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lunes, 5 de noviembre de 2012

Un camino, dos lecturas

Como ya sabemos todos, Gary Baldi ha abrazado desde hace unos años la causa de la independencia de las islas, con la misma pasión antes mostrada hacia el Caudillo (de hecho, ese dichoso tic le juega aún malas pasadas de vez en cuando), una idea hasta entontes sólo defendida por Cubillo y unos cuantos más. Los argumentos que justificarían dicha postura incluyen la lejanía geográfica, la conquista castellana y la suerte de los ancestros aborígenes, las ansias expansionistas de Marruecos (sugerido luego como socio), el supuesto expolio económico de la administración central, los reveses judiciales y, más recientemente, nuestra irrenunciable idiosincrasia africana, antaño ignorada, cuando no criticada y repudiada. Las alusiones a la hacienda española y su rapiña de los recursos económicos canarios ya han sido rebatidas por Francisco Pomares, colaborador habitual del Diario de Avisos. Este mismo periodista sirve hoy de contraste ante la paranoia del ilustre editorialista del observador popular nivariense. Así dice hoy nuestro prócer:

(...) el canario, una vez liberado de la maligna influencia de su amo colonial, desarrolla sus capacidades como persona, que son muchas. Lo que nos aplatana es la influencia española. Los godos nos han hecho creer que somos inferiores como individuos y como pueblo. Esa ha sido la estrategia de los españoles para someternos a su dominación durante seis siglos. Esa y el miedo, porque también nos han tenido atemorizados. (...) La independencia es el camino. Es la única solución para la mayoría de los problemas que hoy nos aquejan, y que se deben en gran medida a la aplicación en estas Islas de unas leyes continentales, cuando no claramente coloniales, que no nos sirven.

Y así dice Pomares en el periódico antes citado:

La chulería de nuestros políticos cuando hablan de más autogobierno oculta el fracaso de un modelo completamente subvencionado y mantenido desde fuera. Más autogobierno -si no nos lo paga España- sería reducir el peso de lo público en Canarias a menos de la mitad. Y eso significa la mitad de escuelas, la mitad de hospitales, la mitad de cobertura para el desempleo, la mitad de dinero para pensiones. Eso sí, a cambio tendríamos un ejército propio, una moneda propia y una justicia propia, que dependerían del Gobierno local como ahora depende la guanchancha. Podríamos uniformar volcánicamente a nuestros militares, devaluar la moneda tantas veces como quisiéramos e indultar a todos nuestros golfos, sin tener que pedirle permiso a nadie. Pero ese es el sueño de Pepe Rodríguez, no el mío.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Eso sí: con certeza, la alusión al mencey constituirá sin duda una blasfemia que encontrará respuesta en la avenida de Buenos Aires (un decir). Al tiempo.


martes, 16 de octubre de 2012

Europeos, africanos, retintos... ¿o viceversa?

El diario azul ha marcado un hito imborrable en su editorial de hoy (imborrable es, porque ya ha salido a la calle negro sobre blanco), llamando abiertamente a la africanización del pueblo canario. Si el ministro Wert se descolgaba el otro día con lo de "españolizar", Gary Baldi no ha querido ser menos y se ha propuesto despertar la aletargada, pero genuina, conciencia de nuestros ciudadanos: quiere "africanizarnos". Lean:

Te lo repetimos, canario: tú no eres español ni europeo; ni siquiera un europeo ultraperiférico. Tú eres un isleño de tu propia tierra. Eres un indígena colonizado con la piel blanca, pero indígena por encima de todo. Un súbdito de un país que está en otro continente y cuyos gobernantes deciden por ti nada menos que a 2.000 kilómetros de distancia. ¿Solo por esta circunstancia te das cuenta del disparate que supone que estas Islas continúen siendo una colonia española? Canario: no eres europeo; ERES AFRICANO. Le damos un premio a quien nos demuestre que no somos africanos sino europeos. De color blanco, pero africanos, aunque en Canarias también hay algunos morenazos retintos.

