martes, 20 de julio de 2010

Memoria del porvenir

Santiago Auserón (español asesino, infame y godo, nótese la ironía) gustaba de los títulos contradictorios para algunos álbumes de su inmortal banda Radio Futura y de su secuela, Juan Perro. Entre ellos, el que da título a este post. La idea de resucitar la memoria no es en absoluto mía, sino que sale del manuscrito que lleva por título Crónica de un Diario Infame, escrita por la Plataforma Sí se Puede, difundida a través de la red (¡bendita sea!) y accesible a través de este enlace, entre otros muchos. Pero la resurrección de la memoria no sería posible, lo admito también, si no fuese porque nuestro azulísimo periódico local tiene un grandísimo y portentoso servicio de hemeroteca que permite consultar en línea sus ejemplares de la última década. Bien por don José, aunque parezca contradictorio, pero es que la contradicción es, precisamente, el alma mater de este post... así como de sus contenidos. Lo cual es mucho, muchísimo más importante.

Viene la cosa a cuento de que hace tan sólo cinco años y medio (¡ojo, señoras y señores!), que es tanto como decir el otro día, nuestro infatigable denunciador social-comunista y bolchevique (me imagino a Lenin retorciéndose de la risa en su mausoleo), el azote de la españolidad y el españolismo, el adalid de la patria canaria, el Van Helsing del vampiro canarión, saludaba con patriótico entusiasmo a la Constitución Española. Ojo, y cuando digo patriótico no me refiero a patriotismo canario, ése del que hace gala de poco para acá, sino de patriotismo ES-PA-ÑOL. Don José Rodríguez, quien no duda hoy en insultar y acusar de traidores y falsos patriotas a los políticos de Coalición Canaria, concluía el 5 de diciembre de 2004 la editorial de su periódico de esta manera:

"LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA celebra mañana sus 26 años de existencia. Gracias a la Carta Magna, esta gran Nación recuperó la democracia, sus libertades y la convivencia entre todos sus habitantes. Que viva muchos años."

Hoy, lo recuerdo, ha escrito lo siguiente acerca de esa misma "Carta Magna":

"Déjese de tonterías, don Paulino, que el tiempo se acaba y se le acaba: en lugar de poner al día la Constitución española -¿qué nos importa a nosotros la Constitución española?-, pida día y fecha para iniciar el calendario de las negociaciones que conduzcan a la devolución de una propiedad que era nuestra (...)".

Es MUY de agradecer a El Dia su fenomenal servicio de hemeroteca, porque si no, la tarea de recoger estos valiosísimos detalles sería más complicada. Para finalizar, este post va dirigido a todas aquellas personas de bien que sigan dando por buenas las opiniones que se vierten en El Dia, y reflexionen sobre esta cuestión: si este periódico les engaña a propósito de España y su Constitución (como aquí queda reflejado), ¿en qué más no les estará engañando?

Piénsenlo.

Potajito de berros para Don Paulino (Rivero)

