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lunes, 8 de octubre de 2012

Contraste económico

Entre la colección de mantras del diario más dicharachero de la avenida de Buenos Aíres, destaca en particular el que reza algo así como: España roba nuestros recursos, imprescindible para poder justificar éste otro: sin España viviríamos como reyes. No sé ustedes, pero yo hace tiempo que adquirí la, según creo, saludable costumbre de no creer a pies juntillas lo que dice un solo medio de comunicación (y si es EL DÍA, ni te cuento). Y mira por dónde, hoy se puede contrastar lo que, sobre riquezas y dineros, dicen dos medios: el de siempre, por boca de no se sabe quién, y el Diario de Avisos, por boca de su colaborador Francisco Pomares (por cierto, una más entre las bestias negras de Gary Baldi). Ahí va el primero:

Si Canarias fuese una nación soberana no tendría necesidad de pedir un rescate a España. Si nuestros recursos se quedaran aquí en vez de ir a las arcas de la Hacienda española, tendríamos suficiente dinero para pagar nuestras facturas. Como bien ha señalado José Luis Concepción, líder del Movimiento Patriótico Canario, en el año 2011 España obtuvo de Canarias un beneficio de 465 millones de euros mediante el IRPF, teniendo en cuenta que en las Islas había en ese momento 300.000 parados por culpa del colonialismo y de Paulino Rivero, político necio que nos ha llevado a la ruina. De acuerdo con estos datos, cabe suponer que en 2007, cuando no había comenzado la crisis, los beneficios obtenidos por los españoles de su "finca canaria" fueron superiores a los 1.500 millones de euros. Lo mismo sucede con la recaudación de otros impuestos, pese a que un tercio de éstos no son declarados en las Islas sino en los lugares donde tienen su sede social las empresas que comercian con Canarias o prestan servicios en el Archipiélago. A partir de estos datos, solo con una estimación moderada cabe suponer que el Gobierno español se lleva unos 6.000 millones de euros anuales de Canarias. Frente a esta cantidad, el rescate de 756 millones de euros solicitado por el Gobierno políticamente inepto del políticamente estúpido Paulino Rivero no es sino una migaja.

Y aquí, el segundo:

Con Canarias instalada en la peor recesión que se recuerde, con los datos económicos y sociales de las islas por debajo de todas las regiones españolas, con Canarias solicitando ser rescatada, después de ingresar en la Tesorería del Estado menos de la mitad de lo que le viene de vuelta (el 40% frente al 86% de lo que paga y recibe per capita cada españolito de a pie en 2011), este discurso de “o más nacionalismo o más nacionalismo” suena como el estribillo de una de esas canciones que cantan los soldados o los estudiantes cuando están borrachos. (...) La nuestra no es por desgracia -como ocurre con Cataluña o con Balerares- una región que aporte más dinero del que recibe. Recibimos del Tesoro Público más del doble de lo que aportamos, y aún así la media es menor de lo que recibe cada ciudadano español. ¿Y saben por qué? No porque nuestra economía regional sea el 40% de la media española, como indica nuestra paupérrima recaudación. Más bien porque aquí hay más economía sumergida, más fraude, más subempleo y más enriquecimiento camuflado que en ningún otro sitio.

Que cada cual se quede con el análisis que más le guste. Yo lo tengo claro, claro, claro.

martes, 25 de septiembre de 2012

¡Se acabó la crisis!

¿No lo creen? Pues así lo afirma hoy nuestro mencey, más campante de Johnny Walker. Claro que para el, la voz del pueblo es la voz del Padre Eterno, y el periódico azul, cómo no, es la voz del sufrido pueblo.

Los políticos españoles, así como algunos canarios, se escudan en la crisis para justificar lo mal que está la situación. Eso es un cuento. La crisis fue importante y tuvo alcance mundial, pero ya pasó. Lo que no ha pasado, lo que sigue igual, es nuestra infame condición de colonia española.

Les juro que rebusqué por todo el editorial en busca de un argumento (uno solo) que justificase la afirmación de que la crisis ya era cosa del pasado. En vano. Si alguien lo encuentra, favor de señalármelo. Gracias. En cambio, y como anécdota, sí hallé una mención al recientemente fallecido Santiago Carrillo. Vivir para ver: ¿acaso, y siempre según Gary Baldi, no había dicho un papa que el socialismo era intrínsecamente perverso? Debe ser que cuando muere un comunista, se lleva la perversión tras él. O con él.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Mentiras para niños chicos

Conste que cuando hablo de niños chicos lo digo tanto en sentido literal como mental, pues sólo quien ostente ingenuidad parvularia podrá tragarse una memez como ésta, escrita hoy en ya-sabemos-dónde:

Hoy queremos hablar de lo mal que les va, asimismo, a muchas empresas. Decenas de miles de canarios han perdido su puesto de trabajo. Nos horroriza pensar cuántos más lo van a perder en los próximos meses. El desaliento es general. El consumo no despega. Cada vez son más los comercios que deben cerrar sus puertas, con el consiguiente aumento del desempleo y la merma de ingresos en las arcas públicas porque una empresa que desaparece deja de pagar impuestos. ¿Por qué está ocurriendo esto en unas Islas, no nos cansamos de repetirlo, que antes eran afortunadas? Por dos motivos: el primero, un Gobierno regional formado por ineptos políticos presididos por el más necio -políticamente hablando- de todos ellos. El segundo motivo es nuestra falta de libertad. Estamos colonizados por la "Península" de Europa y por la propia Europa.

A ver si lo entiendo, imbécil (periodístico, por supuesto): ¿de verdad que tú y tu coro de artistas de opereta pretenden hacernos creer que con otro gobierno regional la situación no sólo sería distinta, sino mejor? ¿Estás seguro de que la crisis y sus consecuencias desaparecerían en un archipiélago independiente? ¿Te refieres a la Hacienda colonial cuando hablas de arcas públicas? ¿O tan sólo a la agencia tributaria de tu querido Javier González Ortiz? ¿No te suenan de nada expresiones como Prima de riesgo, Crisis inmobiliaria, Crisis financiera o Ajustes presupuestarios (más conocidos como "recortes")? ¿Sabes quién ha promovido en las islas todo este pifostio que estamos padeciendo? Te daré una pista: no ha sido Paulino, al menos no directamente. Mira, si te atreves, a otro lado y fíjate en ese partido de la gaviota; sí, los azules, esos a los que no osas criticar. Mira a tu admirado Soria, al que succionas con tanto regusto -periodísticamente hablando, que conste, en la parcela personal no entraré jamás- siempre que puedes, pese a ser canarión y estatista. Claro, porque va a rendirte la debida pleitesía, qué grande él, no como otros. Fíjate en su madrina alemana, esa señora bajita y regordeta con cara de doña que va al mercado los domingos, y que nos tiene agarrados por ese sitio que tanto te cuelga (la gravedad es persistente, como bien sabes). Mira cómo no te atreves a criticar a los que han parido el modelo económico basado en Lorenzo + Ladrillo que tanto nos lastra, según el BBVA, y que tanto aplaudías a rabiar (ya de paso, ¿no te da vergüenza apoyarte en informes de bancos coloniales de la metrópoli?). Mira, si te atreves, a quienes adulas hasta la baba ¿Por qué no dices nada de ellos? ¿Tal vez porque te llenan el pesebre a diario para que tú puedas seguir afrentando impunemente inteligencias ajenas? ¿Para que puedas seguir mintiendo?

