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sábado, 9 de junio de 2012

La cantada del mencey loco

Hoy se ha salido. Nunca como este día había mostrado tan frenético delirio, tan sublime colección de disparates, tan desbocada espiral de insensatez. Hasta ahora, tenía mis dudas, pero después de leer lo de hoy, creo firmemente que ha perdido la salud mental. Aquí va la primera perla:
  • Nada le debemos los canarios a España (...) ¿no se ha enterado ese alcalde leonés que Canarias está en otro continente, concretamente en África? Y, más adelante...
  • Canarias se sitúa así como la segunda región española más pobre.
Aquí va la  segunda:
  • (...) es propio del español hacerlo [insultar], pues el español es odiosamente soberbio hasta el punto de que falta al respeto con harta frecuencia. Y luego...
  • (...) los españoles se ríen de él [ de Paulino Rivero]. No en su cara porque saben guardar las formas (...)
Niega el atractivo de doña Angela Mena, lo que también debe ser motivo para su exilio inmediato:
  • Estamos en manos, lo repetimos, de un necio político y de una goda políticamente indecente que debería marginarse, además, por política fea.
Y por fin, culmina el dislate del modo más apoteósico:
  • (...) si la situación catastrófica de la economía canaria se debe a motivos políticos y no tiene arreglo mientras continúe la actual chatarra política, lo procedente es que se adopte una solución extrema similar a la que existió con el Mando Económico del general García-Escámez, que tanto ayudó en tiempos igualmente difíciles. Quizás haya llegado el momento de que los militares asuman de nuevo el mando, al menos mientras mejora la situación, porque los políticos han demostrado su incapacidad para sacarnos de la crisis.
  • (...) en tiempos de apocalipsis, de emergencia como los actuales, alguien tiene que asumir el mando ante la incapacidad de los legitimados en las urnas, aunque sea saltándose la Constitución y otras leyes menores que nunca estarán por encima de la vida de las personas.
Comentaba en mi último post la oportunidad de los demagogos y cantamañanas en tiempos difíciles. Pues bien, ecce homo. El mencey de la avenida de Buenos Aires desvela así su evidente deterioro neuronal. Porque la suya es una cantada en toda regla, propia de un orate que cree vivir aún en siglos pasados, cuando los militares se alzaban en armas para asumir el gobierno del país. Y es mejor que los fiscales piensen que Gary Baldi ha perdido la chaveta, porque un llamamiento a una rebelión armada bien podría considerarse constitutivo de delito.

¡Viejo facha!

martes, 4 de octubre de 2011

Europa, según para qué

Esta singularísima bipolaridad puede leerse en el incendiario editorial de hoy martes:

Canarias tiene que sacudirse de encima la opresión; es decir, el colonialismo. Un colonialismo que ya no es sólo España el país que lo ejerce sobre nosotros, sino toda la Unión Europea. No olvidemos que se nos considera europeos ultraperiféricos, porque así lo ha querido, e incluso ha luchado por ello, el Gobierno del torpe y déspota político que nos gobierna. Qué sarcasmo: ni él, ni los falsos nacionalistas de Coalición Canaria han movido un dedo por conseguir la libertad de su tierra y, sin embargo, venden como un logro el que en la Constitución europea figuremos como ciudadanos ultraperiféricos. (...) estos falsos nacionalistas (...) quieren que la Constitución española también recoja tan vil calificativo para los canarios. (...) ¿Hay quien pueda desmentirnos cuando afirmamos que tanto en Madrid como en Bruselas nos tratan como a indígenas, como a pájaros exóticos, aunque vistamos ropajes europeos?

Y, más abajo, escribe la autoproclamada y estridente voz del pueblo guanche oprimido:

La independencia (...) nos convertirá en una nación fuerte e importante (...) con una Justicia justa que no dicte sentencias antes de que concluya la vista. Sobre este punto, creemos conveniente que el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial o Estrasburgo intervengan y pongan orden en la Justicia en Canarias. Testigos hay que podrán aportar sentencias y apelaciones dictadas no con la cabeza sino con el corazón, lo cual es malo.

