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lunes, 2 de diciembre de 2013

Lista de agravios

De vez en cuando, a Gary Baldi le duele la justicia. Motivos no le faltan después de la buena colección de varapalos que puede adjuntar el veterano jefazo a su extenso y variado currículo. Hoy lunes, movido por la ironía, titula su encíclica Grandeza de la Justicia para después enumerar los contrapiés judiciales que ha sufrido últimamente por sus dimes y diretes con Carlos Sosa, Leopoldo Fernández, Chicha Arozarena, Victoria Rosell, Teresa Cárdenes y Ángela Mena, casos ya reseñados en esta humilde bitácora. A su modo de siempre, claro: sin nombrar a nadie, pero dando tantos detalles sobre la persona en cuestión que es imposible no caer en la cuenta de quién se trata. O si lo prefieren: tira la piedra y luego esconde la mano, mientras mira al cielo y silba, no para disimular, sino como una señal más del cinismo de nuestro mencey. Algunos párrafos para recordar:
  • Sentencias, por ejemplo, como la de un señor al que llamamos el tiñoso [Leopoldo Fernández, aclaro], por la que fuimos condenados aunque jamás hicimos ninguna referencia directa a él, pues nunca lo citamos por su nombre. Tras recurrir la sentencia, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife redujo a una décima parte la indemnización establecida en la condena inicial. No obstante, dicho señor, que ejerce como uno de los cuatro godos de la prensa, sigue afirmando que lo compensamos con la cantidad establecida en la primera sentencia.
  • Posteriormente hemos sido condenados, igualmente a nuestro entender de forma arbitraria, por criticar a una profesional [Chicha Arozarena, informo] de la comunicación por un comportamiento que consideramos inmoral e indigno. Consideró su señoría que tanto el editor de EL DÍA como dos columnistas de este periódico habían invadido su honor al ejercer una crítica profesional y los condenó a todos ellos a pagarle una indemnización, aunque cinco veces inferior a la que solicitaba la denunciante.
  • En menos de veinticuatro horas, pese a la demora que suele ser habitual en cualquier trámite judicial, se dictó sentencia contra EL DÍA a raíz del juicio ocasionado por la denuncia de la esposa del presidente del Gobierno de Canarias [Ángela Mena, claro: en este caso la identificación es clara y precisa]; una señora que es concejal del Ayuntamiento capitalino. La celeridad de esta condena ha sorprendido a todo el mundo.
  • Una magistrada de Las Palmas [Victoria Rosell, sospecho] se permitió acusar a José Rodríguez de racista y xenófobo -es decir, de delincuente- públicamente y con publicidad en la primera página de un periódico canarión. Esta jueza fue denunciada por José Rodríguez. Pese a ello, no se inhibió en la tramitación de una denuncia que interpuso el editor de EL DÍA contra una periodista de Las Palmas [Teresa Cárdenes] por graves insultos. Y no solo esto, pues posteriormente archivó la denuncia y condenó en costas a José Rodríguez para "escarmentarlo".
  • En esta persecución ha habido excepciones, como es la sentencia de un juez que le prohibió a un maricón de Las Palmas [Carlos Sosa, así insultado muchas veces] -respetamos a los homosexuales contra los que nada tenemos, pero este individuo es un marimarica retorcido y ruin- seguir denigrando a José Rodríguez. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que tres magistradas de la Audiencia Provincial revocasen esta sentencia justísima -más que justísima, divina- y avalasen "el derecho" del maricón a reanudar sus insultos. Seguimos confiando en la Justicia y la respetamos, pero nos parece que ya está bien.
  • No comprendemos el porqué de estos ataques hacia quien representa la máxima dignidad del periodismo isleño, como lo es José Rodríguez. El hombre con el currículo más amplio e interesante del Archipiélago.
Pues nené, si no eres capaz de entender por qué te sale el tiro por la culata (que yo creo que sí eres bien capaz) léete las sentencias: ahí están los motivos. Negro sobre blanco. Tú sigue como vas, y ya tendrás más razones para seguir entonando tu particular miserere. Al tiempo.

martes, 29 de enero de 2013

¡Vista a la vista!

El próximo viernes, día 1 de febrero tendrá lugar en Santa Cruz de Tenerife la vista oral por el juicio de Paulino Rivero frente al sin par Gary Baldi. Motivo: México lindo y querido. ¡Ándele! Huelga a estas alturas dar detalles del culebrón. Año y medio después, el gran jefazo se sentará en el banquillo por lo que se puede interpretar como un claro intento de chantaje al presidente del gobierno de Canarias (entonces candidato a tal) a raíz del espinoso asunto de las emisoras de FM y la subsiguiente defunción de Radio El Día.

