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lunes, 5 de noviembre de 2012

Un camino, dos lecturas

Como ya sabemos todos, Gary Baldi ha abrazado desde hace unos años la causa de la independencia de las islas, con la misma pasión antes mostrada hacia el Caudillo (de hecho, ese dichoso tic le juega aún malas pasadas de vez en cuando), una idea hasta entontes sólo defendida por Cubillo y unos cuantos más. Los argumentos que justificarían dicha postura incluyen la lejanía geográfica, la conquista castellana y la suerte de los ancestros aborígenes, las ansias expansionistas de Marruecos (sugerido luego como socio), el supuesto expolio económico de la administración central, los reveses judiciales y, más recientemente, nuestra irrenunciable idiosincrasia africana, antaño ignorada, cuando no criticada y repudiada. Las alusiones a la hacienda española y su rapiña de los recursos económicos canarios ya han sido rebatidas por Francisco Pomares, colaborador habitual del Diario de Avisos. Este mismo periodista sirve hoy de contraste ante la paranoia del ilustre editorialista del observador popular nivariense. Así dice hoy nuestro prócer:

(...) el canario, una vez liberado de la maligna influencia de su amo colonial, desarrolla sus capacidades como persona, que son muchas. Lo que nos aplatana es la influencia española. Los godos nos han hecho creer que somos inferiores como individuos y como pueblo. Esa ha sido la estrategia de los españoles para someternos a su dominación durante seis siglos. Esa y el miedo, porque también nos han tenido atemorizados. (...) La independencia es el camino. Es la única solución para la mayoría de los problemas que hoy nos aquejan, y que se deben en gran medida a la aplicación en estas Islas de unas leyes continentales, cuando no claramente coloniales, que no nos sirven.

Y así dice Pomares en el periódico antes citado:

La chulería de nuestros políticos cuando hablan de más autogobierno oculta el fracaso de un modelo completamente subvencionado y mantenido desde fuera. Más autogobierno -si no nos lo paga España- sería reducir el peso de lo público en Canarias a menos de la mitad. Y eso significa la mitad de escuelas, la mitad de hospitales, la mitad de cobertura para el desempleo, la mitad de dinero para pensiones. Eso sí, a cambio tendríamos un ejército propio, una moneda propia y una justicia propia, que dependerían del Gobierno local como ahora depende la guanchancha. Podríamos uniformar volcánicamente a nuestros militares, devaluar la moneda tantas veces como quisiéramos e indultar a todos nuestros golfos, sin tener que pedirle permiso a nadie. Pero ese es el sueño de Pepe Rodríguez, no el mío.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Eso sí: con certeza, la alusión al mencey constituirá sin duda una blasfemia que encontrará respuesta en la avenida de Buenos Aires (un decir). Al tiempo.


lunes, 8 de octubre de 2012

Contraste económico

Entre la colección de mantras del diario más dicharachero de la avenida de Buenos Aíres, destaca en particular el que reza algo así como: España roba nuestros recursos, imprescindible para poder justificar éste otro: sin España viviríamos como reyes. No sé ustedes, pero yo hace tiempo que adquirí la, según creo, saludable costumbre de no creer a pies juntillas lo que dice un solo medio de comunicación (y si es EL DÍA, ni te cuento). Y mira por dónde, hoy se puede contrastar lo que, sobre riquezas y dineros, dicen dos medios: el de siempre, por boca de no se sabe quién, y el Diario de Avisos, por boca de su colaborador Francisco Pomares (por cierto, una más entre las bestias negras de Gary Baldi). Ahí va el primero:

