pasión ni fe, una letanía que se repite una, y otra, y otra vez, mientras resuenan los latigazos.
Intolerancia, intransigencia, y letanía machacona son características que, como ya saben los lectores de estas líneas, ha asumido el periódico El Día en sus soflamas panfletarias disfrazadas de editoriales. José Rodríguez no es muy distinto al padre Villaescusa en lo que a esto se refiere. Pero es que, además, el autoproclamado Denunciador Mayor de Canarias a veces invoca a las fuerzas divinas para que acudan en su auxilio. El comentario de hoy incluye las habituales letanías en pro de la independencia, ataques flagrantes a los jueces (adivinen por qué), insultos a ciertos políticos (esta vez no nombrados), el miedo al moro feroz, etcétera, etcétera. Pero incluye dos muestras de fervor religioso, de apelaciones a los recursos espirituales. ¿Tendrá José Rodríguez línea directa con el Altísimo? ¿O deberá marcar algún prefijo? Juzguen ustedes:
  • (Los políticos de PP, PSOE y sus "renacuajos" son) Batracios que traicionan a Canarias y ayudan al Estado opresor a que sigan apretándoles las clavijas a los canarios. Es decir, oprimiendo al pueblo canario. Eso es un delito y un pecado. Quién sabe si algún día serán juzgados por lo que están haciendo.
  • Aquí no hay otra alternativa que la humana y la divina, la divina y la humana: la independencia. La independencia, además, es el régimen político natural de una nación archipielágica como es Canarias. Quiera Dios que seamos nación antes que nos fuerce Mohamed VI a ser provincia de Marruecos aunque con autonomía total, como están haciendo con el Sahara.

(Un inciso: quedará para la posteridad la rastrera y alucinante alusión a la autonomía total que los marroquíes conceden al Sahara. Esa misma autonomía que, según parece, el gobierno y el parlamento de España le niegan a Canarias.)

Pues nada, los que crean en el iluminado verbo de Rodríguez, ya pueden quitarse la camisa y salir en procesión, azotándose cada cuatro pasos mientras el bienaventurado jefazo de El Día recita sus rezados.

¿Alguien se apunta?

lunes, 13 de septiembre de 2010

El moderno Cagliostro

Bajo el nombre del conde Alessandro Cagliostro se ocultaba en realidad Giuseppe Balsamo, un siciliano que como tantos de sus paisanos, llevó una vida poco clara, diríamos hoy. Para ser más exactos, se metió de cabeza en una serie de escándalos por estafa, por los que terminó dando con sus huesos en la cárcel. Pero, ¡ay! hasta ese momento logró burlar (y de paso burlarse) de la credulidad de buena parte de la nobleza europea (sobre todo francesa) del siglo XVIII. Alegaba il signore que su vida duraba miles de años, que poseía el conocimiento para fabricar el oro y el secreto de la inmortalidad, y toda una sarta de embustes a cada cual más atrevido y espectacular. Y para lograr su propósito de vivir a costa del prójimo, tenía lo que había que tener: un rostro de hormigón armado y la habilidad de un trilero para vender como ciertas sus mágicas recetas. En su caso, no tengo muy claro que su conducta fuese moralmente reprobable del todo, habida cuenta de cómo se las apañaban los nobles franceses (y de todas partes) de la época para nutrir sus ya repletos bolsillos (quien roba a un ladrón...). Pero en todo caso, encontró el fin que merecía y pasó a la historia como uno de los embaucadores más grandes (si no el que más) de todos los tiempos.

