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martes, 22 de octubre de 2013

Democracia "made in Gary Baldi"

Escuchemos la voz de los súper Tacañones:

(...) alguien ha vuelto a referirse durante estos días a un referéndum de autodeterminación. Respetamos los criterios de las "personas lógicas", pero en Canarias, lo decimos por enésima vez, no procede tal consulta. En primer lugar porque estas Islas ya eran libres antes de que llegaran los viles adelantados de Castilla, al frente de las tropas regulares y mercenarias que cometieron un auténtico genocidio con la población autóctona. Y en segundo término, porque durante 600 años España ha propiciado el asentamiento de peninsulares en las Islas. Personas muy respetables a las que siempre hemos acogido con la hospitalidad que nos caracteriza como pueblo -aquí solo despreciamos a los godos, empezando por los cuatro de la prensa-, pero que no son isleñas y que, en consecuencia, falsearían un referéndum de autodeterminación con un voto favorable a mantener la unidad con España. Unidad ficticia y absurda, porque hay más diferencias entre Canarias y Cádiz que entre Cádiz e Irún, ya en la frontera con Francia.

A ver si lo entiendo, abuelo: según lo que propones, sólo los descendientes inmaculados de los guanches podrían votar en ese supuesto referéndum. Pero como no hay canarios puros sino que, quien más quien menos, todos los habitantes del archipiélago tenemos sangre española, portuguesa, francesa, británica, alemana o magrebí corriendo por las venas, mejor nos ahorramos el referéndum y declaramos la independencia por la cara, no sea que nos salga el tiro por la culata. Y si alguien no está de acuerdo, pues que le den y calladito la boca. Por no hablar de esa patujada tuya de que éramos libres antes de la conquista. Libres eran los aborígenes de entonces, no nosotros, y no tenían p... idea de lo que era un pueblo más allá de su propia isla, y en muchos casos ni siquiera eso, entre otras cosas porque no eran capaces de entenderse entre sí de una isla a otra. Por último, y también por enésima vez: si hubo genocidio, ¿de qué sangre guanche presumes, so guanajo?

Vaya modelo de democracia el tuyo, viejo. Pero claro, ¿qué podemos esperar de un franquista irredento como tú, agitado en la batidora con aromas del difunto Cubillo? Imagino al pobre Secundino Delgado en su ataúd, agitándose y arañándolo como la infortunada Madeline Usher cada vez que saltas con tus majaderías. Achamán nos libre de que tus delirios se hagan un día realidad.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Otra patada a la Historia

Una vez que se conoce la sede de los juegos olímpicos de 2020, asignados a la candidatura de Tokyo, nuestro dicharachero Gary Baldi tiene a mano (faltaría más) una explicación del suceso tan lógica como irrefutable:

Ya dijimos en nuestro editorial de ayer lo que pensamos sobre unas Olimpiadas que ha perdido España simplemente porque carece de prestigio internacional. Nadie confía en un país que sigue sumido en la crisis económica y cuya historia está llena de crímenes, entre ellos el genocidio que supuso la invasión de Canarias hace casi seis siglos.

Puedo estar de acuerdo con el chamán de Achamán en que, casi con toda seguridad, el factor dinero ha tenido mucho que ver con el fracaso de la candidatura española, inmortalizada por la ya célebre recomendación de la alcaldesa madrileña de tomarse un relaxing café con leche en la Plaza Mayor de la villa. Ahora bien, la referencia al genocidio y a los crímenes en la historia española merecen comentario aparte.

Con respecto a lo primero, me permito reproducir unas palabras de Antonio Tejera Gaspar, Catedrático del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna (esa casa que acoge a perversos disidentes), quien sabrá algo sobre aborígenes canarios:

El concepto de genocidio hay que manejarlo con sumo cuidado porque implica la desaparición radical de una población y esto no se produjo en Canarias. Hay un concepto alternativo, etnocidio, que es más apropiado en este caso porque significa la desaparición de una cultura (...) El texto completo de la entrevista, aquí.

Pero vamos a más. Aun asumiendo como cierto que la historia española esté jalonada de crímenes y genocidios, ¿por qué no mirar con lupa a los otros dos contendientes, Tokyo y Estambul? Sería lo justo, n'est-ce pas? En el primer caso, se estima que durante la ocupación japonesa de Manchuria y la subsiguiente invasión nipona del norte y este de China, las cifras de población civil masacrada por las tropas imperiales ascendieron a varios cientos de miles (tirando por lo bajo), con especial mención a la matanza cometida tras la ocupación de Nanking en 1937. Los responsables directos de estos y otros crímenes de lesa humanidad fueron juzgados y condenados a muerte por tribunales internacionales, a semejanza de lo ocurrido con los nazis en Nürenberg. Hoy día, constituyen una lacra para el pueblo japonés y una fuente de constante tensión entre ambos países. Mucho, mucho daño. Y muy reciente.

