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martes, 21 de enero de 2014

Otra mentira más

Ha vuelto nuestro apóstol a hacer una de las cosas que mejor se le dan: meter la pata con la Geografía y la Historia. En su pastoral de hoy, afirma lo siguiente:

Las únicas colonias que quedan en África son las Islas Canarias (Canary Islands, como probablemente nos denominaremos en el futuro) y las posesiones españolas en Marruecos, hoy reducidas a las ciudades de Ceuta y Melilla y unos pocos peñones.

¡Pero qué mentiroso eres! ¿No te ha dicho tu mamá que eso está muy feo? A ver, ¿es que ya no te acuerdas de la Isla Mayotte, esa posesión francesa en el archipiélago de las Comores a la que tan frecuentemente has comparado con Gran Canaria? Mira aquí. O aquí. ¿Qué tal aquí? Echa otro vistazo aquí.Y aquí. Y aún podría seguir, por ser una de tus matraquillas más recurrentes y aburridas. Ah, desmemoriado... Debe ser la edad y tu menguante materia gris. Y la cosa no acaba aquí: además de los territorios españoles y franceses, hay archipiélagos africanos que dependen de Portugal (Madeira y Salvajes), Gran Bretaña (Santa Elena, donde Napoleón vivió sus últimos días, Ascensión y Tristan da Cunha), Italia (Lampedusa y Pantelaria), y hasta de Yemen (el archipiélago de Socotora).

No aprendes, chico. ¿A qué colegio te mandaron?

martes, 26 de noviembre de 2013

Ignorancia con mayúsculas

Hoy martes, nuestro sin par Gary Baldi vuelve a la carga con uno de esos editoriales incendiarios, tan de su gusto, en el que sin compasión alguna mezcla a partes desiguales churras y merinas para engendrar absurdos tan grandes como el que sigue (ojo, es literal):

Antes de que se cometiese el crimen de la conquista [de Canarias], la mayoría de los españoles ni siquiera sabían que existiesen estas Islas.

A ver, zoquete: la conquista aconteció a lo largo del siglo XV, el mismo en el que la imprenta vio la luz. El pueblo llano, en España y fuera de ella, no tenía acceso a la cultura y era lógicamente iletrado e ignorante. No había televisión, ni radio, ni Internet. La única fuente de información eran los relatos de los navegantes que volvían a puerto. ¿Cómo te imaginas que los españoles de entonces supieran de la existencia de las islas? Hay que ser brutito para escribir tanta memez, y más aún para creérsela. Y que no se te olvide que esos mismos ignorantes de antaño son los ancestros de los canarios de ahora, incluido tú. Imbécil.

martes, 22 de octubre de 2013

Democracia "made in Gary Baldi"

Escuchemos la voz de los súper Tacañones:

(...) alguien ha vuelto a referirse durante estos días a un referéndum de autodeterminación. Respetamos los criterios de las "personas lógicas", pero en Canarias, lo decimos por enésima vez, no procede tal consulta. En primer lugar porque estas Islas ya eran libres antes de que llegaran los viles adelantados de Castilla, al frente de las tropas regulares y mercenarias que cometieron un auténtico genocidio con la población autóctona. Y en segundo término, porque durante 600 años España ha propiciado el asentamiento de peninsulares en las Islas. Personas muy respetables a las que siempre hemos acogido con la hospitalidad que nos caracteriza como pueblo -aquí solo despreciamos a los godos, empezando por los cuatro de la prensa-, pero que no son isleñas y que, en consecuencia, falsearían un referéndum de autodeterminación con un voto favorable a mantener la unidad con España. Unidad ficticia y absurda, porque hay más diferencias entre Canarias y Cádiz que entre Cádiz e Irún, ya en la frontera con Francia.

A ver si lo entiendo, abuelo: según lo que propones, sólo los descendientes inmaculados de los guanches podrían votar en ese supuesto referéndum. Pero como no hay canarios puros sino que, quien más quien menos, todos los habitantes del archipiélago tenemos sangre española, portuguesa, francesa, británica, alemana o magrebí corriendo por las venas, mejor nos ahorramos el referéndum y declaramos la independencia por la cara, no sea que nos salga el tiro por la culata. Y si alguien no está de acuerdo, pues que le den y calladito la boca. Por no hablar de esa patujada tuya de que éramos libres antes de la conquista. Libres eran los aborígenes de entonces, no nosotros, y no tenían p... idea de lo que era un pueblo más allá de su propia isla, y en muchos casos ni siquiera eso, entre otras cosas porque no eran capaces de entenderse entre sí de una isla a otra. Por último, y también por enésima vez: si hubo genocidio, ¿de qué sangre guanche presumes, so guanajo?

Vaya modelo de democracia el tuyo, viejo. Pero claro, ¿qué podemos esperar de un franquista irredento como tú, agitado en la batidora con aromas del difunto Cubillo? Imagino al pobre Secundino Delgado en su ataúd, agitándose y arañándolo como la infortunada Madeline Usher cada vez que saltas con tus majaderías. Achamán nos libre de que tus delirios se hagan un día realidad.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Otra patada a la Historia

Una vez que se conoce la sede de los juegos olímpicos de 2020, asignados a la candidatura de Tokyo, nuestro dicharachero Gary Baldi tiene a mano (faltaría más) una explicación del suceso tan lógica como irrefutable:

Ya dijimos en nuestro editorial de ayer lo que pensamos sobre unas Olimpiadas que ha perdido España simplemente porque carece de prestigio internacional. Nadie confía en un país que sigue sumido en la crisis económica y cuya historia está llena de crímenes, entre ellos el genocidio que supuso la invasión de Canarias hace casi seis siglos.

Puedo estar de acuerdo con el chamán de Achamán en que, casi con toda seguridad, el factor dinero ha tenido mucho que ver con el fracaso de la candidatura española, inmortalizada por la ya célebre recomendación de la alcaldesa madrileña de tomarse un relaxing café con leche en la Plaza Mayor de la villa. Ahora bien, la referencia al genocidio y a los crímenes en la historia española merecen comentario aparte.

Con respecto a lo primero, me permito reproducir unas palabras de Antonio Tejera Gaspar, Catedrático del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna (esa casa que acoge a perversos disidentes), quien sabrá algo sobre aborígenes canarios:

El concepto de genocidio hay que manejarlo con sumo cuidado porque implica la desaparición radical de una población y esto no se produjo en Canarias. Hay un concepto alternativo, etnocidio, que es más apropiado en este caso porque significa la desaparición de una cultura (...) El texto completo de la entrevista, aquí.

Pero vamos a más. Aun asumiendo como cierto que la historia española esté jalonada de crímenes y genocidios, ¿por qué no mirar con lupa a los otros dos contendientes, Tokyo y Estambul? Sería lo justo, n'est-ce pas? En el primer caso, se estima que durante la ocupación japonesa de Manchuria y la subsiguiente invasión nipona del norte y este de China, las cifras de población civil masacrada por las tropas imperiales ascendieron a varios cientos de miles (tirando por lo bajo), con especial mención a la matanza cometida tras la ocupación de Nanking en 1937. Los responsables directos de estos y otros crímenes de lesa humanidad fueron juzgados y condenados a muerte por tribunales internacionales, a semejanza de lo ocurrido con los nazis en Nürenberg. Hoy día, constituyen una lacra para el pueblo japonés y una fuente de constante tensión entre ambos países. Mucho, mucho daño. Y muy reciente.

¿Y qué hay de los colegas turcos, que se dicen tan europeos como el que más? Pues tampoco han pasado a la historia como amantes de la paz y la concordia entre los pueblos, sobre todo después de la brutal deportación y exterminio masivo de la población armenia a principios de siglo XX, cuyas víctimas sobrepasaron de largo el millón de personas, la mayoría ancianos, mujeres y niños indefensos. Violados, mutilados, enterrados vivos, o salvajemente torturados. De ayer mismo, también. Y los responsables, en este caso, se fueron de rositas.

¿Cabe por lo tanto afirmar con tanta alegría que la razón del fracaso de la candidatura de Madrid fue el genocidio de los pueblos aborígenes de Canarias? Obviamente, no. Por último, so cabezota: si los aborígenes fueron exterminados, ¿de quién desciendes tú?