De verdad, lo mejor que podrían hacer tú, el Toño, el Andresito el Richi y el Moncho (ése de tan ignominioso apellido para la memoria de los masacrados guanches) es montarse un mariachi y dejar a las gentes bienpensantes en paz. Menos mal que, a fuerza de apreturas, el personal se está interesando cada vez más en comprender de verdad lo que pasa. Y eso, amigo, te deja donde mereces: a los pies de los cuadrúpedos.

jueves, 17 de mayo de 2012

¿Un favor al paulinato?

Hoy me apetece reflexionar, en lugar de comentar algún nuevo disparate de la razón de ser de este espacio virtual. Es así, en parte, porque no hay nada nuevo bajo el sol: erre que erre, gota a gota, dale que dale, siguen todos los días las mismas consignas en contra de Paulino Rivero, sus señora, sus adláteres y Coalición Canaria, aderezados con los habituales llamamientos a la independencia como cornucopia infalible que nos sacará de todos los males que en el mundo han podido ser. Y como se han quedado solos en su furibunda prédica, nada mejor que el también usual ejercicio masturbatorio y endogámico de reproducir a los propios, no así a fuentes ajenas, salvo que sean coincidentes con los postulados del prócer guanchófono y sus golfos apandadores. En resumen: un coñazo, hablando en román paladino que es como nos entendemos los cristianos. De donde no hay no se puede sacar.

Me pregunto si no son conscientes del riesgo que corren, empapados en su propia soberbia, ostentado una representatividad más ficticia que los billetes del Monopoly, empecinados en hacer una guerra que, lejos de poder ganar, se empeñan en perder. Y me explico. Repetidas veces se ha comentado en este espacio que Paulino Rivero deja mucho que desear como gobernante y gestor, lo mismo que el partido que le sustenta. Ahí están sus méritos: apoyados en el binomio construcción-turismo, el político sauzalero y su, llamémosle, partido han perdido una oportunidad de oro para mejorar de verdad el nivel de vida de las gentes que poblamos estas islas. Esa sostenibilidad de la que tanto hablaba el difunto Adán Martín fue siempre, literalmente, humo. Derrumbado el sector constructor, lugar de incubación de los mismos próceres de Coalición Canaria, en jaque el turístico con la espada de Damocles de la subida de impuestos indirectos, y seriamente amenazadas la calidad de la enseñanza y la sanidad en las islas, así como el empleo público en general, los señores de Coalición Canaria se han quedado en evidencia, empezando por el propio Rivero, incapaces de controlar una situación que está arrasando con gobiernos en regiones y países del mundo, semejantes a bolos de bolera ¿Debería entonces dimitir? Quizás ¿Se ha conducido acaso con arbitrariedad y ha creado redes clientelares? Es posible. ¿Carece de las capacidades adecuadas para gestionar este momento? Es más posible aún, aunque justo es reconocer que encontrar a quien pueda sacarnos del atolladero en que nos hallamos sería como descubrir al mirlo blanco no mutante.

Para los señores de El Día todo esto es obvio, pero aun cuando puedan tener razón en el fondo, la pierden por completo en las formas, con sus ataques barriobajeros y chabacanos a Paulino Rivero. Ataques que también pueden terminar con la credibilidad de sus lectores. Porque así como llega un momento en que un sonido monótono de fondo deja de ser percibido, así puede suceder con las soflamas de Gary Baldi que, a fuerza de repetidas, acaban por anestesiar. Mención aparte para el mantra de que la independencia es el remedio mágico capaz de curar todos los males en un contexto en el que la actividad económica está cayendo en picado, lastrada por el torbellino financiero que vivimos, y con la creciente amenaza de un rescate económico que nos pondría a los pies de una mula de carga (que le pregunten si no a los griegos). Si estas islas fueron alguna vez afortunadas en décadas recientes, lo fueron al modo que pergeñaron los señores que nos gobiernan, con la complicidad absoluta de Gary Baldi y los suyos, constituidos en baluartes del pseudonacionalismo de pandereta y concretera que llevamos más de tres lustros padeciendo y del que ahora tanto dicen renegar.

Peor aún: bien podría darse el caso de que la reacción fuese justamente la contraria a la pretendida, es decir, que Paulino despertara hasta simpatías por ser agredido de modo tan soez como insensato. Que el paulinato hallase en los señores de El Día un inesperado aliado para mantenerse en el poder, un ansia que a mí también me parece adivinar. Una permanencia que nos haría daño a muchos en las islas. Si se desea acabar con Paulino Rivero y su entorno, la senda de El Día no es la más adecuada. Y si no, al tiempo.

martes, 2 de agosto de 2011

Se nos metió a economista (por fin)

Soplan brisas de tregua a ambos lados de la delgada línea roja que señala la demarcación provincial canaria. Tanto Gary Baldi como Carlos Sosa se han dado un respiro mutuo, quién sabe si con la intención de tomar resuello y brío para nuevos y estruendosos choques en un futuro tal vez no muy lejano. Mientras eso sucede, y como la imaginación no es la mayor virtud periodística del führersito de la Avenida de Buenos Aires, nos ha obsequiado, cómo no, con su rap favorito: el de la independencia, aderezado con lo que podríamos llamar análisis económico. En él, el Pater Canariarum salda una antigua deuda con los lectores al desgranar, finalmente y después de no pocas ambigüedades, las claves económicas y los recursos que nos permitirán vivir de nuevo como reyes, perdón, quise decir menceyes:
  • Solo con su posición geoestratégica, y aguas y cielos propios, este Archipiélago puede ser un emporio mundial de riqueza, como lo son Singapur, Hong Kong, Panamá y otros lugares que carecen de recursos naturales propios, pero que tienen la enorme ventaja de ser enclaves por los que transcurre el tráfico marítimo y aéreo.
  • También está la agricultura canaria. El campo se ha abandonado en los últimos años debido a una gran actividad en la construcción que permitía pagar mayores salarios, pero hay que recuperar la actividad agraria. Cuando Canarias sea una nación independiente, sus nuevos gobernantes, hombres y mujeres con las manos limpias a diferencia de la podredumbre actual, potenciarán el sector agrario. La agricultura, junto con el trabajo, es una gran fuente de riqueza.
  • Si queremos salir de la crisis, junto con la agricultura hemos de fomentar la industria de transformación, como han hecho los países desarrollados que carecen de materias primas. Por ejemplo, Japón o Suiza. No tienen materias primas, pero son naciones ricas por su industria y su trabajo.
  • También está el sol de Canarias, que igualmente podemos explotar para beneficio propio y no para el enriquecimiento de empresas foráneas.
No me pronunciaré sobre este análisis, dejaré que sea el lector (si lo estima oportuno, naturalmente) quien lo haga, guardándome sólo un par de detalles. Uno, hace bien el ilustre apóstol en referirse a Hong Kong como emporio, y no como país independiente, en una hipotética comparación con nuestras islas, pues jamás lo ha sido. Primero, un enclave colonial (¡sorpresa!: del Reino Unido de la Gran Bretaña) y ahora, una vez expirado el tratado que le otorgó tal condición (por cierto, pese a los intentos de la Pérfida Albión por prorrogarlo), ha regresado a su madre patria: China. Dos, en cuanto al emporio panameño, observando la clasificación de países del mundo por P.I.B. per capita, corregido por la paridad de poder adquisitivo a fin de eliminar distorsiones debidas a los tipos de cambio, comprobaremos que Panamá ocupa el puesto 86 (de 178) según las estadísticas del Banco Mundial. España se sitúa en el puesto 12 de la misma lista. Las cifras comparativas suponen 42.479$ para la república hermana del canal, y 1.477.440$ para nuestro país. Y que nadie lo dude: la situación geoestratégica de Panamá supera en importancia (y con mucho) a la de nuestras islas.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿En qué quedamos?