¿Y qué hay de los colegas turcos, que se dicen tan europeos como el que más? Pues tampoco han pasado a la historia como amantes de la paz y la concordia entre los pueblos, sobre todo después de la brutal deportación y exterminio masivo de la población armenia a principios de siglo XX, cuyas víctimas sobrepasaron de largo el millón de personas, la mayoría ancianos, mujeres y niños indefensos. Violados, mutilados, enterrados vivos, o salvajemente torturados. De ayer mismo, también. Y los responsables, en este caso, se fueron de rositas.

¿Cabe por lo tanto afirmar con tanta alegría que la razón del fracaso de la candidatura de Madrid fue el genocidio de los pueblos aborígenes de Canarias? Obviamente, no. Por último, so cabezota: si los aborígenes fueron exterminados, ¿de quién desciendes tú?

¿Para quién son estas orejitas de burro? ¿Quién se va a poner otra vez de rodillas y cara a la pared?

domingo, 14 de julio de 2013

Cien años de resistencia

Una de las mentiras más frecuentes en las homilías de nuestro gran apóstol, fruto de la instintiva pasión de los nacionalistas de todo pelaje (neoconversos incluidos) en tratar cual meretriz a la Historia, es que los aborígenes canarios resistieron heroicamente a los invasores castellanos durante un siglo, poco más o menos. Esta necesidad de convertir a las gentes de entonces en duros y enconados luchadores sirve para establecer una división ellos-nosotros, necesaria para justificar afanes independentistas. Hoy mismo vuelve don erre-que-erre con esta matraquilla:

También los guanches vivían en libertad. Eran un pueblo primitivo pero a la vez organizado -poseían unas muy definidas estructuras sociales y familiares- y pacífico. Un pueblo que no necesitaba construir armas sofisticadas porque tampoco le urgía utilizarlas contra algún enemigo. Hasta que llegaron unos viles invasores de allende los mares. Hombres sin piedad que no dudaron en enfrentarse a unos indefensos pastores con lo mejor de la tecnología militar de la época. El valor con el que los guanches se enfrentaron a aquellos forajidos queda patente en los casi cien años que duró la conquista. Ni siquiera la pólvora, los caballos, las espadas, las corazas y hasta los perros de presa lograron someter al pueblo canario en poco tiempo. Casi un siglo, lo repetimos, antes de que cayera el último bastión aborigen. Estamos obligados a honrar ese sacrificio, y no hay mejor forma de hacerlo que obligando a los españoles a marcharse por donde vinieron.

Estaría bien la historieta, insisto, si no fuera porque es un cuento de hadas. Dejando a un lado que los aborígenes respondían a distintos nombres (mahos, bimbaches, guanches, benahoritas, gomeros y guanartemes), y que si no tenían armas sofisticadas era porque no tenian con qué hacerlas ni sabían cómo, las islas fueron conquistadas en un lapso de tiempo real mucho más breve que ese pretendido siglo. Repasemos lo que nos dice la Historia, la de verdad.

El Hierro, la Gomera y Lanzarote fueron ocupadas rápidamente y sin lucha. Los gomeros aceptaron inicialmente a los recién llegados, contra los que luego se rebelarían, mientras que bimbaches y majos estaban tan mermados por las incursiones de los traficantes de esclavos (apenas quedaba medio millar de personas entre las dos islas) que eran incapaces de oponer resistencia organizada. Otro tanto sucedió en Fuerteventura, donde la conquista demoró tres años por los rifirrafes entre Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle. Así transcurrieron varias décadas en las que las islas mayores quedaron a salvo de los recién llegados, salvo algún intento de asalto, repelido por los isleños.

Cuando la corona castellana se tomó en serio la conquista de las tres islas restantes, ésta tuvo lugar en pocos años. Cinco en el caso de Gran Canaria, complicada por los dimes y diretes entre Juan Rejón y Pedro de Vera. Hubo, por cierto, fuerte oposición de los guanartemes hacia los invasores (entre los que había un fuerte contingente de gomeros, ojo), pero ya fuese por las armas o por negociación, la isla quedó finalmente sometida. La Palma fue conquistada en un año, sin apenas lucha, excepción hecha de la resistencia de Tanausú en su fortín, quien sería vilmente traicionado por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, quien se aplicó luego a la tarea de someter Tenerife. Y sólo dos años le llevó la cosa, pese a la aplastante derrota sufrida en la Matanza de Acentejo, única victoria militar de los aborígenes frente a los invasores en batalla. En la empresa de conquistar Tenerife, los castellanos contaron con la inestimable colaboración de fuerzas de aborígenes gomeros y guanartemes.

Es decir, que la romántica idea de la brava y enconada resistencia de los lugareños ante el enemigo se disuelve como un azucarillo -uno más-, una bola más que añadir a las falsedades que día sí día también, publica Gary Baldi en su periódico. Si sumamos los años empeñados en la conquista, ésta tuvo lugar en apenas una década, y la tardanza tuvo más que ver con la logística, la financiación y las desavenencias entre caudillos franceses o castellanos que con la resistencia local que, a pesar del valor de algunos jefes locales y su fiera determinación, de poco sirvió para oponerse a un enemigo mucho mejor armado. En eso al menos sí que hay un asomo de verdad.