Paulino Rivero, indígena mayor de Canarias a juicio del azulísimo diario El Día (aquel mismo que ostentara tan orgullosamente un yugo y unas flechas en su portada) y de su mandamás, el social-comunista José Rodríguez Ramírez, aka Torquemada de Santa Brígida (nieto de grancanarios mal que le pese), se ha llevado hoy el premio gordo. Nada más ni menos que una editorial enterita para él solo. Bueno, para él solo... no. Porque la archiconocida incontinencia verbal de su director imposibilita por completo que, cualquiera que sea el tema de sus comentarios, éstos se ciñan a una sola idea y presenten, indefectiblemente, tantas derivaciones como una raíz... fasciculada. Es lo mismo, en términos culinarios, que servirle al presidente del Gobierno Canario un genuino potaje de berros, ese plato tan nuestro que incluye, además de la verdura, papas, legumbres, carne o costilla y gofio al gusto del consumidor. Hay esta vez (el editorial es ciertamente largo) tantas perlas como para hacer un collar de esos que tanto ostentaba doña Carmen Polo. Ahí va nuestra selección:
  • (A Paulino Rivero) (...) ¿Le afecta a usted como canario que es la Constitución española? ¿Le afecta a usted España, que es un país situado a 1.400 kilómetros de las costas de su tierra y en otro continente? ¿Es usted español? Si nos contesta que sí, le diremos que, o es usted un pícaro político que quiere vivir al socaire de estas mentiras, o es usted un ignorante, o es un atrevido que engaña al pueblo canario.
  • (...) ¿cree usted que son patriotas y que están actuando como tales nuestros representantes en el Parlamento español doña Ana Oramas, la "insultada" por EL DÍA, y don José Luis Perestelo, que, incomprensiblemente, está actuando, eso parece, como pelele de doña Ana Oramas y de los socialistas?
  • (...) este Archipiélago como nación que es y, en consecuencia, posee un universal derecho humano y un incuestionable derecho divino a contar con su Estado soberano.
  • Lo que están haciendo ustedes, tanto en Madrid como en Canarias, es una ruindad, un engaño a quienes confiaron en las siglas nacionalistas de su partido.
  • Don Paulino, sepa que hay dos partidos verdaderamente nacionalistas e independentistas que van a arrasar en las próximas elecciones. (...) De CC podemos decir que si no se unen ya al grito de la independencia, no quedará de esta formación ni una piltrafa para los buitres. Déjese de tonterías, don Paulino, que el tiempo se acaba y se le acaba: en lugar de poner al día la Constitución española -¿qué nos importa a nosotros la Constitución española?-, pida día y fecha para iniciar el calendario de las negociaciones que conduzcan a la devolución de una propiedad que era nuestra, de los canarios.
  • Don Paulino, tómenos en serio. No hemos fallado nunca en nuestras predicciones. No hemos insultado a doña Ana Oramas. ¡Carajo -perdón-, que lo demuestre!
  • Porque con la independencia, de paso acabará la división provincial; la ruin división provincial que se produjo en 1927. Y de paso, los habitantes de la tercera isla serán canarios y no "grancanarios". Y de paso se establecerán las buenas relaciones entre hermanos.
  • ¿Y qué va a ser de usted, don Paulino, y de su chaqué de lujo pasando revista a las tropas en La Palma? Se tendrá que encerrar en El Sauzal. ¿Y de qué va a vivir? Usted puede capitanear este comienzo de la libertad de Canarias, acompañado por un estado mayor formado por independentistas auténticos, en vez de chiquillos mercantilistas que han sido colocados como hijos de papá en su Gobierno.
  • Si no, usted y su descendencia serán reos del desprecio del pueblo. Usted y sus acólitos de partido serán los responsables de su propia desaparición.
  • (...) aquí el pueblo sigue sufriendo las consecuencias de las denuncias de don Santiago Pérez para que no salga adelante el proyecto de Las Teresitas, para que no salga adelante el puerto de Granadilla, para que se silencie o amordace a José Rodríguez que tanto canta las verdades, para que se repruebe la libertad de prensa y para que, de paso, se ataque a la Constitución.
  • Don Paulino, que no somos españoles; que no somos europeos; que no somos ultraperiféricos aunque usted sea presidente de las RUP (Regiones UltraPeriféricas).
  • Don Paulino, le hemos leído otra vez el evangelio canario. No nos decepcione. Sálvenos y sálvese a usted mismo salvando a los canarios. Y así estará en las mejores condiciones para afrontar las próximas elecciones, si es que se celebran (...)
Tiene desverguënza que José Rodríguez proteste (con su buena educación de siempre) que no ha insultado a Ana Oramas y que, renglones más abajo se permita llamar al propio Rivero (ese ignorante o atrevido), a Ana Oramas y a José Luis Perestelo (calificado de pelele en la editorial) como ruines y mentirosos. Tiene bemoles que descalifique a la Constitución Española (¿qué votaría este buen señor en el referéndum de 1978?), esa Constitución que propugna la libertad de expresión que José Rodríguez mancilla sistemáticamente con sus repugnantes diatribas, y más adelante se acoja a ella para refugiarse de los ataques de Santiago Pérez, a quien nuestro denunciador también distingue con su peculiar simpatía. Tiene narices que insista en su demencial campaña para despojar a Gran Canaria y a los grancanarios del "gran" y después nada, colega, tan amigos y hermanos. Tiene soberbia que se atribuya el poder de la predicción infalible y le diga a otra persona (a un gobernante en este caso) qué es lo que tiene y lo que no tiene que hacer, amenazándole si no cumple con sus propias expectativas. Es patético que aluda al derecho divino (¿en qué siglo vive este señor?) para justificar su soberanismo independentista. Y finalmente, es gracioso que cite a dos partidos verdaderamente nacionalistas pero que después no les identifique con claridad. Por no mencionar su defensa de proyectos tan controvertidos y sospechosos como Las Teresitas o el Puerto de Granadilla, patrocinados por conocidas personas y personajes de la isla que, cómo no, son objeto de su empalagosa adulación. Es que, claro: son unos patriotas.

Tenerife, está bien claro, cuenta con su propio doctor Joseph Goebbels.