A ver si lo entiendo, máquina: ¿tanto despotricar de España y Europa para después pedirles que pongan orden en la justicia de esta colonia ultraperiférica tan vilmente oprimida? ¡Qué sarcasmo, qué ignominia, qué descaro! ¡Y qué idiotez! ¿Hay quien pueda desmentirme cuando afirmo que te falta un agua?

sábado, 11 de junio de 2011

El concepto garybaldiano del tiempo

En un reciente post, indicábamos sutilmente que el prócer de la patria oprimida tenía un tanto dislocada la percepción del tiempo, pues pedía la dimisión de Paulino Rivero, otrora salvador de la patria, a menos de dos meses para la celebración de nuevas elecciones locales. En otras palabras, más canarias y supongo que patriotas, ello equivaldría a cerrar la puerta del goro cuando el cochino ya ha hecho mutis... por el foro. Pero, aunque tardío e inútil, bienvenido sea el ataque de consciencia.

Desde el lunes pasado, y una vez conocida la adjudicación previa de las emisoras de frecuencia modulada en el archipiélago (auténtico casus belli para el periódico azul), el mandamás de la avenida de Buenos Aires se ha embarcado en una furibunda cruzada antipaulinista. La guerra declarada, por supuesto, prosigue hoy, pero deja de nuevo una impresión de que el tempo es un concepto que el patriarca guanchófono maneja con cierta dificultad. Léase si no este extracto del comentario de hoy:

Pueden tener la certeza todos desde este momento de que no vamos a quedarnos mudos ante las inmoralidades políticas de don Paulino Rivero y de su partido coaligado. (...) cada día estamos más convencidos también de que tanto en CC como en el PSOE han dado con un tonto político al que manejan a su antojo. Circunstancias todas ellas que llevan al mal gobierno -e inclusive diríamos que al Gobierno nefasto- de Paulino Rivero. Un Gobierno por culpa del cual cada día hay más colas del hambre en este Archipiélago. Un Gobierno indolente a la emigración obligada de la juventud por la carencia de porvenir en su propia tierra, pese a que la juventud es la garantía de nuestro futuro. Un Gobierno sustentado por un partido nacionalista que no pide la libertad de Canarias en Madrid porque sus miembros (...) se tiran al suelo delante de Zapatero (...) para que se limpie los zapatos en ellos como si fueran felpudos políticos; lo cual, en definitiva, es lo que son.

Sí, todo esto está muy bien... si no fuera porque ese gobierno de Paulino Rivero, apoyado por el PSC-PSOE y causante de todos los males referidos, no ha sido nombrado aún y por lo tanto no ha tenido tiempo material de cometer estas tropelías, por cierto ya denunciadas. Si hubiera que achacar la responsabilidad a alguien, sería en todo caso al propio presidente en funciones, apoyado por su anterior socio de gobierno, el Partido Popular de José Manuel Soria, a quien Gary Baldi quiere ahora postular como futuro presidente.

¡Ay, si Albert Einstein levantara la cabeza...!

sábado, 4 de junio de 2011

¡Paulino, al trullo!

Si tuviera que hacer un ruego a quien corresponda, es que alguien vaya preparando una camisa de fuerza porque, en verdad, hay una persona necesitada de ella que dice residir en el Toscal y trabajar en cierto periódico, extremos éstos que empiezo a poner en duda, a la vista de los desvaríos de su mente, en apariencia intoxicada. El último Hit de Gary Baldi no tiene pizca de desperdicio: dice que Paulino Rivero podría acabar en el Tribunal Internacional de La Haya, acusado de delitos contra la humanidad. Es de suponer que las causas de dichos delitos podrían resolverse fácilmente con la varita mágica habitual. Lean:

Pero la justicia se impondrá y así como pasados los años muchos déspotas llegan al Tribunal de La Haya, quién sabe si estos canarios de hoy, incluido don Paulino Rivero, serán extraditados en su momento para ser juzgados por genocidio, pues de hambre también se muere. Por desatenciones mueren hasta los mendigos. Y por listas de espera que no ha sabido resolver esta dictadura antidemocrática que padecemos también se muere. Y que vengan los españolistas y los amantes de la españolidad a decir que mentimos. No estamos pensando en una broma cuando mencionamos el Tribunal de la Haya. Lo repetimos: pudiera ser que algún día viésemos a don Paulino reclamado o extraditado a la capital holandesa.

No me imagino a Paulino Rivero convertido en el político del pijama de rayas. No de momento, y mucho menos por las razones que apunta el editorialista más dicharachero de Barrio Sésamo. Por favor, lo dicho: si alguien tiene a mano una camisa de fuerza y una buena dosis de Haloperidol y Tranquimazín, sírvase enviarlos al número 71 de la Avenida de Buenos Aires, Santa Cruz de Tenerife. Alguien allí los necesita. Y urgentemente.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Help! I need somebody...

Hay que reconocerle a Cagliostro Rodríguez su habilidad para generar un esperpento tras otro en sus editoriales y comentarios. Ignoro si pretende emular a Ramón María del Valle-Inclán, padre del género y, de paso, odioso español como tantos otros que han contribuido a hacer de nosotros lo que somos, a través del imperialismo, el expolio y la colonización. En cualquier caso, el führersito (Fidel Castro dixit) de El Día sigue incansable repitiendo las mismas sandeces de siempre, pero con nuevos añadidos, a cada cual más sorprendente por grotesco y patético, en una delirante carrera hacia adelante cuyo final no me atrevo a imaginar.

El editorial de hoy es sencillamente irreproducible e infumable, como tantos otros, pero a la vez impagable. Porque si no, este humilde blog no tendría razón de ser. Comienza alegando la necesidad de la huelga general (¿¿??) convocada para hoy a fin de forzar la dimisión de José Luis Rodríguez Zapatero, culpable según él de todos los males que nos aquejan para, dos párrafos más adelante, desmarcarse de cualquier apoyo a la misma (no está mal para un socialcomunista). Luego, arremete con su habitual (y pésimo) gusto contra Ana Oramas, sin mentarla explícitamente, pero obsequiándole con toda suerte de improperios marca de la casa. Prosigue dándole palmaditas a Pau Rivero, ese oculto patriota, mientras le aconseja sobre lo que debe hacer y cómo. Y todo ello debidamente sazonado con las habituales falacias acerca de Marruecos y España. No reproduzco nada de lo anterior porque no quiero cansar a nadie: ya he dicho sobre ello cuanto tenía que decir.

Pero la memorable y espeluznante traca final en demanda de ayuda a los pueblos que antes sufrieron la dominación española (literalmente: Venezuela, Cuba y Filipinas) no tiene precio, de veras que no. En inglés, la palabra ayuda es help, como muchos ya sabrán, y eso a otros tantos les hará sonar los acordes del imperecedero tema homónimo de The Beatles. Si alguien quiere conocer la letra, puede hacerlo aquí. Yo me voy a limitar a traducirla, al menos en parte:

Ayuda, necesito a alguien/Ayuda, y no a cualquiera/Ayuda, sabes que necesito a alguien, ¡ayuda!/Cuando era joven, mucho más que hoy/Nunca precisé en absoluto de nadie/Pero esos días quedan atrás, ya no me siento tan firme/Siento que he cambiado de idea y abierto las puertas/Ayúdame si puedes, me siento decaído/Y agradezco que estés junto a mí/Ayúdame a poner los pies en el suelo/Por favor, por favor ¿me ayudarás?/Mi vida hoy ha cambiado de tal modo/Mi independencia parece desvanecerse en la bruma/Pero en todo momento me siento tan inseguro/Sabes que te necesito como nunca antes/(...)/

