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lunes, 2 de diciembre de 2013

Lista de agravios

De vez en cuando, a Gary Baldi le duele la justicia. Motivos no le faltan después de la buena colección de varapalos que puede adjuntar el veterano jefazo a su extenso y variado currículo. Hoy lunes, movido por la ironía, titula su encíclica Grandeza de la Justicia para después enumerar los contrapiés judiciales que ha sufrido últimamente por sus dimes y diretes con Carlos Sosa, Leopoldo Fernández, Chicha Arozarena, Victoria Rosell, Teresa Cárdenes y Ángela Mena, casos ya reseñados en esta humilde bitácora. A su modo de siempre, claro: sin nombrar a nadie, pero dando tantos detalles sobre la persona en cuestión que es imposible no caer en la cuenta de quién se trata. O si lo prefieren: tira la piedra y luego esconde la mano, mientras mira al cielo y silba, no para disimular, sino como una señal más del cinismo de nuestro mencey. Algunos párrafos para recordar:
  • Sentencias, por ejemplo, como la de un señor al que llamamos el tiñoso [Leopoldo Fernández, aclaro], por la que fuimos condenados aunque jamás hicimos ninguna referencia directa a él, pues nunca lo citamos por su nombre. Tras recurrir la sentencia, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife redujo a una décima parte la indemnización establecida en la condena inicial. No obstante, dicho señor, que ejerce como uno de los cuatro godos de la prensa, sigue afirmando que lo compensamos con la cantidad establecida en la primera sentencia.
  • Posteriormente hemos sido condenados, igualmente a nuestro entender de forma arbitraria, por criticar a una profesional [Chicha Arozarena, informo] de la comunicación por un comportamiento que consideramos inmoral e indigno. Consideró su señoría que tanto el editor de EL DÍA como dos columnistas de este periódico habían invadido su honor al ejercer una crítica profesional y los condenó a todos ellos a pagarle una indemnización, aunque cinco veces inferior a la que solicitaba la denunciante.
  • En menos de veinticuatro horas, pese a la demora que suele ser habitual en cualquier trámite judicial, se dictó sentencia contra EL DÍA a raíz del juicio ocasionado por la denuncia de la esposa del presidente del Gobierno de Canarias [Ángela Mena, claro: en este caso la identificación es clara y precisa]; una señora que es concejal del Ayuntamiento capitalino. La celeridad de esta condena ha sorprendido a todo el mundo.
  • Una magistrada de Las Palmas [Victoria Rosell, sospecho] se permitió acusar a José Rodríguez de racista y xenófobo -es decir, de delincuente- públicamente y con publicidad en la primera página de un periódico canarión. Esta jueza fue denunciada por José Rodríguez. Pese a ello, no se inhibió en la tramitación de una denuncia que interpuso el editor de EL DÍA contra una periodista de Las Palmas [Teresa Cárdenes] por graves insultos. Y no solo esto, pues posteriormente archivó la denuncia y condenó en costas a José Rodríguez para "escarmentarlo".
  • En esta persecución ha habido excepciones, como es la sentencia de un juez que le prohibió a un maricón de Las Palmas [Carlos Sosa, así insultado muchas veces] -respetamos a los homosexuales contra los que nada tenemos, pero este individuo es un marimarica retorcido y ruin- seguir denigrando a José Rodríguez. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que tres magistradas de la Audiencia Provincial revocasen esta sentencia justísima -más que justísima, divina- y avalasen "el derecho" del maricón a reanudar sus insultos. Seguimos confiando en la Justicia y la respetamos, pero nos parece que ya está bien.
  • No comprendemos el porqué de estos ataques hacia quien representa la máxima dignidad del periodismo isleño, como lo es José Rodríguez. El hombre con el currículo más amplio e interesante del Archipiélago.
Pues nené, si no eres capaz de entender por qué te sale el tiro por la culata (que yo creo que sí eres bien capaz) léete las sentencias: ahí están los motivos. Negro sobre blanco. Tú sigue como vas, y ya tendrás más razones para seguir entonando tu particular miserere. Al tiempo.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Contexto con textos

De nuevo un varapalo judicial sobre las dobladas espaldas del gran chamán del observador popular de la avenida de Buenos Aires, el sin par Gary Baldi, si bien es de esperar que esta vez la carga le resultará más llevadera, a fuerza de compartirla con sus dos guardias pretorianos. Que no dejan que nadie se acerque al octogenario apóstol de la libertad guanche porque se bastan con su sola presencia para llenar, hasta saturarlo, el aire a su alrededor. Cómo habrá sido la cosa que el comentario de hoy, en el que manifiestan la opinión que les merece la condena, va firmado por los tres nada menos. ¡Bang!