En Gran Canaria se han hecho eco de la cita judicial Canarias Ahora y Canarias 7. En este último caso, además, han aprovechado la ocasión para negar las reiteradas acusaciones garybaldianas de subvenciones y trato favorable del gobierno a cambio de loas a Rivero. Y como no puede ser de otro modo, el insigne mencey guanchófono carga su más pestilente artillería contra quienes le ponen a bajar del equino de largas y peludas orejas que, como a Sancho Panza, le sirve de vehículo:
  • Vuelve a arremeter contra nosotros el chiquito que dirige un periódico canarión venido a menos en número de lectores y en otras cosas que luego comentaremos. Vuelve a la carga este imprudente y lo hace, como ha cogido por costumbre, en uno de sus editoriales dominicales, esta vez con aires de matón de tercera categoría o de isla tercera, pues lo mismo da.
  • (...) ese muchachito sigue sin ver la realidad y nos tilda de cobardes usando ciertos eufemismos porque él, que asimismo nos acusa de no hablar claro, es el primero que no habla claro. ¿No ve la realidad este bisoño atrevido porque también está escondido en un armario? Si es así, que no se preocupe porque con la misma facilidad con que hemos sacado a uno, lo halamos fuera también a él. Por cierto, nos llegan noticias desde Las Palmas de que el tatarita suele acudir ahora a los actos públicos, incluidos conciertos en el Alfredo Krauss, con su pareja cogidos los dos de la mano como tortolitos adolescentes, no sabemos si por un repentino apasionamiento o porque quiere seguir engañando a la sociedad "grancanaria" mostrando una condición que no es la suya por naturaleza. A la vejez, viruela.
  • No menos graciosa es la acusación de que el editor de EL DÍA está nervioso ante el juicio al que se enfrentará el día 1 de febrero por una denuncia de Rivero y compañía. Otra vez, de pura risa. Para empezar, la información sobre la fecha de esta vista no la obtuvo el muchachito bisoño indagando en los juzgados, ya que como periodista es muy cortito. El dato se lo dio el pajarraco de Las Palmas, que a su vez lo obtuvo de su querindanga. Sentarnos en el banquillo no nos pone nerviosos porque confiamos en la Justicia y en la profesionalidad de los magistrados.
  • Nos sentaremos en el banquillo con dignidad en la confianza de que los jueces procesan por indicios, pero deben condenar con pruebas que se ajusten a la verdad de los hechos. Y la verdad es que la información sobre los papeles de México la dieron a conocer tres medios antes que EL DÍA: el portal de Internet KanariLeaks, el diario Abc de Madrid y una emisora local de radio. Ninguno de los tres ha sido objeto de denuncia alguna por parte de Paulino Rivero y Ángela Mena. ¿Por qué? ¿Por qué no lo investiga el tatarita, el muchachito de los editoriales bravos y cualquier otro periodista de estas Islas o de fuera de ellas? ¿Es que les pagan al pajarraco y al tatarita para que no investiguen?
  • La realidad es que a Rivero y a sus secuaces políticos les interesa cerrar EL DÍA. Como no ha podido comprarnos, pretende que desaparezcamos. Por eso nos denuncia solo a nosotros. Si lo que le importase fuese su honor, el próximo viernes nos acompañarían en el banquillo como mínimo Abc y KanariLeaks. Pero como no es el honor sino el silencio de EL DÍA, junto con el dinero de la condena para terminar la mansión de El Sauzal, lo que le interesa al necio político que preside el Gobierno de estas Islas, leña a José Rodríguez porque es el editor de EL DÍA, y no este incompetente mago político, el culpable de que Canarias tenga casi 400.000 parados.
Confianza en los jueces, sí. ¿Como aquí, tal vez? ¿O aquí? ¿O aquí? ¿O aquí? ¡Cuánta mentira bellaca tras bellaca mentira! ¡Y cuánto nauseabundo victimismo! Si fuese cierto que los mentirosos sufren inmediatamente el Síndrome de Pinocho, cierto personaje ha mucho tiempo que caminaría más doblado que Quasimodo, agobiado por el peso de su hipertrofiado apéndice, capaz de ridiculizar al propio Cyrano de Bergerac. Faltan tres días, abuelo. Vaya preparando la cartera, por si acaso.

martes, 4 de diciembre de 2012

Esas hembras perversas...

Gary Baldi no lo puede entender:

No comprendemos cómo algunas mujeres, que por naturaleza siempre han sido más intuitivas y justas que los hombres, dictan resoluciones contra José Rodríguez, por si fuera poco para apoyar a un tirano político cuyos días en el cargo afortunadamente están llegando a su fin, y a una colega que aplica una justicia de partido y que prevarica con frecuencia. EL DÍA puede demostrar tres casos.

En realidad no son resoluciones, sino sentencias. Pues el octogenario apóstol de la libertad guanche se refiere a las juezas que le han empapelado hasta ahora. Además de la juez Victoria Rosell, a quien ha acusado repetidas veces (también hoy) de prevaricadora, tenemos a Ana Delia Hernández Sarmiento, quien le empuró por entrometerse ilegítimamente en el honor de la esposa de Paulino Rivero y dos personas allegadas por el famoso asuntillo mexicano, haciendo así buena la decisión inicial de otra juez, María del Mar Sánchez Hierro, de obligarle a publicar una nota de rectificación de Ángela Mena en su periódico, cual supositorio áspero y a contraescama.

No es de extrañar que ande tan mosca. Pobrecillo...

martes, 13 de marzo de 2012

De nuevo en el lodazal

Algunos animales -sobre todo los grandes herbívoros de las sabanas africanas- tienen la costumbre de revolcarse en el lodo, allí donde lo encuentran. Sus motivos son de lo más saludable: un baño en el lodo bajo el ardiente sol africano es refrescante, y les libra o protege de los parásitos de la piel. Es por tanto natural y, como tal, sano. Por eso su instinto de conservación les mueve a ello. En el caso de las personas, sólo muy recientemente se han redescubierto los beneficios del baño de barro, ofertado por centros de estética y tratamiento. Sin embargo, existe otro baño similar, más metafórico y menos saludable: el de quienes se revuelcan en cuanto hay de sucio, bajuno y miserable en su entorno o realidad más inmediatos. Tales episodios son frecuentes cuando la persona interesada ve frustradas sus aspiraciones o sufre los reveses con los que la vida nos trata. Y voy al grano, porque ya habrán adivinado de quién hablo.

Gary Baldi está muy mosca. El motivo, como ya viene siendo norma para él, es su enésimo revés judicial (y lo que te rondaré, morena). La Audiencia Provincial de Las Palmas ha vuelto a desestimar su querella contra Teresa Cárdenes, directora de La Provincia, obligándole de nuevo al pago de las costas correspondientes, algo que ya hizo en primera instancia la magistrada Victoria Rosell, por lo que se ganó sus iras más estridentes. No sólo entienden los magistrados de la Audiencia que no hay insultos por parte de la periodista grancanaria, sino que observan evidente mala fe en nuestro gran patriarca, al aislar palabras o frases de su contexto, y así poder sostener que se trata de insultos. El caso más flagrante puede ser la pretensión garybaldiana de que Cárdenes le llamó borracho, cuando la frase exacta fue Alguien puede despertarse un día borracho de independentismo trasnochado y al siguiente elogiar los progresos del franquismo, vituperar a los habitantes de una isla, ridiculizar su nombre, mofarse de su orografía y de sus símbolos… Esa era la frase, como cualquiera puede comprobar aquí.

Pero claro, endilgarle semejante supositorio al Magnus pater Canariarum es poco menos que cometer una blasfemia. Y es entonces cuando su cacareado respeto por la Justicia salta por los aires como un ninot en plenas fallas valencianas. Juzguen:

Nos reafirmamos, porque lo podemos demostrar, en la existencia de sentencias inconcebibles contra esta casa. Sentencias en algún caso aberrantes. Sentencias politizadas o influidas por un medio informativo de Las Palmas, así como por los políticos de esa isla, que se han creído dueños de la Justicia de Canarias porque en Las Palmas está la sede del Tribunal Superior de Justicia. Ha sido en Las Palmas donde ha comenzado el desprestigio de la Justicia en este Archipiélago. El desprestigio de un respetabilísimo estamento al que tanto respetamos. Nos referimos a unos tribunales que han dejado escapar a delincuentes de la palabra escrita u oral.