No parece sino que Lennon y McCartney hubiesen pensado en José Rodríguez para componer su tema, incluyendo las alusiones a los tiempos de juventud en los que el hoy jefazo de El Día se deshacía en elogios al régimen cuyo yugo y flechas ostentaba su periódico, en el que aún hoy puede notarse cierto aroma de nostalgia de tiempos pasados. Por no hablar de la tan añorada independencia, que no se acerca por más que sí lo haga el final de este año. En suma, José Rodríguez pide ayuda, pero no a cualquiera, sino al esperpéntico Hugo Chávez (cada oveja...), al podrido régimen estalinista de los Castro, y a un país que bastante tiene con sus propios y agudos problemas. Países hermanos los tres, sí. Pero con dirigentes (al menos dos de ellos) indignos de los tiempos que corren. Al igual que otro que yo me sé.

Pues eso: Help! I need somebody, help!

jueves, 9 de septiembre de 2010

Las labores de Ana Oramas

No es la primera vez que los comentarios de El Día tienen a Ana Oramas como objetivo predilecto de invectivas, reproches y hasta insultos marca de la casa. De hecho, de seguir así las cosas es posible que, en breve, la diputada tinerfeña reemplace a Santiago Pérez en el primer lugar del ranking de las iras de Clark Kent. Dudoso honor, por cierto. Hará bien la señora Oramas en proveerse de un buen puñado de kriptonita, por lo que le pueda caer encima. La dosis de jarabe de palo que está recibiendo en estos mismos momentos así lo aconseja. Lean:

  • ¿Por qué doña Ana Oramas ha sido tan desleal con Tenerife, con Canarias y con el pueblo que la eligió? ¿No será mejor que abandone la política, se dedique a sus labores y trate de borrar el mal recuerdo entre sus compatriotas? El daño que le está haciendo a Canarias es inmenso.
El comentario no aclara, como es de esperar, el concepto que tiene la mano escritora del término sus labores. No sé ustedes, pero a quien escribe le recuerda sospechosamente a aquellas épocas, afortunadamente caducas hace bastante, en las que en el documento de identidad de tantas españolas (y, por supuesto, canarias) figuraba ese odioso eufemismo para designar a las tareas domésticas que, se asumía entonces, eran lo que por naturaleza le correspondía a las mujeres. Semejante tufo rancio, machista y retrógrado no puede sino ser producto de una mente que, por mucho que intente ocultarlo o disimularlo, vive anclada en un tiempo del que a buen seguro nunca quiso salir (para muestra este delicado botón). Lo más patético es que, unas líneas más adelante, saltan con esto:

  • Además, ha optado también doña Ana por la mala fe al atacar a nuestro periódico porque dice que la hemos insultado. ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Desde cuándo la crítica política es un insulto? ¿Desde cuándo lo es decir la verdad?
Después de leer algo semejante tengo que manifestar que, o el autor de estas líneas (José Rodríguez o quien sea) padece algún problema de salud mental, o es una basura de persona, por no decirlo de un modo más explícito. Y no es que sienta devoción por Ana Oramas y su partido, pero es indignante comprobar cómo se queja de forma tan amarga como hipócrita de falta de respeto quien se salta las normas más elementales al respecto, todos los santos días. Si de verdad hay personas que creen lo que dicen estos tarados, de veras que me avergonzaría de ser canario.

jueves, 22 de julio de 2010

Aparquemos la patria por un día

El post anterior no estaría completo sin una lectura un poco más profunda de su editorial de hoy: no todo va a quedarse en las loables formas del Adalid de Nivaria y Guerrero del Antifaz de la avenida de Buenos Aires. Las collejas a los dos diputados nacionales de Coalición Canaria, así como la obscena alusión a la consejera de Sanidad constituyen sólo la segunda parte de la misma y, a juicio de quien escribe, una cortina de humo.