Para tener una idea más precisa, reconstruyamos los hechos. Allá por marzo de 2008, Ricardo Peytaví se despachó a gusto contra Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca, a la sazón director del Diario de Avisos. Sin mentarlo, claro, al más puro estilo del periódico que a duras penas le alberga. En el juicio que siguió, dos periodistas actuaron como testigos de la acusación: Paco Pomares y María Luisa Arozarena, directora de RNE en Canarias hasta enero de 2009. Ello no debió de sentar muy bien en los cuarteles bonaerenses, y tal vez por ello la periodista tinerfeña pasó a ser denominada cariñosamente la perjura por Andrés Chaves. De modo que cuando Ricardo Melchior se fijó en ella hace un par de años para convertirla en jefa del gabinete de prensa del cabildo, brotaron rayos y centellas en la sede del periódico azul. Las pruebas (las que he podido encontrar): aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Algunos denunciaron la campaña emprendida por El Día contra Chicha (así la llaman sus allegados), otros pusieron a Andrés Chaves en su sitio, afeándole sus modos a la hora de criticar a una compañera de profesión. La afectada, por supuesto, no se quedó cruzada de brazos y, como tantos antes que ella, llevó a los difamadores a los tribunales. La cosa no dejó de tener su lado jocoso, cuando Ricardo Peytaví alegó que no podía ir a declarar a los tribunales... ¡acogiéndose al derecho de huelga! (De nuevo. ¡bang!). Y la cosa, como suele ser habitual, les ha salido torcida a los de casi siempre: 6000 mortadelos del ala, ergo el comentario plañidero. Aquí van algunos textos con la firma de Chaves:
  • No sé qué le habrá visto Melchior a esta profesional mediocre del periodismo, que sesteó durante años en Radio Nacional y que, eso sí, ha crecido junto al que manda. Porque criterio tiene más bien poco. Además, se lleva fatal con algunos medios, lo que no beneficia en nada a su nuevo jefe y más con unas elecciones en puertas. Así que Richi ha sido muy torpe nombrando a Chicha/Demóstenes para el puesto que, por jubilación, deja vacante Eduardo Solís.
  • Además de torpe y de mala compañera, la tal Arozarena realiza funciones de perro de presa de Ricardo Melchior, alcahuetándole todo lo que oye por los pasillos. Es decir, que ejerce una miserable labor de culichichi, palabro que en canario tiene connotaciones humorísticas. Incluso mantiene la bonita costumbre de acudir a los juzgados a demandar a compañeros -está en su derecho-, y a pedirles diez mil euros por barba para engrosar su abultada cuenta corriente; y a servir de testigo de otros, vamos a decir de una manera muy especial.
  • En vez de contratar para su Gabinete a un chico/chica recién graduado, con ilusiones y ganas de trabajar, el tal Melchior cuela de rondona a una jubileta sesentona, profesionalmente más acabada que las maracas de Machín . ¿Pero es que aquí no se iba a fomentar el empleo juvenil, coño?
  • La labor de esta señora en el Cabildo será plana. Quiero decir que no aportará una sola idea -como ocurrió en Radio Nacional-. Ahora, panzadas en comidas oficiales sí que se va a dar porque no perdona ni una. Este es un hecho objetivo (...)
Tiene razón el señor Chaves en una cosa: habría que fomentar el empleo juvenil, y así su propio jefe podría dar ejemplo convirtiéndole a él en jubileta anticipado por la vía del despido. Nos ahorraría entre otras cosas su verbo, escatológico y hortera donde los haya. Pero bueno, sirvan estos textos para poner en contexto los insultos proferidos a la afectada. También la han acusado de cobrar del erario público por doble vía, extremo éste que ignoro y cuya presunta ilegalidad, según parece, nadie ha podido demostrar hasta la fecha.

Ahora bien, no deja de ser curioso que en el comentario tripartito de hoy, los condenados en primera instancia digan primero esto:
  • Haciendo también la excepción de comentar una sentencia, estamos de acuerdo con el magistrado cuando dice que "las palabras empleadas no pueden extraerse de su contexto y ser juzgadas independientemente del mismo".
Y luego esto otro:
  • En cambio, sí juzga [el juez] oprobiosas otras expresiones que no queremos repetir para que no se nos acuse de reiterar la ofensa, si es que esta realmente ha tenido lugar. No las vamos a repetir pero sí diremos, y su señoría es testigo, que distan muchísimo de injurias tales como "ciénaga de indecencia", "charca de letras", "tiparraco", "ser despreciable", "personaje senil", "nazi", "xenófobo", "homófobo", "racista" y un largo etcétera proferidas contra José Rodríguez sin que ni uno solo de sus autores haya sido condenado por ello, pese a las numerosas denuncias que hemos interpuesto.
Es decir, predicar con el ejemplo. Hasta la próxima condena, amigos.

martes, 29 de enero de 2013

¡Vista a la vista!

El próximo viernes, día 1 de febrero tendrá lugar en Santa Cruz de Tenerife la vista oral por el juicio de Paulino Rivero frente al sin par Gary Baldi. Motivo: México lindo y querido. ¡Ándele! Huelga a estas alturas dar detalles del culebrón. Año y medio después, el gran jefazo se sentará en el banquillo por lo que se puede interpretar como un claro intento de chantaje al presidente del gobierno de Canarias (entonces candidato a tal) a raíz del espinoso asunto de las emisoras de FM y la subsiguiente defunción de Radio El Día.