¿Para quién son estas orejitas de burro? ¿Quién se va a poner otra vez de rodillas y cara a la pared?

martes, 23 de julio de 2013

Cochinas mentiras

Gary Baldi ha retomado su versión más cubillista, para volver a machacar las conciencias ajenas con la matraquilla independentista y bla, bla, bla. Quizá se ha dado cuenta al fin de que insistir tan obsesivamente sobre la figura de Paulino Rivero termina por ser contraproducente, pues no sólo hastía a la mayoría de sus sufridos lectores, sino que la erosión que pretende ejercer resulta ser mucho menor que la deseada. En el editorial de hoy, quién sabe si inspirado por la voz en el oído de Secundino Delgado o por el espíritu del ínclito fundador del MPAIAC, el octogenario profeta se marca una de sus interpretaciones tan peculiares de la Historia, fruto (suponemos) de su amplísimo conocimiento:

El trato que están recibiendo estas Islas no es propio de un país civilizado y mucho menos de una nación que pretende ser europea. Bélgica, que tiene nuevo monarca, Portugal, Inglaterra -que estudia concederle la libertad a Escocia- han sabido darle un trato justo a sus colonias, pero España sigue esquilmando a nuestro Archipiélago seis siglos después de que se produjese una conquista violenta y genocida. (...) sin la esclavitud colonial y libres igualmente de la tiranía política de Rivero y sus compinches, Canarias sería uno de los países más ricos del mundo. Esta es una verdad como un templo aunque muchos canarios siguen sin creérsela porque los españoles los han narcotizado. Durante siglos le han hecho creer a este pueblo, de naturaleza laboriosa y emprendedora -como lo ha demostrado allí donde han tenido que emigrar sus hijos-, que no podría vivir sin la tutela de España. Mentira cochina.

A lo largo del último siglo y medio, Bélgica ha manejado el Congo, especialmente durante el reinado de Leopoldo II, casi como una finca colonial, cometiendo toda suerte de expolios, tropelías y asesinatos en masa sobre la indefensa población local (las víctimas se estiman en millones) y sus recursos, inicialmente caucho y marfil, luego uranio y hoy estaño, maderas nobles, coltán y diamantes. Joseph Conrad dejó vivo testimonio de ello en su celebérrima obra El corazón de las tinieblas. Bélgica nunca ha sido ajena a la desgraciada historia de este país, que tuvo en Patrice Lumumba al único dirigente digno de ese nombre, asesinado por ingrato a los ojos de la antigua madre patria y de Estados Unidos. Los demás, empezando por el infame Mobutu Sese Seko, no han sido más que títeres impuestos por Bruselas y/o Washington, sátrapas sin escrúpulos bajo los cuales este riquísimo y extenso país vive en la más acuciante necesidad.

Nuestro vecino Portugal se vio forzado a liberar a sus antiguas colonias, primero desde fuera (sangrientas guerras en Angola y Mozambique, sobre todo, así como su expulsión más o menos forzada de Goa, Timor y otras posesiones y enclaves), y al fin desde dentro, tras el triunfo de la Revolución de los Claveles, que puso fin a la dictadura salazarista. La historia de estos países tampoco ha estado exenta de guerras, hambre y sufrimiento, en la que la ingerencia de terceros países ha estado siempre presente.

De los tres casos que menciona Gary Baldi, el británico se acerca más a la verdad, siquiera por aquello de que los hijos de la Pérfida Albión generalmente prefirieron un buen acuerdo al conflicto abierto, inventándose la Commonwealth para que no faltase el buen rollito con las antiguas posesiones del imperio. Incluso con aquellos contra quienes hubo guerras sangrientas, existe hoy muy buen entendimiento, y ahí están los Estados Unidos de Norteamérica para confirmarlo. Pero no es cierto que el gobierno de Su Majestad esté planteándose conceder la libertad a los escoceses; tan sólo existe un compromiso pata celebrar un referéndum en aquél reino sobre su posible independencia del Reino Unido, nada más. Algo que el gran apóstol no admitiría para estas islas, so pretexto (Cubillo dixit) de que ya estábamos autodeterminados desde tiempos de los aborígenes. Con un par.

Estas son las verdades que usted oculta o disfraza, abuelo. Verdades fácilmente contrastables en libros y fuentes históricas, y no los cuentos que usted predica desde su púlpito, sus cochinas mentiras, con las que pretende narcotizar a los ingenuos que estén dispuestos a creérselas. Que Achamán le perdone.

domingo, 14 de julio de 2013

Cien años de resistencia

Una de las mentiras más frecuentes en las homilías de nuestro gran apóstol, fruto de la instintiva pasión de los nacionalistas de todo pelaje (neoconversos incluidos) en tratar cual meretriz a la Historia, es que los aborígenes canarios resistieron heroicamente a los invasores castellanos durante un siglo, poco más o menos. Esta necesidad de convertir a las gentes de entonces en duros y enconados luchadores sirve para establecer una división ellos-nosotros, necesaria para justificar afanes independentistas. Hoy mismo vuelve don erre-que-erre con esta matraquilla:

También los guanches vivían en libertad. Eran un pueblo primitivo pero a la vez organizado -poseían unas muy definidas estructuras sociales y familiares- y pacífico. Un pueblo que no necesitaba construir armas sofisticadas porque tampoco le urgía utilizarlas contra algún enemigo. Hasta que llegaron unos viles invasores de allende los mares. Hombres sin piedad que no dudaron en enfrentarse a unos indefensos pastores con lo mejor de la tecnología militar de la época. El valor con el que los guanches se enfrentaron a aquellos forajidos queda patente en los casi cien años que duró la conquista. Ni siquiera la pólvora, los caballos, las espadas, las corazas y hasta los perros de presa lograron someter al pueblo canario en poco tiempo. Casi un siglo, lo repetimos, antes de que cayera el último bastión aborigen. Estamos obligados a honrar ese sacrificio, y no hay mejor forma de hacerlo que obligando a los españoles a marcharse por donde vinieron.

Estaría bien la historieta, insisto, si no fuera porque es un cuento de hadas. Dejando a un lado que los aborígenes respondían a distintos nombres (mahos, bimbaches, guanches, benahoritas, gomeros y guanartemes), y que si no tenían armas sofisticadas era porque no tenian con qué hacerlas ni sabían cómo, las islas fueron conquistadas en un lapso de tiempo real mucho más breve que ese pretendido siglo. Repasemos lo que nos dice la Historia, la de verdad.

El Hierro, la Gomera y Lanzarote fueron ocupadas rápidamente y sin lucha. Los gomeros aceptaron inicialmente a los recién llegados, contra los que luego se rebelarían, mientras que bimbaches y majos estaban tan mermados por las incursiones de los traficantes de esclavos (apenas quedaba medio millar de personas entre las dos islas) que eran incapaces de oponer resistencia organizada. Otro tanto sucedió en Fuerteventura, donde la conquista demoró tres años por los rifirrafes entre Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle. Así transcurrieron varias décadas en las que las islas mayores quedaron a salvo de los recién llegados, salvo algún intento de asalto, repelido por los isleños.

Cuando la corona castellana se tomó en serio la conquista de las tres islas restantes, ésta tuvo lugar en pocos años. Cinco en el caso de Gran Canaria, complicada por los dimes y diretes entre Juan Rejón y Pedro de Vera. Hubo, por cierto, fuerte oposición de los guanartemes hacia los invasores (entre los que había un fuerte contingente de gomeros, ojo), pero ya fuese por las armas o por negociación, la isla quedó finalmente sometida. La Palma fue conquistada en un año, sin apenas lucha, excepción hecha de la resistencia de Tanausú en su fortín, quien sería vilmente traicionado por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, quien se aplicó luego a la tarea de someter Tenerife. Y sólo dos años le llevó la cosa, pese a la aplastante derrota sufrida en la Matanza de Acentejo, única victoria militar de los aborígenes frente a los invasores en batalla. En la empresa de conquistar Tenerife, los castellanos contaron con la inestimable colaboración de fuerzas de aborígenes gomeros y guanartemes.

Es decir, que la romántica idea de la brava y enconada resistencia de los lugareños ante el enemigo se disuelve como un azucarillo -uno más-, una bola más que añadir a las falsedades que día sí día también, publica Gary Baldi en su periódico. Si sumamos los años empeñados en la conquista, ésta tuvo lugar en apenas una década, y la tardanza tuvo más que ver con la logística, la financiación y las desavenencias entre caudillos franceses o castellanos que con la resistencia local que, a pesar del valor de algunos jefes locales y su fiera determinación, de poco sirvió para oponerse a un enemigo mucho mejor armado. En eso al menos sí que hay un asomo de verdad.