Hasta mañana.

domingo, 18 de julio de 2010

¡Porque yo lo digo!

Por insistencia que no sea: vuelta a lo mismo, que hay que seguir la doctrina Goebbels hasta las últimas consecuencias. Nuevo alegato del infatigable Don José en busca de un ideal que sólo él y aquellos que le siguen son capaces de ver. Al autonombrado Denunciador Mayor del arhipiélago se le reconoce el empeño, aunque sea aderezado de sus habituales ingredientes, entre los que cabe incluir la intolerancia, una cualidad que sitúa al Tovarich Josif, paradójicamente (o no), más cerca del totalitarismo fascista que de las ideas de ultraizquierda de las que tanto gusta alardear. Porque es de intolerantes (y, por ende, de fascistas) no respetar a quienes piensan y sienten de distinto modo, y es obvio que en El dia ésa es, precisamente, la consigna a seguir. Leña al mono a todo aquel que piense, sienta o manifieste que es español, a la vez que canario, que una cosa no tiene por qué quitar la otra. Lean:
  • CANARIAS y los canarios han recibido, a lo largo de esos casi seis siglos de esclavitud, el mismo trato criminal que han perseguido los tribunales internacionales. El genocidio que sufrieron los guanches a manos de los españoles no se diferencia, conceptualmente hablando, del que les infligieron los nazis de Hitler a los judíos, o a las matanzas practicadas por los también dictadores Lenin y Stalin, así como por todos los demás déspotas que en el mundo han sido.
  • Empeñarnos en decir que somos españoles es una estupidez y un desdoro inadmisible, porque es querer equipararnos a lo que no somos. ¿Y por qué lo hacen algunos canarios?, nos preguntamos. ¿Tal vez les parece que poseen más dignidad si dicen que son españoles? ¿No se dan cuenta de que, en realidad, lo que ocurre es precisamente todo lo contrario? Ser españoles nos descalifica. No supone ningún mérito decir que somos españoles, pues eso significa que nos reconocemos como descendientes de los compatriotas de quienes masacraron a nuestros antepasados. De quienes les arrebataron sus tierras y, lo que es peor, su libertad, pues los redujeron a la condición de esclavos y luego los vendieron en los mercados peninsulares. ¿Puede alguien sentirse orgulloso de esa gente? ¿Puede un canario de bien ser un ferviente defensor de la españolidad de estas Islas?
  • (...) nos alegra el triunfo de la selección española. Sin embargo, conviene tener presente que no es nuestro triunfo. No lo es porque no somos España. Los canarios que se han echado a la calle en los últimos días de la citada competición, agitando enardecidamente la bandera del Reino de España, lo han hecho movidos por un sentimiento de hinchas deportivos. Un jolgorio pasajero (el fútbol tiene la capacidad de mover a las masas) que carece de raíces patrióticas porque la patria de los canarios sólo es una: Canarias; y su bandera la de las siete estrellas verdes.
  • LO REPETIMOS: ser español es un desdoro. No porque los españoles sean indignos por sí mismos, sino por la indignidad que cometieron en su día con los canarios. Son indignos por los crímenes que cometieron con los guanches y porque nos gobiernan desde una nación que está en otro continente, con una capital a 2.000 kilómetros de distancia de nuestras costas.

Mal que le pese al señor Rodríguez y a aquellos que tengan a bien creer lo que escribe, somos descendientes de españoles, portugueses, y guanches. Es falso que los aborígenes canarios (que no formaron jamás una nación tal y como ahora la conocemos) fuesen poco menos que exterminados, como este señor sugiere erre que erre.

Juzgar, con los ojos de hoy, la realidad del siglo XV para usarla como justificación de una independencia de república bananera es falsear la historia y jugar con los sentimientos, táctica favorita de todos los nacionalistas que en el mundo han sido. Antes que nada, hay que cambiar la historia. Y así, por ejemplo, hoy nadie se sorprende en Cataluña de que se hable de algo ilusorio como la monarquía catalano-aragonesa (ojo, que el orden de los factores altera el producto) en vez de Corona de Aragón, que es lo único que fue de verdad. Pero claro, es una excusa estupenda para justificar que los archivos de la Corona (de Aragón) se encuentren en Barcelona y no en Zaragoza. Y eso que bien pugnaron los políticos del principado catalán para recuperar los archivos de la Generalitat que estaban en Salamanca, robados por las autoridades franquistas. Eran suyos, decían. Y tenían razón. Bien, pues los de la Corona de Aragón también tienen dueño, y no es catalán. Tanto monta, monta tanto.