En Gran Canaria se han hecho eco de la cita judicial Canarias Ahora y Canarias 7. En este último caso, además, han aprovechado la ocasión para negar las reiteradas acusaciones garybaldianas de subvenciones y trato favorable del gobierno a cambio de loas a Rivero. Y como no puede ser de otro modo, el insigne mencey guanchófono carga su más pestilente artillería contra quienes le ponen a bajar del equino de largas y peludas orejas que, como a Sancho Panza, le sirve de vehículo:
  • Vuelve a arremeter contra nosotros el chiquito que dirige un periódico canarión venido a menos en número de lectores y en otras cosas que luego comentaremos. Vuelve a la carga este imprudente y lo hace, como ha cogido por costumbre, en uno de sus editoriales dominicales, esta vez con aires de matón de tercera categoría o de isla tercera, pues lo mismo da.
  • (...) ese muchachito sigue sin ver la realidad y nos tilda de cobardes usando ciertos eufemismos porque él, que asimismo nos acusa de no hablar claro, es el primero que no habla claro. ¿No ve la realidad este bisoño atrevido porque también está escondido en un armario? Si es así, que no se preocupe porque con la misma facilidad con que hemos sacado a uno, lo halamos fuera también a él. Por cierto, nos llegan noticias desde Las Palmas de que el tatarita suele acudir ahora a los actos públicos, incluidos conciertos en el Alfredo Krauss, con su pareja cogidos los dos de la mano como tortolitos adolescentes, no sabemos si por un repentino apasionamiento o porque quiere seguir engañando a la sociedad "grancanaria" mostrando una condición que no es la suya por naturaleza. A la vejez, viruela.
  • No menos graciosa es la acusación de que el editor de EL DÍA está nervioso ante el juicio al que se enfrentará el día 1 de febrero por una denuncia de Rivero y compañía. Otra vez, de pura risa. Para empezar, la información sobre la fecha de esta vista no la obtuvo el muchachito bisoño indagando en los juzgados, ya que como periodista es muy cortito. El dato se lo dio el pajarraco de Las Palmas, que a su vez lo obtuvo de su querindanga. Sentarnos en el banquillo no nos pone nerviosos porque confiamos en la Justicia y en la profesionalidad de los magistrados.
  • Nos sentaremos en el banquillo con dignidad en la confianza de que los jueces procesan por indicios, pero deben condenar con pruebas que se ajusten a la verdad de los hechos. Y la verdad es que la información sobre los papeles de México la dieron a conocer tres medios antes que EL DÍA: el portal de Internet KanariLeaks, el diario Abc de Madrid y una emisora local de radio. Ninguno de los tres ha sido objeto de denuncia alguna por parte de Paulino Rivero y Ángela Mena. ¿Por qué? ¿Por qué no lo investiga el tatarita, el muchachito de los editoriales bravos y cualquier otro periodista de estas Islas o de fuera de ellas? ¿Es que les pagan al pajarraco y al tatarita para que no investiguen?
  • La realidad es que a Rivero y a sus secuaces políticos les interesa cerrar EL DÍA. Como no ha podido comprarnos, pretende que desaparezcamos. Por eso nos denuncia solo a nosotros. Si lo que le importase fuese su honor, el próximo viernes nos acompañarían en el banquillo como mínimo Abc y KanariLeaks. Pero como no es el honor sino el silencio de EL DÍA, junto con el dinero de la condena para terminar la mansión de El Sauzal, lo que le interesa al necio político que preside el Gobierno de estas Islas, leña a José Rodríguez porque es el editor de EL DÍA, y no este incompetente mago político, el culpable de que Canarias tenga casi 400.000 parados.
Confianza en los jueces, sí. ¿Como aquí, tal vez? ¿O aquí? ¿O aquí? ¿O aquí? ¡Cuánta mentira bellaca tras bellaca mentira! ¡Y cuánto nauseabundo victimismo! Si fuese cierto que los mentirosos sufren inmediatamente el Síndrome de Pinocho, cierto personaje ha mucho tiempo que caminaría más doblado que Quasimodo, agobiado por el peso de su hipertrofiado apéndice, capaz de ridiculizar al propio Cyrano de Bergerac. Faltan tres días, abuelo. Vaya preparando la cartera, por si acaso.

martes, 15 de enero de 2013

Más leña al mono

El pasado 24 de agosto de 2009, los señores del periódico azul se marcaron un puntazo al publicar que una profesora de un centro docente público santacrucero había sido expedientada por dejar sin clase a una alumna, hija de padres bolivianos, que padecía cáncer. La cosa resultó ser falsa de toda falsedad, y después de que la perjudicada (María Eugenia Álvarez Fernández, tutora de la niña) cuyo nombre no se menciona en el artículo, le metiera el correspondiente puro al periódico azul, al fin se ha hecho pública la sentencia, que obliga al observador popular de la avenida de Buenos Aires a pagar 3000 euros a la damnificada, por intromisión ilegítima en su honor, así como a hacer público el escrito del fallo judicial correspondiente, en el que se detallan los pormenores del caso.