Así que venga, Pepito: castigado otra vez a la pared. Sí, sí, con las orejas puestas. ¡Y no te las quites hasta que suene el timbre del recreo!


lunes, 5 de noviembre de 2012

Un camino, dos lecturas

Como ya sabemos todos, Gary Baldi ha abrazado desde hace unos años la causa de la independencia de las islas, con la misma pasión antes mostrada hacia el Caudillo (de hecho, ese dichoso tic le juega aún malas pasadas de vez en cuando), una idea hasta entontes sólo defendida por Cubillo y unos cuantos más. Los argumentos que justificarían dicha postura incluyen la lejanía geográfica, la conquista castellana y la suerte de los ancestros aborígenes, las ansias expansionistas de Marruecos (sugerido luego como socio), el supuesto expolio económico de la administración central, los reveses judiciales y, más recientemente, nuestra irrenunciable idiosincrasia africana, antaño ignorada, cuando no criticada y repudiada. Las alusiones a la hacienda española y su rapiña de los recursos económicos canarios ya han sido rebatidas por Francisco Pomares, colaborador habitual del Diario de Avisos. Este mismo periodista sirve hoy de contraste ante la paranoia del ilustre editorialista del observador popular nivariense. Así dice hoy nuestro prócer:

(...) el canario, una vez liberado de la maligna influencia de su amo colonial, desarrolla sus capacidades como persona, que son muchas. Lo que nos aplatana es la influencia española. Los godos nos han hecho creer que somos inferiores como individuos y como pueblo. Esa ha sido la estrategia de los españoles para someternos a su dominación durante seis siglos. Esa y el miedo, porque también nos han tenido atemorizados. (...) La independencia es el camino. Es la única solución para la mayoría de los problemas que hoy nos aquejan, y que se deben en gran medida a la aplicación en estas Islas de unas leyes continentales, cuando no claramente coloniales, que no nos sirven.

Y así dice Pomares en el periódico antes citado:

La chulería de nuestros políticos cuando hablan de más autogobierno oculta el fracaso de un modelo completamente subvencionado y mantenido desde fuera. Más autogobierno -si no nos lo paga España- sería reducir el peso de lo público en Canarias a menos de la mitad. Y eso significa la mitad de escuelas, la mitad de hospitales, la mitad de cobertura para el desempleo, la mitad de dinero para pensiones. Eso sí, a cambio tendríamos un ejército propio, una moneda propia y una justicia propia, que dependerían del Gobierno local como ahora depende la guanchancha. Podríamos uniformar volcánicamente a nuestros militares, devaluar la moneda tantas veces como quisiéramos e indultar a todos nuestros golfos, sin tener que pedirle permiso a nadie. Pero ese es el sueño de Pepe Rodríguez, no el mío.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Eso sí: con certeza, la alusión al mencey constituirá sin duda una blasfemia que encontrará respuesta en la avenida de Buenos Aires (un decir). Al tiempo.


domingo, 22 de julio de 2012

Compendio de virtudes

Pocas veces como hasta ahora había plasmado Gary Baldi su ideario al completo en un editorial. Lo publicado hoy resume con evidente claridad los postulados que constituyen la infame línea editorial del observador popular de la avenida de Buenos Aires. Destacamos los siguientes ejemplos:
  • Es absurdo decir o simplemente pensar que somos españoles porque el canario destaca por su acento apenas abre la boca en la Península. Somos bien tratados y bien atendidos, como decíamos en uno de nuestros comentarios esta misma semana, pero solo por la curiosidad que despertamos entre los españoles al ver a un negrito blanco. [Obvia xenofobia]
  • Que no olviden los canarios españolistas y los amantes de la españolidad que los aborígenes resistieron durante casi cien años -casi un siglo de lucha- el embate de los criminales conquistadores, a pesar de que sus armas eran rudimentarias en comparación con el acero, los caballos y la pólvora que poseían los invasores. Estaban casi indefensos en cuanto a armamento porque eran un pueblo pacífico, pero no escatimaron valor en las batallas para defender su libertad como lo demuestra ese largo período de resistencia. [Mentira. No todas las islas fueron conquistadas por la fuerza. Incluso en Tenerife hubo un bando de guerra -los que se combatieron a los castellanos- y otro de paz -los que no intervinieron- sin contar con que contingentes gomeros y guanartemes colaboraron en la conquista de Tenerife].
  • Predicamos el pacifismo. El pacifismo de Gandhi, de Luther King y de tantos y tantos líderes mundiales que han destacado en la historia de la humanidad por la renuncia absoluta a la violencia ... [Otro embuste, y de los gordos. Cabe recordar los llamamientos a la sublevación popular o, los más recientes, y despreciables, para depositar a la señora de Paulino Rivero en un cubo de basura. Gandhi y Luther King no podrían sentir otra cosa que compasión].
  • A muchos españolistas, españolistos, amantes de la españolidad y canarios traidores a su tierra y a su gente no les gusta que expresemos estas verdades. Por eso nos acosan. Por eso nos denuncian y nos llevan ante los tribunales. [De nuevo, Pinocho fue a pescar. Si vas a los tribunales es por insultar al prójimo y publicar falsedades].
  • En esta campaña contra nuestra línea editorial participan algunos periodistas hediondos; hombres y mujeres sucios de alma y apestosos de cuerpo. Nos acusan de racistas y xenófobos. [Recadito para los colegas de profesión, siempre queridos y respetados].
  • Qué infamia, cuando desde niños pedíamos para el Domund, para ayudar a los negritos y para los hermanos en Dios. Lo que no podíamos consentir era que, por falta de competencia política y por políticas absurdas, Canarias se llenase de personas foráneas no solo mediante las pateras, sino también por puertos y aeropuertos. [De nuevo, tufillo racista y xenófobo, más obvio si se recuerdan las palabras escritas en su día contra los inmigrantes de Latinoamérica y Africa, que no contra los europeos].
  • Estábamos mejor, por ejemplo, con los puertos francos. Lo señalaba nuestro colaborador Pablo Zurita en su artículo del pasado jueves, publicado en EL DÍA (...) [La nostálgica pasión de siempre por lo pretérito, así como la endogamia galopante].
  • Hay que volver al pasado, aunque sea temporalmente, para avanzar hacia el futuro y echar al español invasor y también a los esclavistas del presente, que son Paulino Rivero y su esposa; la aciaga pareja rumana que gobierna despóticamente estas Islas. Volver al pasado, sí; volver a lo que éramos hasta hace unos días. Hasta que llegó Paulino. [No podía faltar la mención honoris causa para quien dejó a Gary Baldi sin emisora de FM].
Claro que se echan algunos detalles más en falta, como los vivasFranco, las succiones al Ejército, el odio recalcitrante a Gran Canaria (con perdón) y a los socialistas perversos, el peligro inminente de invasión y anexión marroquí, o alusiones más directas a esa justicia parcial que tanto les persigue por ser güenos guanches, amén de alguna majadería más, pero no se puede tener todo en esta vida. Yo creo que, como muestra, no está pero que nada mal.

domingo, 15 de abril de 2012

El hombre que susurraba al gran Tenique

Por fin ha tenido a bien el sacrosanto pater Canariarum arrancarse por bulerías, perdón, por folías de esas que tanto le gustan y volver a sus esperpénticos alegatos independentistas para dejar un momento en paz al presidente del gobierno canario. Un momento solo, ¿eh? Que nadie piense que ni siquiera le menciona. Ayer ya dejó una muestra clara de sus intenciones:

Acabamos con una reflexión que desarrollaremos de forma más amplia en nuestro editorial de mañana. De nuevo un incompetente y españolista ha planteado las palabras "autodeterminación" y "referéndum" como paso previo para que Canarias se convierta en una nación soberana. Hemos dicho muchas veces que Canarias estaba autoderminada como nación antes de que se produjese la conquista, la vil invasión de las tropas regulares de Castilla y sus mercenarios. El referéndum sobre nuestra independencia no tendría valor porque ya se ha encargado España de inundarnos de peninsulares a lo largo de muchos siglos, así como de inmigrantes que votarán por la continuidad de la presencia española en esta tierra. Es decir, España se ha asegurado de que fracase cualquier referéndum para librarnos de su yugo colonial. Canarias tiene un derecho natural y propio, que emana del pueblo canario, a ser una tierra libre y a que sus habitantes vivan con identidad propia y con dignidad. Tenemos pleno derecho a recuperar nuestra libertad por medios pacíficos, y lo haremos cuando el pueblo canario supere la narcosis en la que la han sumido los españoles para someterlos.