Dejemos a un lado la mentirijilla de la sentencia inconcebible; es sólo cuestión de sentido común (que, en el caso del líder guanchófono, parece ser el más atrofiado de sus sentidos). Afirma claramente el prócer que la justicia en las islas está desprestigiada, manipulada y politizada. ¿Dónde está la respetabilidad? Pone bajo sospecha el ideólogo de la independencia bananera a la juez Sánchez Hierro por dictar sentencia en un par de días por el asunto de la rectificación mexicana. ¿Qué hay del respeto? Insulta a una magistrada comparándola con una meretriz, pero acto seguido vuelve a proclamar su voluntad de acatar la justicia. Y finalmente, acusa a otra magistrada de prevaricadora, y ahora resulta que la Audiencia Provincial le da la razón, dejando al ilustre gallinazo en paños muy, pero que muy menores. Aún está por ver en qué queda su peripatético intento de empurar a Carlos Sosa por llamarle don Pepito; pero previsiblemente le supondrá tener que tragarse otra caja de antidepresivos.

En suma, igual que un búfalo. Sólo que el barro ni le refresca ni le protege, sólo le mancha.

martes, 6 de marzo de 2012

Mentiroso y caradura

El editorial de hoy no hay por donde cogerlo. Ni con qué, salvo pinzas desechables, pues quedarían irremediablemente pringadas tras su uso. Gary Baldi (a punto de convertirse por sentencia judicial y a perpetuidad en don Pepito) recupera el tono clerical de sus mensajes para dirigir toda una encíclica a su ya atormentado público. Una auténtica pastoral en la que, cuando no recurre a sus habituales mentecateces, abiertos insultos a la inteligencia ajena, miente con tanta alevosía como para padecer en el acto priapismo nasal, como el niño de madera inmortalizado por la pluma de Carlo Collodi.

Pues bien, esta otra pluma, enmendada por sus solícitos amanuenses, ciertamente no pasará a la posteridad ni será recordada por su agudeza o elegancia, sino más bien por su estridente y soberana memez. De veras que no me gusta emplear este vocabulario, pero no puedo evitarlo al ver tanto y tan burdo intento de manipulación y, sobre todo, tan abierta mentira. Lean:
  • Aspiramos a que nuestra tierra sea una nación con su estado y, en consecuencia, dueña de todos sus recursos; tanto los actuales como los potenciales de los que tanto se habla en estos días. Recursos hoy rapiñados por la nación española para alimento de sus ciudadanos, porque no es lo mismo ser canario que ser español. Los canarios no somos españoles por mucho que lo diga la Constitución española. Una Constitución que acatamos por imperativo legal, pero que no es nuestra.
  • Todo desmiente que seamos españoles. Lo hace la geografía, pues nos encontramos nada menos que a 1.400 kilómetros de las costas de la metrópoli y a 2.000 de su capital. Lo desmiente la historia, ya que Canarias era un archipiélago libre -el formado por las Islas Afortunadas- antes de que sus habitantes sufriesen una invasión genocida que, pese a la heroica resistencia que opusieron durante casi cien años, los diezmó, los esclavizó y les robó sus tierras. Lo desmienten las leyes internacionales, pues no en vano sigue vigente la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos de las Naciones Unidas que obliga a España a liberar sin demora este territorio ocupado. Lo desmiente también la economía, (...) existen estudios suficientes para demostrar que viviríamos como los habitantes más ricos del planeta.
  • La independencia es nuestra primera y absoluta medida. la independencia y la consecución de una nación con su estado. Pero si España pone dificultades a nuestra libertad (...) debemos buscar otras alternativas intermedias. Opciones que incluyen ser vecinos en condiciones de igualdad de otra nación que no tiene por qué ser tratada peyorativamente y con desconfianza.
  • Respetamos a ultranza a la Justicia universal y a la Justicia española, y la acatamos. Pero la justicia la dictan seres humanos que, como tales, son susceptibles de equivocarse o de ser influidos por la perversidad, como es el caso de este comentarista pestilente al que nos estamos refiriendo. Una persona indigna que espera, y aun desea, una sentencia favorable a su guarida, que no es otra que la cueva de la hez del periodismo (...)
  • Tuvo que llegar un pájaro tatarita de Las Palmas para que comenzara la ridiculización añadiéndole un "don" al Pepito familiar. Y todo ello en una sociedad que, justamente, cuenta a día de hoy con leyes que impiden menospreciar a alguien, ya sea por sus creencias religiosas, ideas políticas, aspecto físico, procedencia social, inclinación sexual o cualquier otra característica sea cual sea su naturaleza.
  • Nuestro periódico es leído diariamente por más de 220.000 personas; muchas más de las que siguen el digital en el que se babea cada día el pájaro tatarita o el periódico mínimo en el que escribe el pestilente de la pluma, amén de otro de los cuatro godos de la prensa. Cuatro individuos periodísticamente deleznables, como son el bembón, el traidor, el mofeta y el caoba.
  • No podemos olvidar que cinco magistrados de Las Palmas, entre ellos una jueza que a nuestro entender ha cometido tres presuntos delitos de prevaricación, declararon públicamente, nada menos que en la portada de un periódico, que José Rodríguez era racista y xenófobo; es decir, lo tildaron de delincuente sin vestir la toga; sin ni siquiera estar en un juzgado.
¿Por qué mientes tanto y tan descaradamente? ¿Por qué dices que no somos españoles por una cuestión de distancia? ¿Acaso no son portugueses los madeirenses y azoreños, pese a estar a similar distancia de las costas del país vecino? ¿Por qué te escudas en las mismas expresiones (por imperativo legal), que un grupo de terroristas y asesinos? ¿Qué te hace pensar que hablas en nombre de los canarios? ¿Por qué mientes con la resolución 1514 del Comité de Descolonización, que no reconoce a Canarias como colonia? ¿A qué viene ese engaño de que el archipiélago era libre, cuando sólo lo eran sus habitantes? ¿Qué otros estudios económicos existen, además de los pergeñados por los que comen de tu agrietada y encallecida mano? ¿De qué otros recursos potenciales disponemos, según tú mismo, además de la agricultura y el turismo (lo del petróleo es de anteayer mismo)? ¿Por qué mientes al fingir respeto por los marroquíes a quienes pretendes vendernos, si no hace tanto eran el temible invasor? ¿Por qué proclamas que respetas la justicia, cuando no haces más que ciscarte en ella un día tras otro? ¿Por qué mientes al decir que fue Carlos Sosa quien inventó el don Pepito para referirse a tu persona cuando ese honor recae sobre tu dilecto Andrés Chaves, como él mismo tuvo que reconocer ante un juez? ¿Cómo es posible que tengas la desvergüenza de reclamar un respeto que niegas a quienes insultas a diario (Paulino Rivero, Angela Mena, Ana Oramas, Javier González Ortiz, Santiago Pérez, Carlos Sosa, Francisco Pomares, Leopoldo Fernández, y tantos otros)?¿Cómo puedes negar que eres un racista y un xenófobo después de lo que tú o tus mercenarios de la pluma, por acción, consentimiento u omisión, habéis publicado en tu periódico y que está a la vista de cualquiera, hemeroteca por delante?

