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viernes, 8 de junio de 2012

Demagogia en tiempos revueltos

Desde que el mundo es mundo, los momentos de crisis aguda en las sociedades han sido el caldo de cultivo idóneo para el ascenso (incluso la llegada al poder) de toda suerte de personajes, grupúsculos, bandas y demás fauna diversa que tienen como denominador común el mensaje. Más patético en unos casos, más siniestro en otros, pero invariablemente populista y abiertamente demagógico.

Dentro del primer grupo podríamos recordar a Carlos Menem, presidente de Argentina durante la década de los 90. El populismo y la demagogia los llevaba en la sangre, no en vano era (y sigue siendo) peronista. ¿Recuerdan aquella frase de su campaña electoral ¡Síganme, síganme, que no les voy a defraudar!? Menem pasó a la historia por ser el presidente que neoliberalizó el país, privatizó la mayoría de las empresas y consorcios públicos (entre ellos la famosa YPF) y aproximó su país a Estados Unidos, abandonando así la tradicional política argentina de no alineación. Pero en materia económica no le fue del todo bien: sus políticas llevaron a Argentina a triplicar su deuda externa, de modo que su sucesor Fernando de la Rúa tuvo que afrontar la posibilidad cierta de un pánico bancario que solucionó in extremis con la fórmula conocida como corralito: los argentinos no podían disponer libremente de sus fondos, depósitos y ahorros bancarios. Aún hoy (una década después) tienen limitaciones para algo tan simple como transferir dinero fuera de su país. Carlos Menem es actualmente senador por su provincia natal, La Rioja. ¡Síganme, que no les voy a defraudar! Casi nada.

Sería muy obvio señalar a los nazis de Hitler como ejemplo del segundo grupo, así que voy a recurrir a una de sus vástagos: el partido Amanecer Dorado, de abierta inspiración neonazi, que acaba de lograr representación parlamentaria en las recientes elecciones griegas. Ya que no pueden alegar como parte de su ideario una hipotética superioridad de los genes helenos (la esencia del nazismo se basa en la pureza racial como bien supremo del estado), se contentan con atribuir todos los males del país a cuanto llega del exterior (inmigrantes, sobre todo) y adoptar simbologías y actitudes propias de los grupúsculos de matones neonazis que han salpicado Europa durante las últimas décadas. Una muestra harto elocuente de esta actitud ocurrió hace unos pocos días, cuando uno de sus miembros la emprendió a bofetadas contra dos candidatas de izquierda en un debate televisivo. Afortunadamente, las previsiones de voto en los próximos comicios para estos amables caballeros tienden a la baja, pero su mera presencia demuestra una vez más lo que puede lograr la demagogia en los tiempos del cólera.

En nuestro privilegiado terruño, la demagogia es moneda corriente en los comentarios de Gary Baldi y sus secuaces. Hace más o menos un año que el periódico azul declaró la guerra abierta contra Paulino Rivero y su entorno, político y familiar. Desde entonces, el mensaje de los matones periodísticos (en su vida privada no entraré jamás) de la avenida de Buenos Aires (casualidades de la vida) se resume en que, una vez desterrados el político sauzalero y su séquito de la vida pública, las islas recuperarán un estatus económico envidiable. El común de los canarios, que padece la crisis, el paro, los recortes en gastos sociales y las subidas de impuestos, sabe bien que Paulino Rivero no es responsable directo de ello, y que las críticas del mencey guanchófono y su jauría (periodística, insisto) obedecen a una perreta (nunca mejor dicho) por el asunto de Radio El Día y las actuaciones judiciales derivadas de las acusaciones sobre supuestos asuntos turbios de la familia Rivero en México.

Pero Gary Baldi y los suyos, a lo suyo. Dada la proximidad del congreso de Coalición Canaria, intentan convencer a los compromisarios para que les hagan el trabajo sucio y quiten de en medio a Rivero y compañía, con nombres y apellidos:

La primera medida que deben adoptar los compromisarios de este partido es la expulsión sumarísima de Paulino Rivero, de Ángela Mena y de todos los demás traidores políticos al pueblo canario (...): Ana Oramas, José Perestelo, José Miguel Ruano, José Miguel González, Javier González-Ortiz (...), Fernando Ríos (...), Barragán (...) y María del Mar Julios (...). O los echan de inmediato, como primer punto del orden del día del congreso, o no merece la pena que sigan adelante porque ese partido estará sentenciado a muerte.