Así que venga, Pepito: castigado otra vez a la pared. Sí, sí, con las orejas puestas. ¡Y no te las quites hasta que suene el timbre del recreo!


domingo, 15 de abril de 2012

El hombre que susurraba al gran Tenique

Por fin ha tenido a bien el sacrosanto pater Canariarum arrancarse por bulerías, perdón, por folías de esas que tanto le gustan y volver a sus esperpénticos alegatos independentistas para dejar un momento en paz al presidente del gobierno canario. Un momento solo, ¿eh? Que nadie piense que ni siquiera le menciona. Ayer ya dejó una muestra clara de sus intenciones:

Acabamos con una reflexión que desarrollaremos de forma más amplia en nuestro editorial de mañana. De nuevo un incompetente y españolista ha planteado las palabras "autodeterminación" y "referéndum" como paso previo para que Canarias se convierta en una nación soberana. Hemos dicho muchas veces que Canarias estaba autoderminada como nación antes de que se produjese la conquista, la vil invasión de las tropas regulares de Castilla y sus mercenarios. El referéndum sobre nuestra independencia no tendría valor porque ya se ha encargado España de inundarnos de peninsulares a lo largo de muchos siglos, así como de inmigrantes que votarán por la continuidad de la presencia española en esta tierra. Es decir, España se ha asegurado de que fracase cualquier referéndum para librarnos de su yugo colonial. Canarias tiene un derecho natural y propio, que emana del pueblo canario, a ser una tierra libre y a que sus habitantes vivan con identidad propia y con dignidad. Tenemos pleno derecho a recuperar nuestra libertad por medios pacíficos, y lo haremos cuando el pueblo canario supere la narcosis en la que la han sumido los españoles para someterlos.

Y hoy, recurriendo sin vergüenza alguna al siempre complicado y comprometido arte del copia-pega, han cumplido con su amenaza:

Como adelantábamos en nuestro comentario de ayer, un incompetente y españolista ha vuelto a hablar de "autodeterminación" y "referéndum" como paso previo para que Canarias se convierta en una nación soberana. Hemos dicho muchas veces que Canarias estaba "autoderminada" como nación antes de que se produjese su conquista, la vil invasión que sufrió por parte de las tropas regulares de Castilla y sus mercenarios. Además, el referéndum sobre nuestra independencia no resultaría significativo porque ya se ha encargado España de inundarnos de peninsulares a lo largo de muchos siglos, así como de inmigrantes que votarán por la continuidad de la presencia española en esta tierra. Es decir, España ha hecho todo lo necesario para que fracase cualquier referéndum encaminado a que el pueblo diga si quiere librarse de la esclavitud colonial o seguir sometido a una nación situada en otro continente.

Por otra parte, Canarias tiene un derecho natural y propio a ser una tierra libre y a que sus habitantes vivan con identidad propia y con dignidad. Tenemos pleno derecho a recuperar nuestra libertad por medios pacíficos. El silencio del Gobierno ante los editoriales del único periódico que pide la libertad del pueblo canario es harto significativo del miedo que sienten los españoles porque saben que pronto perderán la única posesión colonial que les queda. Saben que la razón está de parte de los canarios porque este país fue invadido. Tenemos derecho a recuperar la libertad que tenían los guanches antes de que llegaran los invasores y a ser resarcidos por los cuantiosos daños que nos han causado durante seiscientos años, así como por lo mucho que han rapiñado los peninsulares de nuestras Islas. Hoy en día las oficinas de la Hacienda española siguen despojándonos del fruto de nuestro trabajo. Por lo tanto, un referéndum está fuera de lugar. Lo que procede es que quienes nos invadieron desalojen un Archipiélago que no es suyo y se acabó.

No es la primera vez que en El Día recurren a esta sarta de mentiras y sandeces para justificar lo injustificable. Si estamos diluidos en una masa de peninsulares e inmigrantes (ojito al pelllizco xenófobo), traída ex-profeso (¡atención!) con el solo propósito de impedir nuestra libertad (¡manda güevos!) ¿qué ha sido de los canarios genuinos? ¿Cómo se pretende que una supuesta minoría imponga su voluntad a una mayoría? Lo de nación canaria previa a la invasión es otra de las falacias favoritas del lie-parade del insigne guanchófono azul. Que no, hombre, que Canarias no era ninguna unidad antes de la invasión, no existía nación alguna (el concepto de nación como lo entendemos hoy es muy posterior a aquellos días), que incluso dentro de una misma isla, los aborígenes vivían separados y a veces incluso enfrentados entre sí, que los hubo que participaron de mejor o peor grado en la conquista de otras islas. Que somos hijos de los guanches, sí, pero también de los españoles que vinieron detrás, y de los portugueses, franceses, británicos y berberiscos que se asentaron en estas islas a lo largo de los siglos, hasta hacer de nosotros lo que somos. Ya no hay guanches, ya no quedan. La historia les dio su lugar y, como sucedió con tantos otros pueblos que sufrieron incluso peor destino, se los quitó luego para dar paso a los que estamos hoy: a los canarios, a los españoles de Canarias.