Es perverso recordar los abusos y matanzas que pudieron cometer los conquistadores con los aborígenes para después identificar nuestra identidad actual con los conquistados. Nosotros somos descendientes de los conquistadores y colonizadores que les siguieron. Pero claro: hay que reescribir la historia. Negar que nuestros antepasados son españoles es simplemente falso.

Dos apuntes más. El primero: las mayores atrocidades que se han cometido en el mundo (para eso sirve la Historia, para recordar el pasado de los pueblos) lo han sido en nombre de las religiones, pero también de los nacionalismos, malditos sean por siempre. Nacionalismo alemán, serbio, ruso, inglés, español, francés, japonés o camboyano. El segundo: no es un desdoro para quien escribe sentirse a la vez canario y español, pues entiende que son dos expresiones distintas de la misma esencia. Y siendo español, me siento en casa donde quiera que vaya por España: Galicia, Asturias, Cataluña, Andalucía, Castilla o el País Vasco, con mis gentes distintas pero hermanas. Que hablamos la lengua que nos dejaron los descendientes de romanos, visigodos y árabes, en la que han escrito Cervantes y Quevedo, Fray Luis de León y Teresa de Jesús, Garcilaso de la Vega y Calderón de la Barca, Zorrilla y Espronceda, Camilo José Cela y Miguel Delibes, Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte. Una lengua que hoy hablan cientos de millones de personas en el mundo. Este que escribe se siente muy orgulloso de sentir como propia la pintura de Diego de Velázquez y de Zurbarán, o la música de Isaac Albéniz y de Manuel de Falla. Y nada de eso es incompatible con la emoción que siente al escuchar una isa, una folía, un sirinoque o un romance gomero, los Cantos Canarios de Teobaldo Power o las canciones de Los Sabandeños, Los Gofiones, Mestisay, Taburiente y tantos otros.

Soy una persona libre. Y como tal, y desde estas líneas, no puedo por menos que compadecer a aquellos que me insultan y me faltan al respeto por pensar como pienso y sentir como siento. Nadie piensa ni pensará jamás por mí, no necesito a ningún Duce ni Gran Timonel que me marque el camino. Y si el denunciador sigue erre que erre, así sigo yo: gritando a los cuatro vientos que me siento chicharrero, lagunero, tinerfeño, canario, español y ciudadano de Europa, sin exclusiones. Abrazando mi identidad canaria con el mismo amor que asumo mi identidad española, con sus luces y sus sombras, que también las hay. Porque así como a una persona se la quiere como es, con virtudes y defectos, así lo siento yo también: sin negar la historia negra de España, aceptándola y aceptando y asumiendo también las luces de una nación que, pese a quien le pese, descubrió medio planeta y fue una vez el faro intelectual del mundo. Entero.

¡Ahí queda eso!

sábado, 17 de julio de 2010

El Diario de Ana... Oramas

Ana Oramas González-Moro acaba de convertirse por derecho propio en blanco de las iras de nuestro Clark Kent (lo digo por el azul de su uniforme, aunque el rojo le afearía un poco). La diputada por Coalición Canaria no hizo bien sus deberes, a juicio de El Día, y como quiera que en el reciente Debate sobre el estado de la Nación no clamó por la independencia de las islas, pues eso: toma, y toma. Naturalmente, el bueno del editor-director-jefazo se ha cuidado mucho a la hora de calificarla como nefasta, limitando su crítica al aspecto meramente político. Así que la diputada chicharrera ha ingresado en el selecto club de aquellos que un día sí y otro también, reciben la admonición del Torquemada de Santa Brígida, como Santiago Pérez, Juan Fernando López Aguilar o Carmen Gaspar, saliendo de ese otro mucho más selecto aún que forman los patriotas como Miguel Zerolo o Paulino Rivero. Lean:
  • (...) Ana Oramas es la política más perniciosa que ha tenido Canarias en toda su historia.
  • Los isleños eligieron a doña Ana y a don José Luis (Perestelo) para que defiendan sus intereses en la capital de la nación que nos coloniza (...). Ambos han vuelto a desperdiciar una oportunidad de oro, como ha sido el debate sobre el estado de la nación, para ponerse en pie sobre sus escaños y decirle a Zapatero, y también a todos los demás miembros de su Gobierno y a todos los diputados y diputadas, que Canarias no forma parte de la nación española y, en consecuencia, la presencia de los diputados nacionalistas en Madrid sólo tiene por objetivo iniciar las conversaciones que transformen a Canarias en un Estado libre y soberano.
  • En vez de cumplir con su obligación -es decir, en vez de ser consecuentes con el mandato de sus electores-, han optado la señora Oramas y el señor Perestelo por dedicarse a esas tonterías que ellos llaman "política pura". Qué indolencia la de ambos, considerando que el pueblo -el pueblo, insistimos, que los eligió para que lo defendieran- está pasando hambre.
  • Lo peor es que doña Ana cree que está haciendo una gran labor. La realidad es que se ríen de ella y de Perestelo. Se carcajean cuando dicen que son españoles, porque no lo son.
  • ¿Puede quedar sin castigo político lo que la señora Oramas y el señor Perestelo le están haciendo al pueblo canario?