Si Canarias fuese una nación soberana no tendría necesidad de pedir un rescate a España. Si nuestros recursos se quedaran aquí en vez de ir a las arcas de la Hacienda española, tendríamos suficiente dinero para pagar nuestras facturas. Como bien ha señalado José Luis Concepción, líder del Movimiento Patriótico Canario, en el año 2011 España obtuvo de Canarias un beneficio de 465 millones de euros mediante el IRPF, teniendo en cuenta que en las Islas había en ese momento 300.000 parados por culpa del colonialismo y de Paulino Rivero, político necio que nos ha llevado a la ruina. De acuerdo con estos datos, cabe suponer que en 2007, cuando no había comenzado la crisis, los beneficios obtenidos por los españoles de su "finca canaria" fueron superiores a los 1.500 millones de euros. Lo mismo sucede con la recaudación de otros impuestos, pese a que un tercio de éstos no son declarados en las Islas sino en los lugares donde tienen su sede social las empresas que comercian con Canarias o prestan servicios en el Archipiélago. A partir de estos datos, solo con una estimación moderada cabe suponer que el Gobierno español se lleva unos 6.000 millones de euros anuales de Canarias. Frente a esta cantidad, el rescate de 756 millones de euros solicitado por el Gobierno políticamente inepto del políticamente estúpido Paulino Rivero no es sino una migaja.

Y aquí, el segundo:

Con Canarias instalada en la peor recesión que se recuerde, con los datos económicos y sociales de las islas por debajo de todas las regiones españolas, con Canarias solicitando ser rescatada, después de ingresar en la Tesorería del Estado menos de la mitad de lo que le viene de vuelta (el 40% frente al 86% de lo que paga y recibe per capita cada españolito de a pie en 2011), este discurso de “o más nacionalismo o más nacionalismo” suena como el estribillo de una de esas canciones que cantan los soldados o los estudiantes cuando están borrachos. (...) La nuestra no es por desgracia -como ocurre con Cataluña o con Balerares- una región que aporte más dinero del que recibe. Recibimos del Tesoro Público más del doble de lo que aportamos, y aún así la media es menor de lo que recibe cada ciudadano español. ¿Y saben por qué? No porque nuestra economía regional sea el 40% de la media española, como indica nuestra paupérrima recaudación. Más bien porque aquí hay más economía sumergida, más fraude, más subempleo y más enriquecimiento camuflado que en ningún otro sitio.

Que cada cual se quede con el análisis que más le guste. Yo lo tengo claro, claro, claro.

martes, 6 de marzo de 2012

Mentiroso y caradura

El editorial de hoy no hay por donde cogerlo. Ni con qué, salvo pinzas desechables, pues quedarían irremediablemente pringadas tras su uso. Gary Baldi (a punto de convertirse por sentencia judicial y a perpetuidad en don Pepito) recupera el tono clerical de sus mensajes para dirigir toda una encíclica a su ya atormentado público. Una auténtica pastoral en la que, cuando no recurre a sus habituales mentecateces, abiertos insultos a la inteligencia ajena, miente con tanta alevosía como para padecer en el acto priapismo nasal, como el niño de madera inmortalizado por la pluma de Carlo Collodi.