Se publica hoy en las páginas de economía y trabajo del diario azul:
  • (...) el consejero de Economía y Competitividad de la Corporación tinerfeña, Carlos Alonso, destacó que "aunque los factores que propician esta mejoría aún son débiles, estamos en el inicio de un ciclo económico de crecimiento".
  • (...) el primer paso para ello se está dando en el apartado de la demanda exterior, en concreto en lo que atañe al turismo y a las exportaciones, que, según apostilló, "como suele ser habitual, esto dará lugar a un aumento de la inversión, ante la mejora de las expectativas por parte de las empresas, y a continuación llevará a un incremento del consumo tanto público como privado".
  • No obstante, aseveró que "la gran duda que aún persiste para que se cumpla con este patrón es la apertura al crédito por parte de las entidades financieras".
  • De todos modos, recalcó que a pesar de estar en una fase muy incipiente de la recuperación, en los últimos doce meses se han creado 9.920 empleos.
Y escribe Gary Baldi, también hoy:
  • No hemos querido decir nada ayer para no echar más leña al fuego, pero siguen apareciendo mendigos muertos en las calles de Santa Cruz. ¿Hay realmente miseria o todo es un invento de EL DÍA? ¿Hay hambre, hay colas del hambre, o son elucubraciones nuestras? ¿Tenemos o no tenemos razón cuando decimos que Canarias ha sido arrojada a una vorágine de pobreza por culpa del odioso colonialismo que padecemos y del nefasto presidente de ese país colonizador?
A lo mejor son elucubraciones mías, pero me parece detectar cierto grado de contradicción entre los dos puntos de vista. En fin.

viernes, 6 de mayo de 2011

El Jefe siempre tiene razón

Es una de las máximas, por no decir la máxima, del manual del cesarismo que todos los dictadores políticos y religiosos han aplicado desde que el mundo, este mundo, gira sobre su eje. Resulta de una obviedad apabullante: si el jefe se equivoca no es fiable, y por tanto algo no funciona. Así que los patinazos del jefe, cuando suceden, se atribuyen a alguna fuerza ajena que conspira contra sus intenciones, por definición siempre saludables y buenas. Si hablamos de Hitler, el enemigo es el judaísmo internacional, si de Mussolini los comunistas, si de Stalin el capitalismo fascista, si de Jomeini el sionismo y Norteamérica, si de Pinochet el fantasma marxista, si de Fidel Castro los "gusanos" y los yankis, y... si de Gary Baldi el Sanedrín de Vegueta, los españoles, los ecologistas, los socialistas, los profesores de la ULL y hasta los nacionalistas de Coalición Canaria o, por meterlos a todos en la Thermomix: los enemigos de Tenerife, que lo son también del observador popular de la avenida de Buenos Aires y de su inefable e infalible jefazo.

Porque el octogenario prócer ha decidido darse (y de paso, otorgarnos) un descanso. Hoy no hay ta-ta-chín-chín-chín con la independencia (ni siquiera la menciona, insólito en verdad), ni con Paulino Rivero, ni con la amarga decepción con Coalición Canaria, ni un mal recuerdo a los guanches o a los invasores de Castilla y sus mercenarios de la mesa cuadrada. Quizá porque sabe que su letanía perdería capacidad de persuasión si la reitera demasiado, y su esfuerzo en pro del MPC/MP (otro gran ausente hoy) resultaría baldío. Ello, naturalmente, no significa que se haya quedado cruzado de brazos (por cierto, su pose habitual en las fotos con todo pichipata que le rinde pleitesía). Puestos a llenar un comentario, nada como el autobombo. Y si es para reforzar la idea que da título a este post, mejor. Lean este resumen:

ESPAÑA no ha hecho caso de lo que se le ha dicho desde Europa. Y si EL DÍA ha aireado esas medidas impuestas por la Unión Europea, EL DÍA tiene que ser condenado por la "progresía digital" (...) Todo lo anterior lo decimos a propósito de una noticia publicada ayer por el diario El Mundo, según la cual Bruselas y el Fondo Monetario Internacional le imponen duros recortes económicos y sociales a PORTUGAL. Ese país tendrá que despedir a más funcionarios, abaratar el despido y cerrar ayuntamientos. ¿Cuántas críticas hemos recibido en esta Casa por decir que en Tenerife sobran ayuntamientos? (...) En EL DÍA hemos propuesto esas mismas medidas que ahora le impone la UE al Gobierno de Lisboa (...) Nos han denunciado pese a que no somos nosotros los responsables del desbarajuste. Se nos han tirado al cuello como dogos para degollarnos por haber dicho que hay que suprimir ayuntamientos. (...) a PORTUGAL se le impone reducir drásticamente 200 municipios y 3.400 juntas municipales, así como el número de vehículos públicos. ¿Les suena esto a nuestros detractores por haberlo leído en los editoriales y comentarios de EL DÍA? ¿Tenemos o no tenemos razón en nuestros planteamientos?

Es cierto que el diario azul se ha pronunciado reiteradamente en favor de la supresión de los municipios. Inicialmente, la sugerencia del pontifex maximus afectaba únicamente a la conurbación Santa Cruz-La Laguna, con objeto de conformar una única ciudad que pudiese competir con Las Palmas. Más tarde se amplió el imperium municipalis a Tegueste y El Rosario, para finalizar con la idea de suprimir la totalidad de los municipios y dejar la gestión insular en manos de los cabildos. Ahora bien, las críticas y presuntos degüellos que haya podido sufrir Gary Baldi por defender esta idea son de risa comparados con los juicios que ha perdido (sanciones económicas inclusive) por ladrar a discreción (cual dogo) contra el resto del mundo. Así que, ¿a cuento de qué semejante lloro victimista?

Porque, además, la organización municipal en el país vecino y hermano difiere (y bastante) de la española. En Portugal, el municipio (o concelho) se divide en juntas o freguesías, una reminiscencia de las antiguas parroquias medievales, lo que multiplica el número de cargos electos y, por tanto, lastra las arcas públicas. Algo así como si en Santa Cruz hubiese una junta para El Pilar, otra para San Francisco/El Toscal, otra para el Sagrado Corazón, otra para Santo Domingo, y así sucesivamente, todas ellas dependientes del ayuntamiento y ocupadas por personas electas, ligadas a partidos políticos. Y por supuesto, remuneradas.