Queda a la libre interpretación del lector cualquier hipótesis sobre la orientación sexual del autor de este texto. El énfasis en mayúsculas ha sido, debo aclarar, un añadido mío. Simplemente lo subrayo para contrastar este párrafo con este otro, escrito hace algunos años en el mismo periódico, a propósito del antaño diputado de Coalición Canaria José Carlos Mauricio:

SIEMPRE NOS HEMOS considerado europeos los canarios, por razones obvias; se trata de una convicción total, nunca puesta en duda más que por minorías, y ahora viene el consejero de Economía y Hacienda del Gobierno canario, José Carlos Mauricio, a pregonar ante la prensa y las autoridades mauritanas que somos África. No se puede ser más negativo. (...) Pero, ¿qué pretende este hombre?: ¿que dejemos de ser una región más de Europa y vivamos en el desierto? (...) Con estas declaraciones está diciendo que son bienvenidos los cayucos, los subsaharianos, la miseria... y que compartimos lo que tenemos con millones de africanos. ¿Qué sería él en ese caso, administrador de esa miseria? (...) Mauricio, al declararnos africanos a todos los canarios, se ha dejado llevar por una percepción que es más propia de su provincia, Las Palmas, donde mucha gente no considera a los berberiscos tan extraños étnicamente (explicaciones históricas no faltan), y no ha respetado los sentimientos de tinerfeños, palmeros, gomeros y herreños, que están a años luz de esas ideas. ¿Aspirará él a convertirse en un reyezuelo africano o, tal vez, lo veremos como gran capo del negocio de la venta de pateras?

Una convicción total, dice... ¡Hay que ver cuán rápido se dejan atrás los años luz en El Día! Osea, que Africa ya no representa el desierto, las pateras o la miseria, ni el sentimiento africanista, antaño repudiado por canarión, es ya privativo del "Magreb occidental", como algunos llaman a nuestras islas orientales. Si semejante bandazo obedece a una más que respetable rectificación, justo sería reconocer hoy que Mauricio era entonces un gran patriota, pero no:

Nombres como los de Secundino Delgado, Antonio Cubillo, Manuel Díaz, José Luis Concepción, Jorge Dorta, Hilario Rodríguez y tantos más son dignos de figurar por derecho propio en la historia de Canarias

A menos, claro, que esté incluido en los "tantos más". Después de todo, y por muy africano que fuese, es canarión. Pues nada, gente, ya saben: A-fri-ca-nos o, mejor aún: ¡mo-re-na-zos!

domingo, 15 de abril de 2012

El hombre que susurraba al gran Tenique

Por fin ha tenido a bien el sacrosanto pater Canariarum arrancarse por bulerías, perdón, por folías de esas que tanto le gustan y volver a sus esperpénticos alegatos independentistas para dejar un momento en paz al presidente del gobierno canario. Un momento solo, ¿eh? Que nadie piense que ni siquiera le menciona. Ayer ya dejó una muestra clara de sus intenciones:

Acabamos con una reflexión que desarrollaremos de forma más amplia en nuestro editorial de mañana. De nuevo un incompetente y españolista ha planteado las palabras "autodeterminación" y "referéndum" como paso previo para que Canarias se convierta en una nación soberana. Hemos dicho muchas veces que Canarias estaba autoderminada como nación antes de que se produjese la conquista, la vil invasión de las tropas regulares de Castilla y sus mercenarios. El referéndum sobre nuestra independencia no tendría valor porque ya se ha encargado España de inundarnos de peninsulares a lo largo de muchos siglos, así como de inmigrantes que votarán por la continuidad de la presencia española en esta tierra. Es decir, España se ha asegurado de que fracase cualquier referéndum para librarnos de su yugo colonial. Canarias tiene un derecho natural y propio, que emana del pueblo canario, a ser una tierra libre y a que sus habitantes vivan con identidad propia y con dignidad. Tenemos pleno derecho a recuperar nuestra libertad por medios pacíficos, y lo haremos cuando el pueblo canario supere la narcosis en la que la han sumido los españoles para someterlos.

Y hoy, recurriendo sin vergüenza alguna al siempre complicado y comprometido arte del copia-pega, han cumplido con su amenaza:

Como adelantábamos en nuestro comentario de ayer, un incompetente y españolista ha vuelto a hablar de "autodeterminación" y "referéndum" como paso previo para que Canarias se convierta en una nación soberana. Hemos dicho muchas veces que Canarias estaba "autoderminada" como nación antes de que se produjese su conquista, la vil invasión que sufrió por parte de las tropas regulares de Castilla y sus mercenarios. Además, el referéndum sobre nuestra independencia no resultaría significativo porque ya se ha encargado España de inundarnos de peninsulares a lo largo de muchos siglos, así como de inmigrantes que votarán por la continuidad de la presencia española en esta tierra. Es decir, España ha hecho todo lo necesario para que fracase cualquier referéndum encaminado a que el pueblo diga si quiere librarse de la esclavitud colonial o seguir sometido a una nación situada en otro continente.