En suma: ¿quién te has creído que eres, so mentiroso y caradura?

miércoles, 29 de febrero de 2012

¡Cuidado con prevaricar!

Escrito ayer, en nuestro sin par periódico local y localista:
  • En Canarias no hay justicia. No la hay para el periódico EL DÍA. No ocurre lo mismo para otras empresas o entes civiles.
  • Hay varios casos, como decimos. Por ejemplo, el de una magistrada, cuyo nombre no citamos por nuestro respeto a la Justicia y a quienes deben ejercerla, que dictó una sentencia contra EL DÍA en apenas 24 horas; es decir, casi sin tiempo a que concluyese la vista oral. Citamos este caso para que lo conozcan nuestros lectores y para que le sirva de conducto al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Una sentencia dictada en menos de 24 horas, cuando tantas quejas hay sobre los retrasos de la Justicia. ¿Qué influyó en la jueza para que le pusiera la pistola en el pecho a José Rodríguez y lo obligase a rectificar una información sin tener por qué, ya que la noticia estaba redactada con palabras evangélicas?
  • Nos preguntamos si no merece ser expulsada de la Judicatura, como lo ha sido el juez Garzón por prevaricación, una jueza de Las Palmas, cuyo nombre tampoco citamos, que a nuestro juicio ha prevaricado tres veces. La primera vez que lo hizo fue al manifestar en un periódico de Las Palmas que José Rodríguez era un presunto delincuente al calificarlo como racista y xenófobo, influida, o aconsejada, creemos, por una periodista amiga suya. ¿Eso no es prevaricación opinar sobre alguien, y hasta sentenciarlo públicamente y con publicidad, sin haber sido juzgado? ¿No actuó así esta jueza a sabiendas de que estaba prevaricando? Esta jueza fue denunciada ante el CGPJ, que la absolvió por razones obvias de corporativismo.
  • La segunda prevaricación de esta magistrada, a nuestro entender, ha sido testificar en una demanda contra José Rodríguez Ramírez presentada por su compañero sentimental, en la que se le pedían 150.000 euros de indemnización al editor de EL DÍA por unos comentarios en los que no se cita a la persona. El juez ha reducido esta cantidad a 69.000 euros. Esperamos que en la correspondiente apelación quede reducida a nada o a su mínima expresión.
  • También prevaricó esta jueza al no inhibirse en una demanda presentada por el editor de EL DÍA contra Teresa Cárdenes, directora de La Provincia, por acusarlo de racista, xenófobo y, además, haber proferido insultos contra él. No solo absolvió a esta periodista; también condenó en costas a José Rodríguez. Habiendo sido denunciada previamente por Rodríguez Ramírez, esta juez no estaba facultada para enjuiciar esta demanda. Ha prevaricado. ¿No debería ser juzgada por el Tribunal Supremo y expulsada del cuerpo, como lo ha sido Baltasar Garzón?
Los insultos proferidos por Gary Baldi y que le han hecho merecedor de condena están a la vista de todos, así como las frases y comentarios que, asimismo, le han hecho acreedor del dudoso título de racista y xenófobo (sin paliativos, añade un servidor). Mueve a la compasión que nuestro insigne abuelete se queje de que, por una vez, la justicia funcione como Dios manda, y que la juez Sánchez Hierro le haya dado las suyas y las del pulpo en salva sea la parte, obligándole a rectificar lo que empecinada y evangélicamente había publicado sobre Angela Mena, y cuya veracidad nadia ha podido demostrar aún. Lo demás produce náuseas.

martes, 26 de julio de 2011

Quiz

Escrito en el editorial de hoy, ya sabemos dónde:
  • (...) nos insultan en algunos medios de comunicación; en publicaciones mediocres, ínfimas en cuanto a difusión, que babean su envidia contra EL DÍA y su editor porque les cuesta mucho digerir el éxito ajeno en medio de tanto fracaso propio.
  • Esa es la actitud continua, ya casi ejercida a diario, de un chulón capicúa y mariconsón que no tiene dos dedos de frente. Un individuo de la peor ralea que, no contento con sus reiterados intentos de humillar a José Rodríguez, habla de terceras personas que le sugieren el contenido de los editoriales de EL DÍA.
  • [José Rodríguez] (...) piensa todo lo que dice pero no dice todo lo que piensa de muchos atrevidos, de muchos chulones capicúas que se han estado escondiendo en un armario durante años, innoblemente amargados de su condición ya que ser gay, lo decimos un día más, no es motivo de afrenta sino de orgullo; lo prueba el hecho de que cada año se celebre el día del orgullo gay.
  • No comprendemos cómo es posible que no haya actuado de oficio la Justicia a la que el chulón y su novia desprestigian y hasta arrastran por los suelos con sus actitudes. Un chulón capicúa y mariconsón que tiene todos los defectos imaginables y ni una virtud.
  • Ya se encargarán los tribunales del chulón capicúa, pues si piensa que va a seguir yéndose de rositas indefinidamente está muy equivocado.
Se propone el siguiente juego de preguntas y respuestas:
  1. ¿Quién insulta?
  2. ¿Quién pretende humillar a quién?
  3. ¿Es el autor de estas líneas un mago (en el peor sentido del término)?
  4. ¿La condición de chulón y capicúa es propia de cualquier homosexual?
  5. ¿Contra quién debería la justicia actuar de oficio?
  6. ¿Se puede vislumbrar alguna virtud en el autor de estas líneas?
  7. ¿Cree el autor de estas líneas que se irá de rositas?
  8. ¿Puede el autor de estas líneas ser capaz de pensar lo que escribe?
  9. ¿Arrastra por los suelos el autor de estas líneas a la profesión periodística?
  10. ¿Debería el autor de estas líneas residir en un hospital psiquiátrico?