Y después viene el ejercicio de demagogia, escudándose en cuantos sufren las consecuencias de la crisis:

Los hambrientos, los familiares y amigos de los muertos por las listas de espera, los jóvenes que han emigrado y los que están esperando para embarcar, las víctimas de los recortes, el comercio que no vende, los miserables que no tienen donde caerse muertos, los desesperados, los iracundos por la desvergüenza y la infamia política de los que gobiernan habiendo perdido las elecciones, es decir, los impostores, todos están a la espera del congreso nacional de CC de los días 16 y 17. Todos esperan la desaparición de Rivero, su esposa Mena y la pandilla del Gobierno y su camarilla de allegados.

No. Eres tú quien lo espera más que nadie. Es el sueño húmedo que llena tus noches de pesar y te da más fuerzas que una viagra. Esa es tu demagogia, grandísimo embustero. Tu vendetta particular. No puede ser trágica porque tus cacareos han sido siempre más patéticos que otra cosa. Pero en cualquier caso, tu discurso, además de demagógico, es vomitivo.

martes, 7 de septiembre de 2010

¡Soma, soma, soma!

En su novela de ficción Un Mundo Feliz, el escritor británico Aldous Huxley pintaba una sociedad ideal, una utopía basada en una tecnología avanzada que procuraba a todos los seres humanos sus objetivos vitales básicos: bienestar, paz y felicidad. Pero ello no era posible sin ciertos sacrificios: adiós a la familia como institución, adiós a la cultura y la religión, a la diversidad e incluso a la ciencia como actividad intelectual. Asimismo, una característica de la sociedad huxleysiana era la división social en cinco castas, desde la superior (Alfas) a la inferior (Epsilones). Sólo los seres humanos nacidos al amparo de la primera eran fetos de desarrollo normal, el resto eran manipulados de una forma u otra para alterar su desarrollo embrionario y, a resultas de ello, sus capacidades intelectuales, tanto más cuanto más baja era la casta. Así, los epsilones habían sido reducidos al papel de imbéciles, fácilmente manipulables como fuerza de trabajo, y por supuesto constituían la casta mayoritaria. ¿Cómo es posible que todos acepten sin más su papel, sin deseo alguno de mejorarlo? Pues gracias a una droga llamada soma, que proporciona a sus consumidores (o sea, a todos los ciudadanos) tal sensación de éxtasis y placer que hace innecesarias la filosofía y la religión. La producción y administración de soma, por supuesto, están bajo estricto control. En suma, la novela constituye una crítica demoledora de las sociedades dirigidas, tanto marxistas como capitalistas: la felicidad total sólo es posible si está dirigida y controlada. Y enseña también que el dolor y el sufrimiento son parte de la existencia, de la vida misma, y no pueden ser suprimidos sin más, so pena de deshumanizar la sociedad. También es un aviso permanente contra los demagogos iluminados que prometen la felicidad gratuita a cambio de nada.

Desde el periódico El Día se pretende convertir a Canarias en un mundo feliz, de características casi calcadas a las que describe Huxley en su sociedad utópica. La independencia de las islas se promete como fuente de felicidad y riqueza material, se postula como solución digna ante una situación de opresión y expolio, y sirve de excusa para poner en la picota a todos aquellos que según el susodicho diario obstaculicen la ansiada realidad (¡pim, pam, pum, fuego!). Para conseguir este fin es imprescindible manipular a los lectores, convirtiéndoles en personas acríticas a base de mentir reiteradamente, deformar y falsear la realidad, repetir las mismas consignas y atropellar sin tapujos a los enemigos de la sociedad perfecta. En otras palabras: cuanto más (y cuantos más) epsilones, mejor. La independencia, curiosamente, se convierte por arte de magia en el soma de Huxley, ya que bajo ella no hay, ni puede haber, aspecto negativo alguno. Todo son promesas de bienestar, felicidad, dignidad y libertad; mientras que en la situación actual, el pueblo canario se encuentra justamente bajo la miseria, la desesperación, la humillación y la esclavitud. La independencia, por sí sola, traerá riqueza, seguridad y dicha imperecederas. Y pobre del que piense lo contrario.

