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miércoles, 22 de junio de 2011

Un querubín llamado Franco

Mientras prosiguen los dimes y diretes a propósito del presunto escándalo de la sociedad mercantil fundada en México por familiares directos de Paulino Rivero, destapado por Kanarileaks y voceado por Gary Baldi (¡Órale, manito!), el editorialista se ha marcado hoy uno de esos párrafos memorables que no pueden pasar desapercibidos para nadie:

Como esto siga así, algún día saldremos a la calle diciendo ¡Viva Franco! ¡Viva Franco! Con Franco no había tantos ladrones. Franco al lado de la gentuza política de hoy, la que ha estado gobernando, la que gobierna actualmente y la que ha de llegar mientras no seamos independientes, es un querubín.

En otras palabras, ha desempolvado, suponemos que no sin esfuerzo, la frase estelar e identitaria de los nostálgicos: con Franco vivíamos mejor. Y con un par, añade quien esto escribe. Desde luego, nadie podrá decir que este individuo no es ÚNICO en su especie.

domingo, 19 de junio de 2011

Estafa dominguera

Esparábamos con gran interés lo que Gary Baldi y sus secuaces tuviesen a bien revelarnos hoy acerca de las presuntas razones por las cuales Paulino Rivero, otrora gran patriota encubierto de la causa guanchófona, no debía ser investido de nuevo como máximo mandatario del ejecutivo regional. Pero, como suele ocurrir en estos casos, el gozo en un pozo. Muchopoko Pokachicha, o sea. Que no: que de gran estallido social, de gran bombazo a lo King Africa, nada.

Expliquémonos: el gran editorial en el que el periódico azul iba a descubrir las jugosas revelaciones acerca del candidato a presidente se ha quedado en meros fuegos de artificio. Y no por falta de sacar a la palestra asuntos serios, sino por falta de novedad y vampirismo periodístico. Nada nuevo bajo el sol, en todo caso mayor difusión a lo que ya sabíamos: un documento publicado recientemente en la web Kanarileaks. Para ser más exactos, un poder notarial en virtud del cual la actual esposa del presidente en funciones, su hermana y dos personas más habrían fundado una sociedad mercantil en México por valor de 350 millones de pesos mexicanos. Eso habría ocurrido allá por el año 1997, y es ahora cuando Gary Baldi decide darle tono debidamente amplificado. El propio Rivero ha declarado hoy mismo que dicho documento es una falsificación, y exige de la Fiscalía General la oportuna investigación que aclare las cosas, en tanto que anuncia que, por su parte, tomará las medidas legales que estime oportunas en este caso.

Quien quiera puede leer el editorial pinchando aquí. No lo recomiendo más que en aras de saciar la curiosidad, que fue precisamente la razón que movió a un servidor a hacerlo. Descubrirá, una vez más, cómo pueden meterse en la misma batidora, además de los ingredientes mencionados, a Franco (generalísimo de España por la gracia de Dios), la independencia de las islas, Cubillo, los participantes del 15-M, el Partido Popular y la ley electoral de las islas en un potaje de difícil elaboración y más difícil digestión. Y todo ello sin el más leve asomo de sonrojo, como por otra parte es habitual. Pero del individuo en cuestión no podíamos esperar otra cosa.

En definitiva: lo de Kanarileaks no es nuevo, simplemente el periódico azul y su gran jefazo se han echado al monte una vez más y han decidido aplicar la táctica del ventilador, entendido como instrumento difusor de copromateria periodística. De mierda, o sea. Efectivamente, si el documento es auténtico el presidente del gobierno está obligado a dar explicaciones... como también deberían darlas el propio Gary Baldi y sus pandilleros. Si conocían estos datos, ¿por qué los hacen públicos ahora? ¿Por qué (oh, casualidad) lo hacen apeneas dos semanas después de que se hayan dado a conocer las adjudicaciones previas de emisoras de FM en las islas con grave perjuicio a importantes grupos de comunicación, entre ellos Radio El Día? ¿Por qué se lo han callado durante meses en los que no dudaban de halagar con capas saturadas de azúcar la figura del político tinerfeño? La palabra vendetta, en mi opinión, se sugiere por sí sola. Así como el hecho de que, al acusar ahora a Paulino Rivero, se ponen en evidencia a sí mismos.