Como puede leerse en el texto, hubo un primer intento de conciliación, hace casi tres años, pero los señores de El Día ni siquiera se dejaron ver. Marca de la casa. Al menos esa vez no podrían alegar que la delicada salud de Gary Baldi hacía desaconsejable el trayecto al juzgado. Por cierto, la sentencia es firme. Así que venga, a aflojar se ha dicho. Por eso no sorprenden las alusiones veladas que se hacen hoy a los jueces y a la Justicia (y van...):

Insistimos: somos tan exquisitos en nuestros editoriales, que nunca citamos a quienes nos atacan. Ni siquiera damos referencias ni indicios -los jueces pueden procesar por indicios pero para condenar necesitan pruebas rotundas- para que puedan ser identificados. Sin embargo, también hemos de porfiar en que no recibimos el mismo trato. (...) ¿Denunciarnos por qué? ¿Por decir la verdad y defender los intereses del pueblo canario?


Es mentira que hayamos falseado una información. Esa es una acusación gravísima que puede traer serias consecuencias para su autor. No se van a salvar quienes están detrás de ella atacando a EL DÍA y a su editor de forma despiadada. Ya veremos en qué acaba esto, porque seguimos confiando en la Justicia aunque la Justicia no haya sido justa con esta Casa


No sabemos si lo será en esta ocasión, pero mantenemos depositada nuestra confianza en la imparcialidad profesional de los jueces. Si no somos tratados equitativamente por la justicia que se imparte en Canarias, recurriremos a instancias superiores porque vamos a llegar hasta donde sea necesario. Lo que no podemos hacer, ni haremos, es quedarnos de brazos cruzados mientras se ataca a una persona digna como es José Rodríguez.

Pues ni exquisitos, ni veraces, ni inocentes. Ni en los editoriales, ni en estos párrafos, donde vuelven a repetirse las mentiras de siempre. Tres mil del ala, abuelo, y prepárese, que seguro que vendrán a por más.

martes, 4 de diciembre de 2012

Esas hembras perversas...

Gary Baldi no lo puede entender:

No comprendemos cómo algunas mujeres, que por naturaleza siempre han sido más intuitivas y justas que los hombres, dictan resoluciones contra José Rodríguez, por si fuera poco para apoyar a un tirano político cuyos días en el cargo afortunadamente están llegando a su fin, y a una colega que aplica una justicia de partido y que prevarica con frecuencia. EL DÍA puede demostrar tres casos.

En realidad no son resoluciones, sino sentencias. Pues el octogenario apóstol de la libertad guanche se refiere a las juezas que le han empapelado hasta ahora. Además de la juez Victoria Rosell, a quien ha acusado repetidas veces (también hoy) de prevaricadora, tenemos a Ana Delia Hernández Sarmiento, quien le empuró por entrometerse ilegítimamente en el honor de la esposa de Paulino Rivero y dos personas allegadas por el famoso asuntillo mexicano, haciendo así buena la decisión inicial de otra juez, María del Mar Sánchez Hierro, de obligarle a publicar una nota de rectificación de Ángela Mena en su periódico, cual supositorio áspero y a contraescama.

No es de extrañar que ande tan mosca. Pobrecillo...

sábado, 20 de octubre de 2012

Para mí, siempre Gary Baldi

El insigne patriota, mencey periodístico de las islas, dueño, jefazo y señor del observador popular  de la tinerfeña avenida de Buenos Aires, ha sufrido un nuevo varapalo judicial. La Audiencia Provincial de Tenerife ha revocado la sentencia en su momento dictada por el juez Álvaro Gaspar Pardo de Andrade, en virtud de la cual el periodista Carlos Sosa, director del periódico digital Canarias Ahora, debía cesar en su insistencia de referirse al arriba mentado como Don Pepito. Es cierto que el periodista grancanario ha desobedecido esta sentencia en varias ocasiones desde el pasado mes de marzo hasta ahora, pero el caso es que los jueces han recobrado el juicio, el mismo que Don Pepito ha perdido, aunque en su momento sacara pecho (con la boca pequeña, eso sí), por su momentánea victoria. Así que a partir de ahora, quien lo desee puede referirse a él con este cariñoso apelativo sin miedo a que le metan un puro judicial.

El llanto amargo no se ha hecho esperar a este lado de la frontera interprovincial:

(...) nos preguntamos si a partir de ahora nos seguirán procesando a nosotros por emplear expresiones, siempre dentro de nuestros artículos de opinión -y por lo tanto exclusivamente relacionados con la crítica periodística- tales como chulón, barragana, perfumado, tiñoso, bembón, jubileta, bobona, etcétera. De lo contrario, estaríamos en la difícil situación de pensar que la Justicia -en la que reiteramos nuestra absoluta confianza- se ha quitado la venda de los ojos para ver a quién juzga antes de dictar sus sentencias.  (...) Prueba de que la sentencia supone una patente de corso para que este mendaz individuo prosiga con sus reiteradas faltas de respeto lo tenemos en la publicación digital de la que es director y propietario. Ayer se mofaba ampliamente en ella de José Rodríguez. ¿No es esto perseguible judicialmente, incluso de oficio? ¿Podemos nosotros llamar Don Juanito al Jefe del Estado, no solo una vez sino tantas como 6.600 veces como mínimo, sin que nos suceda nada?