Dice un proverbio, francés por cierto, que aquellos que ignoran la historia están condenados a repetirla. Esta frase de sin par sabiduría nos permite apreciar el verdadero valor de la historia como disciplina de estudio, resumida por Arturo Pérez-Reverte (maligno español y esclavista de idílicos guanches indefensos) en una sola frase: porque fuimos lo que fuimos somos lo que somos. Al mismo tiempo, el proverbio nos advierte frente a situaciones o personajes cuyo comportamiento encuentra eco en el pasado pues, como ya sabían en el Antiguo Egipto, no hay nada nuevo bajo el sol. Los que ya saben de qué va este blog habrán sin duda adivinado la intención de la cabecera, así como a quién identifico como el moderno Cagliostro: ciudadano español (mal que le pese), natural y residente de Santa Cruz de Tenerife (para oprobio de sus vecinos), aunque con ancestros grancanarios, dueño de un grupo de comunicación de cuyo periódico es a la vez editor y director. Su nombre, José Rodríguez Ramírez. Hoy nos ha vuelto a dejar en el comentario de su periódico sobradas razones para equipararle con el siciliano que decía conocer la piedra filosofal (en su caso, la independencia de Canarias). Ahí van las perlas de nácar:

  • (...) estas Islas terminarán formando parte de un archipiélago miserable y poblado por gente hambrienta. (...). Esas son las intenciones de la Metrópoli que nos coloniza: empobrecernos cuanto más mejor para que no podamos sublevarnos y romper las cadenas que nos esclavizan. (...) Eso es lo que desean también los españolistas y españolistos que viven entre nosotros, pues de esa forma siempre podrán alardear de que tenían razón cuando afirmaban que no era posible un país canario independiente de España. Lo era y lo es porque tenemos recursos suficientes para vivir como una de las naciones más ricas del mundo.
  • Acabamos de decir que, o se toman medidas, o desaparecemos. ¿Y cuáles son esas medidas? Fundamentalmente, una: la independencia. Primero la libertad. Luego, todo lo demás: la identidad de ser canarios y no españoles de pega y, como consecuencia de la libertad, la dignidad. Con independencia seremos libres y con dignidad seremos las personas decentes que no somos ahora.
  • (...) el presidente del Gobierno de Canarias (...) es un esclavo sometido a los dictados de la Metrópoli. Una situación absurda, porque don Paulino -lo sabemos fehacientemente- es un gran patriota; es un hombre que ama a su tierra y que quiere lo mejor para su gente. Sin embargo, mientras no dé un puñetazo sobre la mesa de Zapatero y le diga que (...) seis siglos de sometimiento es demasiado tiempo (...) seguirá esclavizado; él y todos.
  • Si hace eso, posiblemente Paulino Rivero (...) se pondrá al frente del auténtico nacionalismo (...) como guía indiscutible de quienes buscan la libertad; como un prócer, nos atrevemos a decir, de la lucha de los canarios por su libertad. (...) habría escrito con letras de oro una de las páginas más sublimes de la historia canaria y hasta de la historia universal.
Para empezar, echar la culpa a otro (al que interesa) de nuestros males, lección básica del manual del propagandista demagogo. No existe una crisis de alcance global que achucha a las economías del mundo, sólo la perversa intención de quien nos exprime para que estemos mal o aún peor. Y como no podía ser de otro modo, echando algo de barro sobre los que piensan (pensamos) de distinta manera. Más tarde la independencia, como la piedra filosofal que curará todos nuestros males, y luego todo lo demás, olvidándose muy convenientemente de señalar específicamente en qué consiste todo lo demás, es decir, qué medidas y recetas concretas nos sacarán de la crisis que vivimos por culpa de haber seguido un modelo económico basado en el ladrillo y el dinero fácil, algunos de cuyos responsables directos, presuntamente, susurran al oído de Rodríguez la palabra mátalo, cual hizo el carcelero Zancho con su perro. Por supuesto, sin olvidar la habitual monserga de que tenemos recursos suficientes para vivir como marajás y por la cara, pero asimismo sin especificarlos, no sea que no existan más que en la imaginación del escribiente. Y por último, un nuevo, peloteril y empalagoso halago a la figura de Paulino Rivero, nuestro Pau, nuestro mago del Sauzal, como le llamase en su día esa vergonzosa (a juicio de Rodríguez et al.) diputada de Coalición Canaria llamada Ana Oramas.