Por otra parte, Canarias tiene un derecho natural y propio a ser una tierra libre y a que sus habitantes vivan con identidad propia y con dignidad. Tenemos pleno derecho a recuperar nuestra libertad por medios pacíficos. El silencio del Gobierno ante los editoriales del único periódico que pide la libertad del pueblo canario es harto significativo del miedo que sienten los españoles porque saben que pronto perderán la única posesión colonial que les queda. Saben que la razón está de parte de los canarios porque este país fue invadido. Tenemos derecho a recuperar la libertad que tenían los guanches antes de que llegaran los invasores y a ser resarcidos por los cuantiosos daños que nos han causado durante seiscientos años, así como por lo mucho que han rapiñado los peninsulares de nuestras Islas. Hoy en día las oficinas de la Hacienda española siguen despojándonos del fruto de nuestro trabajo. Por lo tanto, un referéndum está fuera de lugar. Lo que procede es que quienes nos invadieron desalojen un Archipiélago que no es suyo y se acabó.

No es la primera vez que en El Día recurren a esta sarta de mentiras y sandeces para justificar lo injustificable. Si estamos diluidos en una masa de peninsulares e inmigrantes (ojito al pelllizco xenófobo), traída ex-profeso (¡atención!) con el solo propósito de impedir nuestra libertad (¡manda güevos!) ¿qué ha sido de los canarios genuinos? ¿Cómo se pretende que una supuesta minoría imponga su voluntad a una mayoría? Lo de nación canaria previa a la invasión es otra de las falacias favoritas del lie-parade del insigne guanchófono azul. Que no, hombre, que Canarias no era ninguna unidad antes de la invasión, no existía nación alguna (el concepto de nación como lo entendemos hoy es muy posterior a aquellos días), que incluso dentro de una misma isla, los aborígenes vivían separados y a veces incluso enfrentados entre sí, que los hubo que participaron de mejor o peor grado en la conquista de otras islas. Que somos hijos de los guanches, sí, pero también de los españoles que vinieron detrás, y de los portugueses, franceses, británicos y berberiscos que se asentaron en estas islas a lo largo de los siglos, hasta hacer de nosotros lo que somos. Ya no hay guanches, ya no quedan. La historia les dio su lugar y, como sucedió con tantos otros pueblos que sufrieron incluso peor destino, se los quitó luego para dar paso a los que estamos hoy: a los canarios, a los españoles de Canarias.

Semejante barbaridad de corte fascistoide (la imposición por la fuerza basada en una mentira repetida mil veces), no debería ser extraña a quien siempre ha dado loas y vivas al antiguo régimen y al gobernante que rigió los destinos de este país durante casi cuarenta años. Pedirle que adopte maneras genuinamente democráticas es ya un imposible. Sin embargo, no hay que olvidar que a su lado, no sé bien si como angelito o diablillo, tiene a alguien dispuesto a susurrarle al oído la retórica oportuna, salpimentada de mentiras trasnochadas, clichés propagandistas y una buena dosis de intransigencia. Alguien de otro tiempo, que para su desgracia y ridículo no ha caído aún en la cuenta de su propia y evidente caducidad y que, recordémoslo, fue capaz de pergeñar un proyecto de constitución para las islas en el que sus ciudadanos serían forzados a adoptar la nacionalidad canaria, pudiendo adquirir doble nacionalidad, salvo la española. Entre otros cánticos inspirados en Lucy in the Sky with Diamonds. Alguien que ha convertido al delirio, la irrealidad y el absurdo en motores de su ideario, pero con suficiente poder de persuasión como para convencer al senil Tenique Mayor de Santa Cruz con sus cánticos de pejeverde. Que no de sirena.

¿Quién te lo dijo leré? / Ese fue Cubillo, tururu, turú / Ese fue Cubillo, tururu, turú.

