martes, 21 de enero de 2014

Otra mentira más

Ha vuelto nuestro apóstol a hacer una de las cosas que mejor se le dan: meter la pata con la Geografía y la Historia. En su pastoral de hoy, afirma lo siguiente:

Las únicas colonias que quedan en África son las Islas Canarias (Canary Islands, como probablemente nos denominaremos en el futuro) y las posesiones españolas en Marruecos, hoy reducidas a las ciudades de Ceuta y Melilla y unos pocos peñones.

¡Pero qué mentiroso eres! ¿No te ha dicho tu mamá que eso está muy feo? A ver, ¿es que ya no te acuerdas de la Isla Mayotte, esa posesión francesa en el archipiélago de las Comores a la que tan frecuentemente has comparado con Gran Canaria? Mira aquí. O aquí. ¿Qué tal aquí? Echa otro vistazo aquí.Y aquí. Y aún podría seguir, por ser una de tus matraquillas más recurrentes y aburridas. Ah, desmemoriado... Debe ser la edad y tu menguante materia gris. Y la cosa no acaba aquí: además de los territorios españoles y franceses, hay archipiélagos africanos que dependen de Portugal (Madeira y Salvajes), Gran Bretaña (Santa Elena, donde Napoleón vivió sus últimos días, Ascensión y Tristan da Cunha), Italia (Lampedusa y Pantelaria), y hasta de Yemen (el archipiélago de Socotora).

No aprendes, chico. ¿A qué colegio te mandaron?

lunes, 2 de diciembre de 2013

Lista de agravios

De vez en cuando, a Gary Baldi le duele la justicia. Motivos no le faltan después de la buena colección de varapalos que puede adjuntar el veterano jefazo a su extenso y variado currículo. Hoy lunes, movido por la ironía, titula su encíclica Grandeza de la Justicia para después enumerar los contrapiés judiciales que ha sufrido últimamente por sus dimes y diretes con Carlos Sosa, Leopoldo Fernández, Chicha Arozarena, Victoria Rosell, Teresa Cárdenes y Ángela Mena, casos ya reseñados en esta humilde bitácora. A su modo de siempre, claro: sin nombrar a nadie, pero dando tantos detalles sobre la persona en cuestión que es imposible no caer en la cuenta de quién se trata. O si lo prefieren: tira la piedra y luego esconde la mano, mientras mira al cielo y silba, no para disimular, sino como una señal más del cinismo de nuestro mencey. Algunos párrafos para recordar:
  • Sentencias, por ejemplo, como la de un señor al que llamamos el tiñoso [Leopoldo Fernández, aclaro], por la que fuimos condenados aunque jamás hicimos ninguna referencia directa a él, pues nunca lo citamos por su nombre. Tras recurrir la sentencia, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife redujo a una décima parte la indemnización establecida en la condena inicial. No obstante, dicho señor, que ejerce como uno de los cuatro godos de la prensa, sigue afirmando que lo compensamos con la cantidad establecida en la primera sentencia.
  • Posteriormente hemos sido condenados, igualmente a nuestro entender de forma arbitraria, por criticar a una profesional [Chicha Arozarena, informo] de la comunicación por un comportamiento que consideramos inmoral e indigno. Consideró su señoría que tanto el editor de EL DÍA como dos columnistas de este periódico habían invadido su honor al ejercer una crítica profesional y los condenó a todos ellos a pagarle una indemnización, aunque cinco veces inferior a la que solicitaba la denunciante.
  • En menos de veinticuatro horas, pese a la demora que suele ser habitual en cualquier trámite judicial, se dictó sentencia contra EL DÍA a raíz del juicio ocasionado por la denuncia de la esposa del presidente del Gobierno de Canarias [Ángela Mena, claro: en este caso la identificación es clara y precisa]; una señora que es concejal del Ayuntamiento capitalino. La celeridad de esta condena ha sorprendido a todo el mundo.
  • Una magistrada de Las Palmas [Victoria Rosell, sospecho] se permitió acusar a José Rodríguez de racista y xenófobo -es decir, de delincuente- públicamente y con publicidad en la primera página de un periódico canarión. Esta jueza fue denunciada por José Rodríguez. Pese a ello, no se inhibió en la tramitación de una denuncia que interpuso el editor de EL DÍA contra una periodista de Las Palmas [Teresa Cárdenes] por graves insultos. Y no solo esto, pues posteriormente archivó la denuncia y condenó en costas a José Rodríguez para "escarmentarlo".
  • En esta persecución ha habido excepciones, como es la sentencia de un juez que le prohibió a un maricón de Las Palmas [Carlos Sosa, así insultado muchas veces] -respetamos a los homosexuales contra los que nada tenemos, pero este individuo es un marimarica retorcido y ruin- seguir denigrando a José Rodríguez. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que tres magistradas de la Audiencia Provincial revocasen esta sentencia justísima -más que justísima, divina- y avalasen "el derecho" del maricón a reanudar sus insultos. Seguimos confiando en la Justicia y la respetamos, pero nos parece que ya está bien.
  • No comprendemos el porqué de estos ataques hacia quien representa la máxima dignidad del periodismo isleño, como lo es José Rodríguez. El hombre con el currículo más amplio e interesante del Archipiélago.
Pues nené, si no eres capaz de entender por qué te sale el tiro por la culata (que yo creo que sí eres bien capaz) léete las sentencias: ahí están los motivos. Negro sobre blanco. Tú sigue como vas, y ya tendrás más razones para seguir entonando tu particular miserere. Al tiempo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Ignorancia con mayúsculas