No está mal la cosa: apuntarse un tanto a resultas de las condiciones impuestas por la UE a nuestros vecinos como contrapartida por el rescate económico prestado. El mensaje, de haber sido menos estridente, habría resultado bastante más creíble. Pero eso es mucho pedir para quien carece de la más elemental noción de la mesura.

viernes, 15 de abril de 2011

La respuesta de un humilde bloguero

Pregunta hoy Gary Baldi / Robes Pierre (según qué versión nos guste más, si la italiana o la francesa):

Pero incluso a esos canarios que, presos de una grave equivocación o bajo los efectos de una narcosis inducida durante mucho tiempo -nada menos que a lo largo de casi seis siglos- se siguen considerando españoles, queremos preguntarles si no se echan las manos a la cabeza cuando ven en nuestro periódico -o en otros de menor cuantía en cuanto a número de lectores- noticias como la que sirve de eje central, de columna vertebral a este comentario. ¿Puede haber un canario que se quede indiferente ante el hambre y la miseria de sus semejantes?

Por alusiones, pues el abajo firmante se declara chicharrero, lagunero, tinerfeño, canario, español y europeo sin orden de preeminencia (en modo alguno africano, pues no comparto lengua, cultura o tradiciones con los pueblos vecinos de Africa, dicho sea con el mayor cariño y todo el respeto del mundo), me permitiré responder a la pregunta formulada, aprovechando este espacio en la red:

No, señor mío, ni me quedo ni puedo quedarme indiferente. De hecho, hago lo que está en mi mano, dentro de mis modestas posibilidades, para aliviar el mal ajeno, sin entrar a detallar más, por puro sentido del decoro. ¿Que si podría hacer algo más? Muy probablemente. Pero entiendo que terminar con todas las penurias ajenas en los tiempos que corren es algo que me sobrepasa con creces, ojalá pudiera hacerlo. Es mayor el goce de dar que el de recibir, siempre, y para saberlo sólo hace falta ponerse manos a la obra. Por cierto, ya que hablamos de eso, me pregunto: ¿qué hace usted en ese sentido? Y si no quiere dar detalles, no pasa nada.

La presencia de indigentes y personas necesitadas en las islas no es una realidad nueva, como sin duda ya sabe, pues por algo ha vivido muchos más años que yo. Yo las he visto desde que tengo uso de razón. A veces las he contemplado con lástima, a veces con severidad, las más con indiferencia (Dios me perdone por ello). Ahora bien, el quid de la cuestión no es ése, y esto también lo sabe usted bien, sino de quién tiene la culpa de la situación actual. Según sus habituales diatribas, sólo hay una causa: nuestra presunta situación colonial. No obstante, entiendo que -siempre según su punto de vista- también éramos colonia hace menos de una década, cuando las señales de ostentación material eran algo corriente entre los ciudadanos, cuando los centros comerciales rebosaban de clientes ansiosos por gastar lo que tenían y lo que no, o cuando las universidades perdían población estudiantil en beneficio del euro fácil e inmediato que abriese la tapa (o las piernas) del cuerno de la abundancia. Si nuestra supuesta condición colonial también imperaba entonces, hay algo en su razonamiento que, como mínimo, chirría.

Y de repente llegó doña Crisis para ponernos a todos las cosas más complicadas: funcionarios con sueldos recortados, empresas quebradas, expedientes de regulación de empleo por doquier y, por si todo ello fuera poco, recortes cada vez más drásticos en las ayudas sociales por parte de un gobierno que ha tenido que ir abdicando de sus postulados, forzado por la evidente realidad y, también hay que decirlo, por las reconvenciones de un entorno con mayor capacidad de decisión y peso específico. De cualquier manera, esta coyuntura que nos ha tocado vivir ha dejado claro como la luz del día que nuestra economía (la española en general y la canaria en particular) se sustentan sobre bases endebles, que todavía pagamos las terribles consecuencias del exabrupto de Unamuno (¡Que inventen ellos!), y que estamos en manos de políticos (locales y nacionales, sin distinción de color) irresponsables y necios, famélicos de poder y ciegos ante la perentoria necesidad de hacer de este país (España) y de esta tierra (Canarias) un lugar próspero y cohesionado en vez de una taifa en medio de otras, donde se valoren la investigación y el trabajo bien hecho (en vez del habitual cáncamo), respetuoso con su entorno y sus gentes, preocupado por la educación y la conciencia ciudadanas, que administre con eficacia los recursos y donde los esfuerzos se dediquen al bienestar de la mayoría. A eso usted lo llama situación colonial, yo lo llamo tragedia nacional, porque entiendo que no es exclusiva (ni, lamentablemente, endémica) de Canarias.

Esa es, en todo caso, mi respuesta. Y si necesita cualquier aclaración adicional, estaré encantado de proporcionársela.

lunes, 4 de abril de 2011

Copiapega falsedades

  • Si Zapatero realmente quisiera liberar a un pueblo de la opresión, comenzaría por llamar al presidente de esta Comunidad autónoma (...) y establecería un calendario de conversaciones conducentes a que estas Islas (...) se constituyan en una nación con estado. Sólo ese gesto redimiría sus muchos errores (...), tras haber ganado las elecciones dos veces mediante engaños. La primera valiéndose del dolor del pueblo español por los atentados del 11 de marzo y sus numerosísimas víctimas, y la segunda negando la crisis cuando ya estaba a la vista la peor de las crisis que han sufrido los españoles en mucho tiempo. [El Día, 25 de marzo de 2011]

  • España sigue en el agujero -y cada vez en peor situación- por culpa de un político incapaz que ha ganado dos veces unas elecciones con maniobras políticamente indecentes. La primera, aprovechando la conmoción del país por los atentados terroristas del 11 de marzo; la segunda, negando una recesión que ya teníamos encima. [El Día, 4 de abril de 2011]

A este saludable ejercicio de recordatorio a la figura de ZP, supongo que dedicado a los lectores más olvidadizos, añade Gary Baldi una autocita literal y entrecomillada del primer párrafo publicada el pasado 27 de marzo. Nada como recurrir a uno mismo o a su entorno más próximo para justificarse. Algo que el jefazo aplica de maravilla cuando se apoya en las opiniones de sus propios escuderos, colaboradores o afines ideológicos, pero jamás en las que publican otros medios. Quizá porque para él simplemente no existen.

En cuanto a la repetición misma, forma parte del manual del buen propagandista: repetir una falsedad mil veces, para que así termine por convertirse en verdad. Aunque también cabe la explicación cuántica: lo que refiere el insigne patriota guanchógrafo y guanchófono es verdad... en su particular universo alternativo. Desde mi punto de vista, las afirmaciones del prócer de la patria bananera son falsas: es cierto que el PSOE ganó las elecciones de 2004 contra pronóstico, y que los atentados de Atocha tuvieron que ver en ello... por la nefasta gestión que hizo de los mismos el gobierno de José María Aznar, al atribuir por boca del entonces ministro Angel Acebes de modo tan unívoco como insistente la autoría a ETA, sabedor de que una posible intervención del terrorismo islámico (así como su relación con la foto de las Azores y la pseudointervención española en la segunda guerra del Golfo) podría ser muy contraria a sus intereses electorales, como efectivamente así fue.

Por lo que se refiere a la segunda opción, tres cuartos de lo mismo. Porque es cierto que Zapatero no quiso, no supo o no pudo ver el verdadero alcance de la crisis que se nos venía encima (no está mal para el presidente que, según dicen, ha contado con más asesores en nuestra reciente democracia), como también que descalificó a quienes alzaron la voz de la advertencia, y que ha hecho una gestión más que reprobable de la misma, desdiciéndose continuamente a sí mismo en las medidas a adoptar, medidas que han sido continuos parches en un bote de goma que sufre el ataque de un escuadrón de peces espada. Por esa razón, su partido probablemente se habría visto abocado a una hecatombe electoral sin precedentes si el líder socialista hubiese optado por repetir candidatura (algo similar a lo que ha ocurrido en Irlanda, por ejemplo). Y por muy mal gestor que haya podido ser, al menos no ha sido tan tonto (por una vez) como para inducir a su partido a jugar a la ruleta rusa.