Una cortina absolutamente necesaria porque, de no ser así, este señor defraudaría a sus más acérrimos defensores. Aquéllos que, siempre según él, saturan la centralita de su periódico para manifestarle la más ardiente adhesión a sus patéticas soflamas. Hace tan sólo cosa de un mes, el día de San Juan para ser exactos, el tovarich José Rodríguez escogía a José Blanco, ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, como objetivo de sus canarísimos dardos verbales:
  • ¿Y quién coño es don José Blanco para disponer de los aeropuertos canarios? ¿Con qué autoridad incluye a los aeropuertos de nuestras islas, que son nuestros y sólo nuestros, entre los aeropuertos españoles?
Pero hoy, movido por la honda preocupación que siente el sector turístico por la presunta huelga encubierta de controladores aéreos, no duda en dar sus plácemes al antes vilipendiado ministro:
  • Anticipa José Blanco, ministro de Fomento, que su departamento estudia la incorporación de controladores aéreos militares para sustituir a los de carácter civil ausentes de sus puestos de trabajo por bajas médicas. (...) Apoyamos al ministro y le instamos a que no se quede en el anuncio o el aviso de esta medida sino que, si persiste la actitud de los controladores, tenga la valentía de llevarla a la práctica.
Sería muy sensato preguntarse de nuevo qué pinta aquí José Blanco, si es cierto como preconiza nuestro Clark Kent, que los aeropuertos canarios son nuestros y sólo nuestros. Deberíamos ser nosotros, y no un godo (heredero de aquellos que asesinaron, robaron y esclavizaron a nuestro pueblo, y con los que no tenemos nada que ver) y menos aún socialista para más INRI (esos demonios que tanto mal han hecho al mundo, un correligionario de Juan Fernando López Aguilar y Santiago Pérez) quienes deberíamos ocuparnos de nuestros propios asuntos. Déjese de tonterías, don José: ¿qué hace usted dándole palmaditas en la espalda al representante de un país extranjero que nos oprime y que está a 1400 km de distancia de nosotros? ¿Por qué no da usted un puñetazo sobre la mesa y exige que sea su admirado don Paulino quien, como patriota de pro que es, nos saque del atolladero?

A esta evidente falta de coherencia editorial, hay que sumar que en el texto de hoy no aparecen por ningún lado palabras tales como patria, independencia, nación, etcétera, que venían siendo parte del mantra -hoy mantra interrupta- del azote de la españolidad. Lo que sugiere que este señor ha sido capaz -quién lo diría- de aparcar por un día su encendido discurso soberanista en aras del bien de Canarias, un bien, eso sí, supeditado sin discusiones a las medidas que pueda tomar un representante español como el ministro de Fomento. Todo un ejemplo del más puro y genuino patriotismo canario.

Y es que a ciertas edades, a algunos se les queda el rostro del material que han usado a lo largo de su dilatada existencia para modearlo. ¿No les parece?

martes, 20 de julio de 2010

Memoria del porvenir

Santiago Auserón (español asesino, infame y godo, nótese la ironía) gustaba de los títulos contradictorios para algunos álbumes de su inmortal banda Radio Futura y de su secuela, Juan Perro. Entre ellos, el que da título a este post. La idea de resucitar la memoria no es en absoluto mía, sino que sale del manuscrito que lleva por título Crónica de un Diario Infame, escrita por la Plataforma Sí se Puede, difundida a través de la red (¡bendita sea!) y accesible a través de este enlace, entre otros muchos. Pero la resurrección de la memoria no sería posible, lo admito también, si no fuese porque nuestro azulísimo periódico local tiene un grandísimo y portentoso servicio de hemeroteca que permite consultar en línea sus ejemplares de la última década. Bien por don José, aunque parezca contradictorio, pero es que la contradicción es, precisamente, el alma mater de este post... así como de sus contenidos. Lo cual es mucho, muchísimo más importante.