Saboreando la victoria, y empeñado en dar una lección al octogenario patriota nivariense, Carlos Sosa publica en su periódico una serie de vídeos que resumen lo más destacado de aquella sesión judicial. Por ejemplo, aquí pueden ver como el gran mencey se autoproclama como autor intelectual de sus comentarios y editoriales. Aquí matiza sus ácidos y reiterados ataque s jueces y magistrados que le quitan la razón, acusándoles de prevaricadores. Aquí (pieza hilarante donde las haya) manifiesta ser director de periódico desde su nacimiento. Y aquí, aquí y aquí su fiel y orondo escudero Andrés Chaves hace pública contrición por haberse referido a su actual jefe con tan irrespetuosos modos.

Es verdad que el apelativo (o nombrete, como el perjudicado llega a decir en alguna ocasión) es el Top de los calificativos usados contra él, sobre todo en el ámbito periodístico. En la blogosfera hay un poco más de diversidad. Así, en el más que recomendable espacio de Canarias Bruta le conocen y citan habitualmente como El Yayo, cariñosísimo apelativo dado a los mayores.

Por mi parte, aun sintiéndome amparado por el revés judicial dado al ilustre editorialista, patrono de la causa libertaria de nuestro africano archipiélago por la gracia de Achamán, sigo en mis trece. Porque acaso don José Esteban sea en el fondo (muy en el fondo) un romántico, como lo fue Giuseppe Garibaldi, quien luchó con lo que tenía para lograr la unidad y libertad de su patria, aunque todo cambiase para después seguir igual, como bien dijo Lampedusa por boca del Príncipe de Salina. Y precisamente porque creo que nada cambiaría de lograrse su esperpéntica hoja de ruta, y porque le veo como una simple caricatura del aventurero italiano, inspirándome en el personaje creado por Les Luthiers en su sketch El asesino misterioso, digo aquí y ahora que seguirá siendo Gary Baldi en estas páginas. Forever.

martes, 6 de marzo de 2012

Mentiroso y caradura

El editorial de hoy no hay por donde cogerlo. Ni con qué, salvo pinzas desechables, pues quedarían irremediablemente pringadas tras su uso. Gary Baldi (a punto de convertirse por sentencia judicial y a perpetuidad en don Pepito) recupera el tono clerical de sus mensajes para dirigir toda una encíclica a su ya atormentado público. Una auténtica pastoral en la que, cuando no recurre a sus habituales mentecateces, abiertos insultos a la inteligencia ajena, miente con tanta alevosía como para padecer en el acto priapismo nasal, como el niño de madera inmortalizado por la pluma de Carlo Collodi.