Ciudadanos de bien, personas respetables de Tenerife, mentes bienpensantes, gentes honradas de esta isla y de Canarias entera: guardaos de las ponzoñosas palabras del Cagliostro de Santa Brígida, tan falso y artero en su proceder como lo fue su siciliano antecesor. Es mi consejo.

martes, 7 de septiembre de 2010

¡Soma, soma, soma!

En su novela de ficción Un Mundo Feliz, el escritor británico Aldous Huxley pintaba una sociedad ideal, una utopía basada en una tecnología avanzada que procuraba a todos los seres humanos sus objetivos vitales básicos: bienestar, paz y felicidad. Pero ello no era posible sin ciertos sacrificios: adiós a la familia como institución, adiós a la cultura y la religión, a la diversidad e incluso a la ciencia como actividad intelectual. Asimismo, una característica de la sociedad huxleysiana era la división social en cinco castas, desde la superior (Alfas) a la inferior (Epsilones). Sólo los seres humanos nacidos al amparo de la primera eran fetos de desarrollo normal, el resto eran manipulados de una forma u otra para alterar su desarrollo embrionario y, a resultas de ello, sus capacidades intelectuales, tanto más cuanto más baja era la casta. Así, los epsilones habían sido reducidos al papel de imbéciles, fácilmente manipulables como fuerza de trabajo, y por supuesto constituían la casta mayoritaria. ¿Cómo es posible que todos acepten sin más su papel, sin deseo alguno de mejorarlo? Pues gracias a una droga llamada soma, que proporciona a sus consumidores (o sea, a todos los ciudadanos) tal sensación de éxtasis y placer que hace innecesarias la filosofía y la religión. La producción y administración de soma, por supuesto, están bajo estricto control. En suma, la novela constituye una crítica demoledora de las sociedades dirigidas, tanto marxistas como capitalistas: la felicidad total sólo es posible si está dirigida y controlada. Y enseña también que el dolor y el sufrimiento son parte de la existencia, de la vida misma, y no pueden ser suprimidos sin más, so pena de deshumanizar la sociedad. También es un aviso permanente contra los demagogos iluminados que prometen la felicidad gratuita a cambio de nada.

Desde el periódico El Día se pretende convertir a Canarias en un mundo feliz, de características casi calcadas a las que describe Huxley en su sociedad utópica. La independencia de las islas se promete como fuente de felicidad y riqueza material, se postula como solución digna ante una situación de opresión y expolio, y sirve de excusa para poner en la picota a todos aquellos que según el susodicho diario obstaculicen la ansiada realidad (¡pim, pam, pum, fuego!). Para conseguir este fin es imprescindible manipular a los lectores, convirtiéndoles en personas acríticas a base de mentir reiteradamente, deformar y falsear la realidad, repetir las mismas consignas y atropellar sin tapujos a los enemigos de la sociedad perfecta. En otras palabras: cuanto más (y cuantos más) epsilones, mejor. La independencia, curiosamente, se convierte por arte de magia en el soma de Huxley, ya que bajo ella no hay, ni puede haber, aspecto negativo alguno. Todo son promesas de bienestar, felicidad, dignidad y libertad; mientras que en la situación actual, el pueblo canario se encuentra justamente bajo la miseria, la desesperación, la humillación y la esclavitud. La independencia, por sí sola, traerá riqueza, seguridad y dicha imperecederas. Y pobre del que piense lo contrario.