Y hoy, recurriendo sin vergüenza alguna al siempre complicado y comprometido arte del copia-pega, han cumplido con su amenaza:

Como adelantábamos en nuestro comentario de ayer, un incompetente y españolista ha vuelto a hablar de "autodeterminación" y "referéndum" como paso previo para que Canarias se convierta en una nación soberana. Hemos dicho muchas veces que Canarias estaba "autoderminada" como nación antes de que se produjese su conquista, la vil invasión que sufrió por parte de las tropas regulares de Castilla y sus mercenarios. Además, el referéndum sobre nuestra independencia no resultaría significativo porque ya se ha encargado España de inundarnos de peninsulares a lo largo de muchos siglos, así como de inmigrantes que votarán por la continuidad de la presencia española en esta tierra. Es decir, España ha hecho todo lo necesario para que fracase cualquier referéndum encaminado a que el pueblo diga si quiere librarse de la esclavitud colonial o seguir sometido a una nación situada en otro continente.

Por otra parte, Canarias tiene un derecho natural y propio a ser una tierra libre y a que sus habitantes vivan con identidad propia y con dignidad. Tenemos pleno derecho a recuperar nuestra libertad por medios pacíficos. El silencio del Gobierno ante los editoriales del único periódico que pide la libertad del pueblo canario es harto significativo del miedo que sienten los españoles porque saben que pronto perderán la única posesión colonial que les queda. Saben que la razón está de parte de los canarios porque este país fue invadido. Tenemos derecho a recuperar la libertad que tenían los guanches antes de que llegaran los invasores y a ser resarcidos por los cuantiosos daños que nos han causado durante seiscientos años, así como por lo mucho que han rapiñado los peninsulares de nuestras Islas. Hoy en día las oficinas de la Hacienda española siguen despojándonos del fruto de nuestro trabajo. Por lo tanto, un referéndum está fuera de lugar. Lo que procede es que quienes nos invadieron desalojen un Archipiélago que no es suyo y se acabó.

No es la primera vez que en El Día recurren a esta sarta de mentiras y sandeces para justificar lo injustificable. Si estamos diluidos en una masa de peninsulares e inmigrantes (ojito al pelllizco xenófobo), traída ex-profeso (¡atención!) con el solo propósito de impedir nuestra libertad (¡manda güevos!) ¿qué ha sido de los canarios genuinos? ¿Cómo se pretende que una supuesta minoría imponga su voluntad a una mayoría? Lo de nación canaria previa a la invasión es otra de las falacias favoritas del lie-parade del insigne guanchófono azul. Que no, hombre, que Canarias no era ninguna unidad antes de la invasión, no existía nación alguna (el concepto de nación como lo entendemos hoy es muy posterior a aquellos días), que incluso dentro de una misma isla, los aborígenes vivían separados y a veces incluso enfrentados entre sí, que los hubo que participaron de mejor o peor grado en la conquista de otras islas. Que somos hijos de los guanches, sí, pero también de los españoles que vinieron detrás, y de los portugueses, franceses, británicos y berberiscos que se asentaron en estas islas a lo largo de los siglos, hasta hacer de nosotros lo que somos. Ya no hay guanches, ya no quedan. La historia les dio su lugar y, como sucedió con tantos otros pueblos que sufrieron incluso peor destino, se los quitó luego para dar paso a los que estamos hoy: a los canarios, a los españoles de Canarias.

Semejante barbaridad de corte fascistoide (la imposición por la fuerza basada en una mentira repetida mil veces), no debería ser extraña a quien siempre ha dado loas y vivas al antiguo régimen y al gobernante que rigió los destinos de este país durante casi cuarenta años. Pedirle que adopte maneras genuinamente democráticas es ya un imposible. Sin embargo, no hay que olvidar que a su lado, no sé bien si como angelito o diablillo, tiene a alguien dispuesto a susurrarle al oído la retórica oportuna, salpimentada de mentiras trasnochadas, clichés propagandistas y una buena dosis de intransigencia. Alguien de otro tiempo, que para su desgracia y ridículo no ha caído aún en la cuenta de su propia y evidente caducidad y que, recordémoslo, fue capaz de pergeñar un proyecto de constitución para las islas en el que sus ciudadanos serían forzados a adoptar la nacionalidad canaria, pudiendo adquirir doble nacionalidad, salvo la española. Entre otros cánticos inspirados en Lucy in the Sky with Diamonds. Alguien que ha convertido al delirio, la irrealidad y el absurdo en motores de su ideario, pero con suficiente poder de persuasión como para convencer al senil Tenique Mayor de Santa Cruz con sus cánticos de pejeverde. Que no de sirena.

¿Quién te lo dijo leré? / Ese fue Cubillo, tururu, turú / Ese fue Cubillo, tururu, turú.

P.D.: A veces el copiapega es imperfecto. Si el sábado Canarias ya estaba autodeterminada, el domingo sólo estaba autoderminada (las comillas se llevaron una sílaba por delante). De pura hambre, se diría que se comen la autodeterminación a bocado limpio.

domingo, 4 de marzo de 2012

Gary Baldi advierte...

Esta admonición puede leerse hoy en el editorial-mix con que nos obsequia el gran mencey de la avenida de Buenos Aires:

No obstante, que tengan cuidado los españoles. Si el Gobierno de la metrópoli persiste en su actitud irracional, casi diríamos que criminal, de no devolvernos la libertad que le fue robada a sangre y fuego a nuestros antepasados, es posible que ocurra en este Archipiélago lo que sucedió en Filipinas, donde el español fue borrado por el inglés y el resurgimiento del tagalo, que es la lengua local; la que los invasores coloniales españoles intentaron erradicar. Hablaremos el guanche o el inglés, pero terminaremos por despreciar el español al igual que hicieron los filipinos. Pero no queremos llegar a eso. Si no nos obligan, nuestra intención es conservar la lengua, la cultura y las relaciones políticas -y de toda índole- con España. Eso sí, siempre y cuando este país, hoy abusadoramente colonialista con nosotros, nos dé facilidades para acceder a nuestra libertad, nuestra identidad y nuestra dignidad. Es decir, si nos devuelve lo que nos pertenece porque lo teníamos antes de la invasión genocida. En nuestro pasaporte ha de figurar que nuestra nacionalidad es la canaria y no la española, porque esa es una mentira que no se cree ningún habitante ni de Europa, ni del mundo.

Si lo que decía Andrés Chaves (cuando le curraba a Gary Baldi, entonces rival periodístico) es cierto, el personaje malamente puede expresarse en francés, pese a ser idioma de su gusto, según confesión propia. No quiero imaginarme el bochorno que le supondría tener que expresarse en la lengua de Shakespeare. Por no decir en guanche, una lengua que no sólo no existe ya como vehículo de comunicación entre personas, sino que tiempo antes de la conquista castellana había dejado de ser idioma único, por la fuerza del aislamiento entre los pobladores de las distintas islas.

Puestos a hablar de mentiras, conviene recordar que la reacción de los aborígenes ante la invasión y conquista extranjera no fue única, de ahí la existencia de los bandos de paz y de guerra. Recuérdese que a Alonso Fernández de Lugo le acompañaron contingentes de guanartemes y gomeros en la embestida final que habría de rendir la isla de Tenerife. Por último, nótese la habitual y patética arrogancia del personaje, queriendo hablar en el nombre de los actuales canarios. Se siente la sombra de Cubillo tras esa mendaz y vil parla. ¡Vive Dios!

Que no aprendes, Pepito. Venga, castigado otra vez a la pared.

viernes, 13 de enero de 2012

... por el monte las sardinas, tralará

Hoy, con un día de retraso, llegan algunas apreciaciones sobre la Justicia en las islas:

También hemos repetido en numerosas ocasiones que no podemos seguir perteneciendo a un país cuyos antepasados asesinaron a nuestros ancestros. No podemos seguir subyugados a quienes cometieron un genocidio con el pueblo guanche. No podemos seguir encadenados a España por el terror. En el pasado por el terror a la Santa Inquisición y en la actualidad por el miedo a los tribunales españoles. Por el pánico a la Justicia española que se imparte en Canarias, no de acuerdo con nuestras propias leyes, sino según las leyes que nos impone España por la fuerza. Una Justicia la impartida en estas Islas que acatamos y respetamos, como no puede ser de otra manera, pero que también criticamos porque lo hacen los propios jueces. Tenemos la mejor prueba de cuanto decimos en el reportaje del periódico El Mundo que reproducimos íntegramente el pasado viernes. Lamentamos que esa información no le haya gustado al tatarita de Las Palmas y a la señora con la que convive, pero la verdad es la verdad.