Viene la cosa a cuento de que hace tan sólo cinco años y medio (¡ojo, señoras y señores!), que es tanto como decir el otro día, nuestro infatigable denunciador social-comunista y bolchevique (me imagino a Lenin retorciéndose de la risa en su mausoleo), el azote de la españolidad y el españolismo, el adalid de la patria canaria, el Van Helsing del vampiro canarión, saludaba con patriótico entusiasmo a la Constitución Española. Ojo, y cuando digo patriótico no me refiero a patriotismo canario, ése del que hace gala de poco para acá, sino de patriotismo ES-PA-ÑOL. Don José Rodríguez, quien no duda hoy en insultar y acusar de traidores y falsos patriotas a los políticos de Coalición Canaria, concluía el 5 de diciembre de 2004 la editorial de su periódico de esta manera:

"LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA celebra mañana sus 26 años de existencia. Gracias a la Carta Magna, esta gran Nación recuperó la democracia, sus libertades y la convivencia entre todos sus habitantes. Que viva muchos años."

Hoy, lo recuerdo, ha escrito lo siguiente acerca de esa misma "Carta Magna":

"Déjese de tonterías, don Paulino, que el tiempo se acaba y se le acaba: en lugar de poner al día la Constitución española -¿qué nos importa a nosotros la Constitución española?-, pida día y fecha para iniciar el calendario de las negociaciones que conduzcan a la devolución de una propiedad que era nuestra (...)".

Es MUY de agradecer a El Dia su fenomenal servicio de hemeroteca, porque si no, la tarea de recoger estos valiosísimos detalles sería más complicada. Para finalizar, este post va dirigido a todas aquellas personas de bien que sigan dando por buenas las opiniones que se vierten en El Dia, y reflexionen sobre esta cuestión: si este periódico les engaña a propósito de España y su Constitución (como aquí queda reflejado), ¿en qué más no les estará engañando?

Piénsenlo.

domingo, 18 de julio de 2010

¡Porque yo lo digo!

Por insistencia que no sea: vuelta a lo mismo, que hay que seguir la doctrina Goebbels hasta las últimas consecuencias. Nuevo alegato del infatigable Don José en busca de un ideal que sólo él y aquellos que le siguen son capaces de ver. Al autonombrado Denunciador Mayor del arhipiélago se le reconoce el empeño, aunque sea aderezado de sus habituales ingredientes, entre los que cabe incluir la intolerancia, una cualidad que sitúa al Tovarich Josif, paradójicamente (o no), más cerca del totalitarismo fascista que de las ideas de ultraizquierda de las que tanto gusta alardear. Porque es de intolerantes (y, por ende, de fascistas) no respetar a quienes piensan y sienten de distinto modo, y es obvio que en El dia ésa es, precisamente, la consigna a seguir. Leña al mono a todo aquel que piense, sienta o manifieste que es español, a la vez que canario, que una cosa no tiene por qué quitar la otra. Lean:
  • CANARIAS y los canarios han recibido, a lo largo de esos casi seis siglos de esclavitud, el mismo trato criminal que han perseguido los tribunales internacionales. El genocidio que sufrieron los guanches a manos de los españoles no se diferencia, conceptualmente hablando, del que les infligieron los nazis de Hitler a los judíos, o a las matanzas practicadas por los también dictadores Lenin y Stalin, así como por todos los demás déspotas que en el mundo han sido.
  • Empeñarnos en decir que somos españoles es una estupidez y un desdoro inadmisible, porque es querer equipararnos a lo que no somos. ¿Y por qué lo hacen algunos canarios?, nos preguntamos. ¿Tal vez les parece que poseen más dignidad si dicen que son españoles? ¿No se dan cuenta de que, en realidad, lo que ocurre es precisamente todo lo contrario? Ser españoles nos descalifica. No supone ningún mérito decir que somos españoles, pues eso significa que nos reconocemos como descendientes de los compatriotas de quienes masacraron a nuestros antepasados. De quienes les arrebataron sus tierras y, lo que es peor, su libertad, pues los redujeron a la condición de esclavos y luego los vendieron en los mercados peninsulares. ¿Puede alguien sentirse orgulloso de esa gente? ¿Puede un canario de bien ser un ferviente defensor de la españolidad de estas Islas?
  • (...) nos alegra el triunfo de la selección española. Sin embargo, conviene tener presente que no es nuestro triunfo. No lo es porque no somos España. Los canarios que se han echado a la calle en los últimos días de la citada competición, agitando enardecidamente la bandera del Reino de España, lo han hecho movidos por un sentimiento de hinchas deportivos. Un jolgorio pasajero (el fútbol tiene la capacidad de mover a las masas) que carece de raíces patrióticas porque la patria de los canarios sólo es una: Canarias; y su bandera la de las siete estrellas verdes.
  • LO REPETIMOS: ser español es un desdoro. No porque los españoles sean indignos por sí mismos, sino por la indignidad que cometieron en su día con los canarios. Son indignos por los crímenes que cometieron con los guanches y porque nos gobiernan desde una nación que está en otro continente, con una capital a 2.000 kilómetros de distancia de nuestras costas.