P.D.: A veces el copiapega es imperfecto. Si el sábado Canarias ya estaba autodeterminada, el domingo sólo estaba autoderminada (las comillas se llevaron una sílaba por delante). De pura hambre, se diría que se comen la autodeterminación a bocado limpio.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Apocalipsis

Este vocablo griego significa revelación, pero dado el contenido de los episodios que le fue dado contemplar en ella a san Juan, ha quedado como sinónimo de catástrofe magna y suma de todas las desgracias imaginables que eventualmente pueden abatirse sobre algo, o alguien. Así es como ve nuestro san Pepito mártir a las islas si el próximo 20-N no triunfa en las urnas su propuesta de república bananera (que me perdone el Guanche Tuerto):

Un radicalismo pacífico [el de los patriotas, según él] que debe prepararse de aquí a noviembre, porque en caso contrario se acabó Canarias. Canarias dejaría de ser incluso un archipiélago poblado por personas con identidad como pueblo, para convertirse íntegramente en una posesión de España sin identidad como lo está en la actualidad con la que la metrópoli haría lo que quisiera a su antojo, mucho más de lo que lo hace que ahora. Se sublimaría de golpe la idiosincrasia canaria; la solidez se transformaría en humo de la noche a la mañana, sin que los canarios auténticos pudiésemos hacer nada para evitarlo. Una desgracia que, lo repetimos, sólo pueden evitar los patriotas (...)

O sea: Canarias es hoy una posesión española sin identidad, pero si no salen adelante los patriotas en las urnas, Canarias ¡se convertirá en lo que ya es! Algunas veces hemos mandado al bueno de Gary Baldi a la escuela, por ignorante. Será que, como dicen algunos, conforme nos hacemos mayores regresamos a la infancia... en todos los sentidos.

En otro orden de cosas, uno se entera hoy de que Carlos Sosa ha retomado su actividad tras las vacaciones porque ha vuelto el rifirrafe entre ambos:

Estamos al tanto de que ya se sabe en Las Palmas quién es el chulón capicúa y mariconsón, pero este individuo se ha empeñado en que su mala fama trascienda los límites de la isla de los secarrales para que conozcan sus miserias en todo el Archipiélago. Y lo va a conseguir el 13 de diciembre, cuando se celebre la orgía judicial que él y alguien más está preparando contra José Rodríguez. Entonces conocerán todos los habitantes de estas Islas lo que EL DÍA no ha querido revelar hasta ahora por prudencia y por corrección: decir públicamente quién es el mariconsón. Algo que hasta ahora sólo lo saben las personas muy allegadas a esta Casa y los íntimos del chulón capicúa. A partir de esa orgía judicial, serán públicos su nombre y apellidos. Porque no será EL DÍA ni José Rodríguez quienes lo hagan público, sino los jueces encargados de enjuiciar este caso cuando dicten sus sentencias.

Señor mío: o miente, o es usted tan tonto como los que creen que un fonil sirve como sombrero o confunden un pito de murga con un saxofón. Porque, si no bastaran las detalladas alusiones que ha hecho en el pasado, aunque sólo fuera con las referencias literales de hoy, ¿cree que a alguien medianamente avezado en esto de Internet le llevaría más de cinco minutos saber exactamente a quién se refiere? Todo un halago para la inteligencia de sus lectores. Y lo peor de todo: ¿cree que esa excusa infantil le servirá para demostrar que yo no he sido? ¡Ay! Prepárese para su apocalipsis particular.

sábado, 20 de agosto de 2011

El abrazo del oso

Ignacio González Santiago, presidente del Centro Canario Nacionalista engendrado años ha por Lorenzo Olarte, se nos ha descolgado con una sorprendente revelación: ha visto la luz del independentismo. Y, como quien peregrina a Santiago de Compostela en pos de la Indulgencia, ha comunicado personalmente su nueva visión cosmogónica nada más ni menos que a nuestro sacrosanto apóstol quien, naturalmente, se ha hecho eco de ella, pleno de alborozo:

NOS LLENA de alegría que el presidente del Centro Canario, Ignacio González, se muestre partidario de la independencia de esta tierra. Llevamos mucho tiempo diciendo que basta con que se alce una voz en cualquiera de las instituciones, ya sea el Parlamento regional, un cabildo, un ayuntamiento o el Congreso de los Diputados, pidiendo la libertad de esta tierra, para que se ponga en marcha de forma oficial un proceso que ya camina a nivel popular: el de la consecución del Estado nacional canario.