El comentario de hoy, a falta de algo más que contar, es un capítulo más de esta historia que los tinerfeños y los canarios seguimos padeciendo a manos de Clark Kent y sus secuaces:
  • Si esto (la independencia) no se produce, (...) antes de que concluya 2010 (...) en los meses siguientes se producirán altercados en este Archipiélago. Es algo que no deseamos porque siempre hemos repudiado la violencia venga de donde venga. Sin embargo, el pueblo canario está cansado de tanta esclavitud.
  • La autonomía es un burdo disfraz para mantenernos bajo el yugo colonial. Si en algunas regiones españolas -es el caso de Cataluña, el País Vasco o Galicia- consideran que el modelo autonómico está agotado y lo que se impone es la independencia, con mucha más razón podemos decir lo mismo en Canarias (...) Canarias no es una región española; no está unida físicamente a Europa -aunque sí nos unen lazos culturales y económicos a los que no pretendemos renunciar-, sino que está en otro continente y a 1.400 kilómetros de distancia de las costas españolas.
  • ¿Se puede ser nacionalista y, al mismo tiempo, actuar con tanta pasividad, con tanta indolencia ante la brutal opresión que padece este pueblo desde hace casi seiscientos años? ¿No les dan pena a los nacionalistas los cientos de miles de parados y los miles de hambrientos que existen en Canarias? ¿No se dan cuenta de que si Canarias fuese una nación independiente otro gallo nos cantaría? ¿No les ha dicho nadie que tenemos recursos suficientes, tanto los actuales como los potenciales, para ser una nación pequeña pero rica, tal vez una de las más ricas del mundo? Qué pena nos dan esos hambrientos, esos parados, esos desesperados. Qué pena nos da una juventud en paro -en algunas islas están desempleados el 40% de los jóvenes-, cuando esa nueva savia podría estar gobernando su tierra sin las ataduras, los miedos y también, por qué no decirlo, las sinvergüenzadas políticas de sus mayores.
  • No se puede ser afortunado bajo un yugo colonial; menos aun si ese yugo es el español. Nos duele decir esto, pero debemos manifestarlo así porque esta es la verdad: España ha sido uno de los países más déspotas, si no el que más, en la historia universal. Por eso sabemos que de España no podemos esperar nada; sin embargo, en los nacionalistas sí confiábamos. ¡Cuánto nos han decepcionado!
  • ¿Quiénes son los culpables de la enorme tasa de paro que hay en Canarias, así como del hambre y la miseria que se apoderan de las Islas con pasos de gigante? Lo repetimos: Ana Oramas, José Luis Perestelo y Paulino Rivero.
Mentira número uno: el pueblo canario está cansado de tanta esclavitud. No hace ni dos meses que el 86% de la población canaria decía sentirse orgullosa o muy orgullosa de ser también española. Claro que como la encuesta es obra del Centro de Investigaciones Sociológicas, habrá que declararla sospechosa porque sirve a oscuros intereses. Más aún si quien se hace eco de la publicación es un periódico de Gran Canaria. Mentira número dos: el desempleo y el hambre que sufre Canarias son culpa de la situación colonial. Más bien creo que son el resultado lógico de un modelo económico basado en la construcción desenfrenada y el turismo, así como de las actuales crisis económica y financiera que, conviene recordarlo, tienen alcance global. Desde este punto de vista, curiosamente, los políticos de Coalición Canaria (entre ellos los directamente acusados por El Dia) sí serían responsables, al menos en parte, de la situación actual, pero no por su negativa a remar en favor de la independencia, como reclama Garibaldi (Mentira 2b), sino por haber hecho de Canarias un paraíso para el ladrillo y el asfalto, cuya consistencia se ha derrumbado como un castillo de naipes. Mentira número tres: Canarias no es una región española porque no está unida físicamante a Europa, con la que sí nos unen lazos culturales y económicos. El argumento es en sí mismo contradictorio: si la europeidad de Canarias se basa en lazos culturales y económicos, ¿por qué no la españolidad? Dicho de otro modo, lumbreras: si no podemos ser españoles por mor de la distancia, tampoco podemos ser europeos, no importa los lazos que existan o hayan existido. Y sí somos españoles porque, además de que así lo siente y manifiesta la mayoría de las gentes de esta tierra, y además de lazos culturales y económicos, tenemos vínculos de sangre que se pretenden ocultar a toda costa. Es falso que seamos exclusivamente guanches: somos eso mismo, andaluces, extremeños, castellanos, portugueses y berberiscos. Y ojalá que seamos mucho más y más variado que eso, pues el mestizaje ha sido y es fuente de vida, y la endogamia sólo lleva a la idiotez. Mentira número cuatro: la juventud canaria podría gobernarnos. Líbrenos Dios. Si es esa misma juventud que ha renegado de los estudios en pos del dinero fácil, si es esa juventud que alegremente se ha apuntado al ladrillo, seducida por los bienes materiales (incluyendo en no pocos casos familia) a los que ahora se ve obligada a renunciar, y sin un mísero título académico o profesional con el que rellenar un currículum decente, si es esa juventud que ha olvidado el significado de palabras tales como esfuerzo, sensatez, responsabilidad, dificultad, previsión y ahorro, entre otras, entonces no, gracias. Mentira número cinco: España ha sido el país más déspota de la historia universal. En la historia española hay, desde luego, sombras y algunas de ellas muy oscuras. Pero no creo que España haya sido en su momento más déspota que la Gran Bretaña de su Graciosa Majestad, con su monopolio de esclavos y su exterminio deliberado de algunas poblaciones indígenas, por no mencionar a la Alemania hitleriana, la China de Mao o la Camboya de Pol Pot, y la Unión Soviética de Stalin y Kruschev, responsables de millonarias matanzas sistemáticas o, echando la vista atrás, los grandes y pequeños imperios que se construyeron sobre la base de la mano de obra esclava o servil (Egipto, Grecia, Roma, Persia, Rusia o Turquía, por poner algunos casos). Mentira número seis: si no se reconoce la independencia antes de final de año, habrá altercados en Canarias. Simplemente, apuesto a que no.

