Mostrando entradas con la etiqueta Guanches. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guanches. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de octubre de 2013

Democracia "made in Gary Baldi"

Escuchemos la voz de los súper Tacañones:

(...) alguien ha vuelto a referirse durante estos días a un referéndum de autodeterminación. Respetamos los criterios de las "personas lógicas", pero en Canarias, lo decimos por enésima vez, no procede tal consulta. En primer lugar porque estas Islas ya eran libres antes de que llegaran los viles adelantados de Castilla, al frente de las tropas regulares y mercenarias que cometieron un auténtico genocidio con la población autóctona. Y en segundo término, porque durante 600 años España ha propiciado el asentamiento de peninsulares en las Islas. Personas muy respetables a las que siempre hemos acogido con la hospitalidad que nos caracteriza como pueblo -aquí solo despreciamos a los godos, empezando por los cuatro de la prensa-, pero que no son isleñas y que, en consecuencia, falsearían un referéndum de autodeterminación con un voto favorable a mantener la unidad con España. Unidad ficticia y absurda, porque hay más diferencias entre Canarias y Cádiz que entre Cádiz e Irún, ya en la frontera con Francia.

A ver si lo entiendo, abuelo: según lo que propones, sólo los descendientes inmaculados de los guanches podrían votar en ese supuesto referéndum. Pero como no hay canarios puros sino que, quien más quien menos, todos los habitantes del archipiélago tenemos sangre española, portuguesa, francesa, británica, alemana o magrebí corriendo por las venas, mejor nos ahorramos el referéndum y declaramos la independencia por la cara, no sea que nos salga el tiro por la culata. Y si alguien no está de acuerdo, pues que le den y calladito la boca. Por no hablar de esa patujada tuya de que éramos libres antes de la conquista. Libres eran los aborígenes de entonces, no nosotros, y no tenían p... idea de lo que era un pueblo más allá de su propia isla, y en muchos casos ni siquiera eso, entre otras cosas porque no eran capaces de entenderse entre sí de una isla a otra. Por último, y también por enésima vez: si hubo genocidio, ¿de qué sangre guanche presumes, so guanajo?

Vaya modelo de democracia el tuyo, viejo. Pero claro, ¿qué podemos esperar de un franquista irredento como tú, agitado en la batidora con aromas del difunto Cubillo? Imagino al pobre Secundino Delgado en su ataúd, agitándose y arañándolo como la infortunada Madeline Usher cada vez que saltas con tus majaderías. Achamán nos libre de que tus delirios se hagan un día realidad.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Otra patada a la Historia

Una vez que se conoce la sede de los juegos olímpicos de 2020, asignados a la candidatura de Tokyo, nuestro dicharachero Gary Baldi tiene a mano (faltaría más) una explicación del suceso tan lógica como irrefutable:

Ya dijimos en nuestro editorial de ayer lo que pensamos sobre unas Olimpiadas que ha perdido España simplemente porque carece de prestigio internacional. Nadie confía en un país que sigue sumido en la crisis económica y cuya historia está llena de crímenes, entre ellos el genocidio que supuso la invasión de Canarias hace casi seis siglos.

Puedo estar de acuerdo con el chamán de Achamán en que, casi con toda seguridad, el factor dinero ha tenido mucho que ver con el fracaso de la candidatura española, inmortalizada por la ya célebre recomendación de la alcaldesa madrileña de tomarse un relaxing café con leche en la Plaza Mayor de la villa. Ahora bien, la referencia al genocidio y a los crímenes en la historia española merecen comentario aparte.

Con respecto a lo primero, me permito reproducir unas palabras de Antonio Tejera Gaspar, Catedrático del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna (esa casa que acoge a perversos disidentes), quien sabrá algo sobre aborígenes canarios:

El concepto de genocidio hay que manejarlo con sumo cuidado porque implica la desaparición radical de una población y esto no se produjo en Canarias. Hay un concepto alternativo, etnocidio, que es más apropiado en este caso porque significa la desaparición de una cultura (...) El texto completo de la entrevista, aquí.

Pero vamos a más. Aun asumiendo como cierto que la historia española esté jalonada de crímenes y genocidios, ¿por qué no mirar con lupa a los otros dos contendientes, Tokyo y Estambul? Sería lo justo, n'est-ce pas? En el primer caso, se estima que durante la ocupación japonesa de Manchuria y la subsiguiente invasión nipona del norte y este de China, las cifras de población civil masacrada por las tropas imperiales ascendieron a varios cientos de miles (tirando por lo bajo), con especial mención a la matanza cometida tras la ocupación de Nanking en 1937. Los responsables directos de estos y otros crímenes de lesa humanidad fueron juzgados y condenados a muerte por tribunales internacionales, a semejanza de lo ocurrido con los nazis en Nürenberg. Hoy día, constituyen una lacra para el pueblo japonés y una fuente de constante tensión entre ambos países. Mucho, mucho daño. Y muy reciente.

¿Y qué hay de los colegas turcos, que se dicen tan europeos como el que más? Pues tampoco han pasado a la historia como amantes de la paz y la concordia entre los pueblos, sobre todo después de la brutal deportación y exterminio masivo de la población armenia a principios de siglo XX, cuyas víctimas sobrepasaron de largo el millón de personas, la mayoría ancianos, mujeres y niños indefensos. Violados, mutilados, enterrados vivos, o salvajemente torturados. De ayer mismo, también. Y los responsables, en este caso, se fueron de rositas.

¿Cabe por lo tanto afirmar con tanta alegría que la razón del fracaso de la candidatura de Madrid fue el genocidio de los pueblos aborígenes de Canarias? Obviamente, no. Por último, so cabezota: si los aborígenes fueron exterminados, ¿de quién desciendes tú?