Bienvenidos al club, señores.

jueves, 15 de julio de 2010

Una mentira repetida mil veces

La sinrazón de nuestro denunciador favorito va en progresión ascendente, sin que nada ni nadie permita ver un horizonte de estabilidad; antes al contrario: parece que, a cada momento que pasa, José Rodríguez va a más. Pisando, incluso, terrenos que en otros tiempos habrían sido motivo de detención e incluso de intervención por parte de la autoridad, claro que entonces era una autoridad a reverenciar, no como ahora. Hoy, sin embargo, el infatigable editor-director del periódico más azul de Canarias puede decir gran parte de las ideas que acuden a su bulliciosa sesera, si no todas, gracias a una libertad de expresión de la que abusa sin tapujos y a la que insulta continuamente en sus editoriales, preñadas hasta la obscenidad de arbitrariedades, contradicciones, falsedades, insultos y agravios. La editorial de hoy es un ejemplo (otro más). Fragmentos para la posteridad:
  • (...) es el Gobierno de la Metrópoli, y no el Gobierno de Canarias que preside un patriota como Paulino Rivero, quien manda en Canarias.
  • Al país que nos coloniza, como es norma de la "nobleza" española, le importará un comino no cumplir las leyes internacionales que los propios representantes españoles han reconocido y firmado en los foros de todo el mundo. Por este comportamiento, no sólo son el hazmerreír, sino también el trasero del mundo en todo el mundo.
  • (...) los canarios sí tenemos nobleza. Un linaje digno de orgullo que arranca de nuestros antepasados y de la idiosincrasia que nos ha procurado nuestra situación aislada de isleños.
  • El Comité de Descolonización de los Pueblos de la ONU tiene que reconocer por sus características geográficas e históricas -y hasta de martirio- que hay que concederle la libertad y la nacionalidad a la nación canaria. Si no se produce esta intervención de oficio de la ONU (el silencio de la Metrópoli indica que no se producirá), Canarias no va a seguir siendo propiedad de España. Canarias es una nación que no tiene por qué estar sometida a otra nación situada en otro continente. Juzguen los lectores si esto no es una razón para clamar por la libertad. Incluso para estallar violentamente, aunque jamás aconsejaremos la violencia.
  • Así sabrás que con la posición geográfica y geoestratégica de tus Islas posees una riqueza inmensa que disfrutan los peninsulares. Esa riqueza es tuya y se la están llevando de aquí. Esa riqueza, más aún en el caso concreto de Tenerife, no la disfrutamos los canarios. Quien disfruta una parte sustanciosa es Las Palmas por la influencia política de los partidos estatales, que son los que nos sujetan como colonia a la nación española.
Semejante discurso xenófobo recuerda a algunos párrafos de otro xenófobo ejemplar: Sabino Arana, alma mater del nacionalismo vasco. Si alguien me dijese que el implacable denunciador descendiente de grancanarios se ha inspirado en la obra de semejante personaje, la verdad que no me sorprendería en absoluto.

Naturalmente, cuando José Rodríguez habla de leyes internacionales omite mencionarlas en detalle, no sea que en realidad no existen. Pero lo mejor es que si la ONU dice sí, vale; pero si dice que no, será que Canarias va a ser libre porque sí. Incluso con la violencia de por medio, bendecida por nuestro notable editor al justificarla, aunque después pretenda lavarse las manos, cual Poncio Pilato.

Nos roban una riqueza que deriva de nuestra posición geográfica y geoestratégica, claro... ¿de dónde exactamente, señor Rodríguez? Estas islas carecen de recursos propios: sólo la agricultura (hoy en franco declive), la construcción (ídem) y el sector servicios (turismo, sobre todo) es lo único que tenemos. Carecemos de industria, y todos los bienes de equipo y la tecnología que necesitamos para seguir siendo lo que somos vienen de fuera. ¿De dónde sacaríamos los recursos para mantenernos? ¿A qué riqueza se refiere? ¿Puertos, quizá? ¿En aguas que, si no fuera porque somos España, serían muy probablemente marroquíes? Nada de cuanto menciona como riqueza se come, señor Rodríguez: ni el paisaje, ni el clima, ni la temperatura, ni el cielo ni el mar.