Pues bien, esta otra pluma, enmendada por sus solícitos amanuenses, ciertamente no pasará a la posteridad ni será recordada por su agudeza o elegancia, sino más bien por su estridente y soberana memez. De veras que no me gusta emplear este vocabulario, pero no puedo evitarlo al ver tanto y tan burdo intento de manipulación y, sobre todo, tan abierta mentira. Lean:
  • Aspiramos a que nuestra tierra sea una nación con su estado y, en consecuencia, dueña de todos sus recursos; tanto los actuales como los potenciales de los que tanto se habla en estos días. Recursos hoy rapiñados por la nación española para alimento de sus ciudadanos, porque no es lo mismo ser canario que ser español. Los canarios no somos españoles por mucho que lo diga la Constitución española. Una Constitución que acatamos por imperativo legal, pero que no es nuestra.
  • Todo desmiente que seamos españoles. Lo hace la geografía, pues nos encontramos nada menos que a 1.400 kilómetros de las costas de la metrópoli y a 2.000 de su capital. Lo desmiente la historia, ya que Canarias era un archipiélago libre -el formado por las Islas Afortunadas- antes de que sus habitantes sufriesen una invasión genocida que, pese a la heroica resistencia que opusieron durante casi cien años, los diezmó, los esclavizó y les robó sus tierras. Lo desmienten las leyes internacionales, pues no en vano sigue vigente la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos de las Naciones Unidas que obliga a España a liberar sin demora este territorio ocupado. Lo desmiente también la economía, (...) existen estudios suficientes para demostrar que viviríamos como los habitantes más ricos del planeta.
  • La independencia es nuestra primera y absoluta medida. la independencia y la consecución de una nación con su estado. Pero si España pone dificultades a nuestra libertad (...) debemos buscar otras alternativas intermedias. Opciones que incluyen ser vecinos en condiciones de igualdad de otra nación que no tiene por qué ser tratada peyorativamente y con desconfianza.
  • Respetamos a ultranza a la Justicia universal y a la Justicia española, y la acatamos. Pero la justicia la dictan seres humanos que, como tales, son susceptibles de equivocarse o de ser influidos por la perversidad, como es el caso de este comentarista pestilente al que nos estamos refiriendo. Una persona indigna que espera, y aun desea, una sentencia favorable a su guarida, que no es otra que la cueva de la hez del periodismo (...)
  • Tuvo que llegar un pájaro tatarita de Las Palmas para que comenzara la ridiculización añadiéndole un "don" al Pepito familiar. Y todo ello en una sociedad que, justamente, cuenta a día de hoy con leyes que impiden menospreciar a alguien, ya sea por sus creencias religiosas, ideas políticas, aspecto físico, procedencia social, inclinación sexual o cualquier otra característica sea cual sea su naturaleza.
  • Nuestro periódico es leído diariamente por más de 220.000 personas; muchas más de las que siguen el digital en el que se babea cada día el pájaro tatarita o el periódico mínimo en el que escribe el pestilente de la pluma, amén de otro de los cuatro godos de la prensa. Cuatro individuos periodísticamente deleznables, como son el bembón, el traidor, el mofeta y el caoba.
  • No podemos olvidar que cinco magistrados de Las Palmas, entre ellos una jueza que a nuestro entender ha cometido tres presuntos delitos de prevaricación, declararon públicamente, nada menos que en la portada de un periódico, que José Rodríguez era racista y xenófobo; es decir, lo tildaron de delincuente sin vestir la toga; sin ni siquiera estar en un juzgado.
¿Por qué mientes tanto y tan descaradamente? ¿Por qué dices que no somos españoles por una cuestión de distancia? ¿Acaso no son portugueses los madeirenses y azoreños, pese a estar a similar distancia de las costas del país vecino? ¿Por qué te escudas en las mismas expresiones (por imperativo legal), que un grupo de terroristas y asesinos? ¿Qué te hace pensar que hablas en nombre de los canarios? ¿Por qué mientes con la resolución 1514 del Comité de Descolonización, que no reconoce a Canarias como colonia? ¿A qué viene ese engaño de que el archipiélago era libre, cuando sólo lo eran sus habitantes? ¿Qué otros estudios económicos existen, además de los pergeñados por los que comen de tu agrietada y encallecida mano? ¿De qué otros recursos potenciales disponemos, según tú mismo, además de la agricultura y el turismo (lo del petróleo es de anteayer mismo)? ¿Por qué mientes al fingir respeto por los marroquíes a quienes pretendes vendernos, si no hace tanto eran el temible invasor? ¿Por qué proclamas que respetas la justicia, cuando no haces más que ciscarte en ella un día tras otro? ¿Por qué mientes al decir que fue Carlos Sosa quien inventó el don Pepito para referirse a tu persona cuando ese honor recae sobre tu dilecto Andrés Chaves, como él mismo tuvo que reconocer ante un juez? ¿Cómo es posible que tengas la desvergüenza de reclamar un respeto que niegas a quienes insultas a diario (Paulino Rivero, Angela Mena, Ana Oramas, Javier González Ortiz, Santiago Pérez, Carlos Sosa, Francisco Pomares, Leopoldo Fernández, y tantos otros)?¿Cómo puedes negar que eres un racista y un xenófobo después de lo que tú o tus mercenarios de la pluma, por acción, consentimiento u omisión, habéis publicado en tu periódico y que está a la vista de cualquiera, hemeroteca por delante?

En suma: ¿quién te has creído que eres, so mentiroso y caradura?

jueves, 22 de diciembre de 2011

Y el Gordo de Navidad es para...

Se ha hecho pública la sentencia de la demanda planteada por Carlos Sosa frente a Gary Baldi la semana pasada. En ella, la fiscal solicitaba una indemnización de 100.000 euros por los continuos insultos proferidos por el insigne mártir de la independencia bananera hacia el periodista grancanario. La cosa ha quedado en unos 69.000 y pico, más de 11 milloncetes de las antiguas pesetas. Y la reacción del pater Canariarum no se ha hecho esperar, calificando la sentencia de injusta, asombrosa y desproporcionada y anunciando, como era de esperar, que la recurrirá. Nada que ver con lo escrito el día después del juicio:

El juicio, como decimos, se celebró. Cuando el juez dicte sentencia la acataremos. Y si no estamos conformes con ella, ejerceremos el derecho legal de recurrirla hasta donde judicialmente podamos llegar. Quedamos, por lo tanto, a la espera de la decisión del magistrado.