¿Para quién son estas orejitas de burro? ¿Quién se va a poner otra vez de rodillas y cara a la pared?

martes, 23 de julio de 2013

Cochinas mentiras

Gary Baldi ha retomado su versión más cubillista, para volver a machacar las conciencias ajenas con la matraquilla independentista y bla, bla, bla. Quizá se ha dado cuenta al fin de que insistir tan obsesivamente sobre la figura de Paulino Rivero termina por ser contraproducente, pues no sólo hastía a la mayoría de sus sufridos lectores, sino que la erosión que pretende ejercer resulta ser mucho menor que la deseada. En el editorial de hoy, quién sabe si inspirado por la voz en el oído de Secundino Delgado o por el espíritu del ínclito fundador del MPAIAC, el octogenario profeta se marca una de sus interpretaciones tan peculiares de la Historia, fruto (suponemos) de su amplísimo conocimiento:

El trato que están recibiendo estas Islas no es propio de un país civilizado y mucho menos de una nación que pretende ser europea. Bélgica, que tiene nuevo monarca, Portugal, Inglaterra -que estudia concederle la libertad a Escocia- han sabido darle un trato justo a sus colonias, pero España sigue esquilmando a nuestro Archipiélago seis siglos después de que se produjese una conquista violenta y genocida. (...) sin la esclavitud colonial y libres igualmente de la tiranía política de Rivero y sus compinches, Canarias sería uno de los países más ricos del mundo. Esta es una verdad como un templo aunque muchos canarios siguen sin creérsela porque los españoles los han narcotizado. Durante siglos le han hecho creer a este pueblo, de naturaleza laboriosa y emprendedora -como lo ha demostrado allí donde han tenido que emigrar sus hijos-, que no podría vivir sin la tutela de España. Mentira cochina.

A lo largo del último siglo y medio, Bélgica ha manejado el Congo, especialmente durante el reinado de Leopoldo II, casi como una finca colonial, cometiendo toda suerte de expolios, tropelías y asesinatos en masa sobre la indefensa población local (las víctimas se estiman en millones) y sus recursos, inicialmente caucho y marfil, luego uranio y hoy estaño, maderas nobles, coltán y diamantes. Joseph Conrad dejó vivo testimonio de ello en su celebérrima obra El corazón de las tinieblas. Bélgica nunca ha sido ajena a la desgraciada historia de este país, que tuvo en Patrice Lumumba al único dirigente digno de ese nombre, asesinado por ingrato a los ojos de la antigua madre patria y de Estados Unidos. Los demás, empezando por el infame Mobutu Sese Seko, no han sido más que títeres impuestos por Bruselas y/o Washington, sátrapas sin escrúpulos bajo los cuales este riquísimo y extenso país vive en la más acuciante necesidad.

Nuestro vecino Portugal se vio forzado a liberar a sus antiguas colonias, primero desde fuera (sangrientas guerras en Angola y Mozambique, sobre todo, así como su expulsión más o menos forzada de Goa, Timor y otras posesiones y enclaves), y al fin desde dentro, tras el triunfo de la Revolución de los Claveles, que puso fin a la dictadura salazarista. La historia de estos países tampoco ha estado exenta de guerras, hambre y sufrimiento, en la que la ingerencia de terceros países ha estado siempre presente.

De los tres casos que menciona Gary Baldi, el británico se acerca más a la verdad, siquiera por aquello de que los hijos de la Pérfida Albión generalmente prefirieron un buen acuerdo al conflicto abierto, inventándose la Commonwealth para que no faltase el buen rollito con las antiguas posesiones del imperio. Incluso con aquellos contra quienes hubo guerras sangrientas, existe hoy muy buen entendimiento, y ahí están los Estados Unidos de Norteamérica para confirmarlo. Pero no es cierto que el gobierno de Su Majestad esté planteándose conceder la libertad a los escoceses; tan sólo existe un compromiso pata celebrar un referéndum en aquél reino sobre su posible independencia del Reino Unido, nada más. Algo que el gran apóstol no admitiría para estas islas, so pretexto (Cubillo dixit) de que ya estábamos autodeterminados desde tiempos de los aborígenes. Con un par.

Estas son las verdades que usted oculta o disfraza, abuelo. Verdades fácilmente contrastables en libros y fuentes históricas, y no los cuentos que usted predica desde su púlpito, sus cochinas mentiras, con las que pretende narcotizar a los ingenuos que estén dispuestos a creérselas. Que Achamán le perdone.

domingo, 14 de julio de 2013

Cien años de resistencia

Una de las mentiras más frecuentes en las homilías de nuestro gran apóstol, fruto de la instintiva pasión de los nacionalistas de todo pelaje (neoconversos incluidos) en tratar cual meretriz a la Historia, es que los aborígenes canarios resistieron heroicamente a los invasores castellanos durante un siglo, poco más o menos. Esta necesidad de convertir a las gentes de entonces en duros y enconados luchadores sirve para establecer una división ellos-nosotros, necesaria para justificar afanes independentistas. Hoy mismo vuelve don erre-que-erre con esta matraquilla:

También los guanches vivían en libertad. Eran un pueblo primitivo pero a la vez organizado -poseían unas muy definidas estructuras sociales y familiares- y pacífico. Un pueblo que no necesitaba construir armas sofisticadas porque tampoco le urgía utilizarlas contra algún enemigo. Hasta que llegaron unos viles invasores de allende los mares. Hombres sin piedad que no dudaron en enfrentarse a unos indefensos pastores con lo mejor de la tecnología militar de la época. El valor con el que los guanches se enfrentaron a aquellos forajidos queda patente en los casi cien años que duró la conquista. Ni siquiera la pólvora, los caballos, las espadas, las corazas y hasta los perros de presa lograron someter al pueblo canario en poco tiempo. Casi un siglo, lo repetimos, antes de que cayera el último bastión aborigen. Estamos obligados a honrar ese sacrificio, y no hay mejor forma de hacerlo que obligando a los españoles a marcharse por donde vinieron.