Y la MENTIRA más gorda, flagrante y descarnada: la independencia nos traerá toda clase de bienes. Eso sólo sería posible si la sociedad canaria estuviese preparada para ello, que no lo está, y si no tuviésemos al lado a un tiburón marroquí dispuesto a tragarnos de un solo bocado.

¿Habrá aún quien, como un epsilón degradado e inconsciente de sí mismo, se atreverá a reclamar su dosis diaria de fantasías animadas para echarle la culpa a quien no debe de sus males?

¡Soma, soma, soma!

jueves, 22 de julio de 2010

¡Camarero, una de buenos modales!

Una de las características más notables -y, lamentablemente, frecuentes- de las editoriales y comentarios de El Día, de boca y mano de su jefazo y mandamás, es el uso de expresiones soeces para enfatizar sus, por otro lado, brillantes argumentaciones. Que nadie piense que estas expresiones convierten a su autor en un maleducado: sucede simplemente que recurre a los malos modos para dar salida a la justa indignación de un patriota. Ayer, por ejemplo, don José Rodríguez se disculpaba dos veces por el uso de estos controvertidos recursos estilísticos:
  • ¿Dónde está nuestra identidad? ¿Dónde está nuestra dignidad? ¿Dónde nuestra libertad? ¿Por qué coño hemos de sufrir esta subordinación a España? Y que nos perdone el lector expresiones como esta, pero estamos indignadísimos como todos los canarios auténticos, no los odiosos amantes de la españolidad.
  • ¿Qué coño le interesa al pueblo -y perdónesenos de nuevo la expresión- la renovación de los órganos parlamentarios?
Hoy, se acabó eso de disculparse. Viva la libertad de expresión, tacos incluidos:
  • ¿En qué coño están pensando los dos diputados de CC en Madrid?
Por si alguien aún no lo sabe, los dos aludidos son (cómo no), Ana Oramas y José Luis Perestelo, a quienes el Atila de los Canariones (por donde pisa no vuelve a crecer la hierbahuerto) dedica más adelante unas delicadas críticas, marca de la casa:
  • A los dos hay que traerlos para acá de una vez porque son la mayor desgracia para la provincia de Santa Cruz de Tenerife.
  • Don Paulino (Rivero), tráigalos para acá cuanto antes o terminaremos todos vistiendo taparrabos. Indígenas ya somos; no permita que también vayamos con taparrabos por culpa de estas dos lumbreras políticas.
La joya de la editorial de hoy es para María del Mar Julios, diputada regional de CC por Gran Canaria y actual consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias. Va por usted, señora Julios:
  • Que se vaya a la porra esta señora, pues como diputada no sirve para nada salvo para sentir orgasmos políticos leyendo reprobaciones contra EL DÍA y la libertad de expresión e información, y también para apoderarse de la sangre de los tinerfeños; algo que quiso hacer en complicidad con un político de aquí que no vamos a nombrar porque está en horas bajas.
Si después de todo es hasta compasivo, el tovarich.