sábado, 16 de julio de 2011

... perseverare diabolicum

Dos días después de que Canarias Ahora publicase que el gran jefazo nivariense habrá de sentarse en el banquillo de los acusados a resultas de la demanda interpuesta contra él por Carlos Sosa, Gary Baldi se hace eco de ello y vuelve a la carga con un genuino comentario en el que una vez más da lo esencial de sí mismo. Cabría pensar que, dadas las circunstancias, el mandamás hiciese uso (por una vez) de cordura y procurase no agravar más su situación. Sin embargo, sus palabras constituyen un prístino ejemplo de huida hacia adelante pues no sólo rehúye la prudencia, sino que insiste en la línea contumaz que ha terminado por llevarle al banquillo de los acusados. Ejemplos:
  • Se jacta el chulón capicúa de Las Palmas de que José Rodríguez, editor y director de EL DÍA, tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados de un juzgado de Las Palmas para responder a una demanda por intromisión ilegítima en su honor. El honor de un individuo para el que sólo vale su propia dignidad como persona, pero no la de los demás. A los demás, a los que no son de su cuerda ideológica, los insulta y denigra a diario en las páginas de su infame periódico digital.
  • (...) de cierto periódico digital de Las Palmas cuyo director, antiguo seminarista y con costumbres sospechosas desde entonces, dicen que colaboró con esta Casa como corresponsal en la tercera isla. Una época en la que mostraba sin tapujos actitudes subvertidas en el aspecto sexual. Dicen que posteriormente, y ocultando una homosexualidad de la que se avergüenza -lo cual es insultante para los homosexuales, pues esta tendencia sexual es hoy tan legítima y decorosa como cualquier otra y un orgullo gay- este individuo se ha enredado con una jueza. Creyéndose amparado por esta circunstancia, se ha dedicado año tras año a insultar a José Rodríguez y a denigrar a otras personas con proyección pública en Canarias. Gran parte de su inquina contra EL DÍA se debe a que hemos abierto la puerta del armario en el que se escondía como el macho que no es. Como consecuencia de estos insultos lo hemos denunciado, pero también se ha ido de rositas.
  • (...) José Rodríguez se sentará en el banquillo sin que atiendan sus cuestiones de salud para no comparecer. El editor de EL DÍA tiene gravísimas afecciones en su corazón. No obstante, los jueces han despreciado las certificaciones médicas presentadas que aconsejan evitarle cualquier estrés que agrave sus dolencias cardíacas.
Así que, como era de esperar, Gary Baldi se refugia en su edad y en su delicado estado de salud para presentarse a sí mismo como una víctima de Carlos Sosa y del juez que le ha citado para la vista oral. Llegados a este punto, uno no entiende por qué el gran mencey no ha denunciado a Paulino Rivero por aumentar su nivel de estrés al hacerle la faena de Radio El Día. Sea como sea, y dejando a un lado la escasa gallardía que supone esconderse tras la edad y los achaques para eludir su responsabilidad, se puede demostrar fácilmente que el autor intelectual de estos párrafos se ha dejado olvidada la cañita de pescar en su casa. Para variar.

Creo que la presunta "inquina" que pueda sentir el periodista grancanario hacia el gran padrino no surge de la explícita revelación de sus supuestas tendencias sexuales, pues ésta es muy reciente. Gary Baldi comenzó a insultarle como chulón a secas, tal y como recogí en este mismo espacio, reproduciendo parcialmente hasta cinco editoriales y comentarios publicados en EL DIA el mes de noviembre pasado, en los que también se hacían oscuras alusiones a un turbio pasado y a ciertas tendencias sexuales, dejando asimismo entrever una posible connivencia de Carlos Sosa con la justicia, personalizada en su pareja, la magistrada Victoria Rosell (quien, por tanto, asumiría el papel de prevaricadora). El complementario capicúa no aparecía entonces por ninguna parte.

Pero no tardó mucho en hacerlo, convirtiéndose en norma desde las navidades pasadas. Basta con darse un paseíto por la hemeroteca (reitero: ¡Divino tesoro!) y echarle un vistazo a los editoriales y comentarios de los pasados 4, 11, y 15 de enero, 11, 18 y 20 de febrero, 9, 15 (con dedicatoria personal), 21, 24 y 26 de marzo, 10 y 17 de abril, 1 y 23 de mayo, y 8, 16, 29 (día de la "revelación") y 30 de junio, los cuales puedo recordar gracias a Cho Gúguel y a mi propio archivo. En alguno de ellos, nuestro magno prócer guanche avisaba que algún día desvelarían el porqué de sus cariñosos apelativos, saciando la curiosidad de las cándidas personas que no acertaban a imaginarse su significado. ¿Y cuál ha sido el pecado de Carlos Sosa y su equipo? Referirse a Gary Baldi como Don Pepito y comentar todo lo referente a él y a su periódico en tono de guasa, pero jamás irrespetuoso (al menos a mi entender). Hasta que por fin, salió a relucir el término mariconsón (Fidel Castro dixit) en boca del führersito (ídem).

Así que las cosas no son exactamente como las cuenta EL DÍA: vienen de muy atrás. La invitación "a salir del armario" ha sido, imagino, la gota que ha colmado el vaso. Una vez más recurriré a los adagios, concretamente a aquel latinajo que reza Errare humanum est, perseverare diabolicum. Puede que Carlos Sosa no sea precisamente un angelito, pues ya ha sido alguna vez condenado por la justicia. No sé, tampoco tengo el placer de conocerle en persona. Pero si tengo que darle la razón a alguien en este caso, no tengo género alguno de duda, con una sola excepción: acierta y mucho Gary Baldi cuando reconoce que tiene gravísimos problemas de corazón. Eso puede verlo cualquiera.

jueves, 14 de julio de 2011

Quien juega con fuego...