Y cómo no: la inevitable referencia aviesa hacia los canariones. Con todo, es de agradecer que mantenga sus insidiosas consignas de siempre, porque gracias a ellas, al menos la mitad de los canarios no prestará oídos a las peroratas de este buen señor. Y aún habrá muchas buenas gentes en Tenerife y las islas occidentales que harán oídos sordos a este, llamémosle, discurso intolerante, falso, manipulador y xenófobo.

Dijo Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Tercer Reich, personaje poco amante de la tolerancia, el respeto y la democracia (¿les suena?), así como xenófobo ejemplar (una casualidad, sin duda, aunque su físico debería haberle puesto el freno en la boca) aquella famosa frase de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. No llevo la cuenta de las veces que el señor Rodríguez nos ha machacado con sus mantras: con independencia de lo lejos o cerca que se esté del millar de repeticiones, sus peroratas seguirán siendo eso mismo.

Hasta la próxima.

martes, 13 de julio de 2010

Rojo de indignación, amarillo de ictericia

Así se ha quedado nuestro editor favorito, azote de la españolidad, después del triunfo de La Roja en el recién concluido Mundial de Sudáfrica. Aquel que antaño saludara con entusiasmo la bandera del águila franquista (aunque hoy reclame en vano un pasado de izquierdas que sólo existe en su imaginación) hoy muestra en su descompuesto semblante los colores de la bandera que tanto dice detestar (que del dicho al hecho...): dos franjas rojas producto de la indignación y la rabia, y una central, gualda, resultado de la ictericia que le debe haber producido ver las calles de Santa Cruz (y por extensión, las de las islas, al igual que las de todo el país) llenas de banderas españolas, agitadas sin descanso por una multitud que ha mostrado su júbilo y su orgullo por pertenecer a un país que ahora sí, en lo deportivo ha alcanzado la culminación y se ha consagrado definitivamente como potencia futbolística para la historia. Todo ello gracias a unos jóvenes que han logrado unir a una nación, a un país, por encima de nacionalismos cicateros y mezquindades políticas de unos y otros, que han dado ejemplo de unión y de trabajo colaborativo, en beneficio común, sin egoísmos ni falsedades, ni egos superlativos hinchados, dirigidos por un hombre humilde que ha sabido estar como un señor en los malos y buenos momentos. Estos jóvenes, como en su día lo hicieran los Chicos de Oro del básket, la selección de balomano, la de tenis en Copa Davis, la de hockey sobre patines, la de waterpolo, y nuestros grandes campeones individuales (Alonso, Nadal, Indurain, Contador, Lorenzo, Pedrosa, Carlos Sainz, etc.), nuestros atletas y deportistas en general, han escrito en las dos últimas décadas el nombre de ESPAÑA bien alto y en caracteres de oro, para común lectura de todos, incluyendo al bueno de José Rodríguez, claro.

Pero reconocer algo tan elemental sería para nuestro personaje lo mismo que para Sméagol llegar a creer que su tesssoro le está matando poco a poco. Para sobrevivir, y como ejemplar epsilón del periodismo, necesita su dosis diaria de soma, y esparcir las sobras para quien quiera creerle, ciego a la realidad de los verdaderos sentimientos de este pueblo que, mayoritariamente, ni le cree ni le toma en serio, diga lo que diga, escriba lo que escriba, segregue lo que segregue.