Hoy martes, nuestro sin par Gary Baldi vuelve a la carga con uno de esos editoriales incendiarios, tan de su gusto, en el que sin compasión alguna mezcla a partes desiguales churras y merinas para engendrar absurdos tan grandes como el que sigue (ojo, es literal):

Antes de que se cometiese el crimen de la conquista [de Canarias], la mayoría de los españoles ni siquiera sabían que existiesen estas Islas.

A ver, zoquete: la conquista aconteció a lo largo del siglo XV, el mismo en el que la imprenta vio la luz. El pueblo llano, en España y fuera de ella, no tenía acceso a la cultura y era lógicamente iletrado e ignorante. No había televisión, ni radio, ni Internet. La única fuente de información eran los relatos de los navegantes que volvían a puerto. ¿Cómo te imaginas que los españoles de entonces supieran de la existencia de las islas? Hay que ser brutito para escribir tanta memez, y más aún para creérsela. Y que no se te olvide que esos mismos ignorantes de antaño son los ancestros de los canarios de ahora, incluido tú. Imbécil.

martes, 5 de noviembre de 2013

El espíritu de la contradicción

Leer los disparates de nuestro líder espiritual e intérprete de la voz ultraterrena de Achamán, Secundino Delgado y Antonio Cubillo es un ejercicio que requiere paciencia y templanza a partes iguales. Sólo me inquieta que pueda haber gente de bien que termine creyéndose las estúpidas diatribas del gran jefazo del observador popular nivariense, que no es poco. En fin, hoy mostramos un ejemplo más de la soberana estulticia que rige la retorcida sesera del gran apóstol. Así abre su editorial:

El colonialismo y sus secuaces políticos en Canarias, como lo son Paulino Rivero y su esposa española, están dando los últimos coletazos. Los españoles saben que se tienen que ir de Canarias. Si hasta ahora han conseguido mantenerse en las Islas es por el aplatanamiento secular de los canarios.

Y así lo cierra:

Al final, estamos convencidos de ello, tendrán que ser los organismos internacionales los que intervengan para que España deje de cometer tantos abusos y cumpla lo que sus gobiernos han firmado.

¿No estaba el colonialismo en los estertores?

 

martes, 22 de octubre de 2013

Democracia "made in Gary Baldi"

Escuchemos la voz de los súper Tacañones:

(...) alguien ha vuelto a referirse durante estos días a un referéndum de autodeterminación. Respetamos los criterios de las "personas lógicas", pero en Canarias, lo decimos por enésima vez, no procede tal consulta. En primer lugar porque estas Islas ya eran libres antes de que llegaran los viles adelantados de Castilla, al frente de las tropas regulares y mercenarias que cometieron un auténtico genocidio con la población autóctona. Y en segundo término, porque durante 600 años España ha propiciado el asentamiento de peninsulares en las Islas. Personas muy respetables a las que siempre hemos acogido con la hospitalidad que nos caracteriza como pueblo -aquí solo despreciamos a los godos, empezando por los cuatro de la prensa-, pero que no son isleñas y que, en consecuencia, falsearían un referéndum de autodeterminación con un voto favorable a mantener la unidad con España. Unidad ficticia y absurda, porque hay más diferencias entre Canarias y Cádiz que entre Cádiz e Irún, ya en la frontera con Francia.