Pues bien, habrá que recordarle a nuestro sacrosanto defensor que acatar significa aceptar con respeto y sumisión una norma u orden, según el diccionario de la R.A.E. ¡Viva el respeto a la sentencia! Y por cierto, ya que lo menciona: el de la R.A.E. es ese mismo diccionario al que el faro de la libertad guanche pretende acogerse para hacernos creer que cuando llamaba chulón a Carlos Sosa, en realidad quería decir que andaba por ahí en cueros, y no que estaba chuleando a su pareja, en este caso a una jueza. Esto sí que es un insulto en toda regla a la inteligencia ajena (porque es falso de todo punto). Y, haciendo gala de su sin par gallardía, vuelve a insistir en que lo de mariconsón iba en plan de coña. No pasa nada, colega, fíjate tú la gracia que se me ocurrió el otro día: llamarte bujarrón, por si alguien no había entendido lo de mariconsón. Chorradas propias de la edad, tú sabes. Así que pelillos a la mar, Carlitos, no es más que una coñada, seguro que hasta tu señora lo comprende. ¡Cobarde sin entrañas, irresponsable y mentiroso, que cuando tiene que dar cuenta de lo escrito se oculta como lo haría un crío asustado tras las faldas de mamaíta! Puede que Carlos Sosa no sea un santo, pero meterse de este modo en su vida personal merece el castigo recibido.

Pero vamos a más:

Cabe recordar que en su día la revista satírica "El jueves", de forma concreta sus humoristas Guillermo Torres y Manuel Fontdevila, fueron condenados judicialmente a una multa de 3.000 euros por injurias a la Corona, al publicar una viñeta en la que se veía a los Príncipes de Asturias fornicando de manera obscena. Viñeta en la que tanto el heredero de la Corona como su esposa estaban perfectamente identificados. A José Rodríguez lo ha condenado un juez, nos dicen que miembro de Jueces por la Democracia, a 69.803,83 euros sin haber citado nominalmente a nadie. Dicho de otra forma, la dignidad de nuestro demandante vale 23 veces más que la del futuro jefe del Estado español.

Sí, esa fue la sanción por una portada de pésimo gusto. Contraproducente, pues no hizo más que estimular las ansias de muchos internautas (yo entre ellos) por conocer qué pintaban los susodichos en la portada de marras. También cabría recordar que la sanción no quedó ahí, sino que implicó también el secuestro de la edición de la revista satírica, ordenado por el juez del Olmo, con lo que la broma probablemente les salió por bastante más de 3.000 pavos. En cualquier caso, la sentencia supone un toque serio de atención a Gary Baldi y los suyos, pero sobre todo a él. Es desproporcionado insultar a alguien llamándole homosexual (o bisexual, o lo que sea) frente al empleo habitual de un diminutivo (Don Pepito) por el que el director-editor-führer-jefazo del periódico azul es conocido no ya en Gran Canaria, sino en toda Canarias. A ver si navega un poco por la red y se da cuenta de una puñetera vez, y a ver si piensa querellarse contra todo pichipata que hace uso del diminutivo de las narices. No creo que tenga los clorocos necesarios.

Esto es deprimente y amenazador; es para que tanto las personas como las empresas abandonen Canarias para siempre, porque está clarísimo que no nos dejan vivir en nuestra propia tierra. A tanto llega la tortura que nos impone el colonialismo.

Pues nada, haga usted las maletas, maestro. Y perdóneme si no voy a despedirle. Sinceramente, creo que Tenerife y Canarias estarían mucho mejor sin usted y su abyecta línea editorial. Y de paso, haga un poco de autocrítica. No se engañe, no es cuestión de colonialismo. A lo mejor, el único que insulta es usted, y encima pretende que los jueces le rían las gracias. Pues fíjese: va a ser que no. Disfrute del premio gordo, caballero, y piénselo mejor antes de meterse así con los demás, que en el peor de los casos nunca se atreven a asomar el hocico por su vida privada.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Gary Baldi forever!

Para llenar su comentario de hoy, Gary Baldi se inspira una vez más en el juicio celebrado el martes, in absentia sua, en la capital grancanaria. Señalemos algunos pasajes del texto con el que el diario azul nos regala los sentidos:
  • A nosotros, por referirnos a esa persona condenada [Carlos Sosa Báez, por primera vez citado de modo explícito] varias veces por intromisión en el honor de gente respetable, e incluso por calumnias graves contra un político, como chulón, capicúa y mariconsón nos pide una fiscal 100.000 euros, amén de 10.000 más por sendos artículos de nuestros columnistas Andrés Chaves y Ricardo Peytaví (...)
  • (...) también por sus [de Carlos Sosa] continuos intentos de denigrar a José Rodríguez utilizando un diminutivo circunscrito exclusivamente a su ámbito familiar. Únicamente nos queda la satisfacción de que el juicio, motivado por su demanda contra EL DÍA, lo ha descubierto y estigmatizado socialmente en Canarias. No hemos sido nosotros quienes hemos revelado la identidad del chulón, capicúa y mariconsón.
  • (...) la fiscal se extendió durante más de un cuarto de hora en sus consideraciones acusatorias. Es decir, el Ministerio Público empleó la mayor parte del tiempo de la acusación. ¿Qué interés tiene la fiscal en contra de EL DÍA? ¿Estamos ante un claro caso de corporativismo entre fiscales y jueces?
  • (...) José Rodríguez es persona íntegra, honrada y a distancia astronómica de la hez del periodismo que lo denuncia y que aplaude a los sucios. También es un hombre inteligente; sumamente inteligente. De inteligencia y patriotismo superiores, que ha llevado el periódico a las más altas cotas de su historia y por el que labora para mantenerlo en pie otro siglo. Porque José Rodríguez vivirá otro siglo conservando intactas las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad.
Si los jueces han condenado a Carlos Sosa por haber injuriado y calumniado, ¿por qué no iban a hacer lo propio con El Día, cuando su jefazo se prodiga en insultos cual fuego graneado un día tras otro? Y en el caso concreto del director de Canarias Ahora, metiéndose sin tapujos con su vida privada o sus supuestas preferencias sexuales, para colmo por parte de alguien con un concepto tan retorcido de la homosexualidad. Dice el editorialista que llamarle don Pepito equivale a denigrarle. Pues no sé a qué espera para llamar a toda su familia a capítulo y ponerles tiesos como velas. ¿Qué es eso de denigrar al padrino? ¡Más respeto, hombre! Que va a vivir otros cien años, inteligente, lúcido y totipotente (¡vaya Narciso!).