Dejemos a un lado las habituales mentiras sobre el genocidio de los guanches y su rol como únicos antecesores de los canarios actuales, y centrémonos en el sagrado temor a los tribunales, bien comprensible en alguien que no hace sino perder un juicio tras otro, por culpa de sus propias desmesura y arrogancia. Dice que el reportaje de El Mundo es la verdad. Veamos:

Los pasados días 7 y 8 del corriente, El Mundo y La Provincia se hicieron eco de un comunicado emitido por Salvador Alba, portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, en la que cuestionaba el nombramiento de jueces sustitutos en las islas, al tiempo que calificaba la justicia en Canarias como irregular, arbitaria y caciquil y ponía en duda la labor del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. He buscado el escrito del señor Alba por la red sin éxito (agradeceré un link si alguien lo encuentra), pero las reacciones no se han hecho esperar. A día de hoy, sólo la asociación de jueces Francisco de Vitoria mantiene silencio sobre las denuncias del señor Alba. El resto de asociaciones de jueces y fiscales (particularmente las de corte progresista) han ido a saco contra sus manifestaciones.

Negro sobre blanco: las declaraciones del representante de la APM, afortunadas o no, le han venido como anillo al dedo a Gary Baldi para justificar (y de paso, para pontificar) sobre la rectitud e independencia de los jueces en las islas, alimentando así una de sus más recurrentes conspiranoias: los jueces me persiguen por patriota, cuando en realidad le castigan por traspasar alevosamente los límites del respeto al prójimo (casos de Santiago Pérez y Carlos Sosa), o por querer saltarse a la torera los derechos ajenos (como la famosa rectificación de Angela Mena sobre el presunto tema de México que, a regañadientes, se vio obligado a publicar).

Otra mentira más: en El Día se respeta y se acata la Justicia. No. No se respeta lo más mínimo cuando, un día sí y otro también, se publican comentarios y editoriales en los que se pretende desvirtuar el conjunto del poder judicial en las islas (que, según él, está necesitado de orden). Y sí, se acata... pero sólo cuando no queda otra.

Así que habrá que recordar, en esto de la Justicia también, que por el mar corren las liebres.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El (enésimo) cuento de la lechera

Érase que se era un juglar que gustaba de contar historias de países lejanos y tesoros escondidos, de héroes y villanos, de dragones y otros monstruos, de tiranos y de humildes, de conquistas y batallas, todo ello para solaz y diversión del pueblo llano. Las gentes de aquel reino escuchaban sus cuentos con simpatía, sabedores de que no eran sino el fruto de su pródiga imaginación. Y, al contemplar la atención que despertaba en aquellas sencillas gentes, el juglar comenzó a creerse sus propios relatos, hasta que un buen día ya no fue capaz de distinguir la fantasía de la realidad. Y entonces comenzó a insultar a los representantes del rey, a los que imaginaba esbirros de un oscuro y malvado poder, a despreciar a otros juglares que también cantaban para entretener al pueblo, a exclamar que su pequeña ciudad había sido una vez un reino libre poblado por gentes bondadosas, luego esclavizadas por un cruel invasor, y a afirmar que en algún lugar, en alguna casa antigua, en un olvidado arcón de recia y noble madera se escondía el Cuerno de la Abundancia, que haría ricos a todos sin necesidad de trabajar. Y se imaginaba a sí mismo como el Gran y Unico Juglar, en el nuevo y minúsculo reino que pretendía alcanzar con sus cantos, cada vez más histéricos y estridentes. En suma: se volvió loco.

Así escribe hoy nuestro juglar:
  • Difícil será, en efecto, conformar la nación canaria. O, mejor dicho, el Estado para darle poder a la nación canaria, que ya nuestra nación existe como tal desde el tiempo inmemorial de los guanches.
  • Esta tierra era de los guanches y hoy lo es de sus descendientes, que somos los canarios, y no de los españoles por mucho que lo diga (...) la Constitución española.
  • Y cuando llegue el momento de ser ese país soberano, de ser dueños de nuestro suelo, nuestro cielo y nuestro mar, de ser dueños de nuestros recursos (que son inmensos), todo el pueblo canario se sentirá orgulloso de su propia identidad.
  • CANARIAS será una república y desaparecerá el escudo con los perros rampantes lamiendo la corona de los Borbones. Un escudo indigno de un territorio africano donde habitan blancos cultos pero con su idiosincrasia.
  • CANARIAS tendrá su Constitución que será sometida a referéndum y votada. Una Constitución rígida para que no aparezca ni un corrupto, ni un delincuente político, (...). Esa Constitución recogerá las leyes adecuadas para asegurar la riqueza intrínseca de Canarias, que es indiscutible e indiscutida. Permitirá que nuestras poblaciones se embellezcan, se animen, consuman y creen riquezas. Luego estarán los estrategas para dictar leyes que aumenten estas riquezas derivadas de la inmejorable situación canaria en el Atlántico. Los puertos de Canarias son puertos forzados debido a la posición de nuestras Islas entre tres continentes. Seremos dueños, como decimos, de todas nuestras riquezas...
  • EL presidente del Gobierno de Canarias viajará en coche normal, pero no en helicóptero. El importe de sus altos vuelos se destinará a ayudar a los pobres y a crear las condiciones adecuadas para que prospere la riqueza.
  • CANARIAS tendrá como periódico de cabecera al diario más patriota de todo el Archipiélago: EL DÍA, junto con sus medios de comunicación audiovisuales. Y al decir audio no nos olvidamos de Radio EL DÍA, la gran infamia cometida contra esta casa por Paulino Rivero (...)
Sólo un apunte: si el presidente de esa república lejana, muy lejana, que imagina nuestro buen juglar tuviese que desplazarse de una isla a otra, habría que inventar el coche flotante. Supongo. Por lo demás, me remito a la fábula con la que he abierto este post. Feliz domingo.

jueves, 11 de agosto de 2011

Papanatas

Así dice hoy el señor:

EL PAPA llegará a España el próximo 18 de agosto. Entre los muchos jóvenes que acudirán a reunirse con él habrá bastantes canarios. Conviene que el Santo Padre conozca la situación de opresión colonial que vive nuestra tierra desde hace casi seis siglos, ya sea a través del clero o de esos jóvenes que irán a su encuentro. La Iglesia siempre ha estado del lado de los oprimidos y ha intervenido de forma más o menos directa, siempre desde la prudencia que le impone su ministerio, en los procesos que han conducido a la independencia de muchos pueblos. Por eso conviene, insistimos, que Benedicto XVI sepa que en África todavía queda una colonia de blancos. Increíble, pero es así.

Deseamos que el Papa tenga un apoyo para los patriotas canarios que aspiran a vivir en una nación con su Estado, pues eso es lo que les corresponde. Tenemos derecho a contar con una identidad propia y no a ser españoles bastardos o europeos ultraperiféricos. Al Papa lo van a visitar, como decimos, muchos jóvenes canarios; jóvenes que llevan en lo más hondo de su corazón la verdad y la rebeldía de la independencia.

Un nuevo camino hacia la independencia, pues: la Vía Benedictina. Lo de la colonia de blancos, como siempre, impagable.

lunes, 8 de agosto de 2011

He aquí al demócrata

Hace cosa de dos semanas, este blog se hacía eco de los distintos caminos propuestos por Gary Baldi para alcanzar la soñada libertad e independencia de nuestro sojuzgado archipiélago. Entonces, el abajo firmante señalaba como dato curioso que ninguno de ellos, fantasioso y rocambolesco donde los hubiere, tuviese en cuenta a quien debía: la voluntad popular libremente expresada en las urnas, como es norma de uso en cualquier comunidad que se rige por principios democráticos. En este amanecer de una nueva semana estival, el ilustradísimo prócer desvela la razón por la cual esta voluntad ha de ser, simple lisa y llanamente, ignorada:

Caminamos, insistimos en ello, con paso firme hacia la independencia, hacia la libertad, hacia la consolidación de una nación con Estado. Nación ya lo somos: somos la nación canaria. Es el Estado, es la representación con bandera y asiento en los foros internacionales, lo que debemos conseguir. Y de referéndum de autodeterminación, nada; ya estábamos autodeterminados como tierra libre y soberana, habitada por personas libres que poseían su estructura familiar y social y su jerarquía cuando llegaron los viles adelantados de Castilla con sus tropas regulares y sus mercenarios.