Uno de los motivos que me animaron hace ya más de un año a dedicar parte de mi tiempo a comentar los sermones de su ilustradísimo, mencey guanchófono de las islas, fue el asombro unas veces, e indignación otras, que me producía comprobar la ligereza de su pluma a la hora de enjuiciar a las personas y a los colectivos que no comulgaban con su peculiar manera de ver la realidad del archipiélago. Y cuando digo ligereza me refiero, naturalmente, a los calificativos: gruesos unas veces, muy soeces otras, sarcásticos otras, cuando no abiertamente despectivos, y así. Todo ello camuflado bajo el (a mi juicio) torpe disfraz de crítica "política", es decir, que lo dicho era justificable so pretexto de que se ceñía exclusivamente al ámbito político, como los supuestos orgasmos (políticos, of course) de María del Mar Julios al leerse la reprobación que en su día hizo el Parlamento de Canarias al periódico azul.

Pero con frecuencia, las críticas rebasaban con mucho lo puramente político, entrando de lleno en el terreno personal que, en virtud de nuestras leyes, debe ser objeto del más exquisito de los respetos. Se erigía entonces Gary Baldi por encima del bien y del mal, pretendiendo ser garante de la decencia y la rectitud de pensamiento cuando en realidad era todo lo contrario. Recientemente, en una entrevista publicada en el especial conmemorativo del 35 aniversario del periódico EL PAÍS, el escritor cacereño Javier Cercas (autor de Soldados de Salamina o Anatomía de un instante) citaba a su colega italomexicano Alejandro Rossi para definir la intolerancia y enfatizar la nefasta influencia que ha ejercido de modo secular en nuestro país. Según él, la intolerancia consistiría en confundir un error intelectual con otro moral. En otras palabras, estar equivocado implica ser mala persona. Gary Baldi ha incurrido con mucha frecuencia en este error; ciertamente no ha sido el único, pero ahí ha quedado. Bien patente.

Una de las personas a las que nuestro magno prócer ha tomado como diana de sus más furiosas diatribas ha sido Carlos Sosa, director del periódico digital Canarias Ahora. Sin citar jamás su nombre, acuñó el término chulón capicúa para referirse a él pero, al igual que sucediera con Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca, ocultar el nombre era fútil, pues daba tantas y tan evidentes pistas sobre la identidad del periodista grancanario que incluso quien suscribe pudo averiguarla sin mucho esfuerzo. El tono de sus ácidas críticas alcanzó también a la magistrada Victoria Rosell, quien hasta hace poco era (y supongo que seguirá siendo) pareja sentimental de Carlos Sosa, refiriéndose a ella (una vez más sin decir nombres, pero dando pistas suficientes) como una vulgar barragana. Y la cosa culminó hace unos pocos días, cuando Gary Baldi terminó por aclarar lo que era obvio, salvo para las mentes más ingenuas entre sus lectores: que capicúa equivalía a homosexual (el término exacto fue mariconsón). Y, ni corto ni perezoso, acompañó el término con otros calificativos que no repetiré aquí, ni siquiera con la excusa de una cita. La homosexualidad no supone hoy en día ningún desdoro para nadie, afortunadamente, excepto a los ojos de alguien de mentalidad tan retrógrada como quien nos ocupa. Pero llamar mariconsón a alguien es insultarle de modo bajo y rastrero. Y peor aún, constituye una intromisión de todo punto ilegítima en la vida privada del prójimo.

Y así lo ha entendido Carlos Sosa, quien por fin, y supongo que hastiado ya de tanta basura, ha interpuesto a Gary Baldi la correspondiente demanda por los motivos antes señalados, exigiendo como reparación la nada desdeñable suma de ciento cincuenta mil euromortadelos. La vista oral ya tiene fecha: 13 de diciembre de este año. Y el lugar: Las Palmas de Gran Canaria. ¡Ahí es nada la penitencia! Ya me imagino las posibles líneas argumentales de la defensa: que yo no he citado nombres, que si es una crítica periodística, que si la libertad de expresión, que fíjese usted qué buena persona soy, que cómo me van a meter un puro, a mis años, etcétera. Y como ya he dicho antes en este espacio: ¡qué ironía! Ha tenido que ser Carlos Sosa, antaño uno de los pocos defensores del derecho a la libertad de expresión de Gary Baldi quien le siente en el banquillo de los acusados.

La sabiduría popular es así, sabia: quien juega con fuego se puede quemar. Y así parece que va a suceder, dentro de muy poco.

¡Buen Día! Update: Este humilde bloguero admite haber cometido un error que afecta a la juez titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas, doña Victoria Rosell. Al parecer, no era a ella a quien se refería Gary Baldi con el calificativo de vulgar barragana, sino a la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Santa Cruz de Tenerife, doña Nuria Navarro, de acuerdo con lo publicado en Canarias Ahora el pasado 4 de noviembre de 2010. Esta rectificación afecta también, por tanto, a las entradas de este blog publicadas los pasados 11 de octubre y 29 de noviembre de 2010.

lunes, 4 de julio de 2011

¡La que me he perdido! (2ª parte)

No te digo yo. Si es que parece que Gary Baldi sabía por boca de alguien que este humilde bloguero se proponía tomarse unas minivacaciones en el sur patrio peninsular. Con anterioridad a las acusaciones concretas de evasión de capitales formuladas por el padrino de la prensa tinerfeña, el pasado miércoles se marcaba esta tremenda salvajada:

NOS SIGUEN llamando muchas personas para preguntarnos por qué decimos de cierto individuo de Las Palmas, que se cree periodista pero solo es un vulgar ramplón al servicio de quien le suelta unas migajas para que mantenga abierto el mal periódico digital del que malvive, que es un chulón capicúa. De momento no lo escribimos abiertamente, pero sotto voce sí le contamos a quien nos pregunte que es un "mariconsón", como llamó Fidel Castro a un individuo que le gastó una broma por teléfono. Un cretino que ha comprometido a una jueza de Las Palmas y al que solo cabe calificar de mierda en este Archipiélago (...) el individuo de quien hablamos es, insistimos, un mariconsón de la más baja ralea; ni siquiera es una mariquita mala, como dicen en la tercera isla para referirse a los afeminados traviesos pero en el fondo inofensivos. Este es un chulón capicúa resentido, amargado y torpe; un personaje deleznable y deleznado en su propia ciudad e isla tercera porque quienes lo conocen lo desprecian; lo consideran como a una putilla callejera siempre atenta a la caída de la hoja o en busca de rastrojo. Alguien, en definitiva, que no conoce la decencia porque las personas decentes, a las que denigra con tanta asiduidad, nunca han querido saber nada de él.