Semejante barbaridad de corte fascistoide (la imposición por la fuerza basada en una mentira repetida mil veces), no debería ser extraña a quien siempre ha dado loas y vivas al antiguo régimen y al gobernante que rigió los destinos de este país durante casi cuarenta años. Pedirle que adopte maneras genuinamente democráticas es ya un imposible. Sin embargo, no hay que olvidar que a su lado, no sé bien si como angelito o diablillo, tiene a alguien dispuesto a susurrarle al oído la retórica oportuna, salpimentada de mentiras trasnochadas, clichés propagandistas y una buena dosis de intransigencia. Alguien de otro tiempo, que para su desgracia y ridículo no ha caído aún en la cuenta de su propia y evidente caducidad y que, recordémoslo, fue capaz de pergeñar un proyecto de constitución para las islas en el que sus ciudadanos serían forzados a adoptar la nacionalidad canaria, pudiendo adquirir doble nacionalidad, salvo la española. Entre otros cánticos inspirados en Lucy in the Sky with Diamonds. Alguien que ha convertido al delirio, la irrealidad y el absurdo en motores de su ideario, pero con suficiente poder de persuasión como para convencer al senil Tenique Mayor de Santa Cruz con sus cánticos de pejeverde. Que no de sirena.

¿Quién te lo dijo leré? / Ese fue Cubillo, tururu, turú / Ese fue Cubillo, tururu, turú.

P.D.: A veces el copiapega es imperfecto. Si el sábado Canarias ya estaba autodeterminada, el domingo sólo estaba autoderminada (las comillas se llevaron una sílaba por delante). De pura hambre, se diría que se comen la autodeterminación a bocado limpio.

domingo, 22 de enero de 2012

¡Si Achamán lo leyese!

Escrito en el editorial de este mismo domingo:

¿Es lícito, sensato, admisible y hasta moral que continuemos dependiendo de un país que nos invadió hace casi seis siglos y cometió un genocidio con nuestros antepasados los guanches? Los tribunales internacionales han juzgado varios genocidios, y condenado a sus culpables, desde el año 1946 cuando se celebró el conocido Juicio de Nuremberg contra los criminales nazis. ¿Cuándo se va a juzgar el holocausto sufrido por los primitivos habitantes de estas Islas? ¿Cuándo va a instaurarse una memoria histórica que saque del olvido la vileza sufrida por nuestros antepasados?

Y más adelante:

Nadie debería asustarse de las palabras independencia y soberanía porque son muy nobles y las desean todos los pueblos. Son dos palabras benditas de Dios.

No sé a qué Dios se refiere pero, dada la larga tradición catolicoapostolicorromana de nuestro magno adalid, debe ser el dios de los cristianos y los judíos, una deidad traída a las islas e impuesta por los invasores que, según él, intentaron exterminar sistemáticamente (en eso consiste un genocidio) a los guanches, cuyos dioses fueron relegados al olvido. Tanto, que ni siquiera Gary Baldi los reivindica. ¿No será que es sospechoso de español, o peor aún, españolista, como demuestran su nombre y apellidos?

¡Guárdese de la ira de Achamán, abuelo!

viernes, 13 de enero de 2012

... por el monte las sardinas, tralará

Hoy, con un día de retraso, llegan algunas apreciaciones sobre la Justicia en las islas:

También hemos repetido en numerosas ocasiones que no podemos seguir perteneciendo a un país cuyos antepasados asesinaron a nuestros ancestros. No podemos seguir subyugados a quienes cometieron un genocidio con el pueblo guanche. No podemos seguir encadenados a España por el terror. En el pasado por el terror a la Santa Inquisición y en la actualidad por el miedo a los tribunales españoles. Por el pánico a la Justicia española que se imparte en Canarias, no de acuerdo con nuestras propias leyes, sino según las leyes que nos impone España por la fuerza. Una Justicia la impartida en estas Islas que acatamos y respetamos, como no puede ser de otra manera, pero que también criticamos porque lo hacen los propios jueces. Tenemos la mejor prueba de cuanto decimos en el reportaje del periódico El Mundo que reproducimos íntegramente el pasado viernes. Lamentamos que esa información no le haya gustado al tatarita de Las Palmas y a la señora con la que convive, pero la verdad es la verdad.