El comentario de hoy, a falta de algo más que contar, es un capítulo más de esta historia que los tinerfeños y los canarios seguimos padeciendo a manos de Clark Kent y sus secuaces:
  • Si esto (la independencia) no se produce, (...) antes de que concluya 2010 (...) en los meses siguientes se producirán altercados en este Archipiélago. Es algo que no deseamos porque siempre hemos repudiado la violencia venga de donde venga. Sin embargo, el pueblo canario está cansado de tanta esclavitud.
  • La autonomía es un burdo disfraz para mantenernos bajo el yugo colonial. Si en algunas regiones españolas -es el caso de Cataluña, el País Vasco o Galicia- consideran que el modelo autonómico está agotado y lo que se impone es la independencia, con mucha más razón podemos decir lo mismo en Canarias (...) Canarias no es una región española; no está unida físicamente a Europa -aunque sí nos unen lazos culturales y económicos a los que no pretendemos renunciar-, sino que está en otro continente y a 1.400 kilómetros de distancia de las costas españolas.
  • ¿Se puede ser nacionalista y, al mismo tiempo, actuar con tanta pasividad, con tanta indolencia ante la brutal opresión que padece este pueblo desde hace casi seiscientos años? ¿No les dan pena a los nacionalistas los cientos de miles de parados y los miles de hambrientos que existen en Canarias? ¿No se dan cuenta de que si Canarias fuese una nación independiente otro gallo nos cantaría? ¿No les ha dicho nadie que tenemos recursos suficientes, tanto los actuales como los potenciales, para ser una nación pequeña pero rica, tal vez una de las más ricas del mundo? Qué pena nos dan esos hambrientos, esos parados, esos desesperados. Qué pena nos da una juventud en paro -en algunas islas están desempleados el 40% de los jóvenes-, cuando esa nueva savia podría estar gobernando su tierra sin las ataduras, los miedos y también, por qué no decirlo, las sinvergüenzadas políticas de sus mayores.
  • No se puede ser afortunado bajo un yugo colonial; menos aun si ese yugo es el español. Nos duele decir esto, pero debemos manifestarlo así porque esta es la verdad: España ha sido uno de los países más déspotas, si no el que más, en la historia universal. Por eso sabemos que de España no podemos esperar nada; sin embargo, en los nacionalistas sí confiábamos. ¡Cuánto nos han decepcionado!
  • ¿Quiénes son los culpables de la enorme tasa de paro que hay en Canarias, así como del hambre y la miseria que se apoderan de las Islas con pasos de gigante? Lo repetimos: Ana Oramas, José Luis Perestelo y Paulino Rivero.
Mentira número uno: el pueblo canario está cansado de tanta esclavitud. No hace ni dos meses que el 86% de la población canaria decía sentirse orgullosa o muy orgullosa de ser también española. Claro que como la encuesta es obra del Centro de Investigaciones Sociológicas, habrá que declararla sospechosa porque sirve a oscuros intereses. Más aún si quien se hace eco de la publicación es un periódico de Gran Canaria. Mentira número dos: el desempleo y el hambre que sufre Canarias son culpa de la situación colonial. Más bien creo que son el resultado lógico de un modelo económico basado en la construcción desenfrenada y el turismo, así como de las actuales crisis económica y financiera que, conviene recordarlo, tienen alcance global. Desde este punto de vista, curiosamente, los políticos de Coalición Canaria (entre ellos los directamente acusados por El Dia) sí serían responsables, al menos en parte, de la situación actual, pero no por su negativa a remar en favor de la independencia, como reclama Garibaldi (Mentira 2b), sino por haber hecho de Canarias un paraíso para el ladrillo y el asfalto, cuya consistencia se ha derrumbado como un castillo de naipes. Mentira número tres: Canarias no es una región española porque no está unida físicamante a Europa, con la que sí nos unen lazos culturales y económicos. El argumento es en sí mismo contradictorio: si la europeidad de Canarias se basa en lazos culturales y económicos, ¿por qué no la españolidad? Dicho de otro modo, lumbreras: si no podemos ser españoles por mor de la distancia, tampoco podemos ser europeos, no importa los lazos que existan o hayan existido. Y sí somos españoles porque, además de que así lo siente y manifiesta la mayoría de las gentes de esta tierra, y además de lazos culturales y económicos, tenemos vínculos de sangre que se pretenden ocultar a toda costa. Es falso que seamos exclusivamente guanches: somos eso mismo, andaluces, extremeños, castellanos, portugueses y berberiscos. Y ojalá que seamos mucho más y más variado que eso, pues el mestizaje ha sido y es fuente de vida, y la endogamia sólo lleva a la idiotez. Mentira número cuatro: la juventud canaria podría gobernarnos. Líbrenos Dios. Si es esa misma juventud que ha renegado de los estudios en pos del dinero fácil, si es esa juventud que alegremente se ha apuntado al ladrillo, seducida por los bienes materiales (incluyendo en no pocos casos familia) a los que ahora se ve obligada a renunciar, y sin un mísero título académico o profesional con el que rellenar un currículum decente, si es esa juventud que ha olvidado el significado de palabras tales como esfuerzo, sensatez, responsabilidad, dificultad, previsión y ahorro, entre otras, entonces no, gracias. Mentira número cinco: España ha sido el país más déspota de la historia universal. En la historia española hay, desde luego, sombras y algunas de ellas muy oscuras. Pero no creo que España haya sido en su momento más déspota que la Gran Bretaña de su Graciosa Majestad, con su monopolio de esclavos y su exterminio deliberado de algunas poblaciones indígenas, por no mencionar a la Alemania hitleriana, la China de Mao o la Camboya de Pol Pot, y la Unión Soviética de Stalin y Kruschev, responsables de millonarias matanzas sistemáticas o, echando la vista atrás, los grandes y pequeños imperios que se construyeron sobre la base de la mano de obra esclava o servil (Egipto, Grecia, Roma, Persia, Rusia o Turquía, por poner algunos casos). Mentira número seis: si no se reconoce la independencia antes de final de año, habrá altercados en Canarias. Simplemente, apuesto a que no.