Ahora bien, las negaciones de ZP no fueron ni mucho menos la clave de su segunda victoria electoral, como pretende el führer de la avenida de Buenos Aires, y sí, en cambio, la movilización masiva del voto de izquierda, ante la posibilidad de que la derecha más intransigente, energúmena y ultramontana de los últimos años se hiciera con el poder sobre la base del no a todo y herida en su cateto orgullo por la inesperada derrota del 2004.

Realidades alternativas, como ya digo. Cuidado con las simplificaciones, sobre todo cuando éstas ocultan intenciones aviesas...

martes, 15 de marzo de 2011

¡Guaguaguaguaguaguá!

Recientemente, este humilde bloguero apuntaba la posibilidad de que alguien dio instrucciones oportunas para que el loco mencey de la avenida de Buenos Aires moderase sus diatribas; hoy, sin embargo, parece que ese mismo alguien ha vuelto a dar cancha, a aflojar la correa, a abrir la llave, o como se quiera imaginar: San Pepito Mártir vuelve al ataque, a su más puro estilo, es decir, repartiendo a diestro y siniestro, con inusitada y apenas contenida rabia, tanto que cuesta distinguir si lo que escribe son palabras o ladridos (se presupone lo primero, naturalmente). Por lo pronto, y sin mentarlo específicamente como es norma, dedica su (llamémosle) comentario, a Carlos Sosa, con sus cariñosos epítetos habituales.

Como el apóstol aborigen ha escrito sus líneas presa en apariencia de la hidrofobia, los ataques no se detienen en el director de Canarias Ahora, sino que atizan a la magistrada del Juzgado de Instrucción 8 de Las Palmas (de Gran Canaria) Victoria Rosell, a quien vuelve a referirse en términos chabacanos. Otras víctimas habituales (Santiago Pérez, Ana Oramas, José Luis Rodríguez Zapatero), también reciben lo suyo. El octogenario Gary Baldi concluye definiéndose como Enemigo de los enemigos del pueblo. Ahí queda eso. Pero también sucede que el abajo firmante empieza a estar harto de las falsedades de este individuo. Así que vamos a contestarle más seriamente dos cositas. La primera, la macana de la barbarie cometida contra el pueblo guanche, tabla de salvación para justificar su paranoia anti todo:

No estamos de acuerdo con los que justifican la barbarie castellana y española que se apoderó de estas idílicas Islas y se ensañó contra sus habitantes; unos pobladores que eran seres pacíficos y creados por Dios. Tampoco estamos de acuerdo con los ruines que invadieron este Archipiélago, que lo siguen ocupando y, lo que es peor, que siguen llevándose los recursos de Canarias. Queremos decir el dinero que ganan las empresas y los trabajadores; el dinero procedente de todas las fuentes de riqueza del Archipiélago. Millones y millones saqueados por la fuerza de las leyes que nos obligan a tributar a la Hacienda española. Es decir, a pagar un tributo de sangre.

Violenta o no, la conquista de Canarias sólo fue una más, y no precisamente la más sangrienta de la Historia, realizada en una época en que el término barbarie tenía un significado muy distinto al actual, y con el beneplácito aquiescente de una Iglesia y un papado a quienes seguramente Gary Baldi besaría los anillos (para empezar) a cada momento. Los ruines que vinieron, no lo dude nuestro xenófobo prócer, eran criaturas creadas por el mismo Dios que alumbró a los aborígenes quienes, pese a todo, pervivieron mezclándose con ellos. A otros les aguardó el exterminio sistemático o la esclavitud masiva. La Conquista hay que aceptarla, con lo malo y con lo bueno, porque no hay marcha atrás y ya no somos guanches. ¿O preferiría el bueno de Cagliostro correr hoy por la playa, en taparrabos como la chica del bronceador, en lugar de lucir traje y corbata? Que no se engañe ni pretenda engañar a nadie: en pleno siglo XV la cultura de los aborígenes estaba condenada a desaparecer, de una forma u otra. Amar, conservar y respetar lo que nos queda de ellos (tradiciones y reminiscencias de lenguaje) y que nos hace españoles de Canarias no implica odiar a nadie, ni mucho menos declararle enemigo.

La segunda falsedad alude a la economía de lujo que según el mencey loco tienen estas islas:

Dentro de esta confusión o empanada mental que tiene el canario respecto a que no puede caminar solo, decimos que es un planteamiento estúpido. Podemos ser riquísimos sólo con lo nuestro. El PIB de Canarias está fijado en 40.000 millones de euros anuales y sólo lo que se lleva la hacienda española en un ejercicio económico, en una anualidad, excede de los 12.000 millones de euros, de los que a la quícara le regalan unos cientos que no sirven para nada (hasta son falsos y mentirosos), pero ella se envanece y se pavonea delante de los que le están tomando el pelo.

Basta consultar el informe del Consejo Económico y Social (que, en materia de economía tiene más que decir que un servidor y, por supuesto, que el atorrante jefazo del periódico azul) correspondiente al año 2010 para hacerse una idea de lo que da de sí la economía de Canarias. Para saber que, incluso en la reciente época de bonanza, el PIB medio por habitante en las islas fue inferior a la media española, que la crisis ha golpeado sobre todo a nuestro endeble sector industrial y a la construción (ay, Zancho...). Para saber que Canarias tiene una agricultura precaria cuyos productos estrella (tomates y plátanos) están bajo la permanente amenaza de la competencia exterior, de zonas que no son colonias, pero donde los trabajadores del campo cobran mucho menos que un agricultor de nuestras islas. Para conocer que Canarias carece de materias primas, por lo que es completamente dependiente del exterior. Y que depende del sector servicios (incluyendo el turismo) en un 77% de ese P.I.B. del que tanto alardea el magno prócer. El presupuesto de la comunidad autónoma canaria asciende este año a 6700 millones de euros, y contempla un notable incremento del endeudamiento (la deuda per cápita asciende ya a casi 1800 euromortadelos por barba), pero esa deuda no se destina a financiar inversión, ni I+D+i, ni nada que se le parezca: gastos corrientes. Ese es el destino de la deuda del gobierno del criptopatriota Paulino Rivero. Claro que de estas cosas, Gary Baldi no tiene ni zorra idea o, peor aún, finge no tenerla. Para empanada mental, la suya.