Dejemos a un lado las habituales mentiras sobre el genocidio de los guanches y su rol como únicos antecesores de los canarios actuales, y centrémonos en el sagrado temor a los tribunales, bien comprensible en alguien que no hace sino perder un juicio tras otro, por culpa de sus propias desmesura y arrogancia. Dice que el reportaje de El Mundo es la verdad. Veamos:

Los pasados días 7 y 8 del corriente, El Mundo y La Provincia se hicieron eco de un comunicado emitido por Salvador Alba, portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, en la que cuestionaba el nombramiento de jueces sustitutos en las islas, al tiempo que calificaba la justicia en Canarias como irregular, arbitaria y caciquil y ponía en duda la labor del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. He buscado el escrito del señor Alba por la red sin éxito (agradeceré un link si alguien lo encuentra), pero las reacciones no se han hecho esperar. A día de hoy, sólo la asociación de jueces Francisco de Vitoria mantiene silencio sobre las denuncias del señor Alba. El resto de asociaciones de jueces y fiscales (particularmente las de corte progresista) han ido a saco contra sus manifestaciones.

Negro sobre blanco: las declaraciones del representante de la APM, afortunadas o no, le han venido como anillo al dedo a Gary Baldi para justificar (y de paso, para pontificar) sobre la rectitud e independencia de los jueces en las islas, alimentando así una de sus más recurrentes conspiranoias: los jueces me persiguen por patriota, cuando en realidad le castigan por traspasar alevosamente los límites del respeto al prójimo (casos de Santiago Pérez y Carlos Sosa), o por querer saltarse a la torera los derechos ajenos (como la famosa rectificación de Angela Mena sobre el presunto tema de México que, a regañadientes, se vio obligado a publicar).

Otra mentira más: en El Día se respeta y se acata la Justicia. No. No se respeta lo más mínimo cuando, un día sí y otro también, se publican comentarios y editoriales en los que se pretende desvirtuar el conjunto del poder judicial en las islas (que, según él, está necesitado de orden). Y sí, se acata... pero sólo cuando no queda otra.

Así que habrá que recordar, en esto de la Justicia también, que por el mar corren las liebres.

martes, 26 de julio de 2011

Independence Road

Últimamente, los delirios de Gary Baldi ascienden más y más deprisa por una espiral tan vertiginosa que cuesta ponerse en su lugar sin riesgo de quedar psíquicamente colapsado. En su último engendro editorial, se entremezclan una sarta de malolientes lindezas dedicadas a Carlos Sosa con una interpretación de la condición colonial de Canarias rayana en lo paranormal, especialmente cuando se consideran las vías por las cuales, según el iluminado apóstol guanchófono, retornaremos al mítico Jardín de las Hespérides:
  • Estas islas fueron, hace casi seis siglos, la primera víctima del expansionismo colonialista con el que España entró en la edad moderna. Canarias fue la primera colonia y sus habitantes, nuestros antepasados los guanches, la primera población autóctona en sufrir un genocidio a manos de los conquistadores castellanos.
  • Este Archipiélago fue la primera colonia de España, incluso de Europa, y ahora es la última. Queda Gibraltar, pero la situación es distinta ya que el Peñón pasó a manos inglesas en virtud de un tratado y no mediante una conquista sangrienta que, como en el caso de Canarias, diezmó a la población autóctona.
  • (...) [la independencia de Canarias] puede proceder de varios puntos. Puede producirse como consecuencia de una decisión reparadora con el pasado que adopte el Monarca español, puede proceder de un acuerdo de las Cortes españolas y también de una decisión de la ONU, pues aunque haya vencido el plazo establecido en la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos, sigue vigente como un hecho incuestionable la situación colonial de Canarias.
  • Argumentan en contra de nuestra libertad los españolistas y los amantes de la españolidad de estas Islas que Canarias no aparece en el listado de territorios que deben ser descolonizados, pero eso sólo se debe a un error administrativo (...)
  • Asimismo (...) que proceda de los países africanos, pues África sabe que posee unas islas que le pertenecen geográficamente aunque políticamente, y debido a una situación que no puede ser más absurda, son de una nación europea.
  • (...) tampoco descartamos que la independencia de Canarias reciba su impulso final del Parlamento europeo, donde hay políticos civilizados que conocen que estas Islas son una colonia española y, en consecuencia, no forman parte de Europa.
Ninguna de estas esperanzadoras vías hacia la ansiada independencia tiene como protagonista a quien debe: el pueblo canario. Tal vez porque su inconveniente voz situó a los iluminados del MPC tras el Partido Animalista en las últimas elecciones, arropándoles con la friolera de 2728 votos frente a un censo electoral que supera el millón y medio de personas, situándoles así en la decimocuarta posición de la lista de partidos por votos; decimosexta si se incluyen el voto en blanco y el nulo (9 de cada uno de ellos por cada voto independentista). Por supuesto, esto no es extraño con semejante curriculum vitae, pues nuestro prócer sabe tanto de democracia como de lechuguinos o coles de Bruselas, siendo perfectamente capaz de clamar hoy por la independencia por decreto ajeno, y hacerlo antier mismo por el ruido de sables y el golpe militar. Sin despeinarse. Así que, ¿para qué molestarse sugiriendo algo tan incómodo como un referéndum?