Este párrafo, creo, constituye otro ejemplo más del carácter fascistoide de este dictadorzuelo de las rotativas, quien se hace día tras día acreedor a cuantos elogios suscitan su persona y su cirrótica línea editorial. No ya sólo por la ausencia de criterio democrático, algo que ya cabía esperar, sino por la justificación que se hace del mismo sobre premisas tan falsas como ilusorias. Lo peor para Gary Baldi debe ser sin duda lo baldío de su esfuerzo, comparable al de Sísifo empujando la roca pendiente arriba para que, tras los correspondientes batacazos electorales, ésta caiga irremediablemente por la empinada ladera, forzándole así a empezar de nuevo. La próxima debacle del independentismo sí que está cada día más cercana. La cita, en noviembre.

sábado, 30 de julio de 2011

God save the Fool

A pesar de haber cursado una carrera universitaria de ciencias y tener la inmensa fortuna de poder ejercerla (entiéndase en el estricto terreno laboral), siento profunda debilidad y auténtica pasión por la Historia, con mayúsculas. Una disciplina, como tantas otras de lo que se da en llamar Humanidades, que corre serio peligro de olvido, por la mano de quienes han pergeñado (que no diseñado) los planes de estudio que cursan nuestros adolescentes en la ESO y en bachillerato. Nos recuerda a menudo Arturo Pérez-Reverte que el valor de la historia se resume en una breve sentencia: somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos.

Aprender Historia no consiste, por tanto, en memorizar una mera colección de hechos, personajes y fechas, sino en comprender lo que una determinada conjunción de esos factores supuso para nuestros semejantes entonces, así como de las repercusiones que supone hoy para todos nosotros. La Historia es, pues, algo precioso y delicado por el enorme poder que contiene, y por tanto debe ser atendida y entendida, nunca esgrimida o deformada en aras de alguna finalidad, sobre todo política. Esa es una de las razones por las que reniego activamente de cualquier nacionalismo de cualquier signo que en el mundo haya sido o pueda ser. El manual del nacionalista incluye como axioma invariable la prostitución de la historia y sus acontecimientos, con el oscuro y perverso propósito de procurar justificación a sus postulados, siempre tribales, a menudo estridentes y frecuentemente retrógrados. Por eso no puedo evitar que me hierva la sangre cuando algún imbécil (a fool, en inglés) juega a historiador sin más argumentos que el ciego fanatismo o la más evidente y supina memez.

Pues bien, lean este parrafito que se marca Gary Baldi hoy, a propósito de unas declaraciones del general Abad Ripoll pronunciadas en la conmemoración del intento fallido de la Royal Navy británica, al mando de Horacio Nelson, de conquistar esta isla:

Lo mejor para nosotros, indudablemente, hubiese sido caer en manos británicas, porque a estas alturas posiblemente ya seríamos libres. Los ingleses son un pueblo mucho más civilizado que el español; un pueblo que hubiese entendido que este Archipiélago debe ser un país libre y habría obrado en consecuencia. Que no olvide el general Abad un dicho popular: los dos peores errores cometidos en Canarias fueron no haber dejado entrar a Nelson y permitir que saliera Franco. Y "vox populi, vox Dei". El pueblo siempre tiene razón. El pueblo dice esto porque es muy sabio; sabe que con los españoles nunca conseguiremos nada, porque los españoles, los de antes y los de ahora, son rapiñadores, mientras que los ingleses, volvemos a decirlo, son personas cultas y civilizadas.

¿Conque que los ingleses no han sido rapiñadores? ¿Así que habrían entendido a la primera que Canarias es un país libre? Tiene gracia que se hagan semejantes afirmaciones acerca del país que reunió bajo su mando el imperio colonial más extenso que jamás se haya visto: Canadá, la franja este de los Estados Unidos, la India, el Pakistán y Bangla Desh juntos, Australia, y media Africa fueron británicos, sin contar con numerosos archipiélagos y enclaves repartidos por todo el orbe. Naturalmente, y como los hijos de la Gran Bretaña son tan educados, establecieron sus colonias después de haber pedido permiso a las gentes locales, nunca sacando provecho de su primacía naval o de su formidable y disciplinado ejército. Antepusieron siempre el bienestar de los colonizados a sus propios intereses comerciales. Y de rapiñar, nada: un mito. Nadie puede explicarse por qué nombres como Francis Drake, Henry Morgan, Edward Teach (apodado Barbanegra), Walter Rayleigh, Thomas Cavendish, o William Kidd, todos ellos hijos de su Graciosa Majestad (por mencionar sólo algunos), aparezcan como figuras prominentes de la piratería y el corso en docenas de libros. Mala propaganda española, sin duda.

Y en cuanto a la majadería (¡otra más!) de nuestro gran prócer acerca de la comprensión de que hubiesen hecho gala los británicos para reconocernos como país libre, no sólo es una burda y gratuita especulación, sino además cuestionable a la luz de la realidad actual. Si uno repasa la lista de territorios no autónomos que, según la famosa resolución 1514 de Naciones Unidas, deben ser descolonizados, encuentra casos como los de Anguila, Bermudas, las islas Caicos y Turcos, las islas Caimán, las islas Malvinas... uy, perdón, Falklands, Montserrat, Pitcairn, o Santa Helena y, por supuesto, la joya de la corona: Gibraltar. ¿Quién los administra? El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y sus educadas y civilizadas gentes. El caso de las Malvinas es muy paradigmático: fueron ocupadas por la fuerza en 1833, al igual que lo fue Gibraltar un siglo antes. Y ahora se hacen valer los derechos de los pobladores, descendientes de los colonos británicos, sobre cualquier reclamación territorial que puedan formular Argentina o España. Typically British.

Que nadie me interprete mal. Esto no es un ejercicio barato de anglofobia. He vivido varios meses entre británicos, he visitado Inglaterra, Gales y Escocia, les he tratado personalmente, hablo su idioma, escucho su música, leo a sus autores, y tengo la fortuna de poder contar con amistades y personas cercanas, británicas, a las que considero buena gente y aprecio de verdad. Entre ellas a un afable profesor de la Universidad de Salford (Manchester) que dio un giro decisivo a mi tesis doctoral mientras estuve allí. Y les considero, en efecto, personas educadas y sensatas, organizadas, disciplinadas, y respetuosas de sus leyes y la sociedad en que viven. Ahora bien, lo que no tolero es que un iluminado juntaletras venga a explicarme (¡qué vox populi ni ocho cuartos!) lo que han sido los británicos en la historia y lo que sería hoy de nosotros si Nelson hubiese mantenido intactos sus dos brazos y hubiera añadido este terruño a la lista de dominios de Su Majestad.

Y como después de todo, albergo la esperanza de que la Divina Providencia le devuelva algún día el entendimiento, vaya para él el saludo que sirve de título a este post. Perdón, a esta entrada.