Y no se pierda nadie la guinda del pastel: el famoso editorial no se dio a conocer en la edición digital del periódico azul hasta pasado el mediodía del domingo. Así que ya tendríamos una razón más para explicarnos la actitud del gran patriarca (más bien padrino) nivariense: sacar dinero a costa de la ingenuidad de sus lectores, ahora que las cosas no le van precisamente bien en lo económico, como a tantos hijos de vecino.

En resumidas cuentas: nada-de-nada-de-nada. Sólo se ha dado difusión de algo ya publicado por otros, amén de repetir las habituales consignas con las que el editor nos martiriza un día y otro y que nadie, salvo él y cuatro alunados, se pueden creer. No tendré a Paulino Rivero por un santo, claro que no, pero puestos a decidir quién tiene los cuernos más grandes, el tridente más puntiagudo, la cola más larga y la leche más agria, pocas dudas me caben.

jueves, 7 de abril de 2011

Odiamos el (añorado) franquismo

Hace unos días dijimos algo sobre el sindicalismo y los comités de empresa. Hemos recibido múltiples adhesiones y alguna crítica. Para que se nos interprete debidamente, como "somos franquistas" a pesar de que se dio orden oficial de ingreso en prisión de José Rodríguez durante el franquismo, y ante la situación actual de España de falaz democracia y abundante corrupción, generadora de desempleo y hambre, tenemos que decir que la estructura del general, que se resumía en familia, municipio y sindicato, la preferimos a la actual. Una situación la de nuestros días en la que predomina, insistimos, la corrupción política, los corrompidos políticos y un sindicalismo hostil. Admitimos un sindicalismo que defienda el mundo del trabajo. Un sindicalismo que no esté dominado por el rencor, por el odio, por el marxismo, socialismo, estalinismo y, lo que es peor, por la nefasta influencia de los comités de empresa que no son tales; que podían ser buenos si aceptaran la armonía en vez de la venganza, el odio y el rencor, así como la traición a la propia empresa que les da el empleo, el sueldo y un relativo bienestar. [El Día, 7 de abril de 2011]

¿Monumento a la contradicción?

lunes, 28 de marzo de 2011

Erección nasal

En el colmo de la contradicción, y traicionando su propio subconsciente que le lleva a evocar con aire nostálgico la belleza de la letra y música del himno de la Falange Española (Cara al sol, o sea), Gary Baldi ha cometido hoy un patinazo marca de la casa, de esos tan inequívocamente suyos:

Lo que ha hecho este sacerdote recién fallecido [El padre Antonio, fundador del Hogar Santa Rita] nos recuerda también las obras del caudillo. Detestamos el franquismo. Fue una etapa inicua en la historia de España y de Canarias, sometida colonialmente a España, que también padecimos en esta Casa. Pero durante la dictadura del general también se hicieron importantes obras públicas. Se acometió de forma masiva la construcción de viviendas para los más necesitados y se ayudaba a los pobres. Es cierto que algunos secuaces de Franco robaban y cometían tropelías contra el pueblo, pero no eran tantos como ahora porque hoy en día roba todo el mundo.

Para alguien que afirma detestar el franquismo, no está mal la cosa: referirse a Franco como el caudillo o el general (nunca como el dictador), y acto seguido ensalzar algunos logros sociales de esta parte reciente de la historia de España, de esa dictadura que, afirma el sacrosanto apóstol aborigen, también les tocó a ellos. Se ve que no la contempla con resentimiento, toda vez que es capaz de admirar la belleza del Greatest Hit de la Falange. Pero a mí me vienen a la cabeza la letra y la música de otra canción, seguramente no tan bellísima, pero sin duda más pegadiza, divertida y, sobre todo, apropiada al caso:

Pinocho fue a pescar
al río Guadalquivir
se le cayó la caña
y pescó con la nariz.