Para la posteridad quedan sus majaderías sobre un genocidio que nunca existió (si los guanches fueron exterminados, ¿cómo es posible que sean nuestros antepasados?, y si fueron diezmados, ¿de quién somos entonces descendientes?), y el hecho de que el pobre funcionario de la ONU que olvidó incluir a Canarias en la lista de territorios a descolonizar (en la que, por cierto, sí figura Gibraltar), debería ser inmediatamente expulsado de su puesto de trabajo por tamaño error, y sin derecho a paro, por tornillo. ¡Hala!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sorbete de coco

Gary Baldi arrecia en sus diatribas. En el comentario de hoy (que abre con el lema Cambia, canario, y prueba la libertad) vuelve a hacer uso de las habituales memeces con las que sazona sus razonamientos de sonajero, sacándose de la chistera (de mago, por supuesto) nuevos y peludos conejitos con los que distraer a la audiencia. Ahí van las muestras:
  • (...) queremos que esta tierra vuelva a ser de los canarios, que son sus auténticos dueños, y que lo sea para siempre. Lo repetimos: de los canarios, no de los españoles sinvergüenzas, descendientes de los adelantados y tropas mercenarias españolas, igualmente sinvergüenzas, que atacaron a un pueblo indefenso.
  • Admitimos, por obvio, que nuestra cultura es europea; es irlandesa, inglesa, portuguesa, italiana, germana y española.
  • (...) hemos decidido (...) decantarnos por los auténticos patriotas. Optamos por políticos inteligentes que saben lo que es su patria y, más aún, saben como defenderla y conseguir lo mejor para sus conciudadanos. Saben lo que es la economía y conocen las posibilidades de nuestra tierra.
  • Canario, prueba el cambio; vota por tu patria. Vota por tener una Justicia justa que te haga justicia, no una Justicia politizada, vengativa, corporativa y radicada en Las Palmas.
Para decepción de nuestro adalid, somos descendientes de los españoles que vinieron a establecerse en las islas, pero esto parece no gustarle al incendiario Robes Pierre Nodoyuna, toda vez que lo pasa por alto de forma reiterada, queriendo convencer a los canarios de que son lo que no son.

Aún así, y bien que a regañadientes, admiten que nuestra cultura es europea, pero el potpurrí resultante es tan colorinesco como estrambótico. El abajo firmante se entera ahora de que tiene raíces culturales... ¡irlandesas!: seguramente porque Lolita Pluma (q.e.p.d.) en realidad se llamaba Molly Malone. O tal vez por la conocida saga de los O'Shanahan, que tan profunda huella han dejado en las o'folías y en las o'seguidillas, o'sea. Tampoco debe descartarse la posibilidad de que el castillo de San Andrés fuese originalmente de San Patricio, eso explicaría muchas cosas.

Nuestros vínculos con Inglaterra son mucho más evidentes. Sin duda, nuestro grandísimo e iluminadísimo adalid se refiere a los nombres de las variedades de papas autóctonas originarias de la pérfida Albión, como chinegua o autodate. Sin olvidarnos, claro está, de la entrañable figura del cambuyonero. De hecho, expresiones como For sale, Rent-a-car y Live show forman parte de nuestro día a día, como saben en los centros turísticos de las islas. Deberíamos habernos convertido en otro Gibraltar, así al menos seríamos una colonia con todas las de la ley, no como ahora. Ay, Lord Nelson, ¿hacia dónde señalaba usted cuando dispararon las baterías de la costa?

Y en cuanto a nuestro incuestionable carácter italiano, no hay más que contemplar la gastronomía patria, como atestiguan Gli chicharri alla lagunera o Il moglio di cilantrone, así como la evidente semejanza entre una Tarantella y un Sorondongo, ¡no te jode! Sí que estoy más de acuerdo en los vínculos con nuestros hermanos de Portugal, con quienes compartimos corona e imperio durante sesenta años.

En suma: Gary Baldi (nótese la ascendencia piamontesa, prueba evidente de canariedad) vuelve a lo mismo: sorber el coco al personal y de paso, hacer campaña electoral a unos perfectos desconocidos en base a un programa más ignoto aún, que el prócer de la independencia resume en cuatro clichés preñados de demagogia. Porque no basta con decir que esos señores saben lo que es la patria, o que saben de esto y de lo otro, sino detallar qué piensan hacer si llegan al gobierno, en qué se traducirían sus ideas y cómo piensan restituir el Jardín de las Hespérides. ¿No será que, en el fondo, no desean desenmascarar a Zancho?