El CCN del señor González concurrió a las últimas elecciones locales junto a Coalición Canaria y el Partido Nacionalista Canario de Juan Manuel García Ramos, con los resultados de todos conocidos. Esto supone que, de momento al menos, González está prestando su apoyo a Paulino Rivero, quien por obra y gracia de las ondas de radio no adjudicadas se ha convertido en el nuevo Demonio del Mediodía para el sin par Gary Baldi. Desde Coalición Canaria, José Luis Perestelo, otro destinatario habitual de los piropos del diario azul, ha calificado las declaraciones del político palmero de ocurrencia, al tiempo que sugiere que no busca sino llamar la atención, enfatizando que en CC no contemplan la independencia de las islas.

A Gary Baldi, claro, no hay quien le quite el caramelo de la boca: nos amenaza con una profunda reflexión al respecto en su pastoral editorial de mañana domingo. Perfecto. Ahora bien, si yo estuviese en la curtida piel de nuestro sufrido mandamás, me andaría con pies de plomo. Considero a Ignacio González uno de los políticos más siniestros que pululan por nuestro proceloso piélago institucional. Uno de los pocos, por ejemplo, que secundaron a Gary Baldi en el espinoso tema de las pateras. Si alguien quiere más elementos de juicio sobre este abogado, antiguo alumno del santacrucero colegio La Salle San Ildefonso, los puede leer en este informe, publicado en el blog de un lector de estas páginas, o en este artículo, por citar sólo un par de fuentes. Parece que ya se está convirtiendo en una mosca para CC, de ésas que se divierten picándole las gónadas a quien las lleva descubiertas.

¿Podría ser esta una alianza inconveniente para Gary Baldi? ¿Se sentiría de pronto estrujado y desgarrado por el abrazo del oso (y de su papá)? Quién sabe...

lunes, 8 de agosto de 2011

He aquí al demócrata

Hace cosa de dos semanas, este blog se hacía eco de los distintos caminos propuestos por Gary Baldi para alcanzar la soñada libertad e independencia de nuestro sojuzgado archipiélago. Entonces, el abajo firmante señalaba como dato curioso que ninguno de ellos, fantasioso y rocambolesco donde los hubiere, tuviese en cuenta a quien debía: la voluntad popular libremente expresada en las urnas, como es norma de uso en cualquier comunidad que se rige por principios democráticos. En este amanecer de una nueva semana estival, el ilustradísimo prócer desvela la razón por la cual esta voluntad ha de ser, simple lisa y llanamente, ignorada:

Caminamos, insistimos en ello, con paso firme hacia la independencia, hacia la libertad, hacia la consolidación de una nación con Estado. Nación ya lo somos: somos la nación canaria. Es el Estado, es la representación con bandera y asiento en los foros internacionales, lo que debemos conseguir. Y de referéndum de autodeterminación, nada; ya estábamos autodeterminados como tierra libre y soberana, habitada por personas libres que poseían su estructura familiar y social y su jerarquía cuando llegaron los viles adelantados de Castilla con sus tropas regulares y sus mercenarios.

Este párrafo, creo, constituye otro ejemplo más del carácter fascistoide de este dictadorzuelo de las rotativas, quien se hace día tras día acreedor a cuantos elogios suscitan su persona y su cirrótica línea editorial. No ya sólo por la ausencia de criterio democrático, algo que ya cabía esperar, sino por la justificación que se hace del mismo sobre premisas tan falsas como ilusorias. Lo peor para Gary Baldi debe ser sin duda lo baldío de su esfuerzo, comparable al de Sísifo empujando la roca pendiente arriba para que, tras los correspondientes batacazos electorales, ésta caiga irremediablemente por la empinada ladera, forzándole así a empezar de nuevo. La próxima debacle del independentismo sí que está cada día más cercana. La cita, en noviembre.