Cuando llegó a su casa
nadie le conocía
tenía la nariz
más larga que un tranvía.

Su padre toca el bombo
su madre los platillos
y al pobre Pinochillo
se le caen los calzoncillos.

Porque del parrafito en cuestión no me creo de la misa la media.

lunes, 4 de octubre de 2010

Un tufillo facha

Publicado en el comentario de hoy, titulado Nos hundimos en la miseria:
  • Nosotros que hemos conocido a Canarias en su esplendor desde el caudillo hacia atrás (...), la verdad es que no la conocemos ahora ante tanta hambre y miseria que nos ha inducido el colonialismo peninsular.
  • (...) porque el socialismo humanista siempre lo hemos respetado y lo seguimos haciendo. Socialismo, comunismo, anarquismo, sindicalismo deslenguado, etcétera, constituyen el principal mal y la peor desgracia de las naciones de todo el mundo.
  • Y acabamos con una nota algo inmodesta (que nos perdone el lector por ello) pero de obligada inserción: nuestro editorial de ayer ha sido impactante. Dios está poniendo su mano por Canarias y, aunque sigue el miedo, se extiende la idea de que la independencia es inevitable, porque realmente lo es.
No se sabe si Clark Kent también incluye al caudillo en los tiempos de bonanza pasados, se supone que sí. Por otra parte, aún deberá explicar qué entiende por socialismo humanista. Si alguien lee el comentario al completo, descubrirá la habitual palmadita a Paulino Rivero y las no menos consabidas collejas a Ana Oramas. Escrito queda.

martes, 13 de julio de 2010

Rojo de indignación, amarillo de ictericia

Así se ha quedado nuestro editor favorito, azote de la españolidad, después del triunfo de La Roja en el recién concluido Mundial de Sudáfrica. Aquel que antaño saludara con entusiasmo la bandera del águila franquista (aunque hoy reclame en vano un pasado de izquierdas que sólo existe en su imaginación) hoy muestra en su descompuesto semblante los colores de la bandera que tanto dice detestar (que del dicho al hecho...): dos franjas rojas producto de la indignación y la rabia, y una central, gualda, resultado de la ictericia que le debe haber producido ver las calles de Santa Cruz (y por extensión, las de las islas, al igual que las de todo el país) llenas de banderas españolas, agitadas sin descanso por una multitud que ha mostrado su júbilo y su orgullo por pertenecer a un país que ahora sí, en lo deportivo ha alcanzado la culminación y se ha consagrado definitivamente como potencia futbolística para la historia. Todo ello gracias a unos jóvenes que han logrado unir a una nación, a un país, por encima de nacionalismos cicateros y mezquindades políticas de unos y otros, que han dado ejemplo de unión y de trabajo colaborativo, en beneficio común, sin egoísmos ni falsedades, ni egos superlativos hinchados, dirigidos por un hombre humilde que ha sabido estar como un señor en los malos y buenos momentos. Estos jóvenes, como en su día lo hicieran los Chicos de Oro del básket, la selección de balomano, la de tenis en Copa Davis, la de hockey sobre patines, la de waterpolo, y nuestros grandes campeones individuales (Alonso, Nadal, Indurain, Contador, Lorenzo, Pedrosa, Carlos Sainz, etc.), nuestros atletas y deportistas en general, han escrito en las dos últimas décadas el nombre de ESPAÑA bien alto y en caracteres de oro, para común lectura de todos, incluyendo al bueno de José Rodríguez, claro.