Estaría bien la historieta, insisto, si no fuera porque es un cuento de hadas. Dejando a un lado que los aborígenes respondían a distintos nombres (mahos, bimbaches, guanches, benahoritas, gomeros y guanartemes), y que si no tenían armas sofisticadas era porque no tenian con qué hacerlas ni sabían cómo, las islas fueron conquistadas en un lapso de tiempo real mucho más breve que ese pretendido siglo. Repasemos lo que nos dice la Historia, la de verdad.

El Hierro, la Gomera y Lanzarote fueron ocupadas rápidamente y sin lucha. Los gomeros aceptaron inicialmente a los recién llegados, contra los que luego se rebelarían, mientras que bimbaches y majos estaban tan mermados por las incursiones de los traficantes de esclavos (apenas quedaba medio millar de personas entre las dos islas) que eran incapaces de oponer resistencia organizada. Otro tanto sucedió en Fuerteventura, donde la conquista demoró tres años por los rifirrafes entre Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle. Así transcurrieron varias décadas en las que las islas mayores quedaron a salvo de los recién llegados, salvo algún intento de asalto, repelido por los isleños.

Cuando la corona castellana se tomó en serio la conquista de las tres islas restantes, ésta tuvo lugar en pocos años. Cinco en el caso de Gran Canaria, complicada por los dimes y diretes entre Juan Rejón y Pedro de Vera. Hubo, por cierto, fuerte oposición de los guanartemes hacia los invasores (entre los que había un fuerte contingente de gomeros, ojo), pero ya fuese por las armas o por negociación, la isla quedó finalmente sometida. La Palma fue conquistada en un año, sin apenas lucha, excepción hecha de la resistencia de Tanausú en su fortín, quien sería vilmente traicionado por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, quien se aplicó luego a la tarea de someter Tenerife. Y sólo dos años le llevó la cosa, pese a la aplastante derrota sufrida en la Matanza de Acentejo, única victoria militar de los aborígenes frente a los invasores en batalla. En la empresa de conquistar Tenerife, los castellanos contaron con la inestimable colaboración de fuerzas de aborígenes gomeros y guanartemes.

Es decir, que la romántica idea de la brava y enconada resistencia de los lugareños ante el enemigo se disuelve como un azucarillo -uno más-, una bola más que añadir a las falsedades que día sí día también, publica Gary Baldi en su periódico. Si sumamos los años empeñados en la conquista, ésta tuvo lugar en apenas una década, y la tardanza tuvo más que ver con la logística, la financiación y las desavenencias entre caudillos franceses o castellanos que con la resistencia local que, a pesar del valor de algunos jefes locales y su fiera determinación, de poco sirvió para oponerse a un enemigo mucho mejor armado. En eso al menos sí que hay un asomo de verdad.

Así que venga, Pepito: castigado otra vez a la pared. Sí, sí, con las orejas puestas. ¡Y no te las quites hasta que suene el timbre del recreo!


lunes, 5 de noviembre de 2012

Un camino, dos lecturas

Como ya sabemos todos, Gary Baldi ha abrazado desde hace unos años la causa de la independencia de las islas, con la misma pasión antes mostrada hacia el Caudillo (de hecho, ese dichoso tic le juega aún malas pasadas de vez en cuando), una idea hasta entontes sólo defendida por Cubillo y unos cuantos más. Los argumentos que justificarían dicha postura incluyen la lejanía geográfica, la conquista castellana y la suerte de los ancestros aborígenes, las ansias expansionistas de Marruecos (sugerido luego como socio), el supuesto expolio económico de la administración central, los reveses judiciales y, más recientemente, nuestra irrenunciable idiosincrasia africana, antaño ignorada, cuando no criticada y repudiada. Las alusiones a la hacienda española y su rapiña de los recursos económicos canarios ya han sido rebatidas por Francisco Pomares, colaborador habitual del Diario de Avisos. Este mismo periodista sirve hoy de contraste ante la paranoia del ilustre editorialista del observador popular nivariense. Así dice hoy nuestro prócer:

(...) el canario, una vez liberado de la maligna influencia de su amo colonial, desarrolla sus capacidades como persona, que son muchas. Lo que nos aplatana es la influencia española. Los godos nos han hecho creer que somos inferiores como individuos y como pueblo. Esa ha sido la estrategia de los españoles para someternos a su dominación durante seis siglos. Esa y el miedo, porque también nos han tenido atemorizados. (...) La independencia es el camino. Es la única solución para la mayoría de los problemas que hoy nos aquejan, y que se deben en gran medida a la aplicación en estas Islas de unas leyes continentales, cuando no claramente coloniales, que no nos sirven.