Y la MENTIRA más gorda, flagrante y descarnada: la independencia nos traerá toda clase de bienes. Eso sólo sería posible si la sociedad canaria estuviese preparada para ello, que no lo está, y si no tuviésemos al lado a un tiburón marroquí dispuesto a tragarnos de un solo bocado.

¿Habrá aún quien, como un epsilón degradado e inconsciente de sí mismo, se atreverá a reclamar su dosis diaria de fantasías animadas para echarle la culpa a quien no debe de sus males?

¡Soma, soma, soma!

martes, 20 de julio de 2010

Potajito de berros para Don Paulino (Rivero)

Paulino Rivero, indígena mayor de Canarias a juicio del azulísimo diario El Día (aquel mismo que ostentara tan orgullosamente un yugo y unas flechas en su portada) y de su mandamás, el social-comunista José Rodríguez Ramírez, aka Torquemada de Santa Brígida (nieto de grancanarios mal que le pese), se ha llevado hoy el premio gordo. Nada más ni menos que una editorial enterita para él solo. Bueno, para él solo... no. Porque la archiconocida incontinencia verbal de su director imposibilita por completo que, cualquiera que sea el tema de sus comentarios, éstos se ciñan a una sola idea y presenten, indefectiblemente, tantas derivaciones como una raíz... fasciculada. Es lo mismo, en términos culinarios, que servirle al presidente del Gobierno Canario un genuino potaje de berros, ese plato tan nuestro que incluye, además de la verdura, papas, legumbres, carne o costilla y gofio al gusto del consumidor. Hay esta vez (el editorial es ciertamente largo) tantas perlas como para hacer un collar de esos que tanto ostentaba doña Carmen Polo. Ahí va nuestra selección:
  • (A Paulino Rivero) (...) ¿Le afecta a usted como canario que es la Constitución española? ¿Le afecta a usted España, que es un país situado a 1.400 kilómetros de las costas de su tierra y en otro continente? ¿Es usted español? Si nos contesta que sí, le diremos que, o es usted un pícaro político que quiere vivir al socaire de estas mentiras, o es usted un ignorante, o es un atrevido que engaña al pueblo canario.
  • (...) ¿cree usted que son patriotas y que están actuando como tales nuestros representantes en el Parlamento español doña Ana Oramas, la "insultada" por EL DÍA, y don José Luis Perestelo, que, incomprensiblemente, está actuando, eso parece, como pelele de doña Ana Oramas y de los socialistas?
  • (...) este Archipiélago como nación que es y, en consecuencia, posee un universal derecho humano y un incuestionable derecho divino a contar con su Estado soberano.
  • Lo que están haciendo ustedes, tanto en Madrid como en Canarias, es una ruindad, un engaño a quienes confiaron en las siglas nacionalistas de su partido.
  • Don Paulino, sepa que hay dos partidos verdaderamente nacionalistas e independentistas que van a arrasar en las próximas elecciones. (...) De CC podemos decir que si no se unen ya al grito de la independencia, no quedará de esta formación ni una piltrafa para los buitres. Déjese de tonterías, don Paulino, que el tiempo se acaba y se le acaba: en lugar de poner al día la Constitución española -¿qué nos importa a nosotros la Constitución española?-, pida día y fecha para iniciar el calendario de las negociaciones que conduzcan a la devolución de una propiedad que era nuestra, de los canarios.