En resumen: puede ser el mejor amigo del hombre, pero no del cartero. A ver si alguien le vacuna de una vez.

jueves, 10 de marzo de 2011

Olla podrida

¿Sabían que esta es la traducción que se esconde tras el término popurrí? Sí, sí: ese mismo que nos hace evocar una combinación de temas musicales en uno solo y que en lenguaje llano viene a significar, precisamente, mezla. La voz es una adaptación del francés pot pourri que, literalmente, significa olla podrida. Resulta que a nuestro Cagliostro le ha dado por recurrir al popurrí, en este caso de temas con que rellenar hoy su comentario, acaso porque él mismo acaba (a veces) por repetirse hasta la náusea. Y claro, eso cansa hasta a los mártires de la santa causa de la libertad de nuestra oprimida nación. Así que de oca a oca y tiro porque me toca. O algo así. Arrancamos el popurrí con la solidaridad hacia los trabajadores del Hotel Maritim, a punto de cerrar sus puertas:
  • Comprendemos la angustia de los trabajadores, pues en realidad están atravesando por una situación muy similar a la de esta Casa. El hotel Maritim, lo suponemos, no cierra por capricho sino por necesidad. No hay hospedaje. No hay ingresos. Pudiera ser que la administración ha sido mala. No lo sabemos.
Siendo malévolos, podría interpretarse que si la situación del observador popular fuese más boyante, igual ni se acordaban de los trabajadores del hotel norteño, pero dejemos a un lado los malos pensamientos. En cualquier caso, la analogía sería obvia: no hay publicidad, no hay ingresos. Y si el faro nivariense se viese obligado a cerrar (cosa que no deseo, pues ello implicaría el fin de este humilde blog), no sería por capricho o mala gestión, sino por culpa de otros, lo que nos lleva de cabeza al puyazo que el gran matador dirige al presidente del gobierno (de España) y de paso, hacia el periodista Carlos Sosa:
  • Y la causa última de esta crisis es la nefasta política del Gobierno socialista de Zapatero, mal que le pese a determinado chulón capicúa y faltón canarión. Casi nada. Y por qué es capicúa, nos preguntan y lo decimos en baja voz porque es políticamente incorrecto.
Echar la culpa de la crisis a ZP no requiere esfuerzo, es de lo más fácil y socorrido. Otra cosa muy distinta es escribir abiertamente la palabra maricón para referirse al director de Canarias Ahora: ahí se le encoge (presuntamente a duras penas) el escroto al apóstol, supongo. Más tarde, una enriquecedora disgresión sobre el nombre apropiado para el Auditorio de Tenerife:
  • (...) hemos recibido una invitación oficial del Gobierno de Canarias donde se cita al Auditorio como Auditorio Adán Martín de Tenerife. Un nombre que difiere bastante, aunque no lo parezca, de Auditorio de Tenerife Adán Martín. Se está atentando contra Tenerife minusvalorando su imagen. Podríamos admitir, incluso a nuestro pesar, que el Auditorio llevase como apellido el nombre de Adán Martín, pero dejando claro siempre que es el Auditorio de Tenerife.
Vamos, que al final no queda claro si se ha hecho la p... un lío, si ya tenía la p... liada, si alguien le ha liado la p..., si el auditorio recuerda a una p..., o si debería llamarse el p...auditorio. Y por fin, vuelta a las esencias gary-baldianas más puras: el odio al canarión, esta vez en forma de invectivas hacia los indianos del carnaval grancanario, al nombre mismo de la isla del Nublo (fuera el Gran, o sea), y hacia la figura política de Román Rodríguez y su partido:
  • (...) los canarios han vuelto a celebrar una fiesta dentro de su carnaval de pega -un carnaval copiado, de mal gusto y artificial- que no les corresponde. Nos referimos a la fiesta de los indianos, genuina del carnaval de La Palma. Sin embargo, los señores de Las Palmas van y se la apropian sin más (...).
  • ¿Cuándo se va a dejar el nombre como siempre estuvo, es decir, sin falsas y ridículas grandezas? El "gran" no le corresponde al nombre de la tercera isla. Eso ha sido otra apropiación a partir de una equivocación de un par de historiadores ignorantes. El nuevo Parlamento que se constituya después de las elecciones debería quitar el gran porque afrenta a Tenerife y a las otras cinco islas.
  • (...) el nombre completo de ese partido es Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria. Es decir, es un partido que, lo repetimos, barre para Las Palmas, que es lo que siempre ha hecho su fundador, incluso desde la época en que era presidente del Gobierno de Canarias.
En este caso, este humilde bloguero opina que la olla no sólo es podrida por la variedad, sino también por el aroma que despide su contenido. Pero hay cosas que no cambiarán en la vida. Eso sí: me inquieta que en este caso no se cumpla aquello de no hay mal que cien años dure, porque a Gary Baldi, justo es reconocerlo, el veneno le sienta bien. Al menos le conserva, o eso parece.

viernes, 7 de enero de 2011

Año nuevo, matraquilla vieja

Es costumbre, al arribar un nuevo año, hacer votos y propósitos para llevar una vida mejor. Ejemplos clásicos: dejar de fumar, adelgazar (a algunos no les queda más remedio tras los excesos navideños), aprender inglés, viajar a tal o cual sitio, etcétera. Otra cosa es su cumplimiento, claro. En el fondo el corazón, uno esperaba que don Pepe Gotera tomase ejemplo e hiciese firme voto de corregir sus errores y desmanes editoriales, pero no: míster erre-que-erre sigue fiel a sí mismo, majando imperturbable las seseras de los sufridos -o atrevidos- lectores que se asoman (nos asomamos) a sus comentarios y editoriales. Y si el año 2010 concluyó, como era de esperar, sin que nadie se haya tomado en serio a los colectivos independentistas a los que Gary Baldi acoge generosamente bajo su ala, pues no representan a nadie más que a sí mismos, el 2011 se nos promete como el año de la libertad y la república bananera que el führersito se ha propuesto conseguir. De modo que, si no lo logras a la primera, la cuestión es insistir en los habituales mantras. Léase si no el comentario de hoy, del que entresacamos estos párrafos:
  • EL PUEBLO CANARIO ya está convencido de que no es español. No lo es, aunque lo diga la Constitución española, porque está en otro continente y a muchísima distancia de España.
  • A esta realidad geográfica para no ser españoles se une la forma cruel en la que fuimos conquistados hace casi seis siglos. Con el pueblo guanche se cometió un crimen, un genocidio, que es preciso reparar sin que transcurra más tiempo, especialmente en una época como la actual en la que tan de moda está la memoria histórica. España tiene que purgar el crimen cometido con nuestros antepasados, a los que privó de sus tierras, de su libertad y, en muchos casos, también de sus vidas. Esta es la segunda razón por la que no podemos ser españoles.
  • Hoy, casi 600 años después de la conquista, los españoles nos siguen tratando de forma despótica y explotadora. Las oficinas recaudatorias de la Hacienda española cumplen la misma misión que los antiguos galeones en las colonias americanas: nos despojan de nuestros bienes y riquezas.
  • Este Archipiélago ha mantenido históricamente relaciones comerciales con países europeos, sobre todo con Inglaterra. Ahora podríamos hacer lo mismo. ¿Para qué necesitamos a España? Para nada.
  • Quién lo iba a decir en esta tierra nuestra que hasta hace poco era la envidia de cuantos nos visitaban por nuestro nivel de vida.
Osea, más de lo mismo: la consabida letanía fascistoide (no pienses, que otros ya lo hacen por ti), indigenista (no somos descendientes de guanches e inmigrantes, sólo de los guanches), ignorante (la conquista de Canarias concluyó hace poco más de 500 años), falaz (Canarias es más pobre porque nos esquilma Hacienda, no porque el turismo haya caído en picado) y cateta (ya existen relaciones comerciales con países de la UE, incluyendo el Reino Unido -que no Inglaterra, que sólo es una parte de él-).