martes, 20 de julio de 2010

Potajito de berros para Don Paulino (Rivero)

Paulino Rivero, indígena mayor de Canarias a juicio del azulísimo diario El Día (aquel mismo que ostentara tan orgullosamente un yugo y unas flechas en su portada) y de su mandamás, el social-comunista José Rodríguez Ramírez, aka Torquemada de Santa Brígida (nieto de grancanarios mal que le pese), se ha llevado hoy el premio gordo. Nada más ni menos que una editorial enterita para él solo. Bueno, para él solo... no. Porque la archiconocida incontinencia verbal de su director imposibilita por completo que, cualquiera que sea el tema de sus comentarios, éstos se ciñan a una sola idea y presenten, indefectiblemente, tantas derivaciones como una raíz... fasciculada. Es lo mismo, en términos culinarios, que servirle al presidente del Gobierno Canario un genuino potaje de berros, ese plato tan nuestro que incluye, además de la verdura, papas, legumbres, carne o costilla y gofio al gusto del consumidor. Hay esta vez (el editorial es ciertamente largo) tantas perlas como para hacer un collar de esos que tanto ostentaba doña Carmen Polo. Ahí va nuestra selección:
  • (A Paulino Rivero) (...) ¿Le afecta a usted como canario que es la Constitución española? ¿Le afecta a usted España, que es un país situado a 1.400 kilómetros de las costas de su tierra y en otro continente? ¿Es usted español? Si nos contesta que sí, le diremos que, o es usted un pícaro político que quiere vivir al socaire de estas mentiras, o es usted un ignorante, o es un atrevido que engaña al pueblo canario.
  • (...) ¿cree usted que son patriotas y que están actuando como tales nuestros representantes en el Parlamento español doña Ana Oramas, la "insultada" por EL DÍA, y don José Luis Perestelo, que, incomprensiblemente, está actuando, eso parece, como pelele de doña Ana Oramas y de los socialistas?
  • (...) este Archipiélago como nación que es y, en consecuencia, posee un universal derecho humano y un incuestionable derecho divino a contar con su Estado soberano.
  • Lo que están haciendo ustedes, tanto en Madrid como en Canarias, es una ruindad, un engaño a quienes confiaron en las siglas nacionalistas de su partido.
  • Don Paulino, sepa que hay dos partidos verdaderamente nacionalistas e independentistas que van a arrasar en las próximas elecciones. (...) De CC podemos decir que si no se unen ya al grito de la independencia, no quedará de esta formación ni una piltrafa para los buitres. Déjese de tonterías, don Paulino, que el tiempo se acaba y se le acaba: en lugar de poner al día la Constitución española -¿qué nos importa a nosotros la Constitución española?-, pida día y fecha para iniciar el calendario de las negociaciones que conduzcan a la devolución de una propiedad que era nuestra, de los canarios.
  • Don Paulino, tómenos en serio. No hemos fallado nunca en nuestras predicciones. No hemos insultado a doña Ana Oramas. ¡Carajo -perdón-, que lo demuestre!
  • Porque con la independencia, de paso acabará la división provincial; la ruin división provincial que se produjo en 1927. Y de paso, los habitantes de la tercera isla serán canarios y no "grancanarios". Y de paso se establecerán las buenas relaciones entre hermanos.
  • ¿Y qué va a ser de usted, don Paulino, y de su chaqué de lujo pasando revista a las tropas en La Palma? Se tendrá que encerrar en El Sauzal. ¿Y de qué va a vivir? Usted puede capitanear este comienzo de la libertad de Canarias, acompañado por un estado mayor formado por independentistas auténticos, en vez de chiquillos mercantilistas que han sido colocados como hijos de papá en su Gobierno.
  • Si no, usted y su descendencia serán reos del desprecio del pueblo. Usted y sus acólitos de partido serán los responsables de su propia desaparición.
  • (...) aquí el pueblo sigue sufriendo las consecuencias de las denuncias de don Santiago Pérez para que no salga adelante el proyecto de Las Teresitas, para que no salga adelante el puerto de Granadilla, para que se silencie o amordace a José Rodríguez que tanto canta las verdades, para que se repruebe la libertad de prensa y para que, de paso, se ataque a la Constitución.
  • Don Paulino, que no somos españoles; que no somos europeos; que no somos ultraperiféricos aunque usted sea presidente de las RUP (Regiones UltraPeriféricas).
  • Don Paulino, le hemos leído otra vez el evangelio canario. No nos decepcione. Sálvenos y sálvese a usted mismo salvando a los canarios. Y así estará en las mejores condiciones para afrontar las próximas elecciones, si es que se celebran (...)
Tiene desverguënza que José Rodríguez proteste (con su buena educación de siempre) que no ha insultado a Ana Oramas y que, renglones más abajo se permita llamar al propio Rivero (ese ignorante o atrevido), a Ana Oramas y a José Luis Perestelo (calificado de pelele en la editorial) como ruines y mentirosos. Tiene bemoles que descalifique a la Constitución Española (¿qué votaría este buen señor en el referéndum de 1978?), esa Constitución que propugna la libertad de expresión que José Rodríguez mancilla sistemáticamente con sus repugnantes diatribas, y más adelante se acoja a ella para refugiarse de los ataques de Santiago Pérez, a quien nuestro denunciador también distingue con su peculiar simpatía. Tiene narices que insista en su demencial campaña para despojar a Gran Canaria y a los grancanarios del "gran" y después nada, colega, tan amigos y hermanos. Tiene soberbia que se atribuya el poder de la predicción infalible y le diga a otra persona (a un gobernante en este caso) qué es lo que tiene y lo que no tiene que hacer, amenazándole si no cumple con sus propias expectativas. Es patético que aluda al derecho divino (¿en qué siglo vive este señor?) para justificar su soberanismo independentista. Y finalmente, es gracioso que cite a dos partidos verdaderamente nacionalistas pero que después no les identifique con claridad. Por no mencionar su defensa de proyectos tan controvertidos y sospechosos como Las Teresitas o el Puerto de Granadilla, patrocinados por conocidas personas y personajes de la isla que, cómo no, son objeto de su empalagosa adulación. Es que, claro: son unos patriotas.