Ahí van algunas perlas de nácar, sacadas de sus comentarios de ayer y de hoy:
  • Decimos esto porque la euforia de las banderas españolas durante estos días también se producía en tiempos del general Franco con los éxitos futbolísticos de algún que otro equipo español. Esta explosión de pretendido patriotismo rojo y gualda en Canarias no significa nada. Es una niñería pasajera, pero no un sentimiento profundo. Se trata de un remedo de lo que hace la juventud de todas las naciones europeas y de todo el mundo. Es absurdo que en Canarias ondee una bandera española porque Canarias no es España y, además, tiene su propia bandera.
  • LIBERTAD para Canarias manque España haya ganado en Sudáfrica. Qué tendrá que ver la política y la esclavitud con el fútbol. Ya en los tiempos del caudillo, como decíamos en nuestro comentario de ayer, éste empleaba el fútbol como el opio de las masas.
  • Libertad para Canarias. Toda la masa de personas, en su mayoría la juventud, hombres y mujeres, chicos y chicas, que se pintarrajearon de rojo y amarillo y enarbolaron banderas y banderitas en la Península, en España, hicieron muy bien porque son españoles y ganó su equipo. Pero, ¿por qué lo hicieron los canarios? ¿Por qué agitaron las mismas banderas y se quedaron afónicos, y borrachos muchos de nuestros conciudadanos, con la banderita entre los dedos, o incluso por los suelos entre vomitonas y orines? ¿Por qué ese ardor guerrero? Por lo mismo que hacía el caudillo: porque han sido narcotizados por el fútbol. Pero de ahí a que sientan que España es su patria hay un abismo.
  • Y, lo que es peor, somos españoles políticamente por el genocidio y la esclavitud a la que sometieron los viles españoles -los crueles españoles, como dice la letra del himno holandés; qué diferencia entre los holandeses y los españoles- a estos nativos canarios.
  • En cualquier caso, dejemos el fútbol. Dejemos el opio y el narcótico; dejemos el ocio y volvamos a la libertad de los seres humanos. Esta juventud canaria que hoy hemos visto gritando alborozada el triunfo de España, mañana nos traerá la independencia. Porque esa juventud es inteligente y porque sabe que sus antepasados vivieron oprimidos.
Varias notas importantes. Una: quien quiera consultar la letra del himno de los Países Bajos puede hacerlo aquí. Y si encuentra en esa letra una referencia a la crueldad de los españoles, que lo diga. Sí que suspiraba Guillermo de Nassau por la libertad de su país, sujeto a la tiranía de los Habsburgo españoles (reyes a los que por otra parte, siempre honró), pero no se habla de crueldad en ningún momento. Su afirmación, señor Rodríguez, es mentira. Una más.

Dos: no tiene desperdicio el desprecio que nuestro incansable denunciador muestra hacia los que celebraron el triunfo de La Roja: que si pintarrajeados, que si borrachos, vomitonas, orines... Yo, personalmente, creo que la vida te devuelve todo aquello que siembras. Y para un sembrador de odio, miseria humana, y desprecio como este señor, éste es mi mejor deseo: que la vida le retribuya aquello mismo que él ha esparcido y sigue esparciendo con tan maloliente generosidad.

Tres. sorprende los calificativos que emplea el señor Rodríguez para referirse al dictador ferrolano: que si General Franco, que si caudillo... ¿No habrá en el fondo algo de nostalgia mal disimulada? Me pregunto.


viernes, 9 de julio de 2010

Delirium tremens

El virulento (y, no obstante, jugosísimo) comentario de hoy parece el resultado de un ataque por síndrome de abstinencia, de ahí el título del post. Nuestro infalible e inefable denunciador se ha enterado de las informaciones de la prensa ajena (gracias al ojo vigilante de la legión de lectores que, indignados, no han parado de hacer sonar los teléfonos de El Día) acerca de la renuncia de Coalición Canaria de incluir referencias al soberanismo y a la nación en nuestro futuro estatuto, tras el fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut Català. Indignado por ello, no ha tardado dos segundos en sentarse frente a la Olivetti y teclear enérgicamente para redactar, entre otras perlas, las que siguen:
  • (...) cierta información procedente de Madrid que recoge un diario impreso en Tenerife, aunque es propiedad de una empresa de Las Palmas. Titula ese periódico (...) que CC ya no habla de la nación canaria. Añade el autor (...) que los soberanistas canarios descartan incluir el término soberanista en el Estatuto de Autonomía y enarbolan la bandera de la alianza con el resto de la Macaronesia.
  • ¿Cómo hay tinerfeños y tinerfeñas que estén pensando todavía en el Estatuto de Autonomía, que es la cadena que quiere ponernos el godo para esclavizarnos todavía más a sus viles intereses? ¿Cómo pueden consentir algunos tinerfeños y tinerfeñas, y estamos pensando en José Luis Perestelo, Ana Oramas, Fernando Ríos e incluso Paulino Rivero, que se diga, que lleguen a decir ellos mismos, que no existe la nación canaria?
  • Estas Islas (Canarias) eran libres y soberanas de sí mismas antes de que sus habitantes fuesen masacrados de manera salvaje, esclavizados y vendidos en Europa; tanto hombres como mujeres, niñas y niños. ¡Cuántas criaturas fueron arrancadas de su tierra, de sus valles y sus montañas, de la compañía de sus seres queridos, para que sirviesen de solaz a reyes y nobles europeos! (...) Qué desvergüenza tan grande la de los nacionalistas de CC, al llamarse de esa forma sin serlo. No son nacionalistas sino españolistas; amantes de los verdugos de nuestros antepasados.
  • Cataluña es una nación. Si antes de la sentencia del Tribunal Constitucional decíamos que no, hoy después de la sentencia decimos que sí. Los hechos han venido a confirmar que Cataluña es una nación deseosa de ser europea y no española. España, por mucho que su selección gane el campeonato del mundo, no es Europa. Está marginada de Europa porque los europeos no consideran como personas civilizadas a sus habitantes, salvo los de Cataluña, y mucho menos después de las locuras políticas de su presidente socialista.
  • Su espacio político será ocupado por los partidos independentistas emergentes. Estas formaciones, convenientemente unidas, arrasarán con los votos de la juventud porque los jóvenes, todavía no contaminados por la avaricia política de sus mayores, tienen la mente y las manos limpias, amén de querer las cosas claras.
En efecto, La Opinión de Tenerife (ese periódico al que José Rodríguez tiene en tan alta estima) publicó dicha noticia haciéndose eco de la Agencia EFE. Nuestro infatigable adalid entiende que esa agencia de noticias es "Madrid", apuntándose al carro que emplean varios medios catalanes, vascos y otros, que achacan todos los males propios a "Madrid." No a la ciudad de Madrid, ni a la Comunidad de Madrid, ni siquiera al gobierno de Madrid, sino a Madrid en abstracto, un ente vago y difuso ubicado en la capital de España pero inexistente, monigote (o si lo prefiere el señor Rodríguez, machango) perfecto para ejercitarse en el tiro al blanco. Porque es como las meigas, o el Sanedrín de Vegueta (genial invento de nuestro denunciador): no existe... pero haberlo, haylo.