Mal que le pese al señor Rodríguez y a aquellos que tengan a bien creer lo que escribe, somos descendientes de españoles, portugueses, y guanches. Es falso que los aborígenes canarios (que no formaron jamás una nación tal y como ahora la conocemos) fuesen poco menos que exterminados, como este señor sugiere erre que erre.

Juzgar, con los ojos de hoy, la realidad del siglo XV para usarla como justificación de una independencia de república bananera es falsear la historia y jugar con los sentimientos, táctica favorita de todos los nacionalistas que en el mundo han sido. Antes que nada, hay que cambiar la historia. Y así, por ejemplo, hoy nadie se sorprende en Cataluña de que se hable de algo ilusorio como la monarquía catalano-aragonesa (ojo, que el orden de los factores altera el producto) en vez de Corona de Aragón, que es lo único que fue de verdad. Pero claro, es una excusa estupenda para justificar que los archivos de la Corona (de Aragón) se encuentren en Barcelona y no en Zaragoza. Y eso que bien pugnaron los políticos del principado catalán para recuperar los archivos de la Generalitat que estaban en Salamanca, robados por las autoridades franquistas. Eran suyos, decían. Y tenían razón. Bien, pues los de la Corona de Aragón también tienen dueño, y no es catalán. Tanto monta, monta tanto.

Es perverso recordar los abusos y matanzas que pudieron cometer los conquistadores con los aborígenes para después identificar nuestra identidad actual con los conquistados. Nosotros somos descendientes de los conquistadores y colonizadores que les siguieron. Pero claro: hay que reescribir la historia. Negar que nuestros antepasados son españoles es simplemente falso.

Dos apuntes más. El primero: las mayores atrocidades que se han cometido en el mundo (para eso sirve la Historia, para recordar el pasado de los pueblos) lo han sido en nombre de las religiones, pero también de los nacionalismos, malditos sean por siempre. Nacionalismo alemán, serbio, ruso, inglés, español, francés, japonés o camboyano. El segundo: no es un desdoro para quien escribe sentirse a la vez canario y español, pues entiende que son dos expresiones distintas de la misma esencia. Y siendo español, me siento en casa donde quiera que vaya por España: Galicia, Asturias, Cataluña, Andalucía, Castilla o el País Vasco, con mis gentes distintas pero hermanas. Que hablamos la lengua que nos dejaron los descendientes de romanos, visigodos y árabes, en la que han escrito Cervantes y Quevedo, Fray Luis de León y Teresa de Jesús, Garcilaso de la Vega y Calderón de la Barca, Zorrilla y Espronceda, Camilo José Cela y Miguel Delibes, Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte. Una lengua que hoy hablan cientos de millones de personas en el mundo. Este que escribe se siente muy orgulloso de sentir como propia la pintura de Diego de Velázquez y de Zurbarán, o la música de Isaac Albéniz y de Manuel de Falla. Y nada de eso es incompatible con la emoción que siente al escuchar una isa, una folía, un sirinoque o un romance gomero, los Cantos Canarios de Teobaldo Power o las canciones de Los Sabandeños, Los Gofiones, Mestisay, Taburiente y tantos otros.