Ya falta menos para que esto se termine, pero el comentario del 21 al 22 de este mes se promete la mar de jugoso.

martes, 3 de mayo de 2011

Galvanizando las masas

A medida que se acerca la fecha de las elecciones locales y autonómicas, Robes Pierre Nodoyuna añade ácido sulfúrico a sus cotidianas peroratas, con las que aburre más que indigna (a mí, por lo menos). Despacio, eso sí, gota a gota, pero continuadamente. Su esperanza es que los habitantes de Canarias, presuntamente hartos de la opresión del cruel colonizador, salgan a manifestarse en pro de los guanches y de su libertad. Un discurso que hoy da un paso más y que, de modo progresivo pero firme, brinca peligrosamente sobre el borde de la legalidad, llamando a la desobediencia civil y usando como excusas el miedo, el hambre y las pamplinas pseudohistóricas de siempre:
  • ¿Cómo es posible que se siga en esta callada cuando puede producirse una explosión en cualquier momento? Explosión que no deseamos. Tan solo estamos alertando de ella. No se puede, con tanta caradura y desvergüenza, decir que es español un pueblo vilmente conquistado, masacrado y esclavizado como lo fue el pueblo guanche canario. ¿Españoles por qué? ¿Dónde está España? ¿Dónde está Canarias? ¿Dónde está el pico del Teide? ¿En qué aguas están las Islas Canarias?
  • En cualquier momento la ONU puede exigirle a España que realice la descolonización de nuestras Islas. Pero al mismo tiempo queremos advertirle al pueblo que cada vez está más próxima la amenaza latente del dueño de las aguas en las que nos encontramos. Aguas jurisdiccionales y de zona económica exclusiva de Marruecos. Un país que, sin necesidad de permisos de la ONU, puede decir que este Archipiélago es suyo. Marruecos puede organizar una marcha verde y ocupar Canarias.
Todos sabemos perfectamente que los guanches no eran españoles, no necesitamos a ningún iluminado que venga a decírnoslo. La cuestión, sin embargo, no es ésa, sino si los canarios actuales (no los de antes) somos o no españoles, y sobre eso el que suscribe no tiene duda alguna. También habría que aclararle a quien lo desee saber que las Naciones Unidas no tienen intención de exigir a España descolonización alguna, toda vez que las Islas Canarias JAMÁS FIGURARON EN LA LISTA DE TERRITORIOS A DESCOLONIZAR, al amparo de la famosa resolución 1514 del Comité de Descolonización de los Pueblos, de la que sí formaba parte, por ejemplo, Gibraltar. Y en cuanto a las alarmas sobre Marruecos es un recurso tan viejo y tan ñoño que ni me molesto en comentarlo. Sí que pienso, por el contrario, que el reino vecino no tardaría ni dos segundos en adueñarse de estas islas en el caso de que estas plantearan su independencia de España.

Pero lo mejor, como siempre, al final:
  • Acabamos como en los tiempos del general: Canarias una -con la tercera incluida-, grande -ya lo es por sus recursos y riquezas- y libre -lo será, y muy pronto-. Viva la libertad.
Hay cosas que a ciertas edades no cambiarán de ningún modo. La permanente nostalgia de nuestro revolucionario líder hacia tiempos pasados, cada vez más frecuente de observar, es una de ellas. La otra, sin el menor género de dudas, es la demencia senil.

viernes, 7 de enero de 2011

Año nuevo, matraquilla vieja

Es costumbre, al arribar un nuevo año, hacer votos y propósitos para llevar una vida mejor. Ejemplos clásicos: dejar de fumar, adelgazar (a algunos no les queda más remedio tras los excesos navideños), aprender inglés, viajar a tal o cual sitio, etcétera. Otra cosa es su cumplimiento, claro. En el fondo el corazón, uno esperaba que don Pepe Gotera tomase ejemplo e hiciese firme voto de corregir sus errores y desmanes editoriales, pero no: míster erre-que-erre sigue fiel a sí mismo, majando imperturbable las seseras de los sufridos -o atrevidos- lectores que se asoman (nos asomamos) a sus comentarios y editoriales. Y si el año 2010 concluyó, como era de esperar, sin que nadie se haya tomado en serio a los colectivos independentistas a los que Gary Baldi acoge generosamente bajo su ala, pues no representan a nadie más que a sí mismos, el 2011 se nos promete como el año de la libertad y la república bananera que el führersito se ha propuesto conseguir. De modo que, si no lo logras a la primera, la cuestión es insistir en los habituales mantras. Léase si no el comentario de hoy, del que entresacamos estos párrafos:
  • EL PUEBLO CANARIO ya está convencido de que no es español. No lo es, aunque lo diga la Constitución española, porque está en otro continente y a muchísima distancia de España.
  • A esta realidad geográfica para no ser españoles se une la forma cruel en la que fuimos conquistados hace casi seis siglos. Con el pueblo guanche se cometió un crimen, un genocidio, que es preciso reparar sin que transcurra más tiempo, especialmente en una época como la actual en la que tan de moda está la memoria histórica. España tiene que purgar el crimen cometido con nuestros antepasados, a los que privó de sus tierras, de su libertad y, en muchos casos, también de sus vidas. Esta es la segunda razón por la que no podemos ser españoles.
  • Hoy, casi 600 años después de la conquista, los españoles nos siguen tratando de forma despótica y explotadora. Las oficinas recaudatorias de la Hacienda española cumplen la misma misión que los antiguos galeones en las colonias americanas: nos despojan de nuestros bienes y riquezas.
  • Este Archipiélago ha mantenido históricamente relaciones comerciales con países europeos, sobre todo con Inglaterra. Ahora podríamos hacer lo mismo. ¿Para qué necesitamos a España? Para nada.
  • Quién lo iba a decir en esta tierra nuestra que hasta hace poco era la envidia de cuantos nos visitaban por nuestro nivel de vida.
Osea, más de lo mismo: la consabida letanía fascistoide (no pienses, que otros ya lo hacen por ti), indigenista (no somos descendientes de guanches e inmigrantes, sólo de los guanches), ignorante (la conquista de Canarias concluyó hace poco más de 500 años), falaz (Canarias es más pobre porque nos esquilma Hacienda, no porque el turismo haya caído en picado) y cateta (ya existen relaciones comerciales con países de la UE, incluyendo el Reino Unido -que no Inglaterra, que sólo es una parte de él-).