  • Don Paulino, tómenos en serio. No hemos fallado nunca en nuestras predicciones. No hemos insultado a doña Ana Oramas. ¡Carajo -perdón-, que lo demuestre!
  • Porque con la independencia, de paso acabará la división provincial; la ruin división provincial que se produjo en 1927. Y de paso, los habitantes de la tercera isla serán canarios y no "grancanarios". Y de paso se establecerán las buenas relaciones entre hermanos.
  • ¿Y qué va a ser de usted, don Paulino, y de su chaqué de lujo pasando revista a las tropas en La Palma? Se tendrá que encerrar en El Sauzal. ¿Y de qué va a vivir? Usted puede capitanear este comienzo de la libertad de Canarias, acompañado por un estado mayor formado por independentistas auténticos, en vez de chiquillos mercantilistas que han sido colocados como hijos de papá en su Gobierno.
  • Si no, usted y su descendencia serán reos del desprecio del pueblo. Usted y sus acólitos de partido serán los responsables de su propia desaparición.
  • (...) aquí el pueblo sigue sufriendo las consecuencias de las denuncias de don Santiago Pérez para que no salga adelante el proyecto de Las Teresitas, para que no salga adelante el puerto de Granadilla, para que se silencie o amordace a José Rodríguez que tanto canta las verdades, para que se repruebe la libertad de prensa y para que, de paso, se ataque a la Constitución.
  • Don Paulino, que no somos españoles; que no somos europeos; que no somos ultraperiféricos aunque usted sea presidente de las RUP (Regiones UltraPeriféricas).
  • Don Paulino, le hemos leído otra vez el evangelio canario. No nos decepcione. Sálvenos y sálvese a usted mismo salvando a los canarios. Y así estará en las mejores condiciones para afrontar las próximas elecciones, si es que se celebran (...)
Tiene desverguënza que José Rodríguez proteste (con su buena educación de siempre) que no ha insultado a Ana Oramas y que, renglones más abajo se permita llamar al propio Rivero (ese ignorante o atrevido), a Ana Oramas y a José Luis Perestelo (calificado de pelele en la editorial) como ruines y mentirosos. Tiene bemoles que descalifique a la Constitución Española (¿qué votaría este buen señor en el referéndum de 1978?), esa Constitución que propugna la libertad de expresión que José Rodríguez mancilla sistemáticamente con sus repugnantes diatribas, y más adelante se acoja a ella para refugiarse de los ataques de Santiago Pérez, a quien nuestro denunciador también distingue con su peculiar simpatía. Tiene narices que insista en su demencial campaña para despojar a Gran Canaria y a los grancanarios del "gran" y después nada, colega, tan amigos y hermanos. Tiene soberbia que se atribuya el poder de la predicción infalible y le diga a otra persona (a un gobernante en este caso) qué es lo que tiene y lo que no tiene que hacer, amenazándole si no cumple con sus propias expectativas. Es patético que aluda al derecho divino (¿en qué siglo vive este señor?) para justificar su soberanismo independentista. Y finalmente, es gracioso que cite a dos partidos verdaderamente nacionalistas pero que después no les identifique con claridad. Por no mencionar su defensa de proyectos tan controvertidos y sospechosos como Las Teresitas o el Puerto de Granadilla, patrocinados por conocidas personas y personajes de la isla que, cómo no, son objeto de su empalagosa adulación. Es que, claro: son unos patriotas.