A ver si lo entiendo, abuelo: según lo que propones, sólo los descendientes inmaculados de los guanches podrían votar en ese supuesto referéndum. Pero como no hay canarios puros sino que, quien más quien menos, todos los habitantes del archipiélago tenemos sangre española, portuguesa, francesa, británica, alemana o magrebí corriendo por las venas, mejor nos ahorramos el referéndum y declaramos la independencia por la cara, no sea que nos salga el tiro por la culata. Y si alguien no está de acuerdo, pues que le den y calladito la boca. Por no hablar de esa patujada tuya de que éramos libres antes de la conquista. Libres eran los aborígenes de entonces, no nosotros, y no tenían p... idea de lo que era un pueblo más allá de su propia isla, y en muchos casos ni siquiera eso, entre otras cosas porque no eran capaces de entenderse entre sí de una isla a otra. Por último, y también por enésima vez: si hubo genocidio, ¿de qué sangre guanche presumes, so guanajo?

Vaya modelo de democracia el tuyo, viejo. Pero claro, ¿qué podemos esperar de un franquista irredento como tú, agitado en la batidora con aromas del difunto Cubillo? Imagino al pobre Secundino Delgado en su ataúd, agitándose y arañándolo como la infortunada Madeline Usher cada vez que saltas con tus majaderías. Achamán nos libre de que tus delirios se hagan un día realidad.

martes, 8 de octubre de 2013

Extasis

Cuando las razones terrenales no surten el efecto deseado, siempre queda el remedio de acudir a las espirituales. Y si a ello se añade el carcáter, perdón, carácter de nuestro sin par y octogenario Gary Baldi, el resultado recuerda (aunque no se acerca) a los éxtasis de los grandes místicos de otros tiempos. El editorial de hoy constituye una prueba definitiva de fervor extremo:

Durante seiscientos años, los descendientes de los conquistadores nos han reducido a la esclavitud (...). Nos han sometido con corazas, con pólvora, con espadas y blandiendo una cruz que no es la cruz de Cristo, porque Dios hizo a los hombres libres para que viviesen libres, sino la cruz de la desvergüenza. (...). Y así seguirá el canario (...) hasta que Dios ponga su mano y lo haga reaccionar. ¿Por qué esperar a que Dios ponga su mano? ¿Por qué no ayudar a Dios en su indudable deseo de que todo ser humano viva en libertad? ¿Por qué no salir a la calle, sin violencia, a reclamar lo que es propio?

Pero abuelo, ¿por qué se ampara usted en la religión de los opresores, si la cruz la trajeron ellos? ¡Ay, si Achamán le oyese! De todos modos no se preocupe y quédese tranquilo: cuando el sojuzagdo pueblo salga a la calle, no lo hará en violenta manifestación sino en recogida y silenciosa procesión, a mayor gloria del Altísimo, para que deje de hacerse el longui en la justa causa de nuestra libertad. Que sí, que seguro que necesita un empujoncito para terminar de decidirse a ayudar. Amén.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Contexto con textos

De nuevo un varapalo judicial sobre las dobladas espaldas del gran chamán del observador popular de la avenida de Buenos Aires, el sin par Gary Baldi, si bien es de esperar que esta vez la carga le resultará más llevadera, a fuerza de compartirla con sus dos guardias pretorianos. Que no dejan que nadie se acerque al octogenario apóstol de la libertad guanche porque se bastan con su sola presencia para llenar, hasta saturarlo, el aire a su alrededor. Cómo habrá sido la cosa que el comentario de hoy, en el que manifiestan la opinión que les merece la condena, va firmado por los tres nada menos. ¡Bang!