Tenerife, está bien claro, cuenta con su propio doctor Joseph Goebbels.

Hasta mañana.

sábado, 17 de julio de 2010

El Diario de Ana... Oramas

Ana Oramas González-Moro acaba de convertirse por derecho propio en blanco de las iras de nuestro Clark Kent (lo digo por el azul de su uniforme, aunque el rojo le afearía un poco). La diputada por Coalición Canaria no hizo bien sus deberes, a juicio de El Día, y como quiera que en el reciente Debate sobre el estado de la Nación no clamó por la independencia de las islas, pues eso: toma, y toma. Naturalmente, el bueno del editor-director-jefazo se ha cuidado mucho a la hora de calificarla como nefasta, limitando su crítica al aspecto meramente político. Así que la diputada chicharrera ha ingresado en el selecto club de aquellos que un día sí y otro también, reciben la admonición del Torquemada de Santa Brígida, como Santiago Pérez, Juan Fernando López Aguilar o Carmen Gaspar, saliendo de ese otro mucho más selecto aún que forman los patriotas como Miguel Zerolo o Paulino Rivero. Lean:
  • (...) Ana Oramas es la política más perniciosa que ha tenido Canarias en toda su historia.
  • Los isleños eligieron a doña Ana y a don José Luis (Perestelo) para que defiendan sus intereses en la capital de la nación que nos coloniza (...). Ambos han vuelto a desperdiciar una oportunidad de oro, como ha sido el debate sobre el estado de la nación, para ponerse en pie sobre sus escaños y decirle a Zapatero, y también a todos los demás miembros de su Gobierno y a todos los diputados y diputadas, que Canarias no forma parte de la nación española y, en consecuencia, la presencia de los diputados nacionalistas en Madrid sólo tiene por objetivo iniciar las conversaciones que transformen a Canarias en un Estado libre y soberano.
  • En vez de cumplir con su obligación -es decir, en vez de ser consecuentes con el mandato de sus electores-, han optado la señora Oramas y el señor Perestelo por dedicarse a esas tonterías que ellos llaman "política pura". Qué indolencia la de ambos, considerando que el pueblo -el pueblo, insistimos, que los eligió para que lo defendieran- está pasando hambre.
  • Lo peor es que doña Ana cree que está haciendo una gran labor. La realidad es que se ríen de ella y de Perestelo. Se carcajean cuando dicen que son españoles, porque no lo son.
  • ¿Puede quedar sin castigo político lo que la señora Oramas y el señor Perestelo le están haciendo al pueblo canario?

Bienvenidos al club, señores.