Pues bien, esta otra pluma, enmendada por sus solícitos amanuenses, ciertamente no pasará a la posteridad ni será recordada por su agudeza o elegancia, sino más bien por su estridente y soberana memez. De veras que no me gusta emplear este vocabulario, pero no puedo evitarlo al ver tanto y tan burdo intento de manipulación y, sobre todo, tan abierta mentira. Lean:
  • Aspiramos a que nuestra tierra sea una nación con su estado y, en consecuencia, dueña de todos sus recursos; tanto los actuales como los potenciales de los que tanto se habla en estos días. Recursos hoy rapiñados por la nación española para alimento de sus ciudadanos, porque no es lo mismo ser canario que ser español. Los canarios no somos españoles por mucho que lo diga la Constitución española. Una Constitución que acatamos por imperativo legal, pero que no es nuestra.
  • Todo desmiente que seamos españoles. Lo hace la geografía, pues nos encontramos nada menos que a 1.400 kilómetros de las costas de la metrópoli y a 2.000 de su capital. Lo desmiente la historia, ya que Canarias era un archipiélago libre -el formado por las Islas Afortunadas- antes de que sus habitantes sufriesen una invasión genocida que, pese a la heroica resistencia que opusieron durante casi cien años, los diezmó, los esclavizó y les robó sus tierras. Lo desmienten las leyes internacionales, pues no en vano sigue vigente la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos de las Naciones Unidas que obliga a España a liberar sin demora este territorio ocupado. Lo desmiente también la economía, (...) existen estudios suficientes para demostrar que viviríamos como los habitantes más ricos del planeta.
  • La independencia es nuestra primera y absoluta medida. la independencia y la consecución de una nación con su estado. Pero si España pone dificultades a nuestra libertad (...) debemos buscar otras alternativas intermedias. Opciones que incluyen ser vecinos en condiciones de igualdad de otra nación que no tiene por qué ser tratada peyorativamente y con desconfianza.
  • Respetamos a ultranza a la Justicia universal y a la Justicia española, y la acatamos. Pero la justicia la dictan seres humanos que, como tales, son susceptibles de equivocarse o de ser influidos por la perversidad, como es el caso de este comentarista pestilente al que nos estamos refiriendo. Una persona indigna que espera, y aun desea, una sentencia favorable a su guarida, que no es otra que la cueva de la hez del periodismo (...)
  • Tuvo que llegar un pájaro tatarita de Las Palmas para que comenzara la ridiculización añadiéndole un "don" al Pepito familiar. Y todo ello en una sociedad que, justamente, cuenta a día de hoy con leyes que impiden menospreciar a alguien, ya sea por sus creencias religiosas, ideas políticas, aspecto físico, procedencia social, inclinación sexual o cualquier otra característica sea cual sea su naturaleza.
  • Nuestro periódico es leído diariamente por más de 220.000 personas; muchas más de las que siguen el digital en el que se babea cada día el pájaro tatarita o el periódico mínimo en el que escribe el pestilente de la pluma, amén de otro de los cuatro godos de la prensa. Cuatro individuos periodísticamente deleznables, como son el bembón, el traidor, el mofeta y el caoba.
  • No podemos olvidar que cinco magistrados de Las Palmas, entre ellos una jueza que a nuestro entender ha cometido tres presuntos delitos de prevaricación, declararon públicamente, nada menos que en la portada de un periódico, que José Rodríguez era racista y xenófobo; es decir, lo tildaron de delincuente sin vestir la toga; sin ni siquiera estar en un juzgado.
¿Por qué mientes tanto y tan descaradamente? ¿Por qué dices que no somos españoles por una cuestión de distancia? ¿Acaso no son portugueses los madeirenses y azoreños, pese a estar a similar distancia de las costas del país vecino? ¿Por qué te escudas en las mismas expresiones (por imperativo legal), que un grupo de terroristas y asesinos? ¿Qué te hace pensar que hablas en nombre de los canarios? ¿Por qué mientes con la resolución 1514 del Comité de Descolonización, que no reconoce a Canarias como colonia? ¿A qué viene ese engaño de que el archipiélago era libre, cuando sólo lo eran sus habitantes? ¿Qué otros estudios económicos existen, además de los pergeñados por los que comen de tu agrietada y encallecida mano? ¿De qué otros recursos potenciales disponemos, según tú mismo, además de la agricultura y el turismo (lo del petróleo es de anteayer mismo)? ¿Por qué mientes al fingir respeto por los marroquíes a quienes pretendes vendernos, si no hace tanto eran el temible invasor? ¿Por qué proclamas que respetas la justicia, cuando no haces más que ciscarte en ella un día tras otro? ¿Por qué mientes al decir que fue Carlos Sosa quien inventó el don Pepito para referirse a tu persona cuando ese honor recae sobre tu dilecto Andrés Chaves, como él mismo tuvo que reconocer ante un juez? ¿Cómo es posible que tengas la desvergüenza de reclamar un respeto que niegas a quienes insultas a diario (Paulino Rivero, Angela Mena, Ana Oramas, Javier González Ortiz, Santiago Pérez, Carlos Sosa, Francisco Pomares, Leopoldo Fernández, y tantos otros)?¿Cómo puedes negar que eres un racista y un xenófobo después de lo que tú o tus mercenarios de la pluma, por acción, consentimiento u omisión, habéis publicado en tu periódico y que está a la vista de cualquiera, hemeroteca por delante?