martes, 26 de julio de 2011

Independence Road

Últimamente, los delirios de Gary Baldi ascienden más y más deprisa por una espiral tan vertiginosa que cuesta ponerse en su lugar sin riesgo de quedar psíquicamente colapsado. En su último engendro editorial, se entremezclan una sarta de malolientes lindezas dedicadas a Carlos Sosa con una interpretación de la condición colonial de Canarias rayana en lo paranormal, especialmente cuando se consideran las vías por las cuales, según el iluminado apóstol guanchófono, retornaremos al mítico Jardín de las Hespérides:
  • Estas islas fueron, hace casi seis siglos, la primera víctima del expansionismo colonialista con el que España entró en la edad moderna. Canarias fue la primera colonia y sus habitantes, nuestros antepasados los guanches, la primera población autóctona en sufrir un genocidio a manos de los conquistadores castellanos.
  • Este Archipiélago fue la primera colonia de España, incluso de Europa, y ahora es la última. Queda Gibraltar, pero la situación es distinta ya que el Peñón pasó a manos inglesas en virtud de un tratado y no mediante una conquista sangrienta que, como en el caso de Canarias, diezmó a la población autóctona.
  • (...) [la independencia de Canarias] puede proceder de varios puntos. Puede producirse como consecuencia de una decisión reparadora con el pasado que adopte el Monarca español, puede proceder de un acuerdo de las Cortes españolas y también de una decisión de la ONU, pues aunque haya vencido el plazo establecido en la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos, sigue vigente como un hecho incuestionable la situación colonial de Canarias.
  • Argumentan en contra de nuestra libertad los españolistas y los amantes de la españolidad de estas Islas que Canarias no aparece en el listado de territorios que deben ser descolonizados, pero eso sólo se debe a un error administrativo (...)
  • Asimismo (...) que proceda de los países africanos, pues África sabe que posee unas islas que le pertenecen geográficamente aunque políticamente, y debido a una situación que no puede ser más absurda, son de una nación europea.
  • (...) tampoco descartamos que la independencia de Canarias reciba su impulso final del Parlamento europeo, donde hay políticos civilizados que conocen que estas Islas son una colonia española y, en consecuencia, no forman parte de Europa.
Ninguna de estas esperanzadoras vías hacia la ansiada independencia tiene como protagonista a quien debe: el pueblo canario. Tal vez porque su inconveniente voz situó a los iluminados del MPC tras el Partido Animalista en las últimas elecciones, arropándoles con la friolera de 2728 votos frente a un censo electoral que supera el millón y medio de personas, situándoles así en la decimocuarta posición de la lista de partidos por votos; decimosexta si se incluyen el voto en blanco y el nulo (9 de cada uno de ellos por cada voto independentista). Por supuesto, esto no es extraño con semejante curriculum vitae, pues nuestro prócer sabe tanto de democracia como de lechuguinos o coles de Bruselas, siendo perfectamente capaz de clamar hoy por la independencia por decreto ajeno, y hacerlo antier mismo por el ruido de sables y el golpe militar. Sin despeinarse. Así que, ¿para qué molestarse sugiriendo algo tan incómodo como un referéndum?

Para la posteridad quedan sus majaderías sobre un genocidio que nunca existió (si los guanches fueron exterminados, ¿cómo es posible que sean nuestros antepasados?, y si fueron diezmados, ¿de quién somos entonces descendientes?), y el hecho de que el pobre funcionario de la ONU que olvidó incluir a Canarias en la lista de territorios a descolonizar (en la que, por cierto, sí figura Gibraltar), debería ser inmediatamente expulsado de su puesto de trabajo por tamaño error, y sin derecho a paro, por tornillo. ¡Hala!

lunes, 18 de julio de 2011

Nada que declarar

Así escribe hoy, 18 de julio, 75 aniversario del glorioso alzamiento nacional, el mencey de la Avenida de Buenos Aires:

Hoy, a pesar de ser una fecha señalada en la historia reciente de España, que no es nuestro país, el país de los canarios, sino la nación que nos sojuzga colonialmente desde hace casi seis siglos, no tenemos ningún hecho concreto que comentar. Nada que decir de la historia reciente, de eso que hoy se llama memoria histórica, porque la memoria histórica del genocidio guanche, el holocausto de nuestros antepasados, se remonta mucho más atrás.

Absolutamente fascinante. ¿Ni siquiera un leve tic en el brazo derecho? ¿No habrá una visitita furtiva a Las Raíces? Vivir para ver...

lunes, 11 de julio de 2011

Understanding Gadafi

Al leer el comentario de hoy en nuestro periódico favorito, tengo la sensación de que la parafernalia que Gary Baldi está montando en torno a Paulino Rivero y su partido le ha servido de ayuda para tomar nuevo impulso en sus ansias independentistas, muy de capa caída tras el batacazo electoral del MPC en las pasadas elecciones locales, cuando fue superado por agrupaciones tan conocidas como el Partido Antitaurino y contra el Maltrato Animal (¡y eso que los animales no tienen derecho a voto!), o Sentido Común en Canarias. Afirma nuestro prócer que la independencia se aproxima, lo que me hace pensar que su catalejo debe ser a todas luces mejor que el mío, porque el abajo firmante no la ve venir por ningún lado. La imaginación al poder, dicen. Y si es pasándose la voluntad de los ciudadanos por el arco del triunfo, para qué contar.

Lo mejor del comentario, con todo, es la interpretación que nuestro insigne padrino editorialista hace de las recientes apreciaciones del (todavía) líder libio Muamar El-Gadafi. En un discurso pronunciado el viernes pasado en una localidad del sur del país, el jefazo de la Yamahiriya dijo, con su desparpajo habitual, que las Islas Canarias, Andalucía y Sicilia son tierras árabes que hay que liberar. Y ahí ha saltado detrás, tan presto como ágil, nuestro bienamado Gary Baldi para explicar al vulgo canario las palabras del revolucionario dirigente:

No negamos que en Canarias existen vestigios de la cultura berberisca, pero estas Islas nunca han tenido la consideración de tierras árabes. Eso sí, son islas del continente africano y nunca europeas, pero no árabes. No es este un archipiélago geográficamente europeo, aunque tenga influencias culturales europeas.

No obstante, y al margen de estas consideraciones, lo que merece la pena destacar del líder libio es que conoce la existencia de Canarias y sabe, al mismo tiempo, que no es ésta una tierra europea. Por lo tanto, si no es un Archipiélago europeo, no forma parte de España. Es decir, Canarias es una colonia española y como tal debe ser liberada por la metrópoli que la esclaviza desde hace casi seis siglos. En el fondo, esto es lo que ha querido decir Gadafi al referirse a Canarias.

¡Que no, señor mío, que no se entera usted ni del NoDo! Y anda que no lo habrá visto de veces, en los añorados tiempos de su generalísimo. Gadafi ha querido decir exactamente lo que ha dicho: árabes, y no africanas. Ni siquiera moras (por magrebíes), sino árabes. Y por más que el amigo Muamar demuestre una vez más su escaso conocimiento de la realidad más allá de su conveniencia, lo verdaderamente inquietante de sus palabras es la indisimulada voluntad de que nuestro archipiélago entre a formar parte del mundo islámico árabe. Una voluntad que sin duda comparte su compadre Mohamed VI de Marruecos, nuestro dulce y amable vecino. Una voluntad que no se ha llevado a cabo hasta hoy sencillamente porque estas islas forman parte de España, y así lo entiende el que suscribe.

No creo que nuestras gentes de a pie necesiten que el magno prócer, con su siempre sutil verbo, pretenda liarse el turbante y emular a Mahoma, interpretando a su antojo las divinas palabras del mensajero de la revolución socialista árabe. Molto pericoloso. Gadafi no es una hermanita de la caridad, sino uno de tantos dictadores que, en nombre de la igualdad y la unión entre pueblos hermanos, ha gobernado a su gente con mano de hierro y ha alentado, protegido, entrenado y financiado al terrorismo internacional, interviniendo con demasiada frecuencia en conflictos regionales que han causado millares de muertos y sufrimientos atroces. Y sospecho que si aún permanece aferrado a su poltrona, pese al conflicto que está bañando en sangre a su país, es sencilla y lamentablemente porque a las potencias occidentales les interesa una Libia desangrada y arrasada hasta los cimientos. De otra manera, entiendo que el caudillo del panarabismo estaría disecado en un museo desde hace meses.

Así que cuidadín, que una cosa es exorcizar al Sanedrín de Vegueta (no más real que la pandilla de Don Gato) y otra meterse a traducir a uno de los personajes más peligrosos de nuestro entorno más próximo. ¿O es que no le han dicho nunca que no se debe jugar con fuego?

sábado, 14 de mayo de 2011

¡Suspendido en Historia!