Y así dice Pomares en el periódico antes citado:

La chulería de nuestros políticos cuando hablan de más autogobierno oculta el fracaso de un modelo completamente subvencionado y mantenido desde fuera. Más autogobierno -si no nos lo paga España- sería reducir el peso de lo público en Canarias a menos de la mitad. Y eso significa la mitad de escuelas, la mitad de hospitales, la mitad de cobertura para el desempleo, la mitad de dinero para pensiones. Eso sí, a cambio tendríamos un ejército propio, una moneda propia y una justicia propia, que dependerían del Gobierno local como ahora depende la guanchancha. Podríamos uniformar volcánicamente a nuestros militares, devaluar la moneda tantas veces como quisiéramos e indultar a todos nuestros golfos, sin tener que pedirle permiso a nadie. Pero ese es el sueño de Pepe Rodríguez, no el mío.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Eso sí: con certeza, la alusión al mencey constituirá sin duda una blasfemia que encontrará respuesta en la avenida de Buenos Aires (un decir). Al tiempo.


domingo, 22 de julio de 2012

Compendio de virtudes

Pocas veces como hasta ahora había plasmado Gary Baldi su ideario al completo en un editorial. Lo publicado hoy resume con evidente claridad los postulados que constituyen la infame línea editorial del observador popular de la avenida de Buenos Aires. Destacamos los siguientes ejemplos:
  • Es absurdo decir o simplemente pensar que somos españoles porque el canario destaca por su acento apenas abre la boca en la Península. Somos bien tratados y bien atendidos, como decíamos en uno de nuestros comentarios esta misma semana, pero solo por la curiosidad que despertamos entre los españoles al ver a un negrito blanco. [Obvia xenofobia]
  • Que no olviden los canarios españolistas y los amantes de la españolidad que los aborígenes resistieron durante casi cien años -casi un siglo de lucha- el embate de los criminales conquistadores, a pesar de que sus armas eran rudimentarias en comparación con el acero, los caballos y la pólvora que poseían los invasores. Estaban casi indefensos en cuanto a armamento porque eran un pueblo pacífico, pero no escatimaron valor en las batallas para defender su libertad como lo demuestra ese largo período de resistencia. [Mentira. No todas las islas fueron conquistadas por la fuerza. Incluso en Tenerife hubo un bando de guerra -los que se combatieron a los castellanos- y otro de paz -los que no intervinieron- sin contar con que contingentes gomeros y guanartemes colaboraron en la conquista de Tenerife].
  • Predicamos el pacifismo. El pacifismo de Gandhi, de Luther King y de tantos y tantos líderes mundiales que han destacado en la historia de la humanidad por la renuncia absoluta a la violencia ... [Otro embuste, y de los gordos. Cabe recordar los llamamientos a la sublevación popular o, los más recientes, y despreciables, para depositar a la señora de Paulino Rivero en un cubo de basura. Gandhi y Luther King no podrían sentir otra cosa que compasión].
  • A muchos españolistas, españolistos, amantes de la españolidad y canarios traidores a su tierra y a su gente no les gusta que expresemos estas verdades. Por eso nos acosan. Por eso nos denuncian y nos llevan ante los tribunales. [De nuevo, Pinocho fue a pescar. Si vas a los tribunales es por insultar al prójimo y publicar falsedades].
  • En esta campaña contra nuestra línea editorial participan algunos periodistas hediondos; hombres y mujeres sucios de alma y apestosos de cuerpo. Nos acusan de racistas y xenófobos. [Recadito para los colegas de profesión, siempre queridos y respetados].
  • Qué infamia, cuando desde niños pedíamos para el Domund, para ayudar a los negritos y para los hermanos en Dios. Lo que no podíamos consentir era que, por falta de competencia política y por políticas absurdas, Canarias se llenase de personas foráneas no solo mediante las pateras, sino también por puertos y aeropuertos. [De nuevo, tufillo racista y xenófobo, más obvio si se recuerdan las palabras escritas en su día contra los inmigrantes de Latinoamérica y Africa, que no contra los europeos].
  • Estábamos mejor, por ejemplo, con los puertos francos. Lo señalaba nuestro colaborador Pablo Zurita en su artículo del pasado jueves, publicado en EL DÍA (...) [La nostálgica pasión de siempre por lo pretérito, así como la endogamia galopante].
  • Hay que volver al pasado, aunque sea temporalmente, para avanzar hacia el futuro y echar al español invasor y también a los esclavistas del presente, que son Paulino Rivero y su esposa; la aciaga pareja rumana que gobierna despóticamente estas Islas. Volver al pasado, sí; volver a lo que éramos hasta hace unos días. Hasta que llegó Paulino. [No podía faltar la mención honoris causa para quien dejó a Gary Baldi sin emisora de FM].
Claro que se echan algunos detalles más en falta, como los vivasFranco, las succiones al Ejército, el odio recalcitrante a Gran Canaria (con perdón) y a los socialistas perversos, el peligro inminente de invasión y anexión marroquí, o alusiones más directas a esa justicia parcial que tanto les persigue por ser güenos guanches, amén de alguna majadería más, pero no se puede tener todo en esta vida. Yo creo que, como muestra, no está pero que nada mal.

domingo, 4 de marzo de 2012

Gary Baldi advierte...

Esta admonición puede leerse hoy en el editorial-mix con que nos obsequia el gran mencey de la avenida de Buenos Aires:

No obstante, que tengan cuidado los españoles. Si el Gobierno de la metrópoli persiste en su actitud irracional, casi diríamos que criminal, de no devolvernos la libertad que le fue robada a sangre y fuego a nuestros antepasados, es posible que ocurra en este Archipiélago lo que sucedió en Filipinas, donde el español fue borrado por el inglés y el resurgimiento del tagalo, que es la lengua local; la que los invasores coloniales españoles intentaron erradicar. Hablaremos el guanche o el inglés, pero terminaremos por despreciar el español al igual que hicieron los filipinos. Pero no queremos llegar a eso. Si no nos obligan, nuestra intención es conservar la lengua, la cultura y las relaciones políticas -y de toda índole- con España. Eso sí, siempre y cuando este país, hoy abusadoramente colonialista con nosotros, nos dé facilidades para acceder a nuestra libertad, nuestra identidad y nuestra dignidad. Es decir, si nos devuelve lo que nos pertenece porque lo teníamos antes de la invasión genocida. En nuestro pasaporte ha de figurar que nuestra nacionalidad es la canaria y no la española, porque esa es una mentira que no se cree ningún habitante ni de Europa, ni del mundo.