En suma: ¿quién te has creído que eres, so mentiroso y caradura?

lunes, 1 de agosto de 2011

¡Cobarde!

Esta humilde bitácora tiene poco más de un año de existencia. Durante ese período, el que suscribe ha tenido a bien empaparse de los comentarios y editoriales del periódico azul, escritos por obra y dictado de su jefazo indiscutible e indiscutido, faro de la libertad del pueblo guanche, azote de rapiñadores canariones e izquierdistas (intrínsecamente perversos, Pío XI dixit) y numen clarividente del tinerfeñismo de rancio abolengo. Tarea ardua y a menudo enervante, no lo niego, pero útil para entender poco a poco la forma de pensar del individuo en cuestión, sin el riesgo aparejado de quedar como aquel gomero que, intentando hipnotizar a un pez, acabó con la mente en blanco y boqueando en busca de oxígeno. Con perdón de los gomeros.

Porque ahondar en las sutilezas del modus operandi de Gary Baldi no es complicado, él mismo lo pone bien fácil como mejor sabe: repitiéndose a sí mismo de modo que, al cabo de cierto tiempo, resulta sencillo predecir cuál va a ser el siguiente movimiento. Si fuese ajedrecista, sería un verdadero chollo para cualquier principiante: tan predecible que hasta un crío podría derrotarle con facilidad en apenas diez jugadas. Esa es una de las razones por las que me produce lástima. Imagínenlo, es como el idiota (en el sentido más puramente clínico del término) que choca contra el mismo poste una y otra vez, sin darse cuenta siquiera de las heridas que se inflige a sí mismo. Por esa misma razón no me costó imaginar cuáles serían los argumentos que emplearía para defenderse de la demanda que le ha interpuesto Carlos Sosa, director de Canarias Ahora, por sus reiterados insultos. Afirmé entonces que uno de ellos (el primero de la lista) sería aducir que en ningún momento se ha mencionado el nombre del periodista grancanario, lo cual no resulta en absoluto novedoso, pues había antecedentes. Y así parece que va a suceder de nuevo:

Y eso que todavía no hemos dicho quién es el mariconsón, y menos expresa y públicamente, aún no hemos dicho su nombre, ni quién es su pareja. La demanda que ha interpuesto este individuo no tiene por objeto reparar el honor de alguien cuyo nombre nunca hemos dicho; busca, insistimos, conseguir un dinero fácil como quien gana una lotería. (...) Hasta ahora, volvemos a decirlo, nunca hemos dado nombres, pero los tendremos que dar porque la Justicia nos forzará a hacerlo. Los jueces pueden procesar por indicios, pero deben condenar con pruebas, porque condenar sin pruebas, condenar sólo por indicios, no sería justo y dañaría más a la Justicia canaria.

Desde hace unos años, he anotado mentalmente una frase atribuida a Albert Einstein y que reza más o menos así: si quieres obtener distintos resultados, haz las cosas de distinto modo. Espero que el letrado de Gary Baldi (quien ya intentó infructuosamente librar al Pater Canariarum de la comparecencia en vivo y en directo) tome buena nota de ella. Sólo me resta recordar las encendidas palabras de Francisco Pomares cuando afirmaba que Gary Baldi era (cita textual) un cobarde que teme enfrentarse a los tribunales más que a la peste bubónica. Ahí están los hechos: primero intenta escaquearse de la comparecencia alegando problemas de salud (una práctica que el infame Augusto Pinochet convirtió en arte), y ahora pretendiendo decir que no ha mencionado nombres. Pueriles alegatos que destilan una sola sustancia: miedo.