Gary Baldi no tiene abuela, ni falta que le hace. Ya se ocupa él mismo de echarse cuantas flores sea necesario para dejar bien claro a propios y extraños que la suya es una mente preclara, ilustrada, y llamada a ser la guía intelectual y espiritual de los patriotas canarios. Así lo proclamaba, sin recato ni rubor, hace una semana, el pasado 7 de mayo:
  • LOS COMENTARIOS y editoriales que publicamos diariamente o en los días señalados -o específicos, según el asunto- son escritos personalmente por el editor y director de EL DÍA y responsable único de sus contenidos, José Rodríguez. (...) en la plenitud de su razón y, como ha dicho tantas veces, conservando intactas las tres potencias del alma -memoria, entendimiento y voluntad- y de su amplísima cultura, adquirida a través de la lectura diaria de prensa, libros y de cuanto cae en sus manos, y de sus relaciones personales, tiene plenos conocimientos y capacidad para expresar por escrito sus pensamientos.
Pues bien, tal día como hoy esta lumbrera intelectual compara la situación del nacionalismo político en Canarias y su posible (y para él deseable) deriva independentista con el caso escocés, a la luz de los resultados de los comicios recientes del Reino Unido que, en Escocia, han dado un fuerte respaldo al partido de los nacionalistas escoceses en detrimento de las fuerzas de raigambre más tradicional: liberales, conservadores y laboristas. Conviene aclarar dos cosas: una, que los nacionalistas escoceses pretenden la secesión de su país de la corona y soberanía británicas, es decir, la independencia; y dos, que Gary Baldi utiliza como pretexto para su comentario un artículo sobre el tema publicado, cómo no, en su periódico, obra de la mano de Juan Jesús Ayala, presidente del Partido Nacionalista Canario. Veamos lo que escribe el cultísimo apóstol del pueblo canario sobre el tema:
  • Una de ellas [propuestas de los nacionalistas escoceses] es la promesa de convocar un referéndum por la independencia en un plazo de tiempo de más o menos cinco años y lograr así establecer la soberanía de un territorio como Escocia, integrado en el Reino Unido desde 1707 por un pacto después de graves enfrentamientos con Inglaterra.
  • Por muy justas que sean las reivindicaciones independentistas escocesas, debemos tener muy presente que Escocia comparte una misma isla con Inglaterra y el País de Gales, mientras que nuestro Archipiélago se encuentra a 1.400 kilómetros de distancia -casi nada- de las costas del país que nos coloniza. Además, como señala adecuadamente Juan Jesús Ayala, Escocia se unió al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte por un pacto.
A ver, genio de la lámpara, si aprendes algo más en tus sabrosas lecturas de prensa y de cuanto cae en tus manazas. Que no te enteras, Contreras. El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte existe desde 1921, año de la independencia de la República de Irlanda. Eso es precisamente lo que da sentido a la denominación actual, que incluye -todavía- a Irlanda del Norte (o Ulster). A comienzos del siglo XVIII, la totalidad de Irlanda estaba en manos de Inglaterra, pues había sido conquistada medio siglo antes por las fuerzas de Oliver Cromwell en el nombre del Parlamento Inglés. Se deduce, por tanto, que Escocia nunca pudo unirse al actual Reino Unido. ¡Un punto menos!

Pero es que además, lumbrera, Escocia no firmó un pacto de integración en el Reino Unido de Gran Bretaña, sino que conformó dicho reino al unificar su propia monarquía con la inglesa y dar lugar así a la Corona Británica. Dos países (o reinos), un solo rey. Algo muy similar a lo que sucedió en nuestro país al producirse la unificación de los reinos de Castilla y León por un lado y la Corona Aragonesa por el otro, para dar lugar a la Corona de España. En el caso británico, la unión de las coronas tuvo lugar por vez primera a comienzos del siglo XVII, en la persona de Jacobo I (de Inglaterra y VI de Escocia), casualmente miembro de la casa de los Stuart, es decir: era un rey escocés, no inglés. Diversos monarcas (la mayoría de ellos Stuart también) exhibieron la condición de reyes de Inglaterra, Escocia, y eventualmente de Irlanda a lo largo del siglo, hasta que en 1707 se firmó el Acta de Unión por parte de los dos parlamentos, el inglés y el escocés, para dar lugar a uno sólo: el británico, hasta la reciente restauración del parlamento escocés (en 1999), lo cual no ha supuesto la desintegración de Gran Bretaña, al menos de momento. Esas son la fecha y las circunstancias exactas del nacimiento de Gran Bretaña como nación unificada. ¡Dos puntos menos!

¿Cómo puede entenderse algo semejante? Muy sencillo, incluso para ti: debes tener en cuenta que, hasta la irrupción de la concepción liberal de los estados, surgida tras la Revolución Francesa. éstos se conformaban desde arriba hacia abajo. Es decir, que la persona del rey era quien daba sentido a los países, y no los pueblos sobre los que éste gobernaba, siendo ésta la quintaesencia del Ancient Régime, el cual fue barrido por los revolucionarios que tomaron la Bastilla y decapitaron a media Francia, empezando por sus reyes, y establecieron la soberanía del país en las manos del pueblo. Este concepto de los estados fue implantándose poco a poco a lo largo y ancho de Europa y el mundo en los dos últimos siglos, pero en el momento de la unión efectiva de Escocia e Inglaterra era totalmente desconocido, una auténtica utopía. Así que ¡tres puntos menos!

Así que lo siento: suspendido. Vuelva usted en septiembre con la lección mejor aprendida, y entonces hablaremos. Y perdóneme si pongo en tela de juicio su pretendida amplísima cultura.

jueves, 5 de mayo de 2011

CanaryNuremberg

Lo dicho: está el hombre que se sale. Un día (por supuesto, en El Día) y otro nos deleita con nuevas y más sorprendentes muestras de su inagotable capacidad de plasmar estupideces de los más variopintos colores y calibres. Y todo ello, naturalmente, sin renunciar a su esencia de corte fascista e intolerante y verbo xenófobo, ambos fácilmente reconocibles. Y para quien no lo crea, aquí van las jugosas perlas de hoy, recién pescadas como chicharritos frescos:
  • Queremos que se nos devuelva las islas de nuestros antepasados y el disfrute de los bienes que producen. Que se nos devuelva todo lo que nos han robado los españoles con la compensación que nos corresponde. Queremos que se castiguen los crímenes de lesa humanidad que se produjeron en el momento de la vil conquista de este Archipiélago a manos de las tropas regulares de Castilla y de los despreciables mercenarios que las acompañaban; un ejército que masacró y esclavizó a nuestros abuelos.
  • Porque, ¿mentimos al decir que la Agencia Tributaria, la Hacienda española, recauda en Canarias impuestos sobre la renta y por todos los conceptos, además de imponer multas cuyo importe también se llevan los españoles para la Península? ¿Mentimos al decir que a Canarias solo le devuelven las migajas? ¿Mentimos al afirmar que los españoles nos engañan? ¿O es que no han sido un engaño los 25.000 millones de euros que prometió el desvergonzado de Zapatero, y de los que nunca más se supo?
  • Lo que era Canarias hace unos pocos años y lo que es ahora. Es un gueto de europeos, de latinoamericanos y de todos los desheredados de África, América, Europa, de Asia -aunque menos- y no de Oceanía porque está muy lejos. Por eso predicamos el cambio; para recobrar nuestro bienestar y nuestras riquezas; para que estas Islas sean nuestra casa y no la de otros.
El primer párrafo mueve a la compasión por patético. Las islas nunca volverán a ser lo que fueron, y mucho menos en los tiempos previos a la conquista. Y en cuanto al castigo de los crímenes... Imagínense al bueno de Gary Baldi promoviendo un juicio de Nuremberg con vino de tea y mojo colorado, sentando en el banquillo a los restos exhumados de Jean de Béthencourt, Juan Rejón, Pedro de Vera, Fernán Peraza y Alonso Fernández de Lugo. Entre muchos otros, claro. Menudo papelón para el abogado defensor, a quien se le suponen serios problemas para comunicarse con sus representados, los cuales, muy previsiblemente, se acogerían al derecho a no declarar contra sí mismos... por imperativo natural. De ser posible semejante esperpento (muy apropiado para una película de Tim Burton), casi podría ver a los esqueletos de Rejón y Peraza dándose de mamporros con los fémures, intactas aún sus viejas rencillas.

De los supuestos robos de la Hacienda española, la realidad no es muy diferente de la que ocurriría si, llegado el caso, se proclamara la república bananera que promueve nuestro prócer con capital en Santa Cruz (faltaría más) y que expoliaría los tesoros y riquezas del resto de las islas (es de suponer que de Gran Canaria más que ninguna, para resarcir a los tinerfeños de los expolios cometidos por los demonios canariones). En cualquier sistema fiscal, todos contribuyen y lo recaudado se redistribuye: así funciona siempre. Hay que recordar que las CC.AA. asumen directamente un 40% de la recaudación de la renta (las migajas), y que del 60% que se lleva el estado sale el mantenimiento de los servicios e infraestructuras que dependen directamente de él, también en las islas, incluido el ejército ante el que Robes Pierre se postra solícitamente en decúbito prono a la voz de ¡Ar! cuando procede. En lo referente a las terribles multas, supongo que son las que el apóstol de la causa tiene que pagar por atropellar verbalmente al prójimo en algunas de sus soflamas. Así que un servidor concluye que sí, que mienten de forma abierta y descarada.

Por fin, eso de Canarias para los canarios suena a lo que suena (no confundir xilófono con xenófobo), y califica a su autor de modo inequívoco, a juicio de quien escribe.

Será hasta la próxima.