Ah, por cierto: La Opinión de Tenerife es propiedad del grupo Editorial Prensa Ibérica, cuyas oficinas comerciales están en Madrid y en Barcelona, y no en Las Palmas, aunque sí es cierto que el grupo nació tras la adquisición de Editorial Prensa Canarias en 1978. De ahí a decir que es una empresa de Las Palmas media un abismo.

La reprimenda a los políticos locales de Coalición Canaria se explica por sí sola: esos amantes de los españoles... ¿Se referirá el señor Rodríguez a la vida privada de alguno de ellos? Me pregunto. Porque parece emular a un indignado cacique, reprochando a las mujeres de su tribu que se acuesten con los barbudos conquistadores llegados desde el mar. Esos conquistadores que tantas tropelías hicieron en su día y de los que (mal que le pese), el propio señor Rodríguez desciende. Y por línea canariona, según apuntan por ahí, y él propio aludido reconoce. Como por ahí dicen también que este buen señor de confesa ideología social-comunista fue fiel vocero del régimen franquista, mientras existió.

Insiste el susodicho en la idea de unas islas libres y soberanas que no fueron, como tales, ni una cosa ni la otra: no existió nunca una nación canaria como hoy lo entendemos, o como el señor Rodríguez pretende que lo entendamos, y afirmar lo contrario es falsear la historia. Y sí: los conquistadores trataron en no pocos casos con crueldad a los aborígenes, pero nosotros, los actuales canarios, descendemos de ellos, de lo que quedó de la población local y de los pobladores que llegaron más tarde: eso conforma nuestra identidad actual, y no una supuesta identidad guanche (convendría recordar, además, que ese nombre sólo es aplicable a los aborígenes tinerfeños) cuyo parecido con la realidad de hoy es pura entelequia.

Pero lo mejor es la referencia a Cataluña. Hace tan sólo ¡nueve días! el infatigable y octogenario justiciero negaba la mayor al Principat, alegando con una buena dosis de viagra (la testosterona se supone de capa caída) que los derechos históricos de Cataluña deberían abstraerse en beneficio de la unidad española, (hay que tener valor para abogar por la unidad de un país extranjero que tan cruel ha sido con Canarias) y reconociendo, sin mucho ánimo, que Cataluña es una nación, sencillamente porque siempre se había dicho así: argumento sólido y contundente como pocos. Hoy, días después, se retracta sin más de sus afirmaciones y otorga a los catalanes el status de nación porque sí. Y al hacerlo, presa de su frenesí, niega a los españoles el status de europeos, también porque sí. Olé. Huy, no, perdón, se me escapó.

Finalmente, no puedo dejar de pensar en inclinaciones maoístas muy propias de la Revolución Cultural al leer el párrafo dedicado a esos jóvenes de pensamientos limpios e inmaculados, futuros héroes de nuestra independencia.

Siga usted así, caballero. Este blog existe gracias a usted.