Pero lo mejor es el final: hasta hace poco éramos la envidia del mundo por nuestro bienestar, afirma sin recato nuestro gran prócer. Pues no lo entiendo: ¿acaso no éramos una colonia? ¿O es que sólo somos colonia cuando vienen mal dadas? Si la situación colonial nos ha llevado a la ruina, ¿cuál fue la causa del tan añorado bienestar? Aquí parece haber algo (más) que no encaja.

Renovarse o morir, reza el adagio. Pues... visto lo visto, más bien parece que huele a funeral.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Lecciones de historia

Hace cosa de un par de días, a propósito del Informe PISA y sus posibles repercusiones a nivel local, reproduje un párrafo del comentario de entonces del diario azul (antaño del Movimiento Nacional). Decía dicho párrafo así:

Hemos oído decir en estos días que la explotación de los nativos sudamericanos por los criollos, una vez que los españoles fueron echados a patadas de América, fue peor que la inflingida por los conquistadores. Falso. La conquista española, tanto la de Canarias como la de América y la de todos los países que sufrieron el despotismo expansionista de los reyes españoles, supuso en todos esos territorios un holocausto similar al que cometieron los nazis con los judíos, e incluso mayor. Un crimen de lesa humanidad que sigue impune porque España ha sabido ocultarlo cobardemente en los foros internacionales. Durante la opresión que sufrió América, los galeones españoles saquearon las riquezas de la población indígena y la dejaron sumida en la miseria hasta tal punto de que sólo ahora, dos siglos después de que echaran de mala manera a los invasores, comienzan a recuperarse.

Tal día como ayer, tuve acceso al texto del discurso que pronunció el escritor Mario Vargas Llosa el pasado día 7 en Estocolmo (es decir, dos días antes de la encendida proclama del observador popular de la avenida de Buenos Aires), con motivo de la concesión del premio Nobel de Literatura. Dicho discurso, sencillo pero a la vez sublime y excelso en sus esencias y sabias enseñanzas, puede leerse íntegro aquí. Permítaseme destacar de él las siguientes -y memorables- frases:

La conquista de América fue cruel y violenta, como todas las conquistas, desde luego, y debemos criticarla, pero sin olvidar, al hacerlo, que quienes cometieron aquellos despojos y crímenes fueron, en gran número, nuestros bisabuelos y tatarabuelos, los españoles que fueron a América y allí se acriollaron, no los que se quedaron en su tierra. Aquellas críticas, para ser justas, deben ser una autocrítica. Porque, al independizarnos de España, hace doscientos años, quienes asumieron el poder en las antiguas colonias, en vez de redimir al indio y hacerle justicia por los antiguos agravios, siguieron explotándolo con tanta codicia y ferocidad como los conquistadores, y, en algunos países, diezmándolo y exterminándolo. Digámoslo con toda claridad: desde hace dos siglos la emancipación de los indígenas es una responsabilidad exclusivamente nuestra y la hemos incumplido. Ella sigue siendo una asignatura pendiente en toda América Latina. No hay una sola excepción a este oprobio y vergüenza.

Es decir, que a los señores de El Día les dio por quitar gratuitamente la razón a Vargas Llosa, a su más puro y deleznable estilo: sin nombrarle, no sea que al hacerlo se pongan a sí mismos en evidencia. No sea que la opinión de un premio Nobel, que para colmo de males es peruano de nacimiento, de crianza boliviana y español de adopción, les deje en pañales. O peor aún, sin ellos. Bien, pues ahí están los dos platos de la balanza: el griterío estridente y hueco de Gary Baldi y los suyos por un lado, y las reflexiones del escritor hispanoperuano por el otro.

Que cada cual elija la que más le convenza.