Pero reconocer algo tan elemental sería para nuestro personaje lo mismo que para Sméagol llegar a creer que su tesssoro le está matando poco a poco. Para sobrevivir, y como ejemplar epsilón del periodismo, necesita su dosis diaria de soma, y esparcir las sobras para quien quiera creerle, ciego a la realidad de los verdaderos sentimientos de este pueblo que, mayoritariamente, ni le cree ni le toma en serio, diga lo que diga, escriba lo que escriba, segregue lo que segregue.

Ahí van algunas perlas de nácar, sacadas de sus comentarios de ayer y de hoy:
  • Decimos esto porque la euforia de las banderas españolas durante estos días también se producía en tiempos del general Franco con los éxitos futbolísticos de algún que otro equipo español. Esta explosión de pretendido patriotismo rojo y gualda en Canarias no significa nada. Es una niñería pasajera, pero no un sentimiento profundo. Se trata de un remedo de lo que hace la juventud de todas las naciones europeas y de todo el mundo. Es absurdo que en Canarias ondee una bandera española porque Canarias no es España y, además, tiene su propia bandera.
  • LIBERTAD para Canarias manque España haya ganado en Sudáfrica. Qué tendrá que ver la política y la esclavitud con el fútbol. Ya en los tiempos del caudillo, como decíamos en nuestro comentario de ayer, éste empleaba el fútbol como el opio de las masas.
  • Libertad para Canarias. Toda la masa de personas, en su mayoría la juventud, hombres y mujeres, chicos y chicas, que se pintarrajearon de rojo y amarillo y enarbolaron banderas y banderitas en la Península, en España, hicieron muy bien porque son españoles y ganó su equipo. Pero, ¿por qué lo hicieron los canarios? ¿Por qué agitaron las mismas banderas y se quedaron afónicos, y borrachos muchos de nuestros conciudadanos, con la banderita entre los dedos, o incluso por los suelos entre vomitonas y orines? ¿Por qué ese ardor guerrero? Por lo mismo que hacía el caudillo: porque han sido narcotizados por el fútbol. Pero de ahí a que sientan que España es su patria hay un abismo.
  • Y, lo que es peor, somos españoles políticamente por el genocidio y la esclavitud a la que sometieron los viles españoles -los crueles españoles, como dice la letra del himno holandés; qué diferencia entre los holandeses y los españoles- a estos nativos canarios.
  • En cualquier caso, dejemos el fútbol. Dejemos el opio y el narcótico; dejemos el ocio y volvamos a la libertad de los seres humanos. Esta juventud canaria que hoy hemos visto gritando alborozada el triunfo de España, mañana nos traerá la independencia. Porque esa juventud es inteligente y porque sabe que sus antepasados vivieron oprimidos.
Varias notas importantes. Una: quien quiera consultar la letra del himno de los Países Bajos puede hacerlo aquí. Y si encuentra en esa letra una referencia a la crueldad de los españoles, que lo diga. Sí que suspiraba Guillermo de Nassau por la libertad de su país, sujeto a la tiranía de los Habsburgo españoles (reyes a los que por otra parte, siempre honró), pero no se habla de crueldad en ningún momento. Su afirmación, señor Rodríguez, es mentira. Una más.

Dos: no tiene desperdicio el desprecio que nuestro incansable denunciador muestra hacia los que celebraron el triunfo de La Roja: que si pintarrajeados, que si borrachos, vomitonas, orines... Yo, personalmente, creo que la vida te devuelve todo aquello que siembras. Y para un sembrador de odio, miseria humana, y desprecio como este señor, éste es mi mejor deseo: que la vida le retribuya aquello mismo que él ha esparcido y sigue esparciendo con tan maloliente generosidad.

Tres. sorprende los calificativos que emplea el señor Rodríguez para referirse al dictador ferrolano: que si General Franco, que si caudillo... ¿No habrá en el fondo algo de nostalgia mal disimulada? Me pregunto.