Tenerife, está bien claro, cuenta con su propio doctor Joseph Goebbels.

Hasta mañana.

viernes, 9 de julio de 2010

Delirium tremens

El virulento (y, no obstante, jugosísimo) comentario de hoy parece el resultado de un ataque por síndrome de abstinencia, de ahí el título del post. Nuestro infalible e inefable denunciador se ha enterado de las informaciones de la prensa ajena (gracias al ojo vigilante de la legión de lectores que, indignados, no han parado de hacer sonar los teléfonos de El Día) acerca de la renuncia de Coalición Canaria de incluir referencias al soberanismo y a la nación en nuestro futuro estatuto, tras el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut Català. Indignado por ello, no ha tardado dos segundos en sentarse frente a la Olivetti y teclear enérgicamente para redactar, entre otras perlas, las que siguen:
  • (...) cierta información procedente de Madrid que recoge un diario impreso en Tenerife, aunque es propiedad de una empresa de Las Palmas. Titula ese periódico (...) que CC ya no habla de la nación canaria. Añade el autor (...) que los soberanistas canarios descartan incluir el término soberanista en el Estatuto de Autonomía y enarbolan la bandera de la alianza con el resto de la Macaronesia.
  • ¿Cómo hay tinerfeños y tinerfeñas que estén pensando todavía en el Estatuto de Autonomía, que es la cadena que quiere ponernos el godo para esclavizarnos todavía más a sus viles intereses? ¿Cómo pueden consentir algunos tinerfeños y tinerfeñas, y estamos pensando en José Luis Perestelo, Ana Oramas, Fernando Ríos e incluso Paulino Rivero, que se diga, que lleguen a decir ellos mismos, que no existe la nación canaria?
  • Estas Islas (Canarias) eran libres y soberanas de sí mismas antes de que sus habitantes fuesen masacrados de manera salvaje, esclavizados y vendidos en Europa; tanto hombres como mujeres, niñas y niños. ¡Cuántas criaturas fueron arrancadas de su tierra, de sus valles y sus montañas, de la compañía de sus seres queridos, para que sirviesen de solaz a reyes y nobles europeos! (...) Qué desvergüenza tan grande la de los nacionalistas de CC, al llamarse de esa forma sin serlo. No son nacionalistas sino españolistas; amantes de los verdugos de nuestros antepasados.
  • Cataluña es una nación. Si antes de la sentencia del Tribunal Constitucional decíamos que no, hoy después de la sentencia decimos que sí. Los hechos han venido a confirmar que Cataluña es una nación deseosa de ser europea y no española. España, por mucho que su selección gane el campeonato del mundo, no es Europa. Está marginada de Europa porque los europeos no consideran como personas civilizadas a sus habitantes, salvo los de Cataluña, y mucho menos después de las locuras políticas de su presidente socialista.
  • Su espacio político será ocupado por los partidos independentistas emergentes. Estas formaciones, convenientemente unidas, arrasarán con los votos de la juventud porque los jóvenes, todavía no contaminados por la avaricia política de sus mayores, tienen la mente y las manos limpias, amén de querer las cosas claras.
En efecto, La Opinión de Tenerife (ese periódico al que José Rodríguez tiene en tan alta estima) publicó dicha noticia haciéndose eco de la Agencia EFE. Nuestro infatigable adalid entiende que esa agencia de noticias es "Madrid", apuntándose al carro que emplean varios medios catalanes, vascos y otros, que achacan todos los males propios a "Madrid." No a la ciudad de Madrid, ni a la Comunidad de Madrid, ni siquiera al gobierno de Madrid, sino a Madrid en abstracto, un ente vago y difuso ubicado en la capital de España pero inexistente, monigote (o si lo prefiere el señor Rodríguez, machango) perfecto para ejercitarse en el tiro al blanco. Porque es como las meigas, o el Sanedrín de Vegueta (genial invento de nuestro denunciador): no existe... pero haberlo, haylo.