Si lo que decía Andrés Chaves (cuando le curraba a Gary Baldi, entonces rival periodístico) es cierto, el personaje malamente puede expresarse en francés, pese a ser idioma de su gusto, según confesión propia. No quiero imaginarme el bochorno que le supondría tener que expresarse en la lengua de Shakespeare. Por no decir en guanche, una lengua que no sólo no existe ya como vehículo de comunicación entre personas, sino que tiempo antes de la conquista castellana había dejado de ser idioma único, por la fuerza del aislamiento entre los pobladores de las distintas islas.

Puestos a hablar de mentiras, conviene recordar que la reacción de los aborígenes ante la invasión y conquista extranjera no fue única, de ahí la existencia de los bandos de paz y de guerra. Recuérdese que a Alonso Fernández de Lugo le acompañaron contingentes de guanartemes y gomeros en la embestida final que habría de rendir la isla de Tenerife. Por último, nótese la habitual y patética arrogancia del personaje, queriendo hablar en el nombre de los actuales canarios. Se siente la sombra de Cubillo tras esa mendaz y vil parla. ¡Vive Dios!

Que no aprendes, Pepito. Venga, castigado otra vez a la pared.

domingo, 22 de enero de 2012

¡Si Achamán lo leyese!

Escrito en el editorial de este mismo domingo:

¿Es lícito, sensato, admisible y hasta moral que continuemos dependiendo de un país que nos invadió hace casi seis siglos y cometió un genocidio con nuestros antepasados los guanches? Los tribunales internacionales han juzgado varios genocidios, y condenado a sus culpables, desde el año 1946 cuando se celebró el conocido Juicio de Nuremberg contra los criminales nazis. ¿Cuándo se va a juzgar el holocausto sufrido por los primitivos habitantes de estas Islas? ¿Cuándo va a instaurarse una memoria histórica que saque del olvido la vileza sufrida por nuestros antepasados?

Y más adelante:

Nadie debería asustarse de las palabras independencia y soberanía porque son muy nobles y las desean todos los pueblos. Son dos palabras benditas de Dios.

No sé a qué Dios se refiere pero, dada la larga tradición catolicoapostolicorromana de nuestro magno adalid, debe ser el dios de los cristianos y los judíos, una deidad traída a las islas e impuesta por los invasores que, según él, intentaron exterminar sistemáticamente (en eso consiste un genocidio) a los guanches, cuyos dioses fueron relegados al olvido. Tanto, que ni siquiera Gary Baldi los reivindica. ¿No será que es sospechoso de español, o peor aún, españolista, como demuestran su nombre y apellidos?

¡Guárdese de la ira de Achamán, abuelo!

viernes, 13 de enero de 2012

... por el monte las sardinas, tralará

Hoy, con un día de retraso, llegan algunas apreciaciones sobre la Justicia en las islas:

También hemos repetido en numerosas ocasiones que no podemos seguir perteneciendo a un país cuyos antepasados asesinaron a nuestros ancestros. No podemos seguir subyugados a quienes cometieron un genocidio con el pueblo guanche. No podemos seguir encadenados a España por el terror. En el pasado por el terror a la Santa Inquisición y en la actualidad por el miedo a los tribunales españoles. Por el pánico a la Justicia española que se imparte en Canarias, no de acuerdo con nuestras propias leyes, sino según las leyes que nos impone España por la fuerza. Una Justicia la impartida en estas Islas que acatamos y respetamos, como no puede ser de otra manera, pero que también criticamos porque lo hacen los propios jueces. Tenemos la mejor prueba de cuanto decimos en el reportaje del periódico El Mundo que reproducimos íntegramente el pasado viernes. Lamentamos que esa información no le haya gustado al tatarita de Las Palmas y a la señora con la que convive, pero la verdad es la verdad.

Dejemos a un lado las habituales mentiras sobre el genocidio de los guanches y su rol como únicos antecesores de los canarios actuales, y centrémonos en el sagrado temor a los tribunales, bien comprensible en alguien que no hace sino perder un juicio tras otro, por culpa de sus propias desmesura y arrogancia. Dice que el reportaje de El Mundo es la verdad. Veamos:

Los pasados días 7 y 8 del corriente, El Mundo y La Provincia se hicieron eco de un comunicado emitido por Salvador Alba, portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, en la que cuestionaba el nombramiento de jueces sustitutos en las islas, al tiempo que calificaba la justicia en Canarias como irregular, arbitaria y caciquil y ponía en duda la labor del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. He buscado el escrito del señor Alba por la red sin éxito (agradeceré un link si alguien lo encuentra), pero las reacciones no se han hecho esperar. A día de hoy, sólo la asociación de jueces Francisco de Vitoria mantiene silencio sobre las denuncias del señor Alba. El resto de asociaciones de jueces y fiscales (particularmente las de corte progresista) han ido a saco contra sus manifestaciones.

Negro sobre blanco: las declaraciones del representante de la APM, afortunadas o no, le han venido como anillo al dedo a Gary Baldi para justificar (y de paso, para pontificar) sobre la rectitud e independencia de los jueces en las islas, alimentando así una de sus más recurrentes conspiranoias: los jueces me persiguen por patriota, cuando en realidad le castigan por traspasar alevosamente los límites del respeto al prójimo (casos de Santiago Pérez y Carlos Sosa), o por querer saltarse a la torera los derechos ajenos (como la famosa rectificación de Angela Mena sobre el presunto tema de México que, a regañadientes, se vio obligado a publicar).