¡Pues menos mal que sólo ha comentado sotto voce las cualidades del periodista en cuestión, director del digital Canarias Ahora, por más señas! Si llega a dar detalles más concretos, no me atrevo a imaginar la basura inmunda que habría vomitado en sucesivas arcadas. Claro que lo que se vomita es aquello que por una razón u otra no se ha podido digerir en condiciones normales. Y en cierto modo, lo que sale afuera es un reflejo de lo que pasa en el interior, pues cuanto más turbia y accidentada es la revoltura estomacal, peor es el resultado.

No caminaré más por la senda escatológica, pero viene muy propósito tratándose de quien se trata y, en todo caso, procuro que no suene tal como huele, no como otros. Sólo recordaré aquí que el periodista grancanario y el medio que dirige cargan habitualmente las tintas contra el Partido Popular y aquellos de sus colegas más o menos afines a la derecha política, sobre todo de Gran Canaria; deben de ser ésas las personas decentes a las que se refiere nuestro anciano führersito de la avenida de Buenos Aires (Fidel Castro dixit, por cierto).

Claro que siempre es posible rectificar, si hay voluntad para ello, pero no. Al día siguiente, aún tuvo tiempo el mencey guanchófono-sin-micrófono para revolcarse en el lodo un poco más:

Por otra parte, no sentimos haber dicho lo que hemos dicho del mariconsón. Un individuo que merece el desprecio de toda la sociedad canaria por lo daños morales que ha ocasionado a cuantos se relacionan con él, entre ellos una jueza con la que convive. Un personaje ridículo y acomplejado que, fruto de sentirse inferior a los demás, intenta ridiculizar a las personas decentes. (...) Y en cuanto al chulón capicúa, un consejo: salga del armario de una vez, ahora que EL DÍA ha abierto la puerta para que todos vean lo que hay dentro. Salga de una vez que la homosexualidad ya no está perseguida como ocurría en tiempos del generalísimo.

No cabe comentar nada más. Únicamente deseo decir desde aquí que como lagunero, tinerfeño, canario (y español, ojo) que soy y me siento, mi persona destila vergüenza de compartir, aunque sea un trozo de mi isla, con semejante individuo. Se me agria el aliento sólo de pensar en su persona, de verdad. Y así y todo, también me queda un resquicio de compasión por toda la amargura, por la negra y maloliente podredumbre que debe llevar dentro y que le brota de cuando en cuando, a modo de nauseabundas erupciones. Como ésta.

domingo, 10 de abril de 2011

Miedo del chulón

Estos planteamientos nuestros [La habitual reclamación de soberanía para Canarias, basada en ya sabemos qué] no gustan. No les gustan a los españoles, a los españolistas y a los periódicos canariones que contemplan impotentes, corroídos por la envidia, cómo pierden lectores mientras que EL DÍA no para de ganar aceptación. El más afectado por nuestro triunfo es un chulón capicúa que ha mancillado una toga y mancilla a diario el nombre de personas decentes. Muchos nos preguntan quién es el chulón capicúa. Más aun: la gente quiere saber por qué es chulón y por qué capicúa. A quienes nos preguntan les respondemos en voz baja porque, a pesar de sus infamias, no queremos perjudicar a este deleznable personaje. Estos individuos son los que más daño le hacen a Canarias porque son la hez del periodismo. [El Día, 10 de abril de 2011]

¿Y no será (me pregunto yo) que, pese a su discurso de gallito, a Gary Baldi le entra debilidad en el esfínter (y de ahí la voz baja) de sólo pensar en afrontar un nuevo juicio por injurias y calumnias, teniendo en cuenta que la toga mancillada corresponde a María Victoria Rosell, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Las Palmas, portavoz en las islas de Jueces para la Democracia y actual pareja de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora y presunto chulón capicúa? ¿No será que ya están escarmentados él y los suyos tras las recientes sentencias condenatorias por los insultos proferidos hacia Leopoldo Fernández, aún sin haberle mencionado explícitamente?

Vamos, machote, dígalo en voz alta si es tan valiente, en lugar de esconderse tras el yo no he dicho ningún nombre.

viernes, 18 de febrero de 2011

Bochornoso

Visto y leído en el infame comentario de hoy:

Y ya que estamos hablando de Las Palmas, procede recordarle algunas cosas a un chulón capicúa que medra bajo la eterna panza de burro de esa ciudad fea y triste. Un chulón capicúa que tiene la poca vergüenza de presentarse cada día ante la opinión pública con sus diatribas, ataques a las personas decentes y descalificaciones a todo político que no sea de su cuerda. No se percata el capicúa y chulón que ha comprometido seriamente la trayectoria, impecable hasta que lo conoció, de una jueza residenciada en Las Palmas. Un asunto en el que no queremos ahondar porque allá cada cual con sus problemas de alcoba. En cambio, no puede resultarnos indiferente que el chulón capicúa lance las campanas al vuelo porque hemos retirado de la primera página de nuestra edición digital una nota sobre la improcedencia del "gran" como cabecera falsamente añadida a la auténtica denominación de la tercera isla: Canaria, a secas. Así consta en la placa conmemorativa de Tenesor Semidán, cristianizado con el nombre de Fernando Guanarteme: un líder aborigen canario que, tras rendirse a los invasores, los ayudó en la conquista de Tenerife. En esa lápida, refrendada con el nombre del actual alcalde de Las Palmas, se dice que Tenesor Semidán fue el último rey de Canaria, no de Gran Canaria, como pretende el chulón capicúa y otros individuos de su mismo nivel moral. Si un político canarión, amén de un socialista humanista como es Jerónimo Saavedra, reconoce abiertamente las tesis de EL DÍA, carece de sentido que sigamos insistiendo en lo que es obvio. Pese a ello, volvemos a aconsejarle al capicúa que no voltee las campanas en señal de triunfo, porque quien ha triunfado no es él, ni los de su ralea, sino EL DÍA y su editor, que es una de las personas más decentes de la Prensa de Canarias. Además, seguiremos ocupándonos del "gran", tanto en nuestra edición impresa como en la digital, siempre que lo consideremos necesario y oportuno.