Para tener una idea más precisa, reconstruyamos los hechos. Allá por marzo de 2008, Ricardo Peytaví se despachó a gusto contra Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca, a la sazón director del Diario de Avisos. Sin mentarlo, claro, al más puro estilo del periódico que a duras penas le alberga. En el juicio que siguió, dos periodistas actuaron como testigos de la acusación: Paco Pomares y María Luisa Arozarena, directora de RNE en Canarias hasta enero de 2009. Ello no debió de sentar muy bien en los cuarteles bonaerenses, y tal vez por ello la periodista tinerfeña pasó a ser denominada cariñosamente la perjura por Andrés Chaves. De modo que cuando Ricardo Melchior se fijó en ella hace un par de años para convertirla en jefa del gabinete de prensa del cabildo, brotaron rayos y centellas en la sede del periódico azul. Las pruebas (las que he podido encontrar): aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Algunos denunciaron la campaña emprendida por El Día contra Chicha (así la llaman sus allegados), otros pusieron a Andrés Chaves en su sitio, afeándole sus modos a la hora de criticar a una compañera de profesión. La afectada, por supuesto, no se quedó cruzada de brazos y, como tantos antes que ella, llevó a los difamadores a los tribunales. La cosa no dejó de tener su lado jocoso, cuando Ricardo Peytaví alegó que no podía ir a declarar a los tribunales... ¡acogiéndose al derecho de huelga! (De nuevo. ¡bang!). Y la cosa, como suele ser habitual, les ha salido torcida a los de casi siempre: 6000 mortadelos del ala, ergo el comentario plañidero. Aquí van algunos textos con la firma de Chaves:
  • No sé qué le habrá visto Melchior a esta profesional mediocre del periodismo, que sesteó durante años en Radio Nacional y que, eso sí, ha crecido junto al que manda. Porque criterio tiene más bien poco. Además, se lleva fatal con algunos medios, lo que no beneficia en nada a su nuevo jefe y más con unas elecciones en puertas. Así que Richi ha sido muy torpe nombrando a Chicha/Demóstenes para el puesto que, por jubilación, deja vacante Eduardo Solís.
  • Además de torpe y de mala compañera, la tal Arozarena realiza funciones de perro de presa de Ricardo Melchior, alcahuetándole todo lo que oye por los pasillos. Es decir, que ejerce una miserable labor de culichichi, palabro que en canario tiene connotaciones humorísticas. Incluso mantiene la bonita costumbre de acudir a los juzgados a demandar a compañeros -está en su derecho-, y a pedirles diez mil euros por barba para engrosar su abultada cuenta corriente; y a servir de testigo de otros, vamos a decir de una manera muy especial.
  • En vez de contratar para su Gabinete a un chico/chica recién graduado, con ilusiones y ganas de trabajar, el tal Melchior cuela de rondona a una jubileta sesentona, profesionalmente más acabada que las maracas de Machín . ¿Pero es que aquí no se iba a fomentar el empleo juvenil, coño?
  • La labor de esta señora en el Cabildo será plana. Quiero decir que no aportará una sola idea -como ocurrió en Radio Nacional-. Ahora, panzadas en comidas oficiales sí que se va a dar porque no perdona ni una. Este es un hecho objetivo (...)
Tiene razón el señor Chaves en una cosa: habría que fomentar el empleo juvenil, y así su propio jefe podría dar ejemplo convirtiéndole a él en jubileta anticipado por la vía del despido. Nos ahorraría entre otras cosas su verbo, escatológico y hortera donde los haya. Pero bueno, sirvan estos textos para poner en contexto los insultos proferidos a la afectada. También la han acusado de cobrar del erario público por doble vía, extremo éste que ignoro y cuya presunta ilegalidad, según parece, nadie ha podido demostrar hasta la fecha.

Ahora bien, no deja de ser curioso que en el comentario tripartito de hoy, los condenados en primera instancia digan primero esto:
  • Haciendo también la excepción de comentar una sentencia, estamos de acuerdo con el magistrado cuando dice que "las palabras empleadas no pueden extraerse de su contexto y ser juzgadas independientemente del mismo".
Y luego esto otro:
  • En cambio, sí juzga [el juez] oprobiosas otras expresiones que no queremos repetir para que no se nos acuse de reiterar la ofensa, si es que esta realmente ha tenido lugar. No las vamos a repetir pero sí diremos, y su señoría es testigo, que distan muchísimo de injurias tales como "ciénaga de indecencia", "charca de letras", "tiparraco", "ser despreciable", "personaje senil", "nazi", "xenófobo", "homófobo", "racista" y un largo etcétera proferidas contra José Rodríguez sin que ni uno solo de sus autores haya sido condenado por ello, pese a las numerosas denuncias que hemos interpuesto.
Es decir, predicar con el ejemplo. Hasta la próxima condena, amigos.