Pero lo mejor es el final: hasta hace poco éramos la envidia del mundo por nuestro bienestar, afirma sin recato nuestro gran prócer. Pues no lo entiendo: ¿acaso no éramos una colonia? ¿O es que sólo somos colonia cuando vienen mal dadas? Si la situación colonial nos ha llevado a la ruina, ¿cuál fue la causa del tan añorado bienestar? Aquí parece haber algo (más) que no encaja.

Renovarse o morir, reza el adagio. Pues... visto lo visto, más bien parece que huele a funeral.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Paz a los hombres de buena voluntad

Recordar este saludo, extraído del evangelio de San Lucas, es oportuno en días navideños (lástima que muchos no extiendan este deseo al resto del año). No obstante, hay quien se complace en llamar a lo contrario, aunque pretenda no hacerlo. Lobo con piel de cordero, para unos, arrojar la piedra y esconder la mano, dirían otros. No es necesario aclarar su identidad a estas alturas, así que vamos a los detalles, por desgracia profusos en el comentario de hoy.
  • España es el baldón de Europa y Canarias, (...) está sufriendo las peores consecuencias de la colonización española. Esto ya clama al cielo y puede ser la causa de que el día menos pensado se produzca un estallido social en estas Islas. Algo que no deseamos -siempre lo hemos dicho, pues somos gente de paz-, pero que lo vemos venir porque la situación está hirviendo.
  • Mucho nos tememos que si no se dan los pasos oportunos por quienes han de darlos, (...) a no tardar mucho la gente se echará enloquecida a la calle para reclamar su libertad.
  • Es posible que cuando el pueblo se eche a la calle haya violencia, pero no seremos nosotros los culpables porque llevamos mucho tiempo advirtiendo de lo que puede ocurrir. ¡Cuidado, España! ¡Cuidado, dirigentes nacionalistas canarios que no están haciendo nada! La subida de las tarifas eléctricas (...) pueden ser la espoleta que haga saltar la bomba.
  • ¿Han olvidado los políticos actuales en qué acabaron los abusos de la corte de Versalles? ¿Han olvidado la guillotina? ¿Han olvidado que cuando el pueblo se cansa, y ya está muy cansado, nada ni nadie es capaz de detenerlo? Volvemos a advertirlo: si esto no cambia, rodarán cabezas como rodaron por las calles de París. Estamos predicando paz y pacifismo, pero tenemos la sensación de que predicamos en el desierto porque los gobernantes canarios están ciegos, obcecados y manipulados por Madrid y por Europa. Con su actitud irresponsable, están empujando a la gente a que se eche a la calle.
En resumen: un mal disimulado llamamiento a la violencia, a la rebelión civil, a la ejecución pública de ciertas personas, da igual con qué. Es una invitación al odio ciego e irracional y es, en definitiva, todo lo contrario a un llamamiento a la paz. Por eso mismo, y siempre a juicio de quien escribe, los párrafos anteriores son un ejemplo descarnado de cinismo en estado puro. Ni más ni menos.

¡Menos mal que, después de todo, son gente de paz!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El hambre no va con ellos

El Manual del Demagogo, libro de cabecera de José Rodríguez desde la noche de los tiempos, postula como piedra angular echar la culpa a otros de los males propios, ya sean reales o ficticios. No es ningún secreto que la situación económica es mala. En Canarias y en el mundo. Es una cruda realidad que afecta a muchísimas personas, algunas de las cuales se encuentran en condiciones económicas apuradas o muy apuradas por la falta de empleo, mientras que otras viven con el susto en el cuerpo un día sí y otro también, temiendo la posibilidad de que, al llegar de vuelta a su casa, se vean obligados a decirles a sus familias que se encuentran sin trabajo. Hasta aquí lo que todo el mundo sabe o debería saber.

¿Quién tiene la culpa? ¡Ah, con la iglesia hemos topado! Para algunos la crisis económica general tiene su razón de ser en la inversión desmedida en activos financieros cuya base real estaba hecha, literalmente, de humo: las famosas hipotecas basura de Estados Unidos, por ejemplo. Cuando el asunto terminó por estallar, tuvo un efecto dominó que obligó a muchos gobiernos, entre ellos el español, a invertir una pasta gansa en el rescate de sus respectivos sectores bancarios, so pena de éstos quebrasen al estilo de los tristemente célebres corralitos argentinos. Sólo unas pocas entidades pudieron permitirse el lujo de decir no, gracias. A esto, y en el caso particular de España, hay que sumar varios factores de índole local. Uno de ellos es el modelo de desarrollo económico, sustentado (nunca mejor dicho) en la construcción, auténtica máquina de hacer dinero. Esa misma construcción desmedida que ha convertido al levante peninsular (y también el insular) en un desierto de asfalto y cemento, ha estimulado al resto: mobiliario, bienes de equipo y materiales, suministros de energía, agua y telecomunicaciones, industria alimentaria, etcétera. En un clima tan favorable, la banca (esta vez toda ella) y las entidades de crédito se aplicaron a la tarea del dinero fácil. Si uno quería dinero, no tenía más que pedirlo. Y ancha era Castilla, o la Vega lagunera. Que si un coche nuevo (y no uno cualquiera), que si una tele de plasma, que si un viaje o un crucero a todo trapo... Todos contentos: el dinero se mueve, la economía crece y nuestro ínclito presidente de gobierno (nacional) afirma que la economía española es de Champions League. Y el Tete sube a primera. ¡Bieeeeen!

Se creó así un peligroso binomio: trabajo(fácil) + dinero(fácil). Para buena parte de la juventud, tanto canaria como española en general, esta combinación tuvo el mismo e irresistible atractivo que el actor, el DJ, o el rapero más fashion del momento. ¿Para qué romperse la sesera estudiando una carrera universitaria o un ciclo de formación profesional cuando bastaba con dedicarse a cargar ladrillos para cobrar un buen dinerito y poder conseguir más por la vía del préstamo? Esos jóvenes, mal criados como pocos y que de niños conocieron al dedillo los centros comerciales junto a sus atolondrados padres, se echaron al agua, en brazos de las sirenas de hermosa apariencia y dulce cántico, sin haber taponado antes sus oídos, seguros del placer y del disfrute. En una palabra: de la felicidad.

Y por último, la situación en los países aparentemente más prósperos sirvió de estímulo a los flujos migratorios, legales o no. Pronto pudimos ver en nuestras calles a hombres y mujeres venidos de allende los mares, trabajando muchas veces en tareas de las que los aburguesados paisanos ya no querían ocuparse.

El chiringuito terminó por explotar, como ya dije antes. Pocos lo vieron con anticipación, cierto. Pero explotó. A la luz de lo expuesto, es fácil comprender por qué muchos inmigrantes han regresado a sus países de origen y muchos jóvenes han vuelto como hijos pródigos a las aulas. Pero también por qué muchas personas viven ahogadas por las sirenas que, en forma de deudas, les han encadenado por el cuello al fondo del océano, como también por qué se han engrosado las listas del paro, han cerrado empresas por un tubo y han quedado centenares de viviendas sin vender. Y también por qué las entidades financieras que antes te aflojaban guita por la cara ahora te niegan el agua, el pan y la sal. Canarias, desde luego, no es una excepción.