En telegrama, porque no deseo gastar más tiempo y espacio que los estrictamente necesarios: Carlos Sosa, homosexual. Stop. Proyecciones de caradura. Stop. Victoria Rosell era inocente hasta que se cruzó en la vida de Carlos Sosa. Stop. Aborígenes grancanarios, traidores (el germen del españolismo) Stop. Jerónimo Saavedra, un tipo guay (¿sabrá lo que Gary Baldi piensa de él?). Stop. Onanismo octogenario. Stop.

Sin más.

martes, 14 de diciembre de 2010

De justicias y (presuntos) delincuentes

Siguiendo con su inveterada costumbre de mezclar churras con merinas, el comentario del führersito (Fidel Castro dixit) y sus adláteres (que nunca se sabe con exactitud quién es la mano ejecutora) deriva desde la administración de justicia hasta el ya consagrado miedo al moro. De lo segundo no me ocupo, al menos hoy. De lo primero sí, en relación a estos párrafos:
  • (...) vamos a tener que cambiar de opinión si siguen los comentarios públicos y publicados sobre cierta jueza. Una jueza que está motivando con su proceder que alguien considere, o llegue a pensar, que la Justicia no está siendo tratada de forma correcta. El diario "El Mundo" y otros medios de comunicación están publicando informaciones que, de ser ciertas, apuntan a presuntas indecencias en la actuación de alguien que viste toga.
  • De la Justicia ya hemos hablado. Volveremos a hablar mucho y lo haremos, con toda seguridad, en una sala de juicios porque pende sobre nosotros una petición del fiscal que supone una amenaza en potencia. Amenazas que, por otra parte, empiezan a ser reiteradas. Por ejemplo, la advertencia de cierto chulón y faltón que se mete con las personas honestas. Un chulón que, tal vez sumido en una excesiva pasión amorosa, dijo que nos iban a empurar. O como la premonición de un godo tiñoso que, al parecer muy convencido, aseguró que en Canarias no ganaríamos ni un solo juicio. Y hay más casos, como el de esa periodista canariona que enredó a los jueces de Las Palmas y al Parlamento de Canarias contra EL DÍA y su editor y director, José Rodríguez. Una periodista que se ha ido de rositas, de momento, en la denuncia que presentamos contra ella por insultar a José Rodríguez. Esperamos que no le salga gratis la gracia cuando se resuelvan las apelaciones que hemos presentado y que presentaremos. Por ahora nos llama mucho la atención que su periódico no haya publicado ni una línea sobre la polémica de la jueza.
Ya conocemos al supuesto chulón: se trata de Carlos Sosa Báez, director de Canarias Ahora. La jueza en cuestión es Mª Victoria Rosell Aguilar, titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas, la misma que, sin mención expresa de su nombre pero sin tapujos de ningún tipo, fue calificada de vulgar barragana por el diario azul, el cual llegó a sugerir que dictaba sentencia en ropa interior y que confundía la toga con las bragas. Semejante afirmación obedece, supongo, al hecho de que fue la jueza Rosell quien desestimó la querella interpuesta contra la periodista canariona por Gary Baldi, secundado por sus dos guardias de Corps. Pero también a que es compañera sentimental de Carlos Sosa. Asimismo, es la misma jueza que recientemente ha sido señalada por Pedro J. Ramírez y el diario El Mundo, a propósito de sus denuncias sobre un presunto delito relativo a unas supuestas concesiones fraudulentas de aparatos de diálisis en dos centros hospitalarios de Gran Canaria, que habrían caído en manos de empresas vinculadas, presuntamente, al PP. Finalmente, la jueza Rosell denunció un posible ataque informático a su ordenador de trabajo, un ataque que presuntamente hubiera podido proceder desde el propio gobierno autónomo. Hasta tal punto han llegado las presiones del diario azul sobre la jueza Rosell que ésta se ha visto obligada a solicitar el amparo del CGPJ frente a las invectivas de Gary Baldi y sus esbirros. Ahí es nada. Ah, un último detalle: Victoria Rosell es portavoz de la asociación Jueces para la Democracia, de orientación progresista, y estuvo entre los jueces que manifestaron en voz alta y clara que José Ramírez era un presunto delincuente.

Vamos con la periodista. Su nombre es María Teresa Cárdenes, directora del periódico grancanario La Provincia - Diario de Las Palmas, el cual alberga su espacio en la blogosgfera, en donde el lector puede encontrar los supuestos insultos proferidos contra el Cagliostro chicharrero. Algunos de los textos en cuestión pueden seguirse fácilmente al leer el auto de desestimación de la jueza Rosell. Yo lo he hecho, y a fe mía que no he encontrado en ellos un lenguaje más grueso, ni más soez, ni más indecente que aquél que a diario lanza, a modo de siniestra y estridente escuadrilla de Stukas, nuestro infatigable prócer. Y sí en cambio me ha parecido mucho más elegante, culto y refinado, aunque no por ello exento de la debida contundencia cuando es menester emplearla.

Un ejemplo: el pasado 10 de julio, se quejaba amargamente Gary Baldi de que Teresa Cárdenes le había llamado borracho, entre otras lindezas. Y leyendo el post correspondiente, uno comprueba que el insulto exacto es: Alguien puede despertarse un día borracho de independentismo trasnochado y al siguiente elogiar los progresos del franquismo (…). En mi opinión, del insulto sólo queda la pretensión de José Rodríguez, nada más. La pretensión... y el engaño sibilino hacia unos lectores que, privados de la identidad de la presunta insultadora, no tienen modo alguno de comprobar la veracidad o la exactitud de lo que afirma el observador popular de la Avenida de Buenos Aires, quedándose sólo con su canto plañidero:

Juzgue el lector la categoría de los insultos y el decreto de la jueza de instrucción que consideró oportuno el sobreseimiento libre y el archivo de estas actuaciones con expresa imposición de las costas a la parte querellante; es decir, a José Rodríguez. ¿Qué opinan los lectores?

Yo tengo clara mi opinión desde hace tiempo. ¿Y ustedes?