Ah, por cierto: La Opinión de Tenerife es propiedad del grupo Editorial Prensa Ibérica, cuyas oficinas comerciales están en Madrid y en Barcelona, y no en Las Palmas, aunque sí es cierto que el grupo nació tras la adquisición de Editorial Prensa Canarias en 1978. De ahí a decir que es una empresa de Las Palmas media un abismo.

La reprimenda a los políticos locales de Coalición Canaria se explica por sí sola: esos amantes de los españoles... ¿Se referirá el señor Rodríguez a la vida privada de alguno de ellos? Me pregunto. Porque parece emular a un indignado cacique, reprochando a las mujeres de su tribu que se acuesten con los barbudos conquistadores llegados desde el mar. Esos conquistadores que tantas tropelías hicieron en su día y de los que (mal que le pese), el propio señor Rodríguez desciende. Y por línea canariona, según apuntan por ahí, y él propio aludido reconoce. Como por ahí dicen también que este buen señor de confesa ideología social-comunista fue fiel vocero del régimen franquista, mientras existió.

Insiste el susodicho en la idea de unas islas libres y soberanas que no fueron, como tales, ni una cosa ni la otra: no existió nunca una nación canaria como hoy lo entendemos, o como el señor Rodríguez pretende que lo entendamos, y afirmar lo contrario es falsear la historia. Y sí: los conquistadores trataron en no pocos casos con crueldad a los aborígenes, pero nosotros, los actuales canarios, descendemos de ellos, de lo que quedó de la población local y de los pobladores que llegaron más tarde: eso conforma nuestra identidad actual, y no una supuesta identidad guanche (convendría recordar, además, que ese nombre sólo es aplicable a los aborígenes tinerfeños) cuyo parecido con la realidad de hoy es pura entelequia.

Pero lo mejor es la referencia a Cataluña. Hace tan sólo ¡nueve días! el infatigable y octogenario justiciero negaba la mayor al Principat, alegando con una buena dosis de viagra (la testosterona se supone de capa caída) que los derechos históricos de Cataluña deberían abstraerse en beneficio de la unidad española, (hay que tener valor para abogar por la unidad de un país extranjero que tan cruel ha sido con Canarias) y reconociendo, sin mucho ánimo, que Cataluña es una nación, sencillamente porque siempre se había dicho así: argumento sólido y contundente como pocos. Hoy, días después, se retracta sin más de sus afirmaciones y otorga a los catalanes el status de nación porque sí. Y al hacerlo, presa de su frenesí, niega a los españoles el status de europeos, también porque sí. Olé. Huy, no, perdón, se me escapó.

Finalmente, no puedo dejar de pensar en inclinaciones maoístas muy propias de la Revolución Cultural al leer el párrafo dedicado a esos jóvenes de pensamientos limpios e inmaculados, futuros héroes de nuestra independencia.

Siga usted así, caballero. Este blog existe gracias a usted.