Otra mentira más: en El Día se respeta y se acata la Justicia. No. No se respeta lo más mínimo cuando, un día sí y otro también, se publican comentarios y editoriales en los que se pretende desvirtuar el conjunto del poder judicial en las islas (que, según él, está necesitado de orden). Y sí, se acata... pero sólo cuando no queda otra.

Así que habrá que recordar, en esto de la Justicia también, que por el mar corren las liebres.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El (enésimo) cuento de la lechera

Érase que se era un juglar que gustaba de contar historias de países lejanos y tesoros escondidos, de héroes y villanos, de dragones y otros monstruos, de tiranos y de humildes, de conquistas y batallas, todo ello para solaz y diversión del pueblo llano. Las gentes de aquel reino escuchaban sus cuentos con simpatía, sabedores de que no eran sino el fruto de su pródiga imaginación. Y, al contemplar la atención que despertaba en aquellas sencillas gentes, el juglar comenzó a creerse sus propios relatos, hasta que un buen día ya no fue capaz de distinguir la fantasía de la realidad. Y entonces comenzó a insultar a los representantes del rey, a los que imaginaba esbirros de un oscuro y malvado poder, a despreciar a otros juglares que también cantaban para entretener al pueblo, a exclamar que su pequeña ciudad había sido una vez un reino libre poblado por gentes bondadosas, luego esclavizadas por un cruel invasor, y a afirmar que en algún lugar, en alguna casa antigua, en un olvidado arcón de recia y noble madera se escondía el Cuerno de la Abundancia, que haría ricos a todos sin necesidad de trabajar. Y se imaginaba a sí mismo como el Gran y Unico Juglar, en el nuevo y minúsculo reino que pretendía alcanzar con sus cantos, cada vez más histéricos y estridentes. En suma: se volvió loco.

Así escribe hoy nuestro juglar:
  • Difícil será, en efecto, conformar la nación canaria. O, mejor dicho, el Estado para darle poder a la nación canaria, que ya nuestra nación existe como tal desde el tiempo inmemorial de los guanches.
  • Esta tierra era de los guanches y hoy lo es de sus descendientes, que somos los canarios, y no de los españoles por mucho que lo diga (...) la Constitución española.
  • Y cuando llegue el momento de ser ese país soberano, de ser dueños de nuestro suelo, nuestro cielo y nuestro mar, de ser dueños de nuestros recursos (que son inmensos), todo el pueblo canario se sentirá orgulloso de su propia identidad.
  • CANARIAS será una república y desaparecerá el escudo con los perros rampantes lamiendo la corona de los Borbones. Un escudo indigno de un territorio africano donde habitan blancos cultos pero con su idiosincrasia.
  • CANARIAS tendrá su Constitución que será sometida a referéndum y votada. Una Constitución rígida para que no aparezca ni un corrupto, ni un delincuente político, (...). Esa Constitución recogerá las leyes adecuadas para asegurar la riqueza intrínseca de Canarias, que es indiscutible e indiscutida. Permitirá que nuestras poblaciones se embellezcan, se animen, consuman y creen riquezas. Luego estarán los estrategas para dictar leyes que aumenten estas riquezas derivadas de la inmejorable situación canaria en el Atlántico. Los puertos de Canarias son puertos forzados debido a la posición de nuestras Islas entre tres continentes. Seremos dueños, como decimos, de todas nuestras riquezas...
  • EL presidente del Gobierno de Canarias viajará en coche normal, pero no en helicóptero. El importe de sus altos vuelos se destinará a ayudar a los pobres y a crear las condiciones adecuadas para que prospere la riqueza.
  • CANARIAS tendrá como periódico de cabecera al diario más patriota de todo el Archipiélago: EL DÍA, junto con sus medios de comunicación audiovisuales. Y al decir audio no nos olvidamos de Radio EL DÍA, la gran infamia cometida contra esta casa por Paulino Rivero (...)
Sólo un apunte: si el presidente de esa república lejana, muy lejana, que imagina nuestro buen juglar tuviese que desplazarse de una isla a otra, habría que inventar el coche flotante. Supongo. Por lo demás, me remito a la fábula con la que he abierto este post. Feliz domingo.

lunes, 22 de agosto de 2011

Salpicón veraniego

El comentario de hoy constituye un hito ciertamente novedoso en la trayectoria veraniega de nuestro dicharachero y veterano prócer nivariense. En primer lugar porque, quién sabe si consciente al fin de su reciente papel de cotorra de Long John Silver gritando piezas de a ocho, apenas menciona la palabra independencia, lo cual es un alivio. Y secundariamente, porque retoma de un tirón algunos de sus fantasmas más obsesivos que, no obstante, llevaban mucho tiempo juntando polvo. De nuevo, quién sabe si ha pasado una noche a lo Ebenezer Scrooge, visitado por espectros variopintos. Paparruchas, diría él. Supongo. Sea como fuere, nos obsequia con esta ensalada - o salpicón, si así lo prefieren- de temas del ayer, hoy y siempre:
  • NO NOS CABE en la cabeza que se siga hablando de demoler el llamado mamotreto, en la playa de Las Teresitas, con lo que costó construirlo. Eso es absurdo; es de locos. Ocho millones de euros gastados en una estructura que forma parte de un proyecto y que, una vez ejecutado éste, quedaría oculta a la vista. Y por si fuera poco lo anterior, estamos ante un proyecto realizado por uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo. Lo repetimos: de locos y de sinvergüenzas políticos porque detrás de este asunto se ve la mano larga del canarión que sólo quiere perjudicar a Tenerife en beneficio de Las Palmas.
  • ¿Cómo ejecutan los canariones estos perversos planes para anular a Tenerife? Pues echando mano de los medios más peregrinos y recurriendo sobre todo al falso ecologismo. Así han tenido bloqueado el puerto de Granadilla durante muchísimo tiempo, a cuenta de unos hierbajos submarinos que carecen de valor porque crecen por todas partes, al igual que lo hace la mala hierba canariona.
  • Desde hace años sólo sale la temperatura de Las Palmas en los partes meteorológicos por la sencilla razón de que Televisión Española está controlada por Las Palmas. Es más: los canariones "grancanarios" se han creído que son dueños hasta de la Justicia, y a través de la justicia, con la colaboración de algunos jueces, quieren perjudicar a EL DÍA y a José Rodríguez. ¿Qué hacen, entre tanto, los políticos de Tenerife? ¿Qué hace el Cabildo? Nada, salvo abrirse de piernas.
  • Puestos a economizar, no nos parece mal la idea de dividir la isla en nueve menceyatos -o distritos administrativos- como ocurría en tiempos de los guanches.
Mejor que el show de Benny Hill. Todavía no se ha enterado este zurupeto de que el mamotreto va a ser demolido por ilegal, que los sebadales (contrariamente a lo que le haya podido decir al respecto esa lumbrera de ojos claros llamada Luz Reverón), no crecen por todas partes y su valor, ciertamente ecológico, tampoco le puede caber en su minúsculo cerebro, que él solito es responsable de sus posibles sus perjuicios con la justicia, y en cuanto a los menceyatos... dejo a gusto del consumidor si lo prefieren con aceite o con vinagre.