Vuelvo a coincidir con Pomares: señor mío, es usted un cobarde.

miércoles, 30 de marzo de 2011

A vueltas con la Justicia

Ayer volvía a quejarse Gary Baldi de las adversidades judiciales que ha venido padeciendo recientemente y que han sido objeto de comentario en esta modesta bitácora. Supongo que no se trata sólo de la más reciente, en la que la jueza Gabriela Reverón enmarcaba las descalificaciones proferidas en su día por Francisco Pomares dentro de la libertad de expresión, no obstante admitir que se trata de expresiones molestas y desgradables, sino también al ataque abierto que en su día dirigió Domingo Garí (profesor de esa oscura organización antitinerfeña llamada ULL) en términos comparables a los empleados por el periodista de La Opinión de Tenerife y La Provincia. Puesto que el jefazo del observador popular lo tiene verdaderamente difícil para ver la realidad más allá de los muros de su chicharrero búnker, recurría en su comentario de ayer a lo que podríamos llamar endogamia editorial, al sustentar sus puntos de vista sobre una columna escrita el domingo pasado por su fiel escudero Ricardo Peytaví, en la que éste se preguntaba por qué él y su patrón han sido condenados (aun cuando la condena esté recurrida) por insultar a Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca y Pomares no lo ha sido por hacer lo propio con José Rodríguez.

En una cosa sí que coincido con el fiel amanuense del diario azul: sé tanto de leyes y de Derecho como él. Osea: nada. Pero sobre el particular, y después de leer algunos documentos (atención: de El Día y de fuera de él) fácilmente accesibles en la red, me dispongo a dar mi opinión al respecto, sin quitar ni poner rey, que para eso están los jueces, incluso aquellos tan pérfidos de los que agriamente se lamenta el gran apóstol aborigen.

Como lo lógico es comenzar por el principio (aunque en rigor esto no es exacto, ya que no he podido encontrar el artículo que provocó las iras del gran jefazo), aquí va el comentario original de El Día en el que, según Pomares, se agredía verbalmente a Leopoldo Fernández, antaño director del Diario de Avisos. Puedo entender que alguien tan sumamente provinciano como Gary Baldi califique de godo (con toda suerte de aderezos) a alguien que, según él, mantiene una actitud prepotente (si bien desconozco sus razones concretas, como ya digo). Pero no me cabe en la cabeza la famosa frase Este godo es un ejemplo de lo que decimos de ellos: una verdadera caca como esas de las que huir en las aceras, precedido de un no menos lisonjero calificativo de Es un verdadero profesional de la estupidez. Nos recuerda Peytaví que ni él ni su jefe se refirieron jamás a Fernández por su nombre. Y es cierto, pero como es habitual, Gary Baldi, entre lindez y lindeza, proporciona detalles lo suficientemente explícitos como para saber sin ambages de quién se trata. Algo que le distingue, por cierto, ya que casi siempre amenaza con dar nombres, pero luego se contiene, no sea que...

Pomares, en cambio, sí entra al trapo, a pecho descubierto y sin ocultar nada, llamando a cada cual por su nombre. El lector dispone de los enlaces adecuados si desea releer su artículo, escrito dos días después de la erupción garybaldiana, allá por el 20 de marzo de 2008. Dos días más tarde fue Peytaví quien se sumó al puchero, atizando por igual a Leopoldo Fernández y al propio Pomares. El título de la columna lo declaraba todo, y fiel a la consigna de su jefazo, omitió dar nombres, pero no se cortó un pelo a la hora de los calificativos, empezando por el propio título (Godo y mentiroso), y siguiendo con cucarachas, insectos, godo hediondo, y más que no reproduzco, salvo uno que me llamó mucho la atención: perfectos cobardes.

La cosa no tendría trascendencia de no ser porque, cuando hubo que hacer frente a la justicia, tanto José Rodríguez como Peytaví alegaron en su defensa que ellos no habían citado a Leopoldo Fernández y que en cambio era éste quien, al querellarse contra ellos, se identificaba a sí mismo como destinatario de los amables epítetos.