Otro siglo, dice. Con dos clorocos. Será la longevidad propia del mal bicho.

martes, 13 de diciembre de 2011

Cobarde sin sangre

Una vez requerido por la Justicia para responder por sus continuos insultos hacia el director de Canarias Ahora, Gary Baldi tenía dos alternativas: acudir (como era su deber), o no. Acudir no sólo porque estaba citado para ello, sino también para responder ante un juez de los cargos que se le han formulado en contra. Porque la diferencia entre un mayor y un menor de edad es, en términos jurídicos, esa misma: otros no responden ya por ti, eres tú quien lo hace ahora. Es responsable quien responde, aquél que asume plenamente las consecuencias de los actos cometidos y las palabras pronunciadas o, como viene al caso, escritas. Gary Baldi dejó de ser menor de edad hace ya bastante tiempo.

Desde que existe esta humilde bitácora, el que suscribe ha podido comprobar (dando oportuna fe de ello) los móviles que han guiado la mano del sacrosanto y guanchófono prócer de esta atribulada tierra: el tinerfeñismo más rancio y casposo, un independentismo propio de república bananera, sustentado sobre falacias, medias verdades, y humo, y todo ello aderezado con frecuentes pellizcos de nostalgia por tiempos pretéritos, que ya felizmente han quedado atrás. Desde la arrogante soberbia de quien se autoproclama como única voz del pueblo, desde la ficticia y compasiva impunidad que le ha otorgado una sociedad (la tinerfeña) acostumbrada a sus dislates, desde el cobijo hasta ahora proporcionado por la clase política y empresarial, y alentado por su hipertrofiado ego, Gary Baldi ha lanzado sus furiosas diatribas contra todo bicho viviente que no comulgase con su esperpéntico ideario: políticos, periodistas, e intelectuales han tenido (y tienen) que aguantar sus invectivas. Esta bitácora existe precisamente porque su autor no ha querido sumarse a un silencio que, de mantenerse, consideraría cómplice de los desmanes y atropellos de este buen señor, aprovechando las posibilidades que para ello nos brindan las nuevas tecnologías, benditas sean.

Pero la libertad de expresión también tiene su límite: el que marca el respeto al prójimo, una noción de la que un intolerante irredento carece, por definición y enteramente. Llega entonces el momento de que los jueces hagan su trabajo, es la hora, en definitiva, de responder por los actos y las palabras. Gary Baldi debía presentarse esta mañana a las 9.30 en el juzgado de Primera instancia número 1 de Las Palmas de Gran Canaria. No lo ha hecho, como era de temer. No ha querido responder, alegando al parecer problemas de salud que le impedirían volar (¿para qué existen los ferrys?) a la isla vecina y hermana. A mi mente acuden raudas las palabras de Paco Pomares cuando afirmaba en su memorable artículo El rey en cueros, y en referencia a nuestro octogenario apóstol, lo siguiente: quien dirige El Día es además un cobarde que teme enfrentarse a los tribunales más que a la peste bubónica. Repetidas veces las he mencionado en estas páginas electrónicas.

Pues bien, constatado queda: un cobarde, en efecto. Sin sangre y con mayúsculas. Ahora, un suponer, vendrán las justificaciones. Los ataques a la justicia y su imparcialidad hace ya tiempo que empezaron, y hoy encuentran nuevo y venenoso eco:
  • (...) tenemos que padecer una justicia colonial que se ríe literalmente en nuestra cara con el cachondeo del caso de Las Teresitas, las sentencias políticas contra el periódico EL DÍA o el pisoteo de nuestros más básicos derechos civiles (...)
  • Sobre la corrupción de la justicia en Canarias se comenta poco y en privado por aquello de las represalias. El aparato colonial es tremendamente sofisticado y la corrupción judicial es prácticamente indetectable (...)
  • La corrupción judicial suele consistir en la aplicación del criterio personal del juez en lugar de la simple imparcialidad, jurídicamente hablando "es cosa de jurisprudencia".
Veremos si el precio que Gary Baldi habrá de pagar por su cobardía manifiesta es también cosa de jurisprudencia.