martes, 26 de julio de 2011

Independence Road

Últimamente, los delirios de Gary Baldi ascienden más y más deprisa por una espiral tan vertiginosa que cuesta ponerse en su lugar sin riesgo de quedar psíquicamente colapsado. En su último engendro editorial, se entremezclan una sarta de malolientes lindezas dedicadas a Carlos Sosa con una interpretación de la condición colonial de Canarias rayana en lo paranormal, especialmente cuando se consideran las vías por las cuales, según el iluminado apóstol guanchófono, retornaremos al mítico Jardín de las Hespérides:
  • Estas islas fueron, hace casi seis siglos, la primera víctima del expansionismo colonialista con el que España entró en la edad moderna. Canarias fue la primera colonia y sus habitantes, nuestros antepasados los guanches, la primera población autóctona en sufrir un genocidio a manos de los conquistadores castellanos.
  • Este Archipiélago fue la primera colonia de España, incluso de Europa, y ahora es la última. Queda Gibraltar, pero la situación es distinta ya que el Peñón pasó a manos inglesas en virtud de un tratado y no mediante una conquista sangrienta que, como en el caso de Canarias, diezmó a la población autóctona.
  • (...) [la independencia de Canarias] puede proceder de varios puntos. Puede producirse como consecuencia de una decisión reparadora con el pasado que adopte el Monarca español, puede proceder de un acuerdo de las Cortes españolas y también de una decisión de la ONU, pues aunque haya vencido el plazo establecido en la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos, sigue vigente como un hecho incuestionable la situación colonial de Canarias.
  • Argumentan en contra de nuestra libertad los españolistas y los amantes de la españolidad de estas Islas que Canarias no aparece en el listado de territorios que deben ser descolonizados, pero eso sólo se debe a un error administrativo (...)
  • Asimismo (...) que proceda de los países africanos, pues África sabe que posee unas islas que le pertenecen geográficamente aunque políticamente, y debido a una situación que no puede ser más absurda, son de una nación europea.
  • (...) tampoco descartamos que la independencia de Canarias reciba su impulso final del Parlamento europeo, donde hay políticos civilizados que conocen que estas Islas son una colonia española y, en consecuencia, no forman parte de Europa.
Ninguna de estas esperanzadoras vías hacia la ansiada independencia tiene como protagonista a quien debe: el pueblo canario. Tal vez porque su inconveniente voz situó a los iluminados del MPC tras el Partido Animalista en las últimas elecciones, arropándoles con la friolera de 2728 votos frente a un censo electoral que supera el millón y medio de personas, situándoles así en la decimocuarta posición de la lista de partidos por votos; decimosexta si se incluyen el voto en blanco y el nulo (9 de cada uno de ellos por cada voto independentista). Por supuesto, esto no es extraño con semejante curriculum vitae, pues nuestro prócer sabe tanto de democracia como de lechuguinos o coles de Bruselas, siendo perfectamente capaz de clamar hoy por la independencia por decreto ajeno, y hacerlo antier mismo por el ruido de sables y el golpe militar. Sin despeinarse. Así que, ¿para qué molestarse sugiriendo algo tan incómodo como un referéndum?

Para la posteridad quedan sus majaderías sobre un genocidio que nunca existió (si los guanches fueron exterminados, ¿cómo es posible que sean nuestros antepasados?, y si fueron diezmados, ¿de quién somos entonces descendientes?), y el hecho de que el pobre funcionario de la ONU que olvidó incluir a Canarias en la lista de territorios a descolonizar (en la que, por cierto, sí figura Gibraltar), debería ser inmediatamente expulsado de su puesto de trabajo por tamaño error, y sin derecho a paro, por tornillo. ¡Hala!

viernes, 18 de febrero de 2011

Bochornoso

Visto y leído en el infame comentario de hoy:

Y ya que estamos hablando de Las Palmas, procede recordarle algunas cosas a un chulón capicúa que medra bajo la eterna panza de burro de esa ciudad fea y triste. Un chulón capicúa que tiene la poca vergüenza de presentarse cada día ante la opinión pública con sus diatribas, ataques a las personas decentes y descalificaciones a todo político que no sea de su cuerda. No se percata el capicúa y chulón que ha comprometido seriamente la trayectoria, impecable hasta que lo conoció, de una jueza residenciada en Las Palmas. Un asunto en el que no queremos ahondar porque allá cada cual con sus problemas de alcoba. En cambio, no puede resultarnos indiferente que el chulón capicúa lance las campanas al vuelo porque hemos retirado de la primera página de nuestra edición digital una nota sobre la improcedencia del "gran" como cabecera falsamente añadida a la auténtica denominación de la tercera isla: Canaria, a secas. Así consta en la placa conmemorativa de Tenesor Semidán, cristianizado con el nombre de Fernando Guanarteme: un líder aborigen canario que, tras rendirse a los invasores, los ayudó en la conquista de Tenerife. En esa lápida, refrendada con el nombre del actual alcalde de Las Palmas, se dice que Tenesor Semidán fue el último rey de Canaria, no de Gran Canaria, como pretende el chulón capicúa y otros individuos de su mismo nivel moral. Si un político canarión, amén de un socialista humanista como es Jerónimo Saavedra, reconoce abiertamente las tesis de EL DÍA, carece de sentido que sigamos insistiendo en lo que es obvio. Pese a ello, volvemos a aconsejarle al capicúa que no voltee las campanas en señal de triunfo, porque quien ha triunfado no es él, ni los de su ralea, sino EL DÍA y su editor, que es una de las personas más decentes de la Prensa de Canarias. Además, seguiremos ocupándonos del "gran", tanto en nuestra edición impresa como en la digital, siempre que lo consideremos necesario y oportuno.

En telegrama, porque no deseo gastar más tiempo y espacio que los estrictamente necesarios: Carlos Sosa, homosexual. Stop. Proyecciones de caradura. Stop. Victoria Rosell era inocente hasta que se cruzó en la vida de Carlos Sosa. Stop. Aborígenes grancanarios, traidores (el germen del españolismo) Stop. Jerónimo Saavedra, un tipo guay (¿sabrá lo que Gary Baldi piensa de él?). Stop. Onanismo octogenario. Stop.

Sin más.

martes, 1 de febrero de 2011

Comité de expertos en Genética

El comentario de hoy en nuestro periódico favorito juega al despiste. Por su título (Los genes guanches siguen vivos), cabría esperar que sus líneas se dedicaran concienzudamente a desentrañar las razones biológicas y antropológicas por las cuales, y siempre a juicio del de siempre, los canarios de hoy somos más guanches que otra cosa, para así poder negar con más contundencia (si cabe) nuestra españolidad. Pero no. Unas tres cuartas partes de su contenido se dedican a la justicia, esa justicia tumefacta que tanto daño ha hecho a los defensores de la justísima causa de Gary Baldi, así como a la política, tirando chinitas a nuestros vecinos de Gran Canaria y al secretario general del PSC. A la genética como tal, el último párrafo. Y gracias.

La Genética es la parte de la Biología que se dedica al estudio de la transmisión y expresión de los caracteres que todo ser vivo porta en forma de material hereditario, léase cromosomas para los individuos basados en células, o simplemente ácidos nucleicos en el caso de los virus. ¿Que nos dice el gran apóstol de la independencia de nuestro sojuzgado territorio sobre ella y los guanches? Pues esto mismo:

El alma guanche y los genes guanches siguen vivos. Es lo que se desprende de las intervenciones del debate semanal de EL DÍA correspondiente al último domingo. "Aunque se haya diluido bastante, la herencia de los guanches perdura en la actualidad en las Islas", afirma Francisco García Talavera, consejero insular de Museos. Plenamente de acuerdo. También coincidimos con José Luis Concepción, cuando manifiesta que "llevamos en los genes la forma de ser de los guanches; la gran mayoría es víctima de esa herencia". Mateo López, de Identidad Canaria, dijo en ese debate que "el mayor represor de las Islas es el PSOE; lo que huela a canario quieren eliminarlo". (...) Qué razón tiene, por otra parte, el escritor Ángel Morales, cuando señala que "en otros países se ha respetado más la identidad de los pueblos; aquí el colonialismo se ha cebado". De igual forma compartimos la afirmación de Álvaro Morera, del Centro de Estudios Imazighen, de que los guanches tenían una cultura mucho más respetuosa con las personas. Finalmente, compartimos la opinión de José Carlos Gracia, pintor y colaborador y gran amigo de esta Casa, cuando señala que "los medios de comunicación actúan en detrimento de la tradición y la pérdida de nuestra forma de ser".

Es decir, que para hablar de genes guanches el amigo Gary Baldi ha reunido un conjunto de personas que, presumo, de genética y genes saben bastante poco, por no decir nada en absoluto, con la única excepción probable de Francisco García-Talavera Casañas, geólogo de formación que después derivó a la Paleozoología y de ahí a la administración y la política. Y lo único que concluye tan ilustre y patriótico sanedrín es lo que ya sabemos todos: que sí, que portamos genes guanches, pero junto con otros que no lo son, fruto de la mezcla de sangres (y, por supuesto, de genes) que, como en tantos otros lugares de este mundo mundial, ha tenido lugar cuando, de mejor o peor manera, dos o más poblaciones de una misma especie se han dado cita en el mismo lugar. Me perdonará el señor Concepción si me pregunto, como mera curiosidad intelectual, cómo ha podido saber que la forma de ser de los guanches está también en nuestros genes. Ignoro si ya conocía la forma de ser de los guanches o simplemente si tiene alguna evidencia científica de su afirmación.

No me extraña, pues, que la extensión del párrafo sobre genes guanches sea tan reducida. Sólo me atrevo a recomendar a los de la Avenida de Buenos Aires que la próxima vez elijan un título más acorde con los contenidos del comentario, aunque sólo sea para no crear falsas expectativas.