martes, 26 de julio de 2011

Independence Road

Últimamente, los delirios de Gary Baldi ascienden más y más deprisa por una espiral tan vertiginosa que cuesta ponerse en su lugar sin riesgo de quedar psíquicamente colapsado. En su último engendro editorial, se entremezclan una sarta de malolientes lindezas dedicadas a Carlos Sosa con una interpretación de la condición colonial de Canarias rayana en lo paranormal, especialmente cuando se consideran las vías por las cuales, según el iluminado apóstol guanchófono, retornaremos al mítico Jardín de las Hespérides:
  • Estas islas fueron, hace casi seis siglos, la primera víctima del expansionismo colonialista con el que España entró en la edad moderna. Canarias fue la primera colonia y sus habitantes, nuestros antepasados los guanches, la primera población autóctona en sufrir un genocidio a manos de los conquistadores castellanos.
  • Este Archipiélago fue la primera colonia de España, incluso de Europa, y ahora es la última. Queda Gibraltar, pero la situación es distinta ya que el Peñón pasó a manos inglesas en virtud de un tratado y no mediante una conquista sangrienta que, como en el caso de Canarias, diezmó a la población autóctona.
  • (...) [la independencia de Canarias] puede proceder de varios puntos. Puede producirse como consecuencia de una decisión reparadora con el pasado que adopte el Monarca español, puede proceder de un acuerdo de las Cortes españolas y también de una decisión de la ONU, pues aunque haya vencido el plazo establecido en la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los pueblos, sigue vigente como un hecho incuestionable la situación colonial de Canarias.
  • Argumentan en contra de nuestra libertad los españolistas y los amantes de la españolidad de estas Islas que Canarias no aparece en el listado de territorios que deben ser descolonizados, pero eso sólo se debe a un error administrativo (...)
  • Asimismo (...) que proceda de los países africanos, pues África sabe que posee unas islas que le pertenecen geográficamente aunque políticamente, y debido a una situación que no puede ser más absurda, son de una nación europea.
  • (...) tampoco descartamos que la independencia de Canarias reciba su impulso final del Parlamento europeo, donde hay políticos civilizados que conocen que estas Islas son una colonia española y, en consecuencia, no forman parte de Europa.
Ninguna de estas esperanzadoras vías hacia la ansiada independencia tiene como protagonista a quien debe: el pueblo canario. Tal vez porque su inconveniente voz situó a los iluminados del MPC tras el Partido Animalista en las últimas elecciones, arropándoles con la friolera de 2728 votos frente a un censo electoral que supera el millón y medio de personas, situándoles así en la decimocuarta posición de la lista de partidos por votos; decimosexta si se incluyen el voto en blanco y el nulo (9 de cada uno de ellos por cada voto independentista). Por supuesto, esto no es extraño con semejante curriculum vitae, pues nuestro prócer sabe tanto de democracia como de lechuguinos o coles de Bruselas, siendo perfectamente capaz de clamar hoy por la independencia por decreto ajeno, y hacerlo antier mismo por el ruido de sables y el golpe militar. Sin despeinarse. Así que, ¿para qué molestarse sugiriendo algo tan incómodo como un referéndum?

Para la posteridad quedan sus majaderías sobre un genocidio que nunca existió (si los guanches fueron exterminados, ¿cómo es posible que sean nuestros antepasados?, y si fueron diezmados, ¿de quién somos entonces descendientes?), y el hecho de que el pobre funcionario de la ONU que olvidó incluir a Canarias en la lista de territorios a descolonizar (en la que, por cierto, sí figura Gibraltar), debería ser inmediatamente expulsado de su puesto de trabajo por tamaño error, y sin derecho a paro, por tornillo. ¡Hala!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Con ustedes... ¡Los independentistas canarios!

Confieso que, después de leer las peroratas del ilustrísimo faro de Buenos Aires, se me ha despertado cierto gusanillo de curiosidad por conocer en detalle cuáles son las propuestas concretas que presentan los señores que propugnan y defienden la independencia de las islas frente a nuestro terrible opresor colonial español. Hoy mismo acaba de llegarme una muestra, gracias a un amigo que ha buceado en las profundidades de la red hasta encontrar esta grabación en video, merced al interés de nuestra Televisión Canaria y publicada también en un blog muy recomendable titulado Canarias Bruta:

Su protagonista es Deyanira Tabares, candidata por el Movimiento para la Unidad del Pueblo Canario (no confundir con el Movimiento Patriótico Canario, apadrinado por Gary Baldi). No haré comentario alguno, pues la candidata lo dice absolutamente todo: bueno, malo y regular. Que cada cual juzgue por sí mismo.

¿Y el MP/MPC? Pues como no podía ser de otro modo, ha sido la tele del sapientísimo jefazo quien le ha dado bola para que exponga en detalle sus ideas, más concretamente en su programa Políticamente Incorrecto, presentado por José Moreno. Siguiendo la línea del periódico azul, en la web de El Día TV disponen de una (aparentemente) cuidada hemeroteca audiovisual. Sin embargo, aquéllos que pretendan encontrar la entrevista donde el presidente del Movimiento Patriótico, José Luis Concepción, exponía los detalles de su ideología, se quedarán con las ganas: el servicio está caído y no hay programa que valga, al menos de momento.

Una verdadera lástima.