Para otros, y por lo que a las islas se refiere, la culpa no está aquí. No tiene nada que ver con el modelo de desarrollo que ha hecho de las islas otro paraíso para el pico y la pala, ni con la clase política que se ha frotado las manos pensando en la satisfacción de sus garantes económicos, esa clase empresarial en cuyas pupilas se dibuja siempre el signo del euro. Nada que ver con la irresponsabilidad de los consumidores, ciudadanos de a pie, que han vivido muy por encima de sus posibilidades reales, en una loca huida hacia adelante. Nada que ver con los imberbes que han abandonado sus estudios en pos de la moto, el ordenador, la hipoteca, la piba e incluso los hijos. La culpa es de la situación colonial que sufrimos. ¡No te jode!

El delirio de El Día empieza y concluye hoy de forma tan estrambótica como miserable:

Son ellos (los españoles) quienes viven de nosotros y no nosotros quienes viven de ellos, porque por culpa de los peninsulares los canarios estamos pasando el hambre que deberían pasar ellos.

Es decir, que en la España peninsular y en Baleares no pasan hambre, sino que viven felices a costa nuestra. La crisis no va con ellos, ni el desempleo, la miseria o el hambre. Y por eso mismo, por vivir a costa nuestra y habernos hecho pobres e infelices, son ellos quienes deberían pasar la necesidad que a nosotros tanto nos acucia y de la que no somos en absoluto responsables.

Para sostener algo semejante sólo hay que ser un mal nacido. Ni más ni menos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El moderno Cagliostro

Bajo el nombre del conde Alessandro Cagliostro se ocultaba en realidad Giuseppe Balsamo, un siciliano que como tantos de sus paisanos, llevó una vida poco clara, diríamos hoy. Para ser más exactos, se metió de cabeza en una serie de escándalos por estafa, por los que terminó dando con sus huesos en la cárcel. Pero, ¡ay! hasta ese momento logró burlar (y de paso burlarse) de la credulidad de buena parte de la nobleza europea (sobre todo francesa) del siglo XVIII. Alegaba il signore que su vida duraba miles de años, que poseía el conocimiento para fabricar el oro y el secreto de la inmortalidad, y toda una sarta de embustes a cada cual más atrevido y espectacular. Y para lograr su propósito de vivir a costa del prójimo, tenía lo que había que tener: un rostro de hormigón armado y la habilidad de un trilero para vender como ciertas sus mágicas recetas. En su caso, no tengo muy claro que su conducta fuese moralmente reprobable del todo, habida cuenta de cómo se las apañaban los nobles franceses (y de todas partes) de la época para nutrir sus ya repletos bolsillos (quien roba a un ladrón...). Pero en todo caso, encontró el fin que merecía y pasó a la historia como uno de los embaucadores más grandes (si no el que más) de todos los tiempos.

Dice un proverbio, francés por cierto, que aquellos que ignoran la historia están condenados a repetirla. Esta frase de sin par sabiduría nos permite apreciar el verdadero valor de la historia como disciplina de estudio, resumida por Arturo Pérez-Reverte (maligno español y esclavista de idílicos guanches indefensos) en una sola frase: porque fuimos lo que fuimos somos lo que somos. Al mismo tiempo, el proverbio nos advierte frente a situaciones o personajes cuyo comportamiento encuentra eco en el pasado pues, como ya sabían en el Antiguo Egipto, no hay nada nuevo bajo el sol. Los que ya saben de qué va este blog habrán sin duda adivinado la intención de la cabecera, así como a quién identifico como el moderno Cagliostro: ciudadano español (mal que le pese), natural y residente de Santa Cruz de Tenerife (para oprobio de sus vecinos), aunque con ancestros grancanarios, dueño de un grupo de comunicación de cuyo periódico es a la vez editor y director. Su nombre, José Rodríguez Ramírez. Hoy nos ha vuelto a dejar en el comentario de su periódico sobradas razones para equipararle con el siciliano que decía conocer la piedra filosofal (en su caso, la independencia de Canarias). Ahí van las perlas de nácar:

  • (...) estas Islas terminarán formando parte de un archipiélago miserable y poblado por gente hambrienta. (...). Esas son las intenciones de la Metrópoli que nos coloniza: empobrecernos cuanto más mejor para que no podamos sublevarnos y romper las cadenas que nos esclavizan. (...) Eso es lo que desean también los españolistas y españolistos que viven entre nosotros, pues de esa forma siempre podrán alardear de que tenían razón cuando afirmaban que no era posible un país canario independiente de España. Lo era y lo es porque tenemos recursos suficientes para vivir como una de las naciones más ricas del mundo.
  • Acabamos de decir que, o se toman medidas, o desaparecemos. ¿Y cuáles son esas medidas? Fundamentalmente, una: la independencia. Primero la libertad. Luego, todo lo demás: la identidad de ser canarios y no españoles de pega y, como consecuencia de la libertad, la dignidad. Con independencia seremos libres y con dignidad seremos las personas decentes que no somos ahora.
  • (...) el presidente del Gobierno de Canarias (...) es un esclavo sometido a los dictados de la Metrópoli. Una situación absurda, porque don Paulino -lo sabemos fehacientemente- es un gran patriota; es un hombre que ama a su tierra y que quiere lo mejor para su gente. Sin embargo, mientras no dé un puñetazo sobre la mesa de Zapatero y le diga que (...) seis siglos de sometimiento es demasiado tiempo (...) seguirá esclavizado; él y todos.
  • Si hace eso, posiblemente Paulino Rivero (...) se pondrá al frente del auténtico nacionalismo (...) como guía indiscutible de quienes buscan la libertad; como un prócer, nos atrevemos a decir, de la lucha de los canarios por su libertad. (...) habría escrito con letras de oro una de las páginas más sublimes de la historia canaria y hasta de la historia universal.
Para empezar, echar la culpa a otro (al que interesa) de nuestros males, lección básica del manual del propagandista demagogo. No existe una crisis de alcance global que achucha a las economías del mundo, sólo la perversa intención de quien nos exprime para que estemos mal o aún peor. Y como no podía ser de otro modo, echando algo de barro sobre los que piensan (pensamos) de distinta manera. Más tarde la independencia, como la piedra filosofal que curará todos nuestros males, y luego todo lo demás, olvidándose muy convenientemente de señalar específicamente en qué consiste todo lo demás, es decir, qué medidas y recetas concretas nos sacarán de la crisis que vivimos por culpa de haber seguido un modelo económico basado en el ladrillo y el dinero fácil, algunos de cuyos responsables directos, presuntamente, susurran al oído de Rodríguez la palabra mátalo, cual hizo el carcelero Zancho con su perro. Por supuesto, sin olvidar la habitual monserga de que tenemos recursos suficientes para vivir como marajás y por la cara, pero asimismo sin especificarlos, no sea que no existan más que en la imaginación del escribiente. Y por último, un nuevo, peloteril y empalagoso halago a la figura de Paulino Rivero, nuestro Pau, nuestro mago del Sauzal, como le llamase en su día esa vergonzosa (a juicio de Rodríguez et al.) diputada de Coalición Canaria llamada Ana Oramas.

Ciudadanos de bien, personas respetables de Tenerife, mentes bienpensantes, gentes honradas de esta isla y de Canarias entera: guardaos de las ponzoñosas palabras del Cagliostro de Santa Brígida, tan falso y artero en su proceder como lo fue su siciliano antecesor. Es mi consejo.