Y aquí es donde, en mi opinión, ambos (Gary Baldi y su subalterno) se retratan. Ignoro las razones que les movieron a adoptar esa línea de defensa jurídica (no hemos nombrado a nadie), pero lo que no me cuadra en absoluto es que Peytaví afirme que tanto Pomares como Leopoldo Fernández sean unos perfectos cobardes (por mucho que no les mente), y luego, en el momento de la verdad, se esconda detrás del yo no he sido. ¿Quién es de veras el cobarde? Me pregunto.

Repito: no tengo ni metro ni balanza para juzgar cuál de las dos partes ha sido más virulenta en sus descalificaciones. Y eso, en definitiva, lo determinan los jueces que para eso están. Eso sí, los hombres de la avenida de Buenos Aires no podrán sacar pecho y presumir de redaños. Otros sí pueden (o podrían) hacerlo. Y eso sí que es una diferencia.

jueves, 24 de marzo de 2011

38.000 motivos para una rabieta

En días recientes, el bueno de Gary Baldi se había despachado a gusto en contra de la justicia, no uno ni dos, sino tres días consecutivos, entonando cánticos plañideros acerca de la persecución que, según él, sufre a manos de quienes le insultan y de un sistema judicial al que, con la boca pequeña, ha acusado de parcial, injusto e inmoral, entre otras amables apreciaciones. El insigne jefazo del observador popular no desvelaba los motivos exactos de su frustración en sus lacrimógenos textos, pero supongo que ya estará al tanto de que otros los han aireado. A falta de conocer el texto íntegro de la sentencia (y me propongo leerla de pe a pa cuando llegue a ocasión), la cosa se resume en que al gran mártir proguanche y anticanarión le han dado las suyas y las del pulpo, por una demanda presentada contra los periodistas Francisco Pomares y Angel Tristán Pimienta por sendos artículos del primero (titulados respectivamente Evidencias y El Rey en Cueros) en los que exponía sin tapujos sus opiniones acerca de quien-ya-sabemos por motivos dispares.

Treinta y ocho mil mortadelos pedía Gary Baldi en concepto de daños a su honor y a la imagen de su periódico. Pues una vez más, se ha quedado cual gallo de Morón, ya que sus demandas han sido desestimadas con pago de costas incluido. Dice que recurrirá. Pues buena suerte, señor mío. A este paso, me cuestiono si de aquí a un año le quedarán perras para costear el traje de la próxima candidata al carnaval chicharrero.

Pero lo mejor es que quien ventila los motivos del octogenario patriota del chicharro no es otro que Carlos Sosa, en el medio que dirige. Otro más en la lista de amiguetes del gran jefazo, quien se refería hoy a su colega grancanario en estos términos:

Son muchos quienes se dirigen a nosotros para preguntarnos por qué llamamos chulón capicúa a un individuo protegido de la justicia, a la que está envileciendo. Por ahora lo decimos sotto voce, aunque en su momento contaremos abiertamente sus andanzas pasadas y presentes. Será algo desagradable porque se trata de la hez del periodismo, pero nos debemos a nuestros lectores y a su derecho a estar informados. Aunque no creemos que sorprendamos a nadie con las revelaciones que haremos, porque en Canarias ya se sabe quién es la porquería del periodismo. Afortunadamente para estas Islas, el chulón capicúa no seguirá haciendo daño durante mucho tiempo más a personas decentes. Por fortuna, sigue habiendo jueces justos en los que confiamos.

Ya veremos si tiene o no las narices de revelar los motivos de sus permanentes insultos hacia el periodista grancanario. Precisamente, Pomares explicaba la costumbre del insigne Gary Baldi de no citar los nombres de sus víctimas porque (sic) es además un cobarde que teme enfrentarse a los tribunales más que a la peste bubónica. Yo no las tengo todas conmigo: la última frase sugiere que igual se anima a llevar a Sosa a los tribunales.

Más motivos de rabieta a la vista, o mucho me equivoco.