Soy una persona libre. Y como tal, y desde estas líneas, no puedo por menos que compadecer a aquellos que me insultan y me faltan al respeto por pensar como pienso y sentir como siento. Nadie piensa ni pensará jamás por mí, no necesito a ningún Duce ni Gran Timonel que me marque el camino. Y si el denunciador sigue erre que erre, así sigo yo: gritando a los cuatro vientos que me siento chicharrero, lagunero, tinerfeño, canario, español y ciudadano de Europa, sin exclusiones. Abrazando mi identidad canaria con el mismo amor que asumo mi identidad española, con sus luces y sus sombras, que también las hay. Porque así como a una persona se la quiere como es, con virtudes y defectos, así lo siento yo también: sin negar la historia negra de España, aceptándola y aceptando y asumiendo también las luces de una nación que, pese a quien le pese, descubrió medio planeta y fue una vez el faro intelectual del mundo. Entero.

¡Ahí queda eso!

jueves, 8 de julio de 2010

Esquizofrenia

Imagen en la portada de la edición digital de nuestro periódico más azul y justiciero:


Es decir: El Día celebra la clasificación finalista de España, ese país deleznable que nos coloniza, esclaviza, y atraca. No acaba ahí la cosa, pues el equipo de fútbol que representa a esa odiosa nación europea, distante 1400 km de nuestras costas y con la que no tenemos nada que ver, es calificado como Selección Nacional. ¿Por qué este periódico se hace eco de una noticia que a nosotros, guanches de pura cepa sojuzgados por los infames españoles, no nos va ni nos viene y sólo debería despertar nuestra absoluta indiferencia? ¿A qué viene eso de nacional?

Por eso mismo, no entiendo que, más adelante, José Rodríguez vuelva a recitar su mantra, tomando como referencia la futura y estrambótica Alianza Macaronésica formada por los archipiélagos del Atlántico centro-oriental, de los que sólo uno (Cabo Verde) es hoy nación soberana. Se sirve para ello de la fotografía de portada de La Opinión de Tenerife de ayer, en la que aparecen A. Cavaco Silva, (Portugal) J.M. Neves (Cabo Verde) y Paulino Rivero, cacique mayor de Canarias a juicio del señor Rodríguez. ¿Exagerado? Lean, lean:

(...) Una de esas autoridades es el presidente de una nación. La otra, el primer ministro de otra nación. Sin embargo, Paulino Rivero, pese a su innegable condición de político digno, eficaz y eficiente, serio y trabajador, sólo es el presidente de una colonia disfrazada de comunidad autónoma. Por lo tanto, no tiene valor intrínseco el que esté sentado con estas autoridades. El señor Rivero es un indígena de una colonia. Aunque sea una colonia rica, que lo es, pese a que su riqueza se la estén mamando los españoles. De los archipiélagos macaronésicos (Azores y Madeira estaban deshabitados cuando los ocuparon los portugueses, al igual que Cabo Verde, hoy nación soberana), Canarias es el más rico. Por eso España tiene a estas Islas como sus tetas de oro. (...)

No deja de llamar la atención el símil erótico (o tal vez, quién sabe, vacuno) empleado por el infatigable denunciador: tetas de oro, en vez de huevos de oro. Debe ser sin duda vacuno: el tiempo no perdona